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GENESIS

FROM GENESIS TO REVELATION

Año de publicación: 1969

Puntuación:

1) Where The Sour Turns To Sweet; 2) In The Beginning; 3) Fireside Song;

4) The Serpent; 5) Am I Very Wrong?; 6) In The Wilderness; 7) The Conqueror;

8) In Hiding; 9) One Day; 10) Window; 11) In Limbo;

[BONUS TRACKS]: 12) The Silent Sun; 13) A Place To Call My Own; 14) A Winter's Tale; 15) That's Me; 16) Silent Sun (Mono Single Version).

Según los propios Genesis, ellos empezaron como una cooperativa de compositores, con la idea de componer canciones y venderlas a otros artistas. Ello puede comprobarse en el estilo de muchas de las canciones de este disco, pues se trata de piezas pop con arreglos de orquesta, algunas del estilo que podían haber cantado Tom Jones o el primer Cat Stevens si éste no hubiera sido ya de por sí compositor. En los inicios ya están Tony Banks en los teclados, Mike Rutherford al bajo y guitarra acústica, y Peter Gabriel cantando. Todavía no han llegado los virtuosos Steve Hackett a la guitarra y Phil Collins a la batería, y eso se nota en una menor consistencia del sonido, de ahí que probablemente tomaran la sabia decisión de añadir los arreglos orquestales, para paliar esas carencias.

 

La primera canción, ‘Where The Sour Turns To Sweet’, es un buen ejemplo del estilo comentado. Un inicio de piano para un tema pop con un estribillo enfatizado por los arreglos orquestales para darle más fuerza. Otros ejemplos similares los encontramos en ‘Fireside Song’, ‘Am I Very Wrong?’, ‘In The Wilderness’ o ‘Silent Sun’, que suenan bien pero sin ser algo espectacular.

 

‘In The Beginning’ es diferente y mejor, en este caso suena a puro rock psicodélico, una canción con mucha fuerza y una guitarra esquizoide que tampoco hace presagiar lo que sería el destino musical del grupo. ‘The Conqueror’ también tiene un aire psicodélico, aunque en este caso es una canción acústica, pero los coros le confieren algo de misticismo. Por otro lado, ‘The Serpent’ es una de las canciones más elaboradas, con una intrigante melodía y un crescendo emocional acompañado de unos grandes coros que la envuelven de majestuosidad. Aquí si que podemos encontrar más elementos del camino musical que seguirán.

 

Hacia la mitad del disco nos adentramos en una serie de canciones más flojas, con melodías poco inspiradas o incluso ausencia de éstas. ‘In Hiding’, ‘One Day’ (ésta malograda por la producción que hace que no encajen bien los coros) y ‘Window’ son las aludidas.

 

Por suerte, en ‘In Limbo’ nos encontramos con un inicio de trompetas que le da de nuevo algo de vida al disco, y Peter Gabriel que empieza cantando de una forma que recuerda a la de Michael Stipe. ‘A Place To Call My Own’ es más discreta, con una parte final destacable. Y justo a continuación, en ‘A Winter's Tale’ practican nuevamente el estilo Burt Bacharach con el tempo tranquilo enlazado con un estribillo más enérgico, aunque con resultados más discretos.

 

Finalmente, tenemos uno de los mejores momentos del disco. En ‘That's Me’ consiguen reunir los mejores ingredientes de una canción pop: una buena melodía inicial intrigante, un estribillo alargado e interpretado con fuerza, una letra acorde a la fuerza de la música y unos instrumentos que acompañan aportando variaciones continuamente.

 

Hay varias versiones de este disco; en la que yo he escuchado falta la canción ‘One Eyed Hound’, que vale la pena rastrear porque hubiera sido uno de los temas destacados. Tiene una buena melodía de piano, una aguerrida parte vocal (incluido un memorable contrapunto donde cantan "This man committed a sin / This man, he never can win") y un potente estribillo donde Peter Gabriel demuestra ser categórico y convincente al mismo tiempo.

 

En definitiva, es un disco conflictivo, denostado por la mayoría de fans del grupo (incluido el mismo grupo), por no ser nada característico del estilo de música que empezarán enseguida a desarrollar, pero se trata de un buen disco pop, algo amateur a veces, pero que aún así no le resta nada de fuerza. Podría haberle quitado una estrella de valoración en un día malo, pero la calificación que creo que se merece es la que podéis ver.

TRESPASS

Año de publicación: 1970 

Puntuación:

1) Looking For Someone; 2) White Mountain; 3) Visions Of Angels; 4) Stagnation;

5) Dusk; 6) The Knife.

Éste es el que se puede considerar el inicio de Genesis (el grupo lo considera como su disco de debut real), aunque todavía no han llegado Phil Collins a la batería y Steve Hackett a la guitarra, algo que se nota en la falta de maestría instrumental que todavía se observa en muchos momentos, de hecho quien más brilla es Tony Banks con su teclado. Esa carencia de virtuosismo musical provoca que en muchos momentos se haga aburrido este disco, porque una pieza larga hay que llenarla de elementos que la hagan interesante, de lo contrario para lo único que puede servir es para acompañar la hora de tomar el té.

 

El inicio con ‘Looking For Someone’ ya significa un cambio radical respecto al disco anterior. Aquí ya tenemos todos los elementos que definen la música del grupo: la forma especial de cantar de Gabriel, los elaborados pasajes instrumentales y las memorables melodías que van apareciendo en una estructura trabajada y precisa. Precisamente pasados los tres minutos, en este tema, tenemos uno de esos grandes momentos que tantas veces nos regalará el grupo.

 

‘White Mountain’ tiene un buen inicio con las guitarras acústicas acompañadas de una percusión de platillo, pero ahí queda todo lo bueno, sobre todo por la parte vocal de Gabriel, que es bastante irritante, y además un feo efecto vocal y un acompañamiento instrumental que aquí suena algo amateur.

 

La conexión con el sonido del primer disco la encontramos en ‘Visions Of Angels’, una balada con estribillo olvidable, y donde demuestran la transición efectuada al eliminar la orquestación convencional que existía en From Genesis To Revelation por un buen pasaje instrumental tocado por ellos y con unos grandes coros que le aportan un buen sonido. ‘Stagnation’ es otra balada que gana en melodía respecto a la canción anterior, aunque la parte instrumental cae en picado por el algo molesto teclado de Banks, que no se sabe si quiere imitar una flauta o qué. Y otra balada más la encontramos en ‘Dusk’, que empieza como una convencional balada acústica pero luego va mejorando y la parte instrumental es como un aperitivo de futuros pasajes que incluirán en sus mejores temas.

 

La canción estrella del disco es sin duda la final ‘The Knife’, con esa brillante manera de cantar de Gabriel entre frenética y psicopática, y el resto del grupo embarcado en un ritmo rápido y potente, además de ser de las pocas ocasiones aquí en que la guitarra eléctrica demuestra algo de importancia, aunque sin la brillantez que le daría un gran guitarrista. Aun así, las secciones instrumentales son muy buenas y por algo esta canción sería rescatada del disco para las actuaciones en directo de su época dorada (artísticamente hablando, pues en cuanto a ventas su época dorada será en los 80).

 

Afortunadamente, pronto llegarán Collins y Hackett para aumentar exponencialmente la calidad del grupo en todos los sentidos, pero en cualquier caso no deja de ser éste un disco interesante como transición y origen del sonido clásico de Genesis en los 70.

Aquí podemos decir que a la tercera fue la vencida. Además éste es uno de esos discos que prueba que, si eres capaz de aguantar la primera impresión caótica y desconcertante que provoca en la primera escucha (o en las primeras), conforme vayas escuchándolo más y asimilando las estructuras complejas y cambiantes, irás descubriendo numerosos momentos memorables que te dejarán ampliamente recompensado por el tiempo invertido. Y cuesta entrar porque el disco consta de tres piezas de larga duración y cuatro de duración normal, más corta. Además de que las letras de Gabriel son a veces un tanto indescifrables, pero que en cualquier caso tienen una poesía y mística especiales que las hacen muy interesantes. De hecho, leí que tuvo algún proyecto por parte del director de la película El Exorcista para elaborar un guión a partir de alguna de sus ideas. Pero la principal novedad que tenemos aquí es la sustitución de dos miembros por otros tantos que ya formarán la alineación clásica del grupo de los 70. Hablamos de la incorporación de Steve Hackett en la guitarra principal y Phil Collins en la batería, ambos unos grandes intérpretes de sus instrumentos, sobre todo el primero.

 

El disco empieza con la clásica ‘The Musical Box’, pieza multiparte que empieza con un sonido de órgano que da paso a una parte acústica que empieza a coger interés cuando Gabriel canta “Play me my song” y llega entonces una melodía acústica intrigante. Y la verdad que con la adición de Hackett se consigue un adorno de guitarra que incrementa mucho la calidad final. Tras el segundo “Play me my song” y ya pasados los 3:30 llegamos a un momento cumbre, cuando hay un momentáneo cambio de ritmo y el grupo se introduce en una potente sección instrumental, interrumpida durante unos breves momentos para retomar una nueva melodía principal. Pasados los 8:30 se vuelve a crear una tranquila y memorable atmósfera adornada por el gran órgano de Banks, mientras Gabriel va cogiendo fuerza y transmitiéndola hasta el “Now, now, now” final.

 

Justo a continuación llega ‘For Absent Friends’, una sencilla balada acústica cantada (¡sorpresa!) por Phil Collins. Otra balada sencilla la encontraremos más adelante en ‘Harlequin’, siendo ambas dos momentos adecuados para que respiremos entre tanto frenesí sonoro.

 

Tras la primera de éllas llega uno de los momentos cumbres del disco, la grandísima pieza multiparte ‘The Return Of The Giant Hogweed’, con una de las mejores interpretaciones de Gabriel y un trabajo al teclado impresionante, sobre todo en la melodía que va sonando tras el “They are invincible”. Y la sección instrumental es también impresionante, primero repitiendo las melodías que ya habíamos escuchado y a partir de los 5 minutos el piano de Banks da paso a una magistral progresión instrumental con un sonido de guitarra de Hackett que hasta que no lo vi en imágenes no me podía imaginar que era de ese instrumento, además de un solo de guitarra impresionante justo a continuación.

 

Tras este vendaval de fuerza llega un momento más calmado con ‘Seven Stones’, una balada que empieza a subir de nivel a partir de la entrada de los coros, que le confieren la épica necesaria para encajarla con la grandeza del resto del disco, además de un final de teclado barroco.

 

La energía vuelve con ‘Harold The Barrel’, canción de estructura caótica y confusa pero para nada desconcertante, pues con ello se consigue todavía más fuerza. Se trata de la historia de Harold, que quiere saltar por la ventana mientras la gente intenta convencerle de lo contrario. Tiene un contraste de breve parte tranquila con la frenética parte donde le van negando sus derechos (“He can’t go far”, “You just can’t jump”).

 

Para el final tenemos la tercera magnífica pieza multiparte, ‘The Fountain Of Salmacis’, con un inicio donde la percusión y el sintetizador preludian las líneas de bajo que marcan la primera entonación de Gabriel, para adentrarnos en un sonido algo más atmosférico que lo encontrado hasta ahora, ideal para el desarrollo de la historia mitológica griega de Salmacis y Hermafrodito. Tiene también una buena sección central instrumental, con algo de coros, hasta que se llega a una majestuosa parte final como broche al fantástico viaje épico que supone este LP.

 

Normalmente se suele ensalzar más el siguiente disco (Foxtrot) antes que éste, pero en mi humilde opinión Nursery Crime es más consistente en cuanto a melodías y ganchos, aunque la producción del siguiente álbum sea mucho mejor y el sonido más cohesionado y perfeccionado.

1) The Musical Box; 2) For Absent Friends; 3) The Return Of The Giant Hogweed;

4) Seven Stones; 5) Harold The Barrel; 6) Harlequin; 7) The Fountain Of Salmacis.

Puntuación:

Año de publicación: 1971 

NURSERY CRIME

1) Watcher Of The Skies; 2) Time Table; 3) Get 'Em Out By Friday;

4) Can-Utility And The Coastliners; 5) Horizons; 6) Supper's Ready.

Puntuación:

Año de publicación: 1972 

FOXTROT

Pues sí, ocho estrellas es mi valoración de este gran disco respecto al catálogo de Genesis, lo cual no es desmerecerlo tampoco, aunque es cierto que la valoración que cualquiera le dé dependerá del impacto que le produzca la suite de ‘Supper's Ready’, que para mí no lo fue tanto. Y por mi parte, resulta que otro de los temas célebres del grupo, ‘Watcher Of The Skies’, no me ha acabado nunca de convencer. Instrumentalmente no está mal, tiene un buen comienzo de mellotron con un sonido solemne y Tony Banks es la estrella aquí, pero la parte vocal no me gusta nada, Peter Gabriel no acaba de atinar con la melodía adecuada y parece que esté más bien declamando que cantando.

 

A continuación tenemos una de las pocas ocasiones en que Genesis tocan una canción de estructura pop habitual, ‘Time Table’, con una buena melodía en las estrofas y un estribillo poderoso en la mejor línea de la balada rock. A la tercera sí que llegamos a otro de los temas memorables del grupo, ‘Get 'Em Out By Friday’, donde Gabriel vuelve a brillar interpretando a los diferentes personajes de la historia donde los responsables de una desalmada empresa quieren expulsar a gente de sus hogares para realojarlos en otro sitio con un alquiler todavía más alto. Tiene muchos cambios de ritmo de acuerdo con cada personaje que aparece, siendo el más enérgico cuando habla el capitalista descarnado Mr. Pebble, por sus ganas de desalojar a los vecinos, y el más tranquilo cuando habla una de las inquilinas. También hay ciencia-ficción cuando se habla de la compañía de estudios genéticos, que ha conseguido que se reduzca la altura de las personas para que puedan encajar más cantidad en un menor número de los nuevos edificios.

 

‘Can-Utility And The Coastliners’ empieza más o menos bien aunque no destaca mucho, hasta que llega la segunda parte instrumental hacia los dos minutos; a partir de ahí Genesis nos vuelve a deleitar con una épica parte compuesta de algunos elementos que parecen tomados de la música clásica (es lo que me parece en el sonido de teclado que aparece sobre los 4 minutos).

 

Antes de llegar al magnum opus del disco tenemos ‘Horizons’, una bella pieza instrumental acústica tocada únicamente por Hackett, inspirada en la guitarra clásica barroca, aunque sus notas iniciales son casi calcadas a las de la pieza ‘Drume Negrita’, al menos en la versión del gran Leo Brouwer .

 

Y al final llegamos a una de las piezas famosas del Genesis de Peter Gabriel, ‘Supper's Ready’ (tan famosa que incluso ha llegado a estar incluida en clasificaciones tipo “Las 500 mejores canciones de la historia”), que está formada por siete partes. Empieza como una canción folk pero tenebrosa, aunque reforzado su carácter bucólico por la sección instrumental que empieza hacia los dos minutos, con una buena guitarra acústica adornada con coros y unas buenas partes de teclado de Banks. Esta tranquilidad volverá a repetirse en la parte de ‘How Dare I Be So Beautiful?’, que luego da paso a una de las mejores, la de ‘Willow Farm’, con un estilo que parece inspirado en el music-hall tal como hicieron en otro sentido con ‘Harold The Barrel’ de Nursery Crime, por su especie de locura contenida. Desde ahí, tras un sonido de silbato el grupo nos introduce en un breve extracto que suena más infantil por las voces que van apareciendo para retomar después esa extraña pero atrayente melodía de su inicio. Tras este momento de energía enlazamos con uno de los mejores momentos de la suite, el inicio instrumental de ‘Apocalypse In 9/8’, con una bella melodía de teclado acompañada por una guitarra acústica, que por desgracia da paso a una parte demasiado autocomplaciente y que resulta poco entretenida. Quizá mi poca predilección por ‘Supper's Ready’ sea también por el mal sabor de boca que me deja el final, demasiado rimbombante y pomposo, incluida su pretenciosa letra, sólo se salva la guitarra de Hackett. Y esta parte final no deja de ser un reprise de la segunda parte ‘The Guaranteed Eternal Sanctuary Man’.

 

En cualquier caso, estamos ante el disco de confirmación de Genesis como conjunto de primera línea en el llamado movimiento del rock progresivo. Y así, seguirán una línea ascendente que les llevará a grabar su mejor disco y uno de los mejores de la década, más accesible y también más complejo a partes iguales.

Era de esperar que un grupo como Genesis, con unos temas tan elaborados y complejos, publicara un disco en directo para demostrar que eran capaces de reproducir todo ese vendaval de sonido que habíamos escuchado en sus discos de estudio. Y precisamente lo que encontramos aquí es eso mismo, una fiel reproducción de lo que encontramos en el estudio, que ya es decir, puesto que los temas seleccionados requieren de una compenetración instrumental máxima, además de un dominio en su ejecución. Y es por ello que este disco tiene una puntuación tan alta, porque aunque realmente no aportan apenas nada nuevo a los temas (excepto en ‘The Knife’, que suena todavía mejor si cabe), resulta tan brillante su interpretación, a lo que hay que añadir la fuerza adicional que transmiten en directo, que uno no hace sino quedarse rendido ante tanta perfección aderezada con todas las estupendas melodías que aparecen. Y es que, por otro lado, hay que destacar la buena selección de temas que han incluido, quizá se podría haber sustituido ‘Watcher Of The Skies’ por algún otro, pero tampoco me voy a quejar.

 

Precisamente éste es el que abre el disco, con una introducción de teclado parece que ligeramente más extensa que en el estudio, pero que suena igual de majestuoso. No lo había pensado antes, pero quizá tampoco me guste esta canción por aparecer la guitarra de Hackett en un segundo plano (o quizá sea un tercer plano). El otro tema de Foxtrot que encontramos es la teatral ‘Get 'Em Out By Friday’, donde Gabriel vuelve a interpretar a todos los personajes de forma magistral y donde los ritmos rápidos tienen una fuerza extra sobre todo por la enérgica percusión, además de que hay líneas de guitarra casi inapreciables en la versión de estudio y que aquí son toda una delicia de escuchar.

 

Los dos temas de Nursery Crime, ‘The Return Of The Giant Hogweed’ y ‘The Musical Box’, están ejecutados a la perfección, perfectamente acordes a la versión de estudio pero con el plus que supone el entusiasmo y poderío mostrados en su interpretación, pues además de la siempre impresionante modulación de Gabriel también hay que destacar la magnífica guitarra de Hackett y la trabajada percusión de Collins, ya que es en las secciones instrumentales donde más brillan estos dos últimos y donde transmiten todavía más fuerza que en el estudio.

 

Para el final nos dejan un único tema de Trespass, ‘The Knife’, que era el mejor de ese disco y que aquí suena diferente y muchísimo mejor, seguramente porque Hackett y Collins eran músicos superiores a los que les precedieron en la grabación de aquel álbum. Es por ello que la guitarra aquí brilla en impresionantes solos y la percusión aporta un dinamismo y un poderío del que carecía la versión de estudio, convirtiendo esta pieza en toda una experiencia sonora.

 

Disco imprescindible como documento sonoro de la magia que tenía el grupo en directo para ejecutar piezas complejas a la perfección y transmitiendo unas enormes ganas de demostrar su fuerza, su profesionalidad y su arte. Además de una perfecta producción que permite distinguir y disfrutar cada instrumento y cada elemento.

1) Watcher Of The Skies; 2) Get 'Em Out By Friday;

3) The Return Of The Giant Hogweed; 4) The Musical Box; 5) The Knife.

Puntuación:

GENESIS LIVE

Año de publicación: 1973 

SELLING ENGLAND BY THE POUND

Año de publicación: 1973 

Puntuación:

1) Dancing With The Moonlit Knight; 2) I Know What I Like (In Your Wardrobe);

3) Firth Of Fifth; 4) More Fool Me; 5) The Battle Of Epping Forest; 6) After The Ordeal; 7) The Cinema Show; 8) Aisle Of Plenty.

Podemos estar muy satisfechos porque en la época más álgida de Genesis como músicos, a la par compusieron una música magnífica y particularmente en este disco crearon algunos de los pasajes más sublimes que se hayan podido escuchar nunca en la música rock, sólo equiparable a algunas grandes obras de la música clásica. Parece que aquí cada uno de los componentes consigue dar lo mejor de sí, lo que unido a la perfecta conjunción y química resultante como grupo nos permite disfrutar de uno de los mejores discos de la década de los setenta, aunque no podemos olvidar que se trata de Genesis y que su música tarda su tiempo en reposarse y traspasarnos hasta llegar a lo más hondo de nosotros mismos.

 

Desde su mágico inicio a capella (“Can you tell me where my country lies?”), la impresionante ‘Dancing With The Moonlit Knight’ cautiva y sorprende a partes iguales. En su inicio, cada dos versos Gabriel cambia la entonación y la melodía de su parte vocal, y tras el “For her merchandise, he traded in his prize” llega una de las más grandes melodías que haya escuchado en mi vida en el rock y en la música en general, melodía de tono nostálgico que será una especie de leitmotiv que se irá repitiendo en otros momentos del tema. Luego sigue Gabriel cantando cada vez más acompañado por el resto de instrumentos hasta que Collins entre con la batería en la segunda repetición del leitmotiv señalado. A partir de aquí ya empieza a subir el tono de la canción, que llega a su cénit tras cantar “Dancing out with the Moonlit Knight / Knights of the Green Shield stamp and shout”, donde el grupo se embarca en una frenética parte instrumental en la cual brilla principalmente la guitarra de Hackett en algunos pasajes de depurada técnica, además del teclado de Banks, que adorna majestuosamente el sonido, y la magistral percusión de Collins. Esta explosión enérgica continuará hasta su contraste con la coda final, una sección instrumental de calmada evocación pastoral que pondrá un broche de oro a uno de los temas más diversos, genuinos y emocionantes que hayan salido de la cabeza de estos músicos. Por otro lado, la temática de la letra es una especia de crítica de la sociedad pero empaquetada en la imaginería medieval tan del gusto de Peter Gabriel. Al final del disco encontramos ‘Aisle Of Plenty’, un breve reprise que es como si fuera un final alternativo de ‘Dancing With The Moonlit Knight’, donde se recrean en la citada memorable melodía, pero adornándola de coros, la voz de Gabriel y otros efectos, todo un final apoteósico para tan magnífico álbum.

 

Justo a continuación, como segundo tema del disco llega ‘I Know What I Like (In Your Wardrobe)’, que es uno de los más conocidos, aunque a mí no me parece que sea destacable. No están mal la sección rítmica y los versos principales, pero el estribillo no es nada inspirado y se hace demasiado largo, sólo se salva por las notas de Banks que aparecen conforme acaba Gabriel de cantarlo.

 

Banks es quien hace el honor de comenzar la impresionante ‘Firth Of Fifth’ con sus notas de piano. La primera y majestuosa parte de este tema está liderada por la parte vocal de Gabriel, pero todavía más memorable es su segunda parte instrumental, la cual empieza con un solo de flauta que ya interpreta por primera vez otra de las varias inolvidables melodías que aparecen en este álbum, para que más adelante llegue uno de los mejores momentos en la carrera de Genesis y de Hackett como guitarrista, donde me faltarían adjetivos para describir la belleza y maestría de ese pasaje. Al final, el retorno de la parte vocal del inicio sólo sirve para relajarnos después de haber tocado el cielo con la punta de los dedos.

 

Phil Collins también vuelve a tomar la iniciativa vocal y canta la tranquila ‘More Fool Me’, que es un breve momento de relax para coger fuerzas ante la llegada de ‘The Battle Of Epping Forest’ que, haciendo honor a su título, empieza con una especie de marcha militar que pasado el minuto da lugar a la entrada de la historia contada por Gabriel, quien canta en ese estilo desacompasado entre la recitación y el chapurreo que ya habíamos escuchado anteriormente en ‘Watcher Of The Skies’. La verdad que a mí no me apasiona, además de que la letra es bastante desconcertante sobre la batalla narrada, por lo que se puede hacer algo larga al tener más de diez minutos de duración. Al menos tiene algunos elementos que permiten escuchar este tema sin tener ganas de darle a la tecla del mando, como, por ejemplo, la melodía de teclado que suena pasados los tres minutos, en una especie de loop de sintetizador pero claramente inspirado en la música del Barroco.

 

A continuación, ‘After The Ordeal’ es un equilibrado instrumental donde podemos ir disfrutando de la transición de lo acústico a lo eléctrico, con incursiones de la flauta de Gabriel incluidas, para crear un compañero perfecto a lo más brillante que hemos escuchado previamente en ‘Firth Of Fifth’. Y a continuación llega el tema menos novedoso e impactante de todos (con permiso de ‘More Fool Me’), que es ‘The Cinema Show’, otro largo tema de más de diez minutos con diferentes secciones pero que cae en el pecado de tomar prestados elementos de ‘The Musical Box’ y ‘Supper's Ready’, por lo cual se pierde algo del insuperable nivel demostrado en este disco. En cualquier caso, podemos disfrutar de una magistral transición entre el final de este tema y la aparición de ‘Aisle Of Plenty’.

 

Tras escuchar este disco, resultaría excesivo exigir a Genesis que superara su nivel en el siguiente, pues seguramente esto equivaldría a llegar a equipararse a un grupo musical de cámara debido a la excelencia musical que supondría. Y por otro lado, las inquietudes intelectuales del grupo, o más bien de Gabriel, provocarán que se bifurquen por otro camino de incertidumbre que traerá drásticas consecuencias.

THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY

Año de publicación: 1974 

Puntuación:

CD I: 1) The Lamb Lies Down On Broadway; 2) Fly On A Windshield;

3) Broadway Melody Of 1974; 4) Cuckoo Cocoon; 5) In The Cage;

6) The Grand Parade Of Lifeless Packaging; 7) Back In N.Y.C.; 8) Hairless Heart;

9) Counting Out Time; 10) Carpet Crawlers; 11) The Chamber Of 32 Doors.

 

CD II: 1) Lilywhite Lilith; 2) The Waiting Room; 3) Anyway;

4) Here Comes The Supernatural Anaesthetist; 5) The Lamia;

6) Silent Sorrow In Empty Boats; 7) The Colony Of Slippermen; 8) Ravine;

9) The Light Dies Down On Broadway; 10) Riding The Scree; 11) In The Rapids; 12) It.

Con este doble álbum se pueden entender algunas de las claves que llevaron a la salida de Peter Gabriel del grupo para emprender su carrera en solitario. Se le podría denominar como ópera-rock al tratarse de una historia narrada a través de música rock, pero realmente no hay elementos operísticos evidentes, así que podría dejarse como disco conceptual-narrativo, si bien por otro lado la historia está narrada de una manera tan difusa y nada lineal que a mí me resulta incomprensible para la finalidad de conocer el sentido último que pretende conseguir Gabriel con sus letras. Aunque quizá sea mejor olvidarse de la historia para no perder detalle de las habituales críticas hacia la sociedad consumista, el egoísmo, los traumas sexuales, la religión y otros aspectos que describen la interacción social contemporánea. Más o menos lo que cabría aconsejar para otras obras megalómanas, como pudiera ser el ejemplo de The Wall de Pink Floyd.

 

Centrándonos ya en la música, el inicio no resulta demasiado esperanzador, pues en ‘The Lamb Lies Down On Broadway’, aparte de su intrigante y buen comienzo, en cuanto empieza su parte vocal y la convencional instrumentación que la acompaña, no provoca ningún tipo de atracción hacia el disco, aun tratándose en principio de su tema principal. Un reprise de esta canción llegará hacia el final del segundo volumen con mejor resultado, pues si bien su estribillo es análogo, el resto de la canción mejora sus detalles más convencionales. A continuación de la canción que titula la obra encontramos ‘Fly On A Windshield’, que llega a recordar vagamente a ‘Dancing With The Moonlit Knight’ en la entonación de “Blowing dust into my eyes” (comparar con “Paper late!.. cried a voice in the crowd” de esta última). El caso es que hasta pasado más de un minuto no encontramos nada que nos atraiga la atención, pero entonces aparece una potente percusión que allana el camino para unas perfectas y solemnes notas de teclado que saturan los espacios libres y donde la guitarra eléctrica de Hackett deja destellos de su grandeza. De ahí hasta el final se seguirá a tan excelso nivel, que enlazará directamente con ‘Broadway Melody Of 1974’, la cual tiene exactamente la estructura opuesta a la anterior, pues de la potencia rítmica inicial se llegará a una tranquila parte final de florida guitarra acústica.

 

Como una especie de plácido descanso llega ‘Cuckoo Cocoon’, la primera gran composición que encontramos en todos los sentidos aquí, una bella melodía de guitarra que acompaña el canto delicado de Gabriel, o al menos más delicado de lo habitual. Pero para gran composición habría que destacar sin duda la siguiente canción, ‘In The Cage’, con diferentes secciones (incluido un gran crescendo inicial) donde van brillando alternativamente todos los instrumentos, sobre todo la percusión de Phil Collins, e incluso contando con la colaboración de Brian Eno, si bien de forma discreta, tanto en ella como en la siguiente ‘The Grand Parade Of Lifeless Packaging’, la cual viene definida inicialmente por una percusión marcial en la batería que se va desarrollando al mismo tiempo que las voces de Gabriel y otras, en un conjunto que crea cierta tensión musical. Aunque para secciones diferentes y cambios de ritmo el tema que ganaría sería ‘The Colony Of Slippermen’, ubicado en el segundo disco pero que tendría la mitad de frescura e ideas originales que lo que hemos citado hasta ahora.

 

Con un inicio que recuerda inmediatamente a ‘In The Cage’, ‘Back In N.Y.C.’ narra el regreso de Rael a la ciudad de Woody Allen, con un desafinado Gabriel acompañado de una instrumentación un tanto tosca, puesto que la necesidad de poder narrar apropiadamente el desarrollo de la historia quizá obligue en ocasiones a obviar el componente melódico donde debería estar inscrito. Afortunadamente, a continuación llega uno de los grandes instrumentales que compusieron, ‘Hairless Heart’, que llega casi a escondidas para entregarnos una gran melodía de teclado que lidera esta breve composición, que enlazará con la siguiente ‘Counting Out Time’, otra gran canción bien encuadrada en lo que sería el estilo más característico del grupo, con sorprendentes cambios de ritmo y memorables melodías por doquier. Lo único que le sobra es el mongoloide solo que aparece sobre los 2:30.

 

Para casi acabar el primer volumen de este doble álbum, llega una de las más grandes composiciones (¡hay tantas!) de la carrera del grupo: ‘Carpet Crawlers’. Posee una estructura cíclica de las que podrían continuar hasta la eternidad por su épica melodía principal así como su emotivo estribillo, y por si fuera poco nos regalan además una parte de teclado en segundo plano que suena a gran melodía de música barroca tratada como un bucle sonoro de electrónica. Finalmente, para acabar esta primera parte, llega ‘The Chamber Of 32’, que si bien comienza de manera un tanto discreta, cuando llega a la parte cantada de “I'd rather trust a countryman than a townman” se transforma en otro épico tema donde la fuerza proviene de su gran parte vocal. Consta de varias secciones diferentes con sus correspondientes cambios de ritmo, que también recuerda en algunos momentos a ‘Get 'Em Out By Friday’ del Foxtrot.

 

El segundo volumen comienza de forma enérgica con ‘Lilywhite Lilith’, que a estas alturas ya no aporta nada novedoso o sorprendente, sino que se trata de un buen tema en el estilo más característico del grupo. El resto del segundo disco ciertamente transcurre sin alterar demasiado el pulso, pues si bien también contiene algunas buenas canciones (‘Anyway’, la parte final de ‘Lamia’ o ‘Riding The Scree’), tampoco llega a apasionar como lo hacía en muchos momentos contenidos en el primer volumen. Sin embargo, justo al final es cuando todo vuelve a mejorar de sopetón con la gran melodía de guitarra que lidera ‘It’, aunque su parte vocal no se sitúe a tan elevado nivel.

 

Por otro lado, en este segundo disco también llegan algunos de los momentos más flojos de la obra, como cuando en ‘Here Comes The Supernatural Anaesthetist’ Hackett se pierde interpretando unas melodías algo simplonas con la guitarra. O en la tediosa ‘Silent Sorrow In Empty Boats’, todavía empeorada por ‘Ravine’, puesto que esta última parece tener como única misión emular el sonido de la brisa. En cambio, ‘The Waiting Room’ se situaría en otra dimensión al tratarse de una cacofonía sin más que intentan arreglar al final un poco mediante una jam liderada por el sintetizador de Banks sin buen resultado. Curiosamente, hacia el final, el sonido que consigue con su teclado recuerda bastante al que escucharíamos un año después en algunos pasajes de ‘Shine On You Crazy Diamond’, de Pink Floyd.

 

En resumen, lo que tenemos es una abismal diferencia entre los dos volúmenes que componen este álbum, pues el primero raya a gran nivel entre lo mejor del catálogo del grupo, mientras que en el segundo ese nivel va disminuyendo aunque sin caer en mínimos históricos. Así que una valoración adecuada para tan amplia desproporción sería cuatro estrellas. Un perfecto final para la primera etapa de Genesis liderada por Peter Gabriel.

A TRICK OF THE TAIL

Año de publicación: 1976

Puntuación:

1) Dance On A Volcano; 2) Entangled; 3) Squonk; 4) Mad Man Moon;

5) Robbery, Assault And Battery; 6) Ripples; 7) A Trick Of The Tail; 8) Los Endos.

Con este disco se inicia la segunda etapa de la historia del grupo. Peter Gabriel abandonó Genesis para iniciar su carrera en solitario y por ello se hicieron audiciones a centenares de pretendientes a ocupar el puesto de cantante. Como no quedaron satisfechos y necesitaban comenzar a grabar material para este su siguiente disco, dejaron que Phil Collins interpretara la parte vocal para los ensayos, de tal manera que les gustó el resultado y finalmente quedaría designado como cantante además de batería, algo que se mantendría hasta su salida del grupo a mediados de los noventa. Para paliar las dificultades de las nuevas responsabilidades, en las actuaciones del grupo de la época, nada menos que Bill Bruford asumiría el rol a la batería para que Collins pudiera ejercer de cantante.

 

El inicio del disco con ‘Dance On A Volcano’, compuesto por los cuatro miembros restantes, sirve para mantener una imagen de continuidad pues aporta los elementos más característicos del sonido del grupo: melodías variadas, cambios de ritmo inusitados y una interpretación vocal al más puro estilo teatral que tenía Gabriel. Lo más destacado es la melodía que aparece a los 45 segundos y que actúa de leitmotiv para este tema y en cierta manera para el disco, además de su final instrumental excesivamente alocado donde Banks y Collins demuestran su perfecta sincronización y sintonía. A continuación Steve Hackett, quien un año antes había debutado en solitario con su gran Voyage Of The Acolyte, aporta una bella composición acústica llamada ‘Entangled’ junto a Banks, cantada por Collins y donde curiosamente el solo corresponde al teclado de Banks, un tanto tétrico aunque mejorado por los coros de fondo, cuando probablemente un solo de guitarra hubiera quedado mucho mejor. Hay que destacar también que posee un magnífico y elaborado estribillo.

 

Cuando llega ‘Squonk’ parece que Genesis haya puesto el piloto automático para tocar lo más característico pero a estas alturas menos sorprendente que puede ofrecer, donde lo único destacable llega en el breve solo de teclado del final, aunque no se le puede negar tampoco a este tema su energía, lo cual también es de agradecer. La composición multiparte de Banks en solitario (‘Mad Man Moon’) resulta muy aburrida, sólo salvada por su variedad en el sonido y que preludia en cierta manera lo que será el siguiente álbum, dominado por su presencia. Nada se mejora en la siguiente ‘Robbery, Assault And Battery’, también con diferentes secciones a cada cual más convencional y que deja más bien indiferente.

 

Menos mal que luego llega la inicialmente acústica ‘Ripples’ para recordarnos que estamos ante uno de los grupos más importantes de los setenta, que habían perdido una figura clave en Peter Gabriel pero que no era precisamente el único compositor que escribía temas. Tras una primera parte acústica y apacible, a partir de los cuatro minutos llega una inquietante sección donde empieza a brillar la guitarra de Hackett lanzando perturbadoras líneas, a lo que se unirá la percusión y el teclado creando uno de esos momentos mágicos que aquí se estaba echando de menos. A continuación viene la canción que da título al álbum, que es quizá la que tiene un sonido más directo y comercial, a la vez un respiro ante tanta complejidad y una muestra del sonido que irán desarrollando más adelante en la transición que sufrirán desde la música progresiva a un estilo más pop. Pero es un tema agradable y con nivel suficiente para no menospreciarlo. Y por último, en el instrumental ‘Los Endos’ (apropiado título para acabar) vuelven a juntarse los cuatro miembros para aprovechar nuevamente el leitmotiv de ‘Dance On A Volcano’ y desarrollar una pasable demostración de virtuosismo sin demasiado énfasis en la melodía y rescatando elementos de otros temas.

 

La sensación que le queda a uno cuando ha escuchado un par de veces este disco es que quizá las canciones estén alargadas en demasía (el tema más corto roza los cinco minutos de duración), como si hubieran introducido demasiados fragmentos superfluos y hubieran diluido los más reseñables. Pero en cualquier caso no deja de ser un buen disco, en el que demostraron que podían resarcirse de la deserción de Peter Gabriel y donde la elección de Phil Collins como cantante resultará fundamental para el camino que seguirá el grupo en los próximos años. Todavía seguirán englobando su sonido dentro del movimiento progresivo, pero poco a poco irán evolucionando hacia posiciones más comerciales hacia el final de la década, tal como iremos viendo.

WIND & WUTHERING

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Eleventh Earl Of Mar; 2) One For The Vine; 3) Your Own Special Way;

4) Wot Gorilla?; 5) All In A Mouse's Night; 6) Blood On The Rooftops;

7) Unquiet Slumbers For The Sleepers; 8) In That Quiet Earth; 9) Afterglow.

Tras demostrar con el LP anterior que podían sobrevivir a la salida de Peter Gabriel como grupo, parece que en este su siguiente trabajo lo que habría sería un movimiento de poder que llevaría al liderazgo momentáneo de Tony Banks, algo que comportaría resultados poco afortunados y que también conllevaría la postergación y posterior salida de Steve Hackett del grupo. Y es que un acompañante de gran nivel puede transformarse en un líder mediocre, también en el mundo de la música, algo que puede comprobarse sólo con observar cómo el sonido del grupo no ha variado sustancialmente pero sin embargo el resultado general es de un nivel bastante inferior a lo ofrecido hasta la fecha. De hecho, entre lo mejor habría que señalar ‘Eleven Earl Of Mar’, que abre el disco en el más puro estilo del grupo en los setenta con sus diferentes secciones, cambios de ritmo y alternancia de los instrumentos en el liderazgo de cada sección. Pero no acaba de tener ningún pasaje memorable ni nada que, aparte de un rato agradable, nos permita recordar este tema o tener ganas de volverlo a escuchar por algún motivo.

 

El gran comienzo de ‘One For The Vine’, con una emotiva melodía de teclado que hará de introducción/leitmotiv para algunas de las secciones que componen el tema, no hace presagiar la irregular canción multiparte que se desarrolla a continuación. La primera parte no está mal, aunque tampoco se la puede destacar por nada, pero a partir de los tres minutos llega el que debería ser el momento de lucimiento de su autor, Tony Banks, pero en cambio lo que escuchamos son unas vacuas notas de teclado que van sonando sin propósito alguno. Al menos a los 4:30 vuelve a aparecer la gran melodía del inicio para introducirnos en una sección más enérgica y entretenida, en la cual nos ofrecen lo mejor de todo el tema, incluida otra gran melodía de teclado, pues son Banks y la batería de Collins los que lideran esta parte. Sin embargo, cuando vuelva a repetirse el leitmotiv ya volverá a decaer un poco en el convencionalismo ya suficientemente ejemplificado.

 

Por otro lado, mediante ‘Your Own Special Way’ su autor Mike Rutherford nos adelanta lo que sería la peor característica de algunas de sus mediocres baladas de la última época de Genesis, es decir, perfectamente ejecutada pero demasiado lenta y tediosa para aguantar sus más de seis minutos sin bostezar. Pero para tedio del bueno tenemos la parte final del disco, tres temas que en algunas ediciones forman una única pieza. El primero de ellos es ‘Unquiet Slumbers For The Sleepers’, un intento de creación de una atmósfera lúgubre pero que falla en el intento, pues más bien resulta irritante y aburrido. A continuación, ‘In That Quiet Earth’ no mejora mucho más. Aunque presente una participación más activa de Hackett con su guitarra, el hecho es que la música parece más de teleserie por lo olvidable que resulta. En su tramo final se anima un poco más, pero tampoco consigue levantar el vuelo en ningún momento. Por último, ‘Afterglow’ es la única de ellas con parte vocal, pero a su vez tampoco aporta nada interesante, por lo que el final del álbum es totalmente decepcionante. Pero más decepcionante resulta por su título ‘Wot Gorilla?’, pues parece ser el punto de humor del álbum pero al final no tiene ni pizca de gracia, debido a que se trata de un horripilante instrumental donde el teclado de Banks pondría de los nervios a cualquiera. Al menos es breve, y un humor algo más agradable llegará en la siguiente ‘All In A Mouse's Night’, donde Phil Collins juega nuevamente a ser Peter Gabriel interpretando a diferentes personajes en la infantil historia del ratón y el gato, aunque queda patente que en ese campo no puede competir con el gran Gabriel. Tiene gracia el momento donde el ratón se ve atrapado por el gato, pues únicamente se escucha el teclado con un sonido que recuerda a un réquiem, pero en general no deja de ser un tema entretenido sin más.

 

Y después de tanta desazón podemos pasar a comentar la que es la única joya presente en este disco, ‘Blood On The Rooftops’, compuesta por Hackett y Collins. Comienza con una gran demostración de habilidad en la guitarra española por parte de Hackett, para que después entre a acompañarle una apacible parte vocal de Collins junto a unas líneas de teclado de fondo que adornan a la perfección el conjunto. Pasados los dos minutos llega su elaborado y potente estribillo (“Let's skip the news boy / I'll go and make some tea”) acompañados ya por los golpeos de batería. Esta estructura volverá a repetirse para mayor deleite de los oyentes, pues además transmite un intimismo atractivo por su contenido cinéfilo; de hecho, esta canción es una de las que Hackett interpretaría en directo, ya en pleno siglo XXI, en su carrera en solitario.

 

Tras escuchar el disco, se advierte que uno de los mayores lastres es claramente el predominio del teclado de Banks, empeorado todavía más por la infravaloración del magnífico guitarrista que es Steve Hackett, pues los abundantes momentos tediosos existentes podrían haber sido paliados o incluso eliminados de haberse incluido algún que otro solo de un músico que en esa época estaba en un gran momento de forma, tal y como había demostrado con su disco de debut (si bien su segundo intento sería bastante más flojo). En cualquier caso, éste sería el punto final de Hackett con Genesis y el inicio de la nueva reinvención del grupo, si bien primero publicarían un EP llamado Spot The Pigeon (compuesto por descartes de Wind & Wuthering) y un disco en directo que dejaría reflejado el potencial instrumental del grupo.

SPOT THE PIGEON [EP]

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Match Of The Day; 2) Pigeons; 3) Inside And Out.

Curioso EP, puesto que lo último que se le puede presumir a un grupo de rock progresivo es la grabación en este tipo de formato, más indicado para grupos de orientación más pop. También es el último trabajo de estudio con Hackett en la guitarra, y las dos primeras canciones son autoría del trío que seguiría empleando el nombre de Genesis con mayor fama: Banks/Collins/Rutherford. Pero pronto se disipan las dudas sobre el EP, puesto que ‘Match Of The Day’ presenta un sonido más pop que nunca, en ese estilo que ya habían empezado a demostrar y que en unos años les reportaría un masivo éxito. En el mismo camino sigue ‘Pigeons’, que tiene un buen comienzo con su pegadizo rítmico pero que sin embargo su parte vocal es demasiado convencional para convertirlo en un tema destacado. En ‘Inside And Out’ la autoría corresponde a los cuatro miembros de Genesis y es la que más entronca con el estilo de Wind & Wuthering, aunque sea más bien por sus cambios de ritmo y por el aburrimiento que transmite a partes iguales. El solo desquiciado de Banks a partir de los cuatro minutos se hace algo irritante también, y tampoco es que valga demasiado la pena su parte final instrumental. En definitiva, un EP que sólo podrá interesar a los fans.

SECONDS OUT

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Squonk; 2) The Carpet Crawl; 3) Robbery, Assault & Battery; 4) Afterglow;

5) Firth Of Fifth; 6) I Know What I Like (In Your Wardrobe);

7) The Lamb Lies Down On Broadway; 8) The Musical Box (closing); 9) Supper's Ready; 10) Cinema Show; 11) Dance On A Volcano; 12) Los Endos.

Disco en directo que se corresponde con diferentes actuaciones de su última gira, por lo que sugiere una comparación inevitable con el anterior Genesis Live. Como la tarea de intentar emular a Peter Gabriel y tocar la batería de forma virtuosa al mismo tiempo no podía estar al alcance ni siquiera de Phil Collins, para que éste pudiera concentrarse en cómo mantener el micrófono en la mano contratarían al batería Chester Thompson (que había tocado con Frank Zappa, entre otros) aunque durante los primeros meses de gira contaron con la excepcional participación de Bill Bruford (King Crimson, Yes), que aquí se traduce en la inclusión de ‘Cinema Show’, perteneciente a una de las actuaciones de la gira de 1976.

 

Hay numerosos temas de los dos discos publicados sin Peter Gabriel, que previsiblemente es lo menos destacado de este álbum. No hay nada que haga preferir estas versiones en directo a las de estudio, si bien cabe destacar que la final ‘Los Endos’ transmite mayor fuerza y mejor sensación que la incluida en A Trick Of The Tail, también por ser más breve. Pero es en la interpretación de los temas de la primera etapa donde pica la curiosidad por ver cómo se desenvuelve Collins en su rol de cantante, comparándolo inevitablemente con su predecesor. Pero precisamente del disco más asociado a la figura de Gabriel (The Lamb Lies Down On Broadway) encontramos casi en primer lugar la emotiva ‘Carpet Crawlers’ (aquí rebautizada como ‘The Carpet Crawl’, quién sabe por qué), donde podemos aseverar que poco tiene que envidiarle Collins a Gabriel, pues si bien tienen estilos algo diferentes, aquí Collins sabe imprimirle el carácter mantraico y apacible necesario sin perder nada de la esencia del original y sin fallar una sola nota. Del mismo disco está también la canción que le da título, que tampoco aporta nada en especial. También se acuerdan lo suficiente del Selling England By The Pound para interpretar tres de sus temas; uno es el magistral ‘Firth Of Fith’, donde su abrupto comienzo sin introducción y la sustitución de la flauta de Gabriel por el teclado de Banks son las novedades más destacables, pero donde no hay que perderse su sección final con otra increíble demostración de técnica de Hackett. Unas melodías de guitarra inolvidables. Para ‘I Know What I Like’ intentan añadirle más novedades en forma de detalles prestados de otras canciones tras cada estribillo, incluida ‘Dancing With the Moonlit Knight’. Y el tercer tema rescatado del mejor disco de Genesis es ‘Cinema Show’, con Bruford a la batería (luciéndose a partir de los nueve minutos) y sin perder nada de la magia del original.

 

También se recupera la extensa suite de ‘Supper's Ready’, también ejecutada a la perfección, ensamblando las diferentes secciones a la perfección, con una voz de Collins que transmite más delicadeza en su parte inicial y que lo único que puede envidiar a la original son algunos momentos donde brillaba Peter Gabriel de forma inimitable. Pero en cualquier caso es una buena interpretación de todo el grupo, algo que puede extenderse al conjunto del disco, pues únicamente el algo inferior nivel de sus últimos trabajos es lo que lastra en parte el potencial artístico que podría haberse alcanzado de incluir más material de su primera época. Al  menos podemos disfrutar del trabajo de Steve Hackett a la guitarra por última vez, pues para las fechas que publicaron este álbum ya se habría marchado del grupo.

AND THEN THERE WERE THREE

Año de publicación: 1978

Puntuación:

1) Down And Out; 2) Undertow; 3) Ballad Of Big; 4) Snowbound; 5) Burning Rope;

6) Deep In The Motherlode; 7) Many Too Many; 8) Scenes From A Night's Dream;

9) Say It's Alright Joe; 10) The Lady Lies; 11) Follow You Follow Me.

Con este irónico título que alude a la salida de Steve Hackett del grupo y su transformación en un trío, Genesis comenzó también su orientación hacia un sonido más pop y alejado del rock progresivo que les había caracterizado durante buena parte de su carrera. Pero esta evolución será lenta y gradual, de momento el elemento progresivo será el componente principal y, hasta que se decidan por una dirección más pop y por ende melódica, la tipología de composición más característica del grupo en este final de década (por desgracia) estará formada básicamente por una parte vocal sin apenas melodías y una profusión de sintetizadores que saturan el sonido. Esto, en su peor acepción, nos lleva a aburrimientos como ‘Deep In The Motherlode’, que únicamente los seguidores más acérrimos del grupo podrán disfrutar. Y como mucho podemos encontrar temas pasables como ‘Many Too Many’ o el festín de sintetizador de ‘The Lady Lies’.

 

Que ‘Follow You Follow Me’ sea considerado uno de los grandes éxitos del grupo ya es un indicador del bajo nivel que encontraremos en este disco. No es que sea una mala canción, pero es excesivamente repetitiva en su poco inspirado estribillo y tampoco posee ningún detalle instrumental que la haga destacar del resto de temas. Quizá el aire intelectual que le daba el grupo a una simple canción de amor es lo que provocara su éxito. Pero probablemente fuera un indicador del camino a seguir en sus próximos discos.

 

El inicio de ‘Down And Out’ es en cierta manera como la génesis musical del álbum, empleando los típicos sintetizadores que dan una sensación de creación en la línea de lo que podría ser ‘Shine On You Crazy Diamond’ de Pink Floyd, pero con considerables diferencias. Este inicio es lo único bueno de la canción, puesto que luego se trata básicamente de una atascada parte vocal con algunas florituras de teclado que no encajan nada bien con el complejo ritmo llevado.

 

Encontramos bastantes baladas (o lo que parece inicialmente una balada) en el disco. El toque majestuoso de ‘Undertow’ no esconde cierta pomposidad, pero la progresión vocal sí que recoge algo de la grandeza de la banda. En cambio, ‘Snowbound’ parece una demo acústica, hasta que llega su simplón estribillo que da algo de vergüenza ajena por nombrar tanto a un muñeco de nieve. Paradójicamente, ‘Ballad Of Big’ no es una balada propiamente dicha salvo en su comienzo, pues a continuación una prometedora parte vocal antecede la transformación del tema en un banquete de sintetizadores que recuerda los peores momentos del grupo cuando el protagonismo de Tony Banks no viene acompañado de originalidad o melodía. Y como ya se ha repetido, éste aprovecha cualquier momento para tomar el protagonismo con sus sintetizadores, con ‘Say It's Alright Joe’ como nuevo ejemplo. ‘Scenes From A Night's Dream’ es más movida y con una letra inspirada en el antiguo personaje infantil de cómics Nemo, pero ello no le salva de producir cierto hastío por tanto sintetizador.

 

La joya de este álbum es, con diferencia, la emotiva ‘Burning Rope’. La parte vocal está repleta de buenas melodías, que alcanzan su cénit en el gran estribillo: “The words of love, the cries of hate / And the man in the moon who seduced you, then finally loosed you”. Luego llega una placentera parte instrumental intermedia que nuevamente nos impulsa a los cuatro minutos hacia un explosivo clímax gracias al solo de guitarra eléctrica (Rutherford hace olvidar a Hackett por unos instantes) que interpreta una épica melodía que recompensa en parte la decepción general que transmite el LP.

 

Decir que estamos ante un álbum de Genesis sin Peter Gabriel ni Steve Hackett ya es suficientemente definitorio para hacernos una idea de lo que podemos escuchar aquí, más si cabe cuando el líder en estos momentos era Tony Banks y sus artefactos electrónicos como protagonistas. Es en general un sonido bastante monótono para unas composiciones totalmente olvidables, de la que únicamente es obligatorio rescatar la joya de ‘Burning Rope’.

DUKE

Año de publicación: 1980

Puntuación:

1) Behind The Lines; 2) Duchess; 3) Guide Vocal; 4) Man Of Our Times;

5) Misunderstanding; 6) Heathaze; 7) Turn It On Again; 8) Alone Tonight;

9) Cul-De-Sac; 10) Please Don't Ask; 11) Duke's Travels; 12) Duke's End.

Para 1980 ya había pasado el punk y había emergido la New Wave con toda una pléyade de grandes grupos y artistas. Que Genesis continuara con su estilo progresivo dirigido hacia el pop parece toda una hazaña, más todavía si conocemos que fue número uno en el Reino Unido. Y no es que se hubieran vuelto comerciales todavía, pues la complejidad sigue ahí y melodías reconocibles ciertamente apenas hay. El LP fluctúa conceptualmente alrededor de un personaje llamado Duke del que tampoco interesa si hay alguna historia asociada. La banda sale fortalecida como trío y Phil Collins comienza a despuntar con composiciones propias que sirven de base para lo que será su incipiente y exitosa carrera en solitario como cantante pop comercial.

 

Para aportar una sensación de continuidad, tanto las canciones del principio como las del final van enlazadas sin pausas por medio. El festín de sintetizadores de Banks abre el álbum en ‘Behind The Lines’, que cuando parece que va a ser un pesado instrumental lleno de sonidos artificiales (como ocurre en el reprise final ‘Duke's End’, salvado por su mayor brevedad), llega la parte vocal de Collins que redime un poco la mala percepción. Este tema enlazará después con la aburrida ‘Duchess’, donde al menos Banks sustituye los sintetizadores por el piano y evita que el resultado sea estomagante. En ‘Duke's Travels’ lo mejor llega en su parte final, por la fuerza de su parte vocal, unas líneas de sintetizador por fin acertadas y ese curioso final donde sólo se escuchan dos breves y agradables melodías acompañadas en primer lugar por los platillos.

 

El mayor problema del disco es que nos toca encontrarnos con demasiados momentos flojos como ‘Man Of Our Times’, principalmente por su horrorosa percusión que le martillea a un@ el cerebro (una lástima porque hay hasta un solo de guitarra) o la empalagosa ‘Alone Tonight’, ambas compuestas por Rutherford. No son sino un reflejo de la poca inspiración que sobrevuela este álbum.

 

Lo único que podría destacarse son, por una parte, la balada ‘Heathaze’ por su gradual subida de tono y el buen trabajo de batería (aunque sencillo, que nadie espere aquí algo que recuerde a los viejos tiempos), y también el exitoso ‘Turn It On Again’, poseedor de un complejo ritmo y con cierto gancho en la manera de cantar “I can show you / Some of the people of my life”, algún acertado sintetizador (a los 1:26 exactamente) y una gran coda final que es lo mejor del tema. En directo, esta canción serviría a la banda para introducir otras canciones por medio (muchas veces canciones ajenas) y divertirse al mismo tiempo.

 

Tal como se ha citado anteriormente, ecos de la carrera en solitario de Phil Collins aparecen en la balada casi a cappella ‘Guide Vocal’ (compuesta por Banks, eso sí) y sus propias composiciones: el pop melódico de ‘Misunderstanding’, ejemplo bien claro de qué camino iba a tomar como cantante solista, y la insulsa balada AOR ‘Please Don't Ask’.

 

Sin llegar a entender el éxito de este álbum (no cabe más que señalar que 1980 es el año de publicación del mejor disco de la carrera de The Police, AC/DC, The Jam o, ironías, Peter Gabriel), podemos aseverar que Duke es simple música de acompañamiento para eliminar el silencio. Que el personaje principal de American Psycho (la película del 2000 y la novela, algo más tediosa por tanta descripción detallada de modas, de 1991) alabe este disco y prefiera a los Genesis sin Peter Gabriel, es todo un indicativo del desorden mental de ese velado psicópata snob.

Abacab puede considerarse como el verdadero disco de transición hacia la última etapa pop de Genesis. Para entonces, los tres miembros del grupo habían iniciado sus respectivas carreras en solitario, sin necesidad de especificar quién de los tres tuvo un gran éxito, pues la palabra “éxito” ni siquiera puede emplearse para hablar de Tony Banks o Mike Rutherford, si bien este último lograría una cierta notoriedad con su posterior proyecto Mike + The Mechanics. Probablemente, esta victoria de Phil Collins fue determinante para trasladar el liderazgo definitivamente desde Banks a su persona y apuntalar la dirección musical de la banda hacia una dirección más pop y comercial que ya no cambiaría hasta la salida de Collins de Genesis, verdadero final en la práctica de este convulso grupo. También cabe destacar que en este Abacab prescinden por vez primera de un productor externo, esto es, que no querían saber nada de la opinión de personas ajenas.

 

La canción que da título y abre el disco es un ejemplo de los últimos retazos de sonido progresivo en la banda con la nueva orientación más pop. No deja de tener cierto gancho al tener un ritmo inspirado en la música disco, ayudado por las florituras del teclado de Banks, que esta vez sí se corta un poco y no recarga el sonido como antaño. Sorprende que en la extensa sección instrumental siga igual de comedido, incluso ofreciendo melodías sencillas pero con gusto como la que suena a los 5:25. Aunque queda mucho mejor el solo de guitarra de después que ya nos acompaña hasta el final. También suena como un híbrido prog-pop la final ‘Another Record’, poseedora de un dinámico ritmo que por momentos parece que va a cambiar, como si quisiera volver a lo progresivo, pero volviendo inmediatamente al cauce melódico y pegadizo de su estilo pop. No obstante, lo que más sorprende es su sonido de armónica.

 

Dentro de los vestigios de rock progresivo, todavía podemos encontrar sorpresas muy agradables. Una de ellas precisamente compuesta exclusivamente por Tony Banks, la sorpresiva ‘Me And Sarah Jane’, que va subiendo de tono gradualmente sin tampoco asombrar demasiado, hasta llegar a su gran estribillo que llega acompañado de un brillante ritmo de piano, el cual será potenciado posteriormente. Pero todavía queda más, pues la coda final –a partir de los cuatro minutos– presenta una memorable melodía vocal (“Me and Sarah Jane, we had it coming, all the pain”) y unas épicas líneas de sintetizador. Mejor todavía es la dupla ‘Dodo/Lurker’, que recupera la teatralidad de la época de Peter Gabriel y presenta diferentes secciones con un potente sonido, aunque la peor es sin duda la que comienza a los 5:15 por su simplona melodía. La sección final, llamada ‘Lurker’, deja un último minuto de poderosa instrumentación y apoteósica finalización.

 

Más discretos suenan en ‘Like It Or Not’, donde únicamente puede destacarse la melodía de guitarra que suena ya al inicio y su emotivo middle eight: “It's been a long, been a long, long time / Since I held anybody, since I loved anyone”. Tampoco podían faltar los excesos propios de los dinosaurios del rock sinfónico, en este caso con una repetición excesiva de una irritante melodía en ‘Keep It Dark’, verdadero suplicio. Mejor sabor no deja el atracón de sintetizadores de ‘Who Dunnit?’, típico exceso de los primeros años ochenta, que si se toma como una broma por parte del grupo, puede hasta no ofender tanto.

 

Phil Collins ya había estrenado su carrera en solitario unos meses antes de la publicación de este álbum con su exitoso Face Value. Y no podríamos encontrar nada más rompedor con el estilo tradicional de Genesis que escuchar las prominentes trompetas de ‘No Reply At All’ (los instrumentos de viento están tocados por los músicos de Earth, Wind & Fire), que no representa más que la transformación de la banda en un apéndice más de la carrera de Collins, bastante interesado en la accesibilidad y en incorporar elementos de otras músicas del mundo, si bien de manera más discreta que gente más valiente como Paul Simon o David Byrne. Y siguiendo la estela marcada por el éxito de ‘In The Air Tonight’, quizá el mejor tema de Collins en solitario, encontramos una nueva variación en ‘Man On The Corner’, diferenciada por su triste y reconocible melodía, primero ejecutada por el teclado y luego por la expresiva voz de Phil, todo en una especie de crescendo contenido que eleva el tono siguiendo la traza de la parte vocal.

 

Por tanto, no estamos solamente ante un LP de transición, sino también ante un álbum de fuertes contrastes entre diferentes intereses musicales (exacerbados por los incipientes proyectos individuales paralelos de los miembros), melodías brillantes, arreglos fallidos, otros sorprendentes, sonido comercial, complejidad y muchos más elementos y detalles que permiten recomendar este disco, aun sin ser de lo mejor de Genesis.

1) Abacab; 2) No Reply At All; 3) Me And Sarah Jane; 4) Keep It Dark; 5) Dodo/Lurker; 6) Who Dunnit?; 7) Man On The Corner; 8) Like It Or Not; 9) Another Record.

Puntuación:

Año de publicación: 1981

ABACAB

THREE SIDES LIVE

Año de publicación: 1982

Puntuación:

1) Turn It On Again; 2) Dodo; 3) Abacab; 4) Behind The Lines; 5) Duchess;

6) Me & Sarah Jane; 7) Follow You Follow Me; 8) Misunderstanding; 9) In The Cage; 10) Afterglow; [EDICIÓN RU:] 11) One For The Vine; 12) Fountain Of Salmacis; 13) It/Watcher Of The Skies; [EDICIÓN EEUU:] 11) Paperlate; 12) You Might Recall;

13) Me And Virgil; 14) Evidence Of Autumn; 15) Open Door.

Rememorando el cachondeo que había en los años sesenta entre las ediciones de discos en Estados Unidos o en Gran Bretaña, Genesis publicó un doble LP en directo donde la edición estadounidense era más acorde al título, pues Three Sides Live estaba referido a que tres de las cuatro caras totales de los LP’s eran canciones interpretadas en directo (la mayoría de finales de 1981) y la cuarta cara a cinco canciones inéditas de estudio. De ellas, las tres primeras provenían de un EP recién publicado llamado 3X3 y las otras dos  (‘Evidence of Autumn’ y ‘Open Door’) eran caras B de la etapa de Duke. En el Reino Unido, se incluirían en su lugar más temas en directo, que paradójicamente es lo más destacado del álbum.

 

Así pues, el primer CD al completo y el inicio del segundo contienen interpretaciones en directo de temas correspondientes a sus tres últimos álbumes, justo cuando ya no estaba Steve Hackett, lo cual parece toda una declaración de intenciones. Más desalentador es cuando comprobamos que en lo que eran las tres primeras caras originales del LP no encontramos nada de la época de Peter Gabriel salvo la gran interpretación de ‘In The Cage’, que es precisamente lo mejor de todo este primer lote, como no podía ser de otra manera. Está ejecutada con gran fuerza y demuestran así que no han olvidado sus orígenes, aunque parezca todo lo contrario. Los temas de los últimos discos son los más prescindibles porque no presentan apenas novedades respecto a su versión de estudio, por lo que carece de interés escucharlos nuevamente. Porque escuchar a Collins fliparse con su rol de cantante en la parte final de ‘Turn It On Again’ ni siquiera puede contarse como novedad. Y eso sólo cuando no interpretan algún tema de los flojos, que también abundaron en esos últimos años.

 

Como ya se ha dicho, la mejor parte del directo y lo que evita que este disco caiga en las catacumbas de lo innecesario es su cuarta cara original según la edición del Reino Unido. Hay que llevar mucho cuidado porque hay algunas ediciones en CD erróneas donde ‘One For The Vine’ está partida en dos y la segunda partición aparece titulada como ‘Fountain Of Salmacis’, cuando esta última está editada junto al medley final ‘It/Watcher Of The Skies’. En cualquier caso, la interpretación de ‘Fountain Of Salmacis’ es indiscutiblemente lo mejor del álbum, rememorando la grandeza progresiva de Genesis, y en el medley tampoco se quedan atrás, puesto que en ‘Watcher Of The Skies’ se limitan a ejecutar un extracto instrumental. Sin embargo, ‘One For The Vine’ no consigue mejorar su condición de atracón de sintetizadores que denotaba en el Wind & Wuthering. Una lástima que su bella melodía inicial no fuera aprovechada para mejor ocasión, aunque tampoco está mal poder escucharla, sólo que ya puestos, podían haber escogido algún otro tema de su repertorio antiguo.

 

Las canciones inéditas de estudio no son precisamente para echar cohetes. ‘Paperlate’ es únicamente el resultado de aprovechar a los músicos de Earth, Wind & Fire con los que habían grabado la mucho mejor ‘No Reply At All’. Que fuera publicada como canción principal del citado EP 3X3 parece más bien una patada en el estómago a los fans de toda la vida de Genesis. Pero esto no acaba aquí (qué mas quisiéramos), pues el inicio de ‘You Might Recall’ parece extraído de una canción de Camilo Sesto. Las otras tres canciones están enraizadas en el estilo de la banda tras la salida de Hackett, donde únicamente ‘Evidence Of Autumn’ puede salvarse del bochorno total aun siendo algo tediosa. En cambio, ‘Me And Virgil’ podría parecer un golpe de estado dentro de la trayectoria musical de la banda. Como si hubieran ideado un tema de rock progresivo malo a sabiendas para hacer entender a los fans que ese camino no tenía ninguna salida. Sin melodías y con pasajes instrumentales de lo más aburridos que hubieran hecho nunca, vale la pena olvidar este tema lo antes posible. Aunque si hablamos de aburrimiento, otro buen ejemplo es sin duda ‘Open Door’, un simple vehículo para las veleidades líricas de Phil Collins. Cuando conocemos que ‘Open Door’ y ‘Evidence Of Autumn’ son sendos descartes del álbum Duke es cuando entendemos su bajo nivel.

 

Que lo mejor de este álbum sean temas pertenecientes a la era Gabriel ya es indicador suficiente para descartarlo por carecer de interés. Indicado únicamente para seguidores acérrimos de Genesis, en especial para los fans de su etapa comercial anti-melódica de principios de los ochenta y sobre todo para el protagonista de American Psycho.

GENESIS

Año de publicación: 1983

Puntuación:

1) Mama; 2) That's All; 3) Home By The Sea; 4) Second Home By The Sea;

5) Illegal Alien; 6) Taking It All Too Hard; 7) Just A Job To Do; 8) Silver Rainbow;

9) It's Gonna Get Better.

El proceso de transformación de Genesis en una banda de pop llega aquí a su culminación. Lo más curioso es que, tras haber lanzado cada miembro su carrera en solitario, aquí las composiciones son atribuidas a los tres juntos, algo que mantendrían hasta la salida de Collins una década después. Y no fue una decisión acordada, sino que la forma de trabajar era equitativa, con cada miembro de la banda llevando fragmentos compuestos para trabajarlos junto al resto y darles una forma definitiva. Y cuando se juntan tres compositores talentosos y se les añade motivación y buen ambiente, el resultado es tan bueno como el que podemos comprobar aquí.

 

En 1981 se había publicado el disco de debut de Phil Collins en solitario donde se encontraba su gran éxito ‘In The Air Tonight’, cuyo tono y atmósfera general (se le podría llamar pop psicológico, si hubiera de colocarse una etiqueta) se toma como modelo aquí para el también exitoso ‘Mama’. En esta ocasión se crea de manera análoga una atmósfera opresiva desde la percusión pregrabada que empieza a sonar, a la que se añadirán capas de sonido y la voz desesperada de Collins, quien lanza unas carcajadas paranoicas que acongojan las primeras veces que se escuchan. Las baladas también se asemejan bastante en estilo a las de la carrera en solitario de Phil, pues tienen un sonido sencillo y se basan más en las melodías vocales, como es el caso de la acertada ‘Taking It All Too Hard’. En cambio, ‘It's Gonna Get Better’ es más aburrida y la voz en falsete que aparece puede poner de los nervios a más de un@. Por otro lado, ese gusto algo extravagante por los sonidos latinos que parecía imponer Collins, aquí florece en ‘Illegal Alien’ (pero sin instrumentos de viento) aunque no en su mejor acepción, pues suena demasiado simplón comparado con ofrecimientos anteriores más decentes como ‘No Reply At All’. Eso sí, entre tanta simpleza encontramos una breve melodía agradable, concretamente a los 3:38.

 

Una de las canciones más pegadizas de todo el disco es ‘That's All’, liderada por una adictiva melodía de piano que posteriormente se irá desarrollando algo más con el teclado, además de poseer una parte vocal igualmente melódica y atractiva. Justo a continuación, los sonidos artificiales que son el punto de partida de ‘Home By The Sea’ no parecen augurar nada halagüeño, pero la gran melodía vocal que presenta junto a ese memorable estribillo donde cada vez que Collins canta “Sit down” Banks añade una gran melodía de teclado, convierten a este tema en uno de los mejores. Su acompañamiento instrumental, ‘Second Home By The Sea’, queda mucho más discreto al decelerar el ritmo y sonar un tanto artificial. Mejor que esta última suena ‘Silver Rainbow’, pues recupera una cierta épica como la de temas anteriores tipo ‘Dodo’, sacando por fin ese lado progresivo que nunca acababa de irse del todo.

 

Las transiciones de los grupos de rock progresivo hacia el pop no han dado tradicionalmente buenos resultados (Yes, ELP, Gentle Giant), pero aquí tenemos el que quizá sea el mejor disco pop de la historia del rock progresivo. Una lástima que, en vez de posicionarse en este estilo, se dirigirán a un sonido todavía más comercial que no podrá sostenerse desde un punto de vista creativo.

La comercialidad alcanzada por la banda alcanzó su cénit en esta nueva entrega, su disco más vendido de todos los tiempos. Incidiendo todavía más en la dirección pop y en el sonido sintetizado y artificial de los años ochenta, eliminaron prácticamente cualquier vestigio de lo que había sido su pasado. Uno de los rasgos de Genesis a partir de ahora serán el humor y la parodia, especialmente de temas sociales, aunque aquí todavía no se mojarán demasiado en su crítica, salvo en ‘Land Of Confusion’. Y tampoco hay que obviar la imagen ya establecida de Genesis como la banda de Phil Collins.

 

Aunque sea muy conocida, ‘Invisible Touch’ no deja de ser una canción pop de sintetizadores que suena amigable pero que cualitativamente deja mucho que desear respecto al legado de Genesis. En un estilo similar pero todavía más floja es ‘Anything She Does’. Lo que no se sostiene son pasteleos como ‘In Too Deep’, más indicados para la edulcorada carrera en solitario de Phil Collins que para Genesis. Y ‘Throwing It All Away’ se queda oscilando peligrosamente en la línea que separa lo aceptable de lo indicado para la tercera edad, pues esos “uh, uh, uh” en falsete pueden echar para atrás a más de un@.

 

Uno de los pocos momentos en que logran recrear una atmósfera progresiva de una manera original es en la balada ‘Tonight, Tonight, Tonight’. Y es que lo menos que puede pedírsele a esta banda es que los sintetizadores sean utilizados con mesura. La mejor pieza progresiva es la final ‘The Brazilian’, que al menos alcanza una cierta épica con la melodía principal que se irá repitiendo. La idea de ‘Domino’ es buena, recuperando las estructuras multiparte, y ciertamente comienza de una manera bastante buena gracias a una melodía vocal con gancho y a una armazón instrumental con destellos de originalidad, aunque el desarrollo posterior es bastante plomizo y simplón. Tras una sección calmada y contemplativa que también se puede salvar, a partir de los 4:25 vale la pena pasar de canción.

 

La canción inolvidable de este disco es la citada ‘Land Of Confusion’, una crítica abierta a los poderes fácticos que dominan el mundo pero sobre todo a la apatía general de la gente respecto a los verdaderos problemas sociales (“There's too many men / Too many people / Making too many problems”) que a veces se esparce entre la población, dejando total libertad para que el poder socioeconómico haga y deshaga a sus anchas, tarea fácil para ellos puesto que únicamente deben encontrar un argumento lógico que satisfaga a las masas, o camuflar las acciones lucrativas para ellos dentro de un paquete de medidas supuestamente sociales. En cualquier caso, Genesis nos dejan claro que somos nosotros, si estamos dispuestos a ello, quienes podemos arreglar estas situaciones aberrantes dentro de las democracias: “And these are the hands we're given / Use them and let's start trying / To make it a place worth living in”. Y bueno, lo que nadie debe perderse es el vídeo musical de este tema, que utiliza los muñecos de guiñol británicos tan famosos en los ochenta (los Spitting Image) para personificar la megalomanía de Ronald Reagan respecto a su política exterior, además de la aparición en guiñol de muchas estrellas de la música, incluido Pete Townshend cuando en la letra se cantan las palabras “my generation”.

 

En cualquier caso, estamos ante un disco bastante flojo del que cabe explicarse su masivo éxito, pasado el tiempo desde su publicación. El problema colateral que viene asociado es que, tras haber tenido un gran éxito de ventas a nivel mundial, les dejaba claro a los miembros de la banda cuál debía ser el camino a seguir, aunque artísticamente fuera todo un error.

1) Invisible Touch; 2) Tonight, Tonight, Tonight; 3) Land Of Confusion; 4) In Too Deep; 5) Anything She Does; 6) Domino; 7) Throwing It All Away; 8) The Brazilian.

Puntuación:

Año de publicación: 1986

INVISIBLE TOUCH

WE CAN'T DANCE

Año de publicación: 1991

Puntuación:

1) No Son Of Mine; 2) Jesus He Knows Me; 3) Driving The Last Spike; 4) I Can't Dance; 5) Never A Time; 6) Dreaming While You Sleep; 7) Tell Me Why; 8) Living Forever; 9) Hold On My Heart; 10) Way Of The World; 11) Since I Lost You; 12) Fading Lights.

Cada vez se espaciaban más los discos de Genesis y en esta ocasión cinco años hubieron de transcurrir hasta el nuevo, algo que quizá fuera una sorpresa en ese momento puesto que el álbum más reciente de Phil Collins había resultado ser un éxito masivo en todo el mundo (...But Seriously, 1989), lo cual no hacía preveer que quisiera detener su carrera en solitario para resucitar a Genesis. En cualquier caso, volvió a juntarse con Banks y Rutherford y entre los tres grabaron una serie de temas en el mismo estilo comercial de Invisible Touch. Igual que aquél, volvió a tener un gran éxito comercial pero no así en lo artístico, puesto que vuelven a incidir en los errores que poblaban su trabajo anterior. Parece que pensaron que tantos millones de personas no podían estar equivocadas, lo cual no es del todo desacertado pero no deja de ser más que una referencia como cualquier otra.

 

Cuando empezamos a escuchar ‘No Son Of Mine’, el primer corte del álbum, no podemos tener nada claro si estamos ante una canción de Genesis o de Phil Collins en solitario, la línea que los separa ha quedado muy difuminada. En cualquier caso, es un tema de cuidada ambientación sonora que crea esas atmósferas ahogantes ideales para la angustia existencial del narrador, que desembocan en un potente estribillo que quizá debería haberse elaborado un poco más. Otras canciones parecen directamente meras extensiones (o incluso descartes) de la carrera comercial de Collins, puesto que ‘Never A Time’ no encaja para nada en lo que reconocemos como rock. Y eso que el término rock abarca mucha extensión. Mucho mejor resulta ‘Tell Me Why’ al poseer mejores melodías y proferir el título como reclamo de atención del oyente. También podría pasar por aceptable ‘Way Of The World’, en un estilo también equidistante entre el pop y el rock progresivo.

 

Los diez minutos de duración de ‘Driving The Last Spike’ se hacen eternos, pues es una manera innecesaria de alargar un tema que posee algunos detalles interesantes (estribillo solemne, algunas notas de teclado) que con tanta extensión quedan diluidos y olvidados. Por desgracia, no es el único ejemplo de esta clase, pues la final ‘Fading Lights’ vuelve a incidir en los mismos errores, en este caso alternando pasajes más lentos con otros más enérgicos para intentar elevar el interés, cosa que no consiguen. De entre los más largos, el único tema aceptable es ‘Dreaming While You Sleep’, sobre todo porque al menos la parte vocal tiene algo de gancho (son reconocibles cada “All my life” del estribillo). En cambio, ‘Living Forever’ es un fallido intento de mezclar pop y rock progresivo, pues suena demasiado extraño para ser pop y al mismo tiempo demasiado sencillo y lineal para ser progresivo, por mucho que introduzcan una segunda parte instrumental que no deja de ser el momento para que Tony Banks se/nos empache de teclado. Lo que ya sobrepasa los límites máximos permitidos de empalago son las baladas ‘Hold On My Heart’ y ‘Since I Lost You’, de lo más vulgar que hayan grabado nunca.

 

Uno de los mejores temas es sin duda ‘Jesus He Knows Me’, una ácida crítica a los predicadores religiosos que pueblan las televisiones norteamericanas y que allí consiguen cantidades astronómicas de dinero de sus fervorosos seguidores. Es impresionante el nivel de hipocresía al que llegan esos telepredicadores (“Won't find me practicing what I'm preaching / Won't find me making no sacrifice”) y es muy plausible la valentía de Genesis en denunciar estas abochornantes situaciones de abuso psicológico. Musicalmente presenta un endiablado ritmo y un pegadizo estribillo. Su hilarante vídeo musical vale la pena verlo. No menos hilarante es el de ‘I Can't Dance’, que parodiaba un famoso anuncio de pantalones vaqueros de le época en el que Collins hacía de modelo pero en tono paródico. El riff de guitarra quizá se haga algo repetitivo, pero el gancho de esta canción es indiscutible aunque tenga un ritmo algo lento.

 

Probablemente en ese momento sólo lo supiera él, pero este disco será el último de estudio en el que intervenga Phil Collins. ¿Y cómo se come a estas alturas un álbum de Genesis sin él? Antes de responder a esa pregunta, que tiene una solución tan complicada como la de los puentes de Königsberg, veremos todavía los discos en directo que se publicaron como últimos coletazos de Collins en la banda. No obstante y visto lo visto aquí, tampoco era un drama ante el estancamiento al que habían llegado.

THE WAY WE WALK, VOL. 1: THE SHORTS

Año de publicación: 1992

Puntuación:

1) Land Of Confusion; 2) No Son Of Mine; 3) Jesus He Knows Me;

4) Throwing It All Away; 5) I Can't Dance; 6) Mama; 7) Hold On My Heart; 8) That's All; 9) In Too Deep; 10) Tonight, Tonight, Tonight; 11) Invisible Touch.

De la consiguiente gira tras la publicación de We Can't Dance aparecieron dos nuevos discos en directo, uno conteniendo las canciones más cortas (que en Genesis significa que duran menos de diez minutos) y otro con las piezas más extensas de su repertorio. En primer lugar apareció el de las canciones cortas, que es éste que abordamos ahora, donde básicamente se interpretan los éxitos más recientes de la banda a partir de su disco homónimo de 1983, como si no hubiera existido vida con anterioridad. En cualquier caso, lo más sorprendente en general (sorprendente en negativo) son las pocas ganas de Phil Collins cantando, como si estuviera aburrido de volver a hacer lo mismo o como si estuviera mirando el reloj todo el tiempo para ver cuándo podía marcharse. El resto de Genesis, incluido los músicos adicionales, se dedican a cumplir de manera profesional para agradar al público pero de paso esterilizando el sonido, lo cual ya no resulta agradable desde casa. Tampoco ayuda mucho el repertorio, puesto que sus últimos álbumes extremadamente comerciales no dejan apenas margen a improvisaciones o novedades.

 

Más todavía, hay una serie de decisiones que empeoran el sonido, algo impropio de unos músicos tan experimentados. Por ejemplo, ‘Land Of Confusion’ suena todavía más artificial en directo. ¿Qué hacen esos sonidos programados usurpando el lugar donde debía ir un bajo? Aún peor es que Collins cante con poca pasión lo que debería ser un tema reivindicativo, tal cual lo ejecutaba en la versión de estudio. De ‘Tonight, Tonight, Tonight’ se puede decir que es un artificio en sí mismo, como si en el escenario estuviera solamente Collins con un teclado tipo Casio de acompañamiento. No se puede decir que sea un horror por la parte vocal de Phil, que aquí al menos lo hace bien, acorde al estilo del tema. Por si fuera poco, encontramos otros detalles de mal gusto como los efectos de eco en ‘Invisible Touch’.

 

Curiosamente, las dos únicas canciones que pueden salvarse de la quema pertenecen ambas al disco Genesis. Por un lado, ‘Mama’ vuelve a recrear esa atmósfera opresiva del original con buen resultado, además de presentar un buen trabajo de guitarra de Rutherford; por otro lado, está la animada ‘That's All’, una píldora sencilla con suficientes melodías y ritmo para animar al público. El resto de canciones apenas tienen nada de interés en comparación con sus versiones de estudio, por lo que nadie se perderá nada si no lo escucha. Así pues, se antoja poca recompensa el haber de escuchar este disco, ¿qué nos deparará el directo de las piezas largas?.

THE WAY WE WALK, VOL. 2: THE LONGS

Año de publicación: 1993

Puntuación:

1) Old Medley; 2) Driving The Last Spike; 3) Domino; 4) Fading Lights;

5) Home By The Sea/Second Home By The Sea; 6) Drum Duet.

Y llegamos aquí a los temas extensos de Genesis que se seleccionaron de la gira de We Can't Dance, una manera en teoría de evaluar qué tipo de música es la más valorada por los fans según las ventas que tuviera queda uno de estos directos. Cuando un@ piensa en piezas largas de Genesis, realmente en lo que estará pensando es en la primera época de la banda, aquellas legendarias suites que cimentaron su reputación artística. Sin embargo, la realidad es que, igual que ocurría en el anterior disco en directo de The Shorts, básicamente se recogen los temas de sus álbumes a partir de Genesis, que data de 1983, salvo una original recreación de varios temas anteriores.

 

En primer lugar nos regalan un viaje a la época de Peter Gabriel en forma de medley, una manera de rendir homenaje a la época que dio el verdadero prestigio a la banda. No obstante, la denominación de ‘Old Medley’ ya parece un poco denigrante, puesto que da a entender que “viejo” significa “sin sintetizadores”, que sería lo contrapuesto a lo moderno o a lo que entendían por moderno. Tampoco es que destaque mucho el arranque con ‘Dance On A Volcano’ y ‘The Lamb Lies Down On Broadway’, puesto que no es de lo más vistoso de Genesis. Y luego ‘The Musical Box’ es demasiado breve. En el extracto de ‘Firth Of Fifth’, que se corresponde con su inolvidable sección instrumental donde brillaba Steve Hackett en la guitarra, aquí Rutherford más o menos lo sustituye aunque se nota que le falta ese punto más de maestría que tenía aquél. Curiosamente, en el último extracto correspondiente a ‘I Know What I Like (In Your Wardrobe)’ se añaden breves líneas de canciones post-Gabriel como ‘That's All’ o ‘Follow You Follow Me’. Vaya manera de deshacer lo que parecía un homenaje.

 

El resto de actuaciones inciden en los mismos errores que ya aparecían en los discos correspondientes de estudio, si acaso a peor. Puede salvarse ‘Domino’, que en directo deja mejor sabor de boca, y la gran joya que encontramos aquí, que es la dupla ‘Home By The Sea/Second Home By The Sea’. No es necesario repetir la grandeza de la parte vocal, el pegadizo ritmo y esa memorable melodía de teclado que aparecía paralelamente al estribillo, pero sí cabe resaltar la reseñable mejora de la parte instrumental (‘Second Home By The Sea’), donde Rutherford por fin recupera la inspiración y aporta unos cuidados y efectivos pasajes de guitarra que

 

Lo peor del disco es ese ‘Drum Duet’ del final, que se supone que es un solo de Phil Collins junto al batería que llevaban en las giras, Chester Thompson. En los años setenta nos tocaba aguantar innumerables solos de batería en muchos de los grupos de rock, pero suenan a gloria si los comparamos con el vergonzoso ejemplo de aquí, puesto que ni la técnica ni el propósito se ven por ningún lado. Un Carlinhos Brown manco lo haría mucho mejor. Que lo dejen para el final es además una manera de decirnos subrepticiamente quién manda en la banda y quién decide despedirse con una muestra de egocentrismo desproporcionado. Que éste fuera el punto y final de Genesis para Phil Collins no deja de ser un alivio si atendemos al nivel tan bajo al que se había llegado, aunque Banks y Rutherford  no lo entendieron así y por ello el punto más bajo de la carrera de Genesis (y casi de la historia del rock en lo que respecta a los artistas consolidados) llegaría unos pocos años después.

CALLING ALL STATIONS

Año de publicación: 1997

Puntuación:

1) Calling All Stations; 2) Congo; 3) Shipwrecked; 4) Alien Afternoon; 5) Not About Us; 6) If That's What You Need; 7) The Dividing Line; 8) Uncertain Weather; 9) Small Talk; 10) There Must Be Some Other Way; 11) One Man's Fool.

No, no es ningún error que no aparezca ninguna estrella de valoración. Y sí, finalmente Phil Collins había decidido que lo suyo era finiquitar Genesis y dedicarse a su carrera en solitario, si bien la línea que separaba ambos proyectos ya había quedado bastante difuminada. Pero la cuestión no es ésa. Lo que debemos preguntarnos, o preguntar a los responsables que quedaron es: ¿por qué seguir sin Collins cuando la banda era ya una proyección de él mismo? Los miembros restantes, Rutherford y Banks, parece que pensaron que no había problema en ello y por ende reclutaron a un cantante más un par de bateristas, que la cosa era pan comido. Todavía podemos retrotraernos más en la historia de Genesis, aseverando que sustituyen la batería de Phil Collins por lo que parece una percusión programada en algunos casos (aunque según los créditos hay siempre un músico detrás de la batería) y a Peter Gabriel por un entusiasmado imitador llamado Ray Wilson, que posee una voz de timbre similar a la de Gabriel pero al mismo tiempo demuestra una inexpresividad alarmante.

 

¿Y cuál es el resultado de esta nueva etapa de la banda? Pues un desastre en toda regla: temas sin melodías o, en caso de haberlas, pueriles y olvidables; sonido genérico y artificial; duraciones extralargas para lo poco que se ofrece. Hay que escucharlo para creerlo, cómo se puede caer tan bajo después de haber estado –mucho tiempo atrás, eso sí– en lo más alto, artísticamente hablando. Los mejores temas son los que simplemente son tediosos hasta la médula (‘Calling All Stations’ o el intento de sonar variados con la introducción de aires étnicos de ‘Congo’), pero la norma general es un horror musical más allá de lo imaginable en una banda como Genesis. Si acaso, en la parte melódica (pero sólo en lo vocal) podrían salvarse ‘Not About Us’, por su decente estribillo, y ‘Alien Afternoon’, pero ello no es óbice para que acaben aburriendo igualmente. De hecho, en ‘Alien Afternoon’ su extensa duración de casi ocho minutos y el exceso de sintetizadores junto a deplorables efectos de sonido eventuales, evitan que este tema pueda sobresalir de la mediocridad más absoluta.

 

Incluso cuando se atisba alguna ligera esperanza de encontrar al menos una pequeña perla entre tanta basura, muy pronto se desvanece la ilusión, tal como ocurre en ‘The Dividing Line’, donde parece que vuelven los Genesis progresivos gracias a un inicio rítmico con cierto gancho, pero pasado el primer minuto y medio y conforme avanza el tema, comienza a repetirse en demasía y luego se va desinflando irremisiblemente hasta alcanzar el pésimo nivel global del álbum.

 

Este disco no debería llevar el nombre de Genesis en la portada. Debería ir bajo el emblema de Rutherford & Banks, o más bien como The Rutherford & Banks Preservation Society, puesto que el único propósito que podía tener este engendro de disco era velar por su propia supervivencia y permitirles hacer la gira que tenían planeada. Es reseñable que la gira por Estados Unidos fue cancelada por las flojas ventas y que sólo tuvo lugar una gira europea, lo cual ya es excesivo premio. Si existiera algún fan de Tony Banks (que de todo hay en este mundo) probablemente tolere este álbum e incluso lo defienda como un buen logro, por su papel predominante en la vulgaridad sonora conseguida. Para el resto de mortales, mejor mantenerse alejados de este disco a toda costa. Una demostración intolerable de mal gusto.

ARCHIVE 1967-75

Año de publicación: 1998

Puntuación:

CD I: 1) The Lamb Lies Down On Broadway; 2) Fly On A Windshield;

3) Broadway Melody Of 1974; 4) Cuckoo Cocoon; 5) In The Cage;

6) The Grand Parade Of Lifeless Packaging; 7) Back In N.Y.C.; 8) Hairless Heart;

9) Counting Out Time; 10) Carpet Crawlers; 11) The Chamber Of 32 Doors.

 

CD II: 1) Lilywhite Lilith; 2) The Waiting Room; 3) Anyway;

4) Here Comes The Supernatural Anaesthetist; 5) The Lamia;

6) Silent Sorrow In Empty Boats; 7) The Colony Of Slippermen; 8) Ravine; 9) The Light Dies Down On Broadway; 10) Riding The Scree; 11) In The Rapids; 12) It.

 

CD III: 1) Dancing With The Moonlit Knight; 2) Firth Of Fifth; 3) More Fool Me; 4) Supper's Ready; 5) I Know What I Like (In Your Wardrobe); 6) Stagnation; 7) Twilight Alehouse; 8) Happy The Man; 9) Watcher Of The Skies.

 

CD IV: 1) In The Wilderness; 2) Shepherd; 3) Pacidy; 4) Let Us Now Make Love;

5) Going Out To Get You; 6) Dusk; 7) Build Me A Mountain; 8) Image Blown Out;

9) One Day; 10) Where The Sour Turns To Sweet; 11) In The Beginning;

12) The Magic Of Time; 13) Hey!; 14) Hidden In The World Of Dawn; 15) Sea Bee;

16) The Mystery Of The Flannan Isle Lighthouse; 17) Hair On The Arms And Legs;

18) She Is Beautiful; 19) Try A Little Sadness; 20) Patricia.

Dando por liquidada ya la banda tras la última y deplorable experiencia, lo que quedaba ya era rebuscar en los archivos para intentar encontrar material destacado y olvidado, algo que en Genesis podía ofrecer expectativas, sobre todo de su primera etapa. De esa manera, se publicaron dos cajas en las que separaron la primera época con Peter Gabriel de cantante, de la segunda con Phil Collins (lo de Ray Wilson, como si no hubiera existido). En la primera caja, que es la que comentaremos a continuación, se incluyen cuatro discos que abarcan desde los verdaderos inicios (solo hay que fijarse en la fecha de 1967) hasta la salida de Gabriel de la banda.

 

Los dos primeros recogen una interpretación en directo casi íntegra de The Lamb Lies Down On Broadway, perteneciente a un concierto en Los Ángeles de enero de 1975. Y decimos “casi” porque el tema final, ‘It’, es una regrabación de estudio ya que no se pudo recuperar la del concierto. Durante la interpretación, Peter Gabriel va explicando la historia al público en algunos momentos, entre canción y canción, para los interesados en la infumable historia de Rael. En directo, hay bastantes temas que mejoran o cuando menos dejan mejor impresión a como lo hacían en el estudio. Por ejemplo, el estribillo de ‘The Chamber Of 32 Doors’ suena más memorable y expresivo, por lo que se convierte en uno de los momentos más importantes del concierto. Aunque comience con similares cacofonías, el desarrollo de ‘The Waiting Room’ mejora, si bien el teclado de Tony Banks puede llegar a resultar molesto por momentos; ¡y ‘Ravine’ hasta se puede escuchar!. Lo bueno es que no nos llevamos apenas disgustos en las interpretaciones. El mayor es sin duda con ‘Back In N.Y.C.’, que se vuelve interminable y no encaja para nada la parte vocal con la instrumental.

 

En el tercer disco encontramos más material en directo, los cinco primeros temas pertenecientes a un concierto en el Rainbow de Londres, del 20 de octubre de 1973, por lo que tenemos la suerte de escuchar preciadas interpretaciones del imprescindible Selling England By The Pound, el cual había sido publicado tan solo una semana antes. ¡Más fresco, imposible! Es por ello que las interpretaciones son prácticamente idénticas, pero es todo un placer poder escuchar inolvidables piezas como ‘Dancing With The Moonlit Knight’ y ‘Firth Of Fifth’. La que sí mejora es ‘Supper's Ready’, puesto que le favorece sonar más poderosa y cercana. Gracias a los temas elegidos del concierto en el Rainbow, se complementa perfectamente con Genesis Live. Además, tal como ya ocurriera en su momento en este álbum en directo con la interpretación de ‘The Knife’, que mejoraba considerablemente en directo con la participación de Collins y Hackett, encontramos aquí otra pieza originalmente discreta de Trespass, ‘Stagnation’, que deslumbra en una grabación para la BBC. Tres canciones publicadas en single finalizan este tercer disco. En primer lugar, ‘Twilight Alehouse’ fue la cara B de ‘I Know What I Like (In Your Wardrobe)’ e incluso puede decirse que debería haber sido su cara A, pues es una pieza con diferentes secciones donde reflejan el gran estado de forma musical en el que se encontraban en 1973, que además aúna el rock progresivo y un entusiasta estribillo pop, a lo que se añade un brillante pasaje instrumental para finalizar, que va aumentando gradualmente en tono hasta que explota todo en una furia rockera controlada. En cambio, ‘Happy The Man’ es más discreta con sus aires pop acústicos. Y la versión editada de ‘Watcher Of The Skies’ para su publicación como single contiene una sección inédita como final que vale la pena escuchar.

 

Como si este box set realizara un recorrido cronológico inverso, en el cuarto disco nos retrotraemos a los inicios de Genesis como banda (1967), que daría lugar al interesante pero denostado por los miembros de la banda From Genesis To Revelation, también en orden cronológico inverso. Descubrimos que en febrero de 1970 grabaron hasta tres canciones de esa primera etapa más pop para un programa de la BBC, pero tanto ‘Shepherd’ como las largas ‘Pacidy’ (donde podrían haber reservado los celestiales coros para mejor ocasión) y ‘Let Us Now Make Love’ son olvidables y de un nivel similar (quizá inferior) a lo contenido en el citado LP de debut. En realidad, la mayoría de temas que encontraremos en este último disco son de un nivel similar a la media de From Genesis To Revelation, es decir, todos tienen alguna melodía reconocible pero tampoco pasan más allá de lo más convencional que rellenaba este álbum. Y eso cuando no son demos acústicas de sus temas, que obviamente suenan menos vistosos. Fue providencial, pues, la transformación iniciada en Trespass. Precisamente de este último encontramos una demo de ‘Dusk’ donde se refleja tanto la habilidad de la banda, todavía, para componer melodías agradables, como también todo los que le quedaba por delante para mejorar y convertirse en un grupo progresivo, puesto que se hace monótona por la poca variedad que ofrece en su ritmo acústico. No es que se pueda destacar mucho en esta etapa primeriza de Genesis, pero hay que reconocer lo pegadiza que suena ‘Build Me A Mountain’ (sobre todo su aguerrido estribillo) para ser una mezcla sin elaborar, la demo original de ‘The Serpent’, titulada ‘She Is Beautiful’ y con diferente letra, o la canción más antigua de todas, ‘Patricia’, que data de la Pascua de 1967 y que para ser una demo instrumental suena mucho mejor que la canción en la que se convertiría después, la algo aburrida ‘In Hiding’.

 

Como ya hemos visto, los supuestos archivos de Genesis de la época de Peter Gabriel se nutren básicamente de actuaciones en directo y grabaciones de la primera etapa que poco tienen que ver con su posterior trayectoria. Escasa aportación, sin duda, que es algo similar a lo que ocurre con las cajas Immersion de Pink Floyd. La explicación sería que, en esta clase de bandas de corte experimental e innovador, cuando había alguna idea y se trabajaba en ella, no existía el miedo de pensar en la respuesta del público que obligara a descartar temas. Todos tenían fe en lo que hacían y sabían que, elaborando las composiciones y puliendo ideas, podían conseguir algo interesante y propio. Por tanto, los archivos son exiguos en temas inéditos. Pero en este caso, nos podemos quedar bien satisfechos con los directos y con las otras composiciones que se han destacado. Todo un acierto para quienes aprecien la etapa de Peter Gabriel.

ARCHIVE #2: 1976-1992

Año de publicación: 2000

Puntuación:

CD I: 1) On The Shoreline; 2) Hearts On Fire; 3) You Might Recall; 4) Paperlate;

5) Evidence Of Autumn; 6) Do The Neurotic; 7) I'd Rather Be You; 8) Naminanu; 9) Inside And Out; 10) Feeding The Fire; 11) I Can't Dance (12" remix); 12) Submarine.

 

CD II: 1) Illegal Alien; 2) Dreaming While You Sleep; 3) It's Gonna Get Better;

4) Deep In The Motherlode; 5) Ripples; 6) The Brazilian; 7) Your Own Special Way;

8) Burning Rope; 9) Entangled; 10) Duke's Travels.

 

CD III: 1) Invisible Touch (12" remix); 2) Land Of Confusion (12" remix);

3) Tonight Tonight Tonight (12" remix); 4) No Reply At All; 5) Man On The Corner;

6) The Lady Lies; 7) Open Door; 8) The Day The Light Went Out; 9) Vancouver;

10) Pigeons; 11) It's Yourself; 12) Mama (Work in progress).

Como continuación del box set anterior, en éste se recoge la segunda etapa de la banda pero obviando Calling All Stations, verdadero engendro que debió avergonzarles de tal manera que decidieron excluirlo de la historia de Genesis. En esta ocasión la ordenación ya no es cronológica, lo que provoca una pérdida de perspectiva, aunque tampoco supone nada importante porque se trata de la evolución ya vista desde los restos de rock progresivo hacia el pop comercial, quedando en una posición intermedia aunque más cercana al pop. Las canciones tachadas en gris ya habían sido comentadas anteriormente por pertenecer a la parte de estudio del directo Three Sides Live (en su edición estadounidense) o al EP Spot The Pigeon de 1977.

 

Dejando aparte estas canciones tachadas, el primero de los discos se nutre de caras B de single más un horroroso remix de ‘I Can't Dance’. Precisamente ‘On The Shoreline’ fue la cara B de la publicación como single de ‘I Can't Dance’ y es mucho mejor que la mayoría de temas incluidos en We Can't Dance, puesto que sabe aunar una parte vocal pop con un acompañamiento instrumental de aires más progresivos aunque muy accesible. ‘Hearts On Fire’, la cara B de ‘Jesus He Knows Me’, no se queda atrás y tiene un ritmo muy pegadizo, hasta bailable, con un gran momento melódico cuando Collins canta “'Cos I need to be with you / Be there with you”. También observamos lo mismo en las caras B de la época de Invisible Touch, puesto que los aires progresivos de ‘Feeding The Fire’ junto a sus melodías y estructura más compleja, la convierten en un tema mucho mejor que la mayor parte de temas del citado álbum. No deja de ser una evidencia más del hecho de buscar un sonido decididamente comercial, por lo que los temas que se salían de una mayor simpleza pop, como éste, se guardaban para publicarlos en singles.

 

El título de ‘Naminanu’ ya nos hace pensar de entrada en música étnica sin ni siquiera haberla escuchado. Aunque su comienzo sí que bebe directamente de las percusiones tribales, su desarrollo es más progresivo aunque con elementos étnicos como las voces que se escuchan o el sonido de la guitarra en algunos momentos. Data de 1981, pero el experimento debió gustarles tanto que en 1986 volvieron a repetir un inicio de percusión tribal en ‘Do The Neurotic’, otro instrumental en ese estilo de pop progresivo que no acaba de decantarse de ningún lado pero que al menos deja buena sensación, si bien hubiera ganado acortando algunas partes que se repiten demasiado. Por otro lado, la única diferencia entre el Phil Collins en solitario y el que pertenece a Genesis en el tema ‘I'd Rather Be You’ es que el sintetizador se hace más prominente en el último caso por el afán de protagonismo de Tony Banks. Es la típica canción animada de los ochenta. Para finalizar el primer volumen, tenemos un apacible instrumental en forma de crescendo titulado ‘Submarine’, de la época de Abacab.

 

El segundo disco está dedicado íntegramente a grabaciones en directo. Si contamos también las que aparecen en el tercer disco, observamos que tan solo una de ellas pertenece a los noventa, ‘Dreaming While You Sleep’, probablemente para que no se solape con el contenido de los álbumes The Way We Walk, aunque tampoco se echen éstos en falta. En general, podemos sentirnos afortunados porque los excesos a partir de los ochenta suenan mejor en directo, ya que pierden parte de la artificialidad del estudio, de hecho ‘Illegal Alien’ deja mejor sensación. En otros casos el efecto es contraproducente, puesto que la lentitud de ‘Your Own Special Way’ se vuelve todavía más empalagosa con la interpretación de Collins en plan cantante melódico al que no puede llegar, al menos en esa ocasión. Lástima que ya no hay apenas ninguna actuación con Steve Hackett en la guitarra, aunque Rutherford sabe suplirle más o menos bien en ‘Ripples’. A Hackett solo lo podremos escuchar en ‘Entangled’, ya que data de un concierto de 1976, aunque irónicamente es un tema en el que su guitarra ocupa un papel secundario. También es una lástima en ‘Burning Rope’ que la explosión de guitarra en la que convergía el intermedio instrumental de la versión de estudio, suene aquí algo más lenta y pierda por ello algo de su fuerza original.

 

El tercer disco de este box set recoge un poco de todo: remixes, interpretaciones en directo, una cara B, un descarte… incluso al final encontramos una toma de ‘Mama’ de su proceso de grabación, donde puede observarse el carácter atmosférico que ya tenía, aunque en este caso se mantiene en tensión todo el tiempo porque todavía no habían llegado a introducir las partes de batería que elevaban el tono crudo de este tema. En el remix de ‘Invisible Touch’ podemos escuchar los efectos de eco en la voz que tanto utilizaría después para su interpretación en directo, para horror del oyente.

 

‘It's Yourself’ estaba planeada originalmente como una introducción a ‘Los Endos’, de A Trick Of The Tail, aunque luego quedaría descartada hasta su publicación en 1977 como cara B de ‘Your Own Special Way’. Ciertamente, como introducción se hace demasiado larga. El mejor descubrimiento de este tercer disco es la cara B ‘The Day The Light Went Out’, bien proporcionada en los sintetizadores de Banks (su autor) y con un sorprendente estribillo marcial en falsete de Collins. Su acompañante en esa cara B fue ‘Vancouver’, una discreta balada que en buena parte se trata solamente de la voz de Collins con el acompañamiento de Banks, hasta que en la recta final entra algo de percusión sin arreglar nada tampoco.

 

Haciendo un recuento general, aunque no encontraremos nada que supere (o incluso iguale) a lo mejor que hicieron desde la salida de Peter Gabriel, hay muchos temas e interpretaciones interesantes que hacen de este box set otra buena adquisición, incluso para quienes no conozcan en profundidad la obra de Genesis. La buena sensación que deja es quizá producto también de las bajas expectativas con las que afronta su escucha cualquier persona que prefiera la etapa de Gabriel a la posterior, como sería mi caso. Pero bueno, es innegable que el grueso del box set es para disfrutarlo y por ello es recomendable echarle una ojeada.

VÍDEOS

THE GENESIS SONGBOOK

Año de publicación: 2001

Documental que realiza un recorrido por la historia completa de Genesis (incluido el nefasto último álbum de estudio) a través de entrevistas actuales a sus miembros de todas las épocas, periodistas musicales y otras personas relacionadas con la banda. Está repleto de curiosidades, como su idea inicial de ser como una cooperativa de compositores y vender las canciones, hasta que vieron que nadie las compraba y se decidieron a grabar; o cómo Chester Thompson confiesa que le cogieron a él porque sabía compenetrarse para tocar con un segundo batería (o sea, no parecía lo más importante que hubiera tocado con Frank Zappa y con Weather Report, ya que virtuosismo no era lo necesario en la etapa liderada por Collins). También se ofrecen extractos de actuaciones en directo de cada etapa, donde puede observarse el excentricismo de Peter Gabriel a la hora de interpretar los personajes de las canciones en directo, sin escatimar en disfraces y complementos. Lo peor es tener que escuchar a Collins, Banks y Rutherford interpretar en acústico algunos temas para la ocasión, puesto que suenan sin ninguna gracia. Eso sí, volver a ver a Steve Hackett tocar ‘Horizons’ es toda una delicia, y en los extras podemos verlo al completo. Es curioso que el documental original dure escasamente una hora y que el metraje descartado, que se encuentra en los extras, no quede muy lejos de esa duración. Pero bueno, cualquier persona interesada en la historia de esta banda no debe perderse nada de ello.

THE VIDEO SHOW

Año de publicación: 2004

Este DVD recoge todos los vídeos musicales (incluidos los de Calling All Stations) de Genesis, que lamentablemente solo llega hasta A Trick Of The Tail (únicos momentos en los que veremos a Steve Hackett), no hay absolutamente nada de la etapa con Peter Gabriel. Bueno, realmente sí lo hay pero de una manera un tanto falaz, puesto que el vídeo de ‘Carpet Crawlers’ es por una desvirtuada regrabación con percusión programada realizada en 1999, con ocasión de un recopilatorio que se publicó. Por lo demás, en buena parte de los vídeos aparece esa vena humorística que tenían los tres miembros más longevos en la banda. Los mejores en ese sentido son sin duda el de ‘Land Of Confusion’ (inolvidable parodia en guiñol de Ronald Reagan) y la sátira hacia los telepredicadores en ‘Jesus He Knows Me’. Resulta curioso ver a Benny Hill como protagonista en uno de los vídeos o al trío de Genesis haciendo de mexicanos en ‘Illegal Alien’. Es una suerte que también se incluyan vídeos de interpretaciones en directo (o que al menos lo parece) donde destaca sobre todo ‘Home By The Sea’, la cual incluye además su continuación instrumental ‘Second Home By The Sea’, que en directo cobra una nueva perspectiva y ciertamente deja muy buenas sensaciones aunque la batería electrónica no dé mucho juego. ‘Paperlate’ está interpretada en un programa de televisión y da la sensación de que algunos instrumentos están tocados en directo, pero es difícil saberlo a ciencia cierta. En definitiva, vale la pena echarle un vistazo aunque algunas de las canciones que en su momento seleccionaron no fueron muy acertadas (¿‘Keep It Dark’? no, por favor).

THE MAMA TOUR

Año de publicación: 2009

Entre 1983 y 1984, Genesis realizaron una extensa gira norteamericana para promocionar su álbum homónimo, que acabaría de vuelta en su tierra natal con cinco conciertos consecutivos en Birmingham, a los cuales pertenece la grabación de este vídeo. En directo les acompañan los ya habituales Daryl Stuermer (guitarra y bajo) y el batería Chester Thompson, quien en diferentes momentos se ve acompañado por Phil Collins, llegando incluso a tocar un dueto de baterías hacia el final, sin duda uno de los momentos menos atractivos del concierto. Lo mejor de todo son las interpretaciones de los tres éxitos de su más reciente álbum (‘Mama’, ‘That's All’ y ‘Home By The Sea’, incluido ‘Second Home By The Sea’, que en directo queda mucho mejor), así como el inicial ‘Abacab’. El resto del repertorio, pues no es para tirar cohetes, sobre todo cuando comienzan esperanzadoramente con ‘In The Cage’ y acaban desviándolo hacia otras composiciones diferentes y más aburridas, además de que el uso de ‘Turn It On Again’ para incluir pequeños fragmentos de temas ajenos (de los Kinks, Beatles, Rolling Stones…) solo sirve para entretener al público que asistió al concierto. Phil Collins demuestra estar hecho todo un showman que sabe entretener a la gente. En los extras del DVD encontramos unas grabaciones caseras de Collins con una cámara de vídeo de las de entonces mientras están en el estudio grabando el álbum Genesis. Tiene algunos detalles curiosos, muy pocos, y se hace extremadamente tedioso porque dura más de una hora. Esta grabación casera solo es apta para fans del humor de Phil.

TOGETHER AND APART

Año de publicación: 2014

Este documental de noventa minutos realizado por la BBC puede tomarse como un complemento de The Genesis Songbook, ya que recorre toda su carrera (excepto Calling All Stations, ninguneado del todo) y añade algunas curiosidades más. Uno de sus aspectos más singulares es que, para la ocasión, vuelve a juntar para entrevistarlos a los cinco miembros de la etapa más importante de la banda: Peter Gabriel, Steve Hackett, Tony Banks, Phil Collins y Mike Rutherford. Aunque solo se vean algunos extractos de esa entrevista, salen a colación algunas de las fricciones y se aprecia la lucha de egos entre Gabriel y Banks. También se repasa la carrera en solitario de los miembros citados excepto de Hackett, sin saber bien el motivo de su exclusión. Por lo demás, podemos enterarnos de alguna que otra curiosidad como que la risa macabra de ‘Mama’ fue una idea tomada de la canción ‘The Message’ del pionero del rap Grandmaster Flash o que la introducción de guitarra acústica de ‘Supper's Ready’ fue tocada por Banks, logrando un sonido especial porque un guitarrista de verdad hubiera tocado de otra manera.

GENESIS

Todos los miembros de la época gloriosa de Genesis han tenido su personal carrera en solitario. La de Tony Banks solo la podrán conocer sus seguidores (que no habrán muchos) y Mike Rutherford tuvo más éxito, tanto bajo su propio nombre como con la formación de Mike + The Mechanics, de estilo pop-rock comercial y con canciones muy agradables como ‘Over My Shoulder’, donde Paul Carrack demostraba unas grandes dotes como cantante. De Peter Gabriel puede consultarse su obra en esta misma web. Y Steve Hackett tiene una carrera con marcados altibajos pero con álbumes muy buenos e interesantes, incluso geniales, por lo cual también tiene su lugar aquí.

 

Mención aparte merece Phil Collins, quien se infló a vender discos desde su debut en 1981 con Face Value, gracias sobre todo a una grandísima composición de corte atmosférico titulada ‘In The Air Tonight’. Sin embargo, sus álbumes son de una mediocridad insultante, pues si bien pueden encontrarse todavía algunas canciones notables como ‘I Don't Care Anymore’ (una especie de secuela de ‘In The Air Tonight’), ‘Can't Find My Way’ o ‘Another Day In Paradise’, más de la mitad de cada uno de sus discos está conformada por lo peor que puede imaginarse de la música adulta. Muchas trompetas de adorno, mucha falsa emotividad (aunque las letras suelen ser sinceras porque fueron en algunos casos un reflejo de sus diversos divorcios), exceso de tecnologías ya desfasadas, cero riesgos… mucha vulgaridad en definitiva. Su único disco pasable (que ya es decir) es Testify, uno de los últimos que publicó y grabado en 2002, que para colmo fue publicitado con la peor canción que en él puede encontrarse (‘Can't Stop Loving You’). A fecha de 2017, lo último que se conoce de él es un lamentable disco de versiones: Going Back (2010). Quien sienta curiosidad por conocer la obra de Collins, que se dirija directamente a algún recopilatorio y allí se detenga. Si continúa queriendo conocer más, que siga por su cuenta y riesgo.

Para los más avezados investigadores de todo lo que tenga que ver con Genesis, quizá hayan prestado atención a la carrera en solitario de Anthony Phillips, el primer guitarrista que tuvieron antes de Steve Hackett. Puede parecer interesante su obra cuando nos enteramos de que dedicó unos años a perfeccionarse antes de debutar mediante el pasable The Geese & The Ghost, ya en 1977, el peor año posible para debutar en el mundo de la música progresiva. Lo única curiosidad que presenta Phillips es que el sonido en ese debut es como si nos pudiéramos imaginar una continuación para Trespass sin Peter Gabriel. Luego demostró que podría haberse reincorporado a los últimos Genesis sin problema, pues podía llegar a ser tan aburrido como ellos e incluso superarlos, tanto en la etapa de finales de los setenta como en la abiertamente comercial de los ochenta cuando quiso convertirse en un cantante moderno mediante el penoso Invisible de 1983. La mayor parte de su carrera se basa en obras de guitarra clásica, emulando a Hackett pero con la mitad de inspiración, igual que otros aburridos álbumes de piano (Private Parts & Pieces, Part VI - Ivory Moon, Private Parts & Pieces, Part X - Soirée) o incluso de New Age (Private Parts & Pieces, Part VII - Slow Waves, Soft Stars), que nos mostraban a un músico divagando sin rumbo. Incluso a finales de los noventa tuvo la osadía de publicar insoportables discos de descartes como Private Parts & Pieces IX - Dragonfly Dreams o Missing Links Volume 3: Time & Tide. Podemos simplificar mucho si nos imaginamos la pieza de Genesis ‘Horizons’ pero despojada de cualquier melodía atrayente, pues con ello tendríamos el 80% de la obra de Anthony Phillips. Y del otro 20% casi mejor ni hablar.

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