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FRANK ZAPPA

FREAK OUT!

Año de publicación: 1966

Puntuación:

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1) Hungry Freaks, Daddy; 2) I Ain't Got No Heart; 3) Who Are The Brain Police?;

4) Go Cry On Somebody Else's Shoulder; 5) Motherly Love; 6) How Could I Be Such A Fool; 7) Wowie Zowie; 8) You Didn't Try To Call Me; 9) Any Way The Wind Blows;

10) I'm Not Satisfied; 11) You're Probably Wondering Why I'm Here;

12) Trouble Every Day; 13) Help I'm A Rock; 14) It Can't Happen Here;

15) The Return Of The Son Of Monster Magnet.

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Frank Zappa es uno de los músicos más prolíficos que han existido en el rock, y eso que falleció con unos 50 años de edad, con todo lo que podría haber hecho todavía. Compuso en muchos campos y en todos a gran nivel: pop, rock, jazz, clásica… Solo para comentar su obra, el tiempo invertido supera al de muchos otros nombres juntos. Al principio de su carrera formó The Mothers Of Invention como grupo de rock más bien teatral, con unas actuaciones que pronto los hicieron famosos en el mundo underground, donde música, humor y transgresión se amalgamaban para convertirles en toda una sensación de la cultura alternativa.

 

No quiero continuar sin señalar algo importante: para disfrutar de este gran músico no hay que olvidarse de sus letras, para lo cual recomiendo la página web El Tercer Poder, donde se pueden encontrar buenísimas traducciones al castellano de las letras, además de entrevistas y artículos de todo tipo, todo muy interesante. Mi enhorabuena a su autor, que se llama Román García Albertos, por un trabajo tan arduo y loable y por ponerlo a disposición de cualquiera.

 

Y es que la ironía y mordacidad de las letras de Zappa no hay que perdérsela. Solo en la primera canción (‘Hungry Freaks, Daddy’) hace una crítica feroz al sistema educativo estadounidense, donde los que quieren expresarse libremente son señalados como escoria. Y bueno, otra de las facetas particulares de este artista es la parodia-homenaje de otros estilos más populares, sobre todo del doo-wop y las baladas edulcoradas. Así, tenemos ‘Go Cry On Somebody Else's Shoulder’ o ‘How Could I Be Such A Fool’ como ejemplos más claros. Por supuesto, aquí las letras son amorosas, pero no dejan de tener ese punto paródico y satírico que las hacen divertidas e interesantes. ‘I Ain't Got No Heart’ probablemente sea el mejor ejemplo de lo comentado, pues resulta difícil no sonreír cuando se escucha a los coros haciendo “Yeeeeeee”.

 

El humor atraviesa el disco casi de punta a punta, con ritmos que suenan ágiles y novedosos como en ‘Wowie Zowie’, canción pop sencilla con un xilófono de instrumento principal y con letras que dicen cosas como “I don't even care if you shave your legs” (“ni tan siquiera me preocupa si te afeitas las piernas”); la formidable ‘You're Probably Wondering Why I'm Here’, canción rara en su interpretación donde las haya, pero con unas melodías muy pegadizas y donde los mirlitones vuelan, además de poseer una graciosa letra; en cambio, de ‘Anyway The Wind Blows’ no se sabe si es una respuesta a Dylan, pero no deja de ser otro gran ritmo pegadizo a añadir a la lista; o ‘Motherly Love’, una canción rockera y con mucha energía. Pero tanta broma no es impedimento para que Zappa también se ponga más serio y crítico en temas como ‘Who Are The Brain Police?’ o el magnífico blues-rock ‘Trouble Every Day’, este último de las pocos de este disco que seguiría tocando en directo posteriormente, cambiando en la línea original “Well I'm about to get sick / from watchin' my TV” (“me estoy poniendo malo de mirar la tele”) lo de “my TV” por “MTV”. Qué agudo, ¿eh?

 

Y para el final del disco, que originalmente era un doble LP, el bueno de Frank nos deja unos collages musicales que, si bien no son para escucharlos más de una vez, a mí al menos me resultan entretenidos porque no son sonidos grabados aleatoriamente o haciendo pruebas, todo lo que aparece está meditado y tiene un propósito aunque no sea evidente. Zappa siempre fue un músico muy meticuloso con la composición para ponerse a grabar por el mero hecho de rellenar huecos. No recuerdo si para este disco o para otro, el mismo Zappa comentó que con ciertos sonidos buscaba lograr un efecto como el de las bandas sonoras, donde sonidos atonales o estridentes lograban una emoción (en este caso negativa) en la audiencia.

 

En cualquier caso, estamos ante una obra maestra que resulta asombrosa para el año 1966, pues en ese momento los que podían llegar a tan excelso nivel eran artistas ya consagrados como The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, The Byrds o The Beach Boys, pero no unos debutantes. Ah, y también hay que destacar las anotaciones originales del disco, presentes en el libreto del CD, donde The Mothers Of Invention siguen mostrando su humor entre intelectual y gamberro. Como ejemplo, una de las citas de alguien de Columbia sobre ellos: “No commercial potencial”.

1) Plastic People; 2) The Duke Of Prunes; 3) Amnesia Vivace;

4) The Duke Regains His Chops; 5) Call Any Vegetable;

6) Invocation & Ritual Dance Of The Young Pumpkin; 7) Soft-Sell Conclusion;

8) Big Leg Emma; 9) Why Don'tcha Do Me Right?; 10) America Drinks;

11) Status Back Baby; 12) Uncle Bernie's Farm; 13) Son Of Suzy Creamcheese;

14) Brown Shoes Don't Make It; 15) America Drinks & Goes Home.

ABSOLUTELY FREE

Año de publicación: 1967 

Puntuación:

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Este segundo e imprescindible disco de los Mothers Of Invention está dividido en dos partes: Absolutely Free y The M.O.I. American Pageant. La primera sensación que tenemos si ya hemos escuchado previamente Freak Out! es que el disco freaky de verdad es éste, puesto que cambia de ritmo y estructura más rápidamente de lo que podemos asimilar. Las primeras siete canciones (que forman lo que sería la primera parte del disco) tienen el hilo argumental de una crítica general sobre la sociedad, hablando sobre gente de plástico, vegetales y con esa forma de nombrar las cosas de Zappa en la que se advierte un doble sentido a veces difícil de captar. Al menos para mí. Realmente esa temática salpica todo el álbum, quizá en la primera parte de forma más concentrada.

 

El inicio del disco ya prefigura una obra sarcástica, con el anuncio del Presidente de los EEUU, a la vez que escuchamos unos acordes disonantes que recuerdan al clásico ‘Louie Louie’. En ‘Plastic People’ además tenemos el ejemplo de lo comentado, una estructura nada convencional y unos cambios de ritmo frenéticos. A continuación, en ‘The Duke Of Prunes’ nos permiten relajarnos un poco, aunque no obstante la canción va cogiendo energía hasta el final, enlazando con la breve jam de ‘Amnesia Vivace’ así como con la posterior continuación del relato. Conforme acaba esta suite del Duque,  entra de repente ‘Call Any Vegetable’, con un ritmo llevado por lo que podría ser un clarinete pero que no soy capaz de descubrir. En cualquier caso, es una gran canción sin dejar de tener ese punto extraño que le confiere un aura especial, además de una melodía pegadiza de las que se incrustan en el cerebro y se quedan allí.

 

Después tenemos ‘Invocation & Ritual Dance Of The Young Pumpkin’, un instrumental que quizá se alargue un poco pero que tiene mucha fuerza y, sorprendentemente para una banda de rock, liderado por los instrumentos de viento, aunque a estas alturas ya  nos hemos dado cuenta de que los Mothers no son la típica banda de rock. Finalmente, acaba esta primera parte con una vuelta a temas anteriores en ‘Soft-Sell Conclusion’.

 

Las dos siguientes canciones no estaban en lo que era el LP original, pero en la reedición en CD sí que vienen incluidas. Son, por un lado, ‘Big Leg Emma’, un tema que recuerda a la música de finales de los 40, principios de los 50, con ese punto paródico que imprime el grupo. Y después llega ‘Why Don'tcha Do Me Right?’ con un estilo blues-rock más oscuro y un sonido potente al que se añade un solo de guitarra donde Zappa demuestra que es una de las referencias en este instrumento.

 

La segunda parte del disco comienza en lo que de verdad parece un oratorio mediante ‘American Dreams’, para seguir con una jam caótica pero breve y entretenida que nos lleva enseguida a ‘Status Back Baby’, otra pieza rockera divertida sobre un estudiante angustiado porque está perdiendo su estatus en el instituto. Tiene unos coros marca de la casa, en ese punto intermedio entre el rock, la parodia y la seriedad profesional. A continuación, ‘Uncle Bernie’s Farm’ retoma el tema de la gente de plástico, la gente falsa que solo vive de su apariencia respecto a las demás, y que por desgracia es la que en algunos casos llega, gracias a esa deplorable actitud, a puestos de responsabilidad política donde únicamente se dedican a lo que han hecho siempre y les ha dado resultado: hablar a la gente como si fueran ignorantes y desmemoriados (solo hay que comprobar cuántas veces se tira de hemeroteca para recordar a la gente las contradicciones y falsedades que están a la orden del día), y luego idear la manera de sacar todo el dinero posible sin que se note.

 

En el siguiente tema tenemos la agradable y sorpresiva aparición de un personaje del primer disco, Suzy Creamcheese, que en este caso ya ha sido madre pero parece que la cabeza no la tiene muy centrada. Todo ello envuelto en un ritmo rápido y genial, con unos cambios de ritmo perfectamente ensamblados. El tono cambia por completo cuando llega ‘Brown Shoes Don't Make It’, una pieza tipo collage que nos recuerda algo al final del Freak Out! pero en este caso con otra letra crítica, irónica y demoledora que la hace más agradable a la escucha. Dura siete minutos pero resultan tan entretenidos que ni nos damos cuenta. Finalmente, el último corte ‘America Drinks & Goes Home’ es un final agradable que está inspirado en el music-hall.

 

En definitiva, estamos ante un disco de complicada escucha pero que con el tiempo consigue ir agradando más, debido a la dificultad de asimilar tantos cambios de ritmo, varias breves melodías que tardan en apreciarse y también las incisivas letras de Zappa. Pero una obra maestra imprescindible igualmente.

1) Lumpy Gravy Part 1; 2) Lumpy Gravy Part 2.

Puntuación:

Año de publicación: 1968 

LUMPY GRAVY

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En este disco no me extenderé mucho, no porque sean dos canciones (que de hecho ni se pueden llamar canciones y son bastante extensas), sino porque se trata de música experimental. Para que os hagáis una idea, es como si Zappa hubiera hecho un disco con las tres últimas canciones de Freak Out!Inicialmente grabó una versión diferente en Capital Records, pero no la pudo publicar por problemas contractuales con la discográfica a la cual pertenecía, MGM.

 

El inicio del disco es divertido, tenemos una melodía rápida que recuerda a ‘Apache’ de los Shadows pero más acelerado. Conforme acaba esta diversión, entramos ya irremediablemente en un terreno vanguardista con mezcla de sonido orquestal y sonido de la banda, sonidos aleatorios, voces que aparecen y desaparecen, y cualquier cosa que se le ocurra al bueno de Frank. Eso sí, muy de vez en cuando van apareciendo extractos más o menos breves de melodías tipo música surf/Shadows. Lamentablemente lo que más abundan son las disonancias y los sonidos aleatorios, pero bueno, con Zappa lo que sabemos es que todo guarda un orden y un sentido, aunque éste sea poco inteligible.

 

Lo mejor del álbum quizá sea la genial versión instrumental al estilo surf de ‘Take Your Clothes Off When You Dance’, canción que reaparecerá con letra en We're Only In It For The Money. Para los que quieran escucharla sin tener que tragarse el disco entero, les diré que esta parte es justo el final del disco.

 

En resumen, no se pueden sacar conclusiones de un disco experimental, pero si que es un precedente importante para posteriores obras experimentales más o menos digeribles de Zappa, que fue un monstruo compositivo en los más diversos campos musicales posibles: pop, rock, blues, jazz, clásico, experimental, parodia… y en todos ellos estuvo a gran altura.

WE'RE ONLY IN IT FOR THE MONEY

1) Are You Hung Up?; 2) Who Needs The Peace Corps?; 3) Concentration Moon;

4) Mom & Dad; 5) Telephone Conversation; 6) Bow Tie Daddy; 7) Harry, You're A Beast;

8) What's The Ugliest Part Of Your Body?; 9) Absolutely Free; 10) Flower Punk;

11) Hot Poop; 12) Nasal Retentive Calliope Music; 13) Let's Make The Water Turn Black; 14) The Idiot Bastard Son; 15) Lonely Little Girl;

16) Take Your Clothes Off When You Dance;

17) What's The Ugliest Part Of Your Body (reprise); 18) Mother People;

19) The Chrome Plated Megaphone Of Destiny.

Puntuación:

Año de publicación: 1968 

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Este álbum es probablemente el más famoso de Frank Zappa pero por su portada, una brillante parodia de la del Sgt. Pepper's de The Beatles. Contrariamente a la opinión generalizada, la comparación con ese disco acaba ahí mismo, en la portada. Aquí lo que tenemos es esa mezcla de estilos y cambios de ritmo sorprendentes característicos de Zappa, además de sus aventuras sónicas a veces estomagantes. Se puede clasificar como un disco conceptual porque lo que aparece en general en las letras es una crítica mordaz, ingeniosa y satírica del movimiento hippy. Y la gallardía y encomiable valentía de Zappa está en realizarlo en los años del auge de dicho movimiento. Mirándolo en perspectiva, solo una persona sagaz e inteligente como él podía observar y razonar en ese momento cómo esa mayoría imperante de mentalidad hippy no eran sino jóvenes acomodados apuntados a una moda, sin reivindicaciones consistentes salvo el ingenuo “Haz el amor y no la guerra”. Justo en el año en que en París y en la antigua Checoslovaquia la juventud implicada de verdad se veía trágicamente respondida por las autoridades existentes.

 

Una de las más claras críticas a la simpleza hippy es ‘Flower Punk’, que por otra parte es una copia enormemente acelerada de la canción ‘Hey Joe’ (la que grabaron, entre otros, Hendrix, Love y The Byrds), pero con otra letra más ácida, donde se entabla el diálogo con uno de estos hippies, asomando la simpleza en cuanto a ideal que tenía el movimiento en general, una moda pasajera para la mayoría de gente. Musicalmente es mala, pero se le perdona por su divertida letra.

 

En cualquier caso, desde la canción inicial (si no contamos la pregunta de si “estás colgado”, “Are you hung up?”) ya va echando sus dardos mortíferos en ‘Who Needs The Peace Corps?’, como en la línea “I'm really just a phony / But forgive me 'cause I'm stoned” (“Realmente soy un farsante / pero perdóname porque estoy colocado”) o con “Every town must have a place where phony hippies meet” (“Cada ciudad debe tener un lugar donde los falsos hippies se encuentren”). Y la parte final es hilarante, con ese supuesto hippy contando lo primero que hará una vez llegue a San Francisco, capital mundial del movimiento. Todo ello sin olvidar la buena música que lo acompaña todo. Y es que musicalmente Zappa sigue demostrándonos su dominio de diferentes estilos, todo ello con esos cambios de ritmo continuados que en primera instancia resultan algo desconcertantes pero que, una vez te has acostumbrado a ese estilo, le da mucha agilidad y variedad a lo que se está escuchando. Con Zappa ya sabes que de un minuto a otro puede cambiar el panorama por completo.

 

En ‘Concentration Moon’ nos devuelve a la realidad violenta derivada de la acción policial ante las concentraciones o manifestaciones, algo que en Estados Unidos estaba (y sigue estando) a la orden del día, hasta que mamá y papá (‘Mom & Dad’) descubren el trágico final de su hija en una de ellas, en una canción desgarradora tanto en su música como en su letra. Si Frank es un maestro, es porque también sabe transmitir seriedad y solemnidad en los momentos que lo requieren. Con la breve conversación telefónica que sigue, nos mantiene en tensión por lo ocurrido, una técnica que se podría equiparar a las utilizadas por un director de cine (léase Hitchcock) para mantener el suspense con las imágenes.

 

Y para comprobar esa maestría nuevamente, en ‘Harry, You're A Beast’ asistimos al momento íntimo entre una hippy (Madge) y un tipo muy rudo (Harry). A la hippy ya nos la definen primero (“And the life you live is completely empty” -----> “Y la vida que llevas está completamente vacía”), y al bestia de Harry nos lo definen después por su deplorable acto. Graciosamente, el “Don't cum in me” distorsionado que le repite Madge está en las letras impresas del libreto del CD como “censored censored censored”. Y bueno, como al final no sale bien la cosa, estremece escuchar el llanto de ella mientras el otro se maldice. Menos mal que, tras este varapalo emocional, a continuación llega un momento distendido de humor, aunque sea breve, en la primera parte de ‘What's The Ugliest Part Of Your Body?’, parte que se repetirá nuevamente más adelante. Y la acusadora temática de dicha canción (la excesiva preocupación por la imagen, cuando son las cualidades interiores las que deberían ser motivo de preocupación, algo que debería ser una prioridad para los padres) se repetirá de alguna manera en ‘Lonely Little Girl’, la cual precisamente empieza con un magnífico riff de guitarra que por desgracia no se volverá a repetir más.

 

Como reconocimiento de que el movimiento hippy en teoría es una liberación de los estigmas sociales y culturales para disfrutar de la vida como ser natural (menuda entelequia), Zappa utiliza un ritmo de vals para la memorable ‘Absolutely Free’, la cual engancha desde sus primeras palabras (“Discorporate and come with me”) que nos invitan a unirnos al baile.

 

También hay momentos de humor escatológico, en este caso con la obvia ‘Let's Make The Water Turn Black’, donde los muy escrupulosos deberán desistir de querer entender lo que se canta. Aun así, es una buena y graciosa melodía la que acompaña la canción. Los personajes de esta canción aparecerán como “padrinos” del hijo idiota y bastardo de la siguiente, ‘The Idiot Bastard Son’, fruto del acto sexual entre un congresista ultraconservador (directamente llamado nazi en la canción) y una prostituta callejera. Obviamente aquí ya no hay humor y la música transmite perfectamente esa triste situación, con su ritmo fúnebre y un ambiente desolador.

 

Para devolvernos otra vez a la senda de la crítica hippy, tenemos ‘Take Your Clothes Off When You Dance’, donde se muestra otra vez la simpleza e ingenuidad de su ideal. El ritmo es algo más lento que el escuchado en Lumpy Gravy, pero la grandeza de la melodía sigue ahí. Como último tema nos aparece un collage musical esta vez sin atractivo ninguno, igual que el situado hacia la mitad del disco, no sin antes haber escuchado ‘Mother People’, que tiene una gran melodía-estribillo y un mensaje claro de que ellos (los Mothers Of Invention) son “la otra gente” y de que no tienes que sentirte raro por no sentirte hippy a la fuerza, aunque sea la moda.

 

Obra maestra pues, tanto por su música y sus letras como por su valentía y honestidad. La única pega que se le puede poner es su escasa duración, pero no deja de ser una experiencia única. Una lástima que Zappa abandonara en cierta manera su estilo musical de estos primeros álbumes para abrazar otra amplia variedad de estilos, pero se puede decir que es ley de vida para cualquier artista con inquietudes artísticas y con una perspectiva de futuro tan interesante como la que tenía Frank.

1) Cheap Thrills; 2) Love Of My Life; 3) How Could I Be Such A Fool; 4) Deseri;

5) I'm Not Satisfied; 6) Jerry Roll Gum Drop; 7) Anything; 8) Later That Night;

9) You Didn't Try To Call Me; 10) Fountain Of Love; 11) “No. No. No.”;

12) Anyway The Wind Blows; 13) Stuff Up The Cracks.

Puntuación:

Año de publicación: 1968 

CRUISING WITH RUBEN & THE JETS

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Quienes tengan este álbum sonando en su casa es mucho más que probable que ya hayan escuchado previamente el disco de debut de los Mothers Of Invention, por lo que podrán comprobar que aquí se desarrolla la vertiente más doo-wop del sonido del grupo, es decir, todo al estilo de ‘Go Cry On Somebody Else's Shoulder’ del Freak Out!, para hacernos una idea. Pero obviamente sin seguir necesariamente las reglas propias de un estilo tan limitado, algo lógico en Zappa, por lo que se añaden elementos novedosos que acentúan el carácter paródico del conjunto, sobre todo cuando su autor expresamente destacó que las letras fueron llevadas al extremo, a un nivel sub-mongoloide, por lo que nadie con un mínimo de pensamiento crítico podría tomarlas por serias. Porque Zappa también expresó siempre cómo detestaba las letras de las canciones de amor, no solo por lo idealizadas y lo poco que representan lo que son los sentimientos reales en una relación de pareja, sino sobre todo porque esas canciones en muchos casos son la única fuente de información que tiene la gente joven sobre algo tan importante, puesto que los padres raramente hablarán con sus hijos de la realidad que han vivido y por ello una persona puede crearse un mundo imaginario en el que otra persona encajará de una manera idealizada que se destruirá conforme pase el tiempo y se haga evidente la cruda realidad del carácter humano.

 

Por otro lado, que el disco apareciera sin ninguna mención evidente a Zappa o el grupo, de tal manera que cualquiera podría pensar que se llamaban Ruben & The Jets, fue una brillante idea porque ello provocó que muchos Dj’s (ultra)conservadores pincharan el disco incansablemente hasta que descubrieron la pesada broma que les habían colado. Fue en definitiva tanto una deconstrucción del grupo como una deconstrucción musical de un estilo muy popular unos años atrás. Hablando ya de la parte musical, todo lo comentado anteriormente puede derivar en banalidades desechables como ‘Love Of My Life’ (que aúna todos los clichés posibles de este tipo de música), en el peor de los casos, o en canciones que suenan más avanzadas musicalmente como por ejemplo la que inicia el disco: ‘Cheap Thrills’, que tiene un inicio coral típico de las baladas de los años cincuenta pero que enseguida se transforma en un rítmico y hasta bailable tema; o ‘Jelly Roll Gum Drop’, que es quizá la más rockera de todo el álbum; o la elaborada parte vocal de ‘No. No. No.’, que crea una especie de ritmo pegadizo. La mejor sin duda es la final ‘Stuff Up The Cracks’, que nos deleita en su coda con una brillante guitarra distorsionada que es lo último que podríamos esperar en este disco.

 

Del Freak Out! vuelven a grabar nuevas versiones de hasta cuatro canciones, alterando el ritmo y añadiendo algunas novedades destacables, como es el caso de la gran guitarra eléctrica y los pasajes instrumentales que suenan en ‘You Didn't Try To Call Me’, que no pegan mucho con la parte vocal pero que están muy bien. O justo la parte final de ‘Anyway The Wind Blows’.

 

En resumen, otra declaración artística de Frank Zappa aunando la parodia de la música amorosa junto con el tributo a un estilo que también creó en algunos casos buenas composiciones llenas de melodías y armonías vocales. No es un disco imprescindible ni mucho menos, algo repetitivo pero que puede escucharse con agrado.

CD I: 1) Uncle Meat: Main Title Theme; 2) The Voice Of Cheese;

3) Nine Types Of Industrial Pollution; 4) Zolar Czakl;

5) Dog Breath, In The Year Of The Plague; 6) The Legend Of The Golden Arches;

7) Louie Louie; 8) The Dog Breath Variations; 9) Sleeping In A Jar;

10) Our Bizarre Relationship; 11) The Uncle Meat Variations; 12) Electric Aunt Jemima; 13) Prelude To King Kong; 14) God Bless America (Live At The Whisky A Go Go);

15) A Pound For A Brown On The Bus; 16) Ian Underwood Whips It Out;

17) Mr Green Genes; 18) We Can Shoot You; 19) "If We'd All Been Living In California..."; 20) The Air; 21) Project X; 22) Cruising For Burgers.

 

CD II: 1) Uncle Meat Film Excerpt Part I; 2) Tengo Na Minchia Tanta;

3) Uncle Meat Film Excerpt Part II; 4) King Kong Itself; 5) King Kong II; 6) King Kong III;

7) King Kong IV; 8) King Kong V; 9) King Kong VI.

Puntuación:

Año de publicación: 1969

UNCLE MEAT

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Este nuevo álbum de The Mothers Of Invention surgió como consecuencia de una película que tenía Frank Zappa en mente, de ahí el subtítulo que presenta: "Most of the music from the Mothers' movie of the same name which we haven't got enough money to finish yet". De hecho, a lo largo del disco encontramos abundantes diálogos, básicamente concentrados en el inicio del segundo volumen (‘Uncle Meat Film’), debido a que la película no se estrenaría hasta 1987, algo que por otra parte le hace bajar puntos al resultado final, ya que poca gente habrá que tolere escuchar diálogos cuando se decide a escuchar música.

 

Musicalmente hablando, lo que encontraremos aquí es la inauguración de la vertiente más compleja de Zappa bajo un entramado musical rayano con el mundo del jazz, no sin encontrar todavía resquicios del doo-wop perteneciente al disco anterior (‘The Air’). Así, nada más empezar encontramos el ejemplo ideal del tipo de sonido que encontraremos, pues ‘Uncle Meat: Main Title Theme’ es un instrumental jazzístico con un maníaco xilófono en primer término que dará paso a un extremo opuesto en forma de calmado clavecín. Al menos se le adivina un propósito, y curiosamente similar estructura es la que encontraremos después en ‘The Legend Of The Golden Arches’. En cambio, todavía más enrevesado y complejo es ‘Nine Types Of Industrial Pollution’, donde la complejidad se entremezcla con sonidos un tanto caóticos, algo que todavía empeora un poco más en temas como ‘We Can Shoot You’. El caso es que cuando puede discernirse alguna melodía como en ‘Dog Breath, In The Year Of The Plague’, que incluso posee su correspondiente parte vocal, es cuando se puede decir que el asunto va por buen camino. De hecho hay un reprise poco después en ‘The Dog Breath Variations’.

 

Las canciones en directo que se incluyen en este primer volumen engañan a la vista, pues en primer lugar leemos que el clásico ‘Louie Louie’ está interpretado en directo en el Royal Albert Hall de Londres, pero es una simple broma de Zappa a la audiencia puesto que, por lo que parece, uno de los músicos se encarama al órgano de ese mítico teatro y toca con él las reconocibles notas de la citada canción. También encontramos en directo una paródica interpretación del himno estadounidense y una improvisación donde el multiinstrumentista Ian Underwood se convierte en el protagonista, de ahí su clarificador título (‘Ian Underwood Whips It’).

 

Por otro lado, la brevísima ‘Sleeping In A Jar’ recuerda por fin algo a los Mothers Of Invention que habíamos conocido en sus tres primeros míticos álbumes, algo que no se repetirá demasiado y tampoco de forma demasiado destacada (por ejemplo en ‘Electric Aunt Jemima’ o ‘Mr. Green Genes’, la cual tendrá una descendencia todavía mejor que conoceremos en futuros discos). Aunque la mejor quizá sea la canción que cierra el primer volumen (‘Cruising For Burgers’), donde por contra la mejor parte es aquélla en la cual aparecen diferentes melodías de gran nivel, cercanas a la música clásica.

 

El Segundo Volumen viene marcado ineludiblemente, aparte de por los fragmentos de película, por una singular pieza llamada ‘King Kong’ y dividida en seis partes, además de un caótico preludio que encontrábamos ya en el primer disco. Podría destacarse que ‘King Kong II’ incluso tiene hasta cierto aire español en su ritmo a partir de los casi treinta segundos. Y ya a partir de aquí esta pieza musical va a rachas o no según se mire, pues es ejecutada en clave de jazz y por tanto es una demostración de virtuosismo e improvisación. Por suerte recobra inusitada fuerza en su parte final a partir de una prominente percusión y una amalgama de instrumentos que la dotan de gran fuerza.

 

En la reedición como CD de 1987, sorpresivamente se incluye una canción grabada en 1982, 'Tengo Na Minchia Tanta', cantada en dialecto siciliano y que suena un tanto artificial comparada con el resto de música del disco, aunque queda bien para los diálogos que se presentan durante y después de esta canción, un tanto escandalosos.

 

Si bien tuvo unas buenas ventas en su momento, lo cierto es que esta obra es compleja y de difícil digestión, ampliamente dirigida a los amantes del jazz pero sin tampoco olvidar otras facetas musicales de Zappa, pero al menos los buenos momentos son suficientes para poder escuchar buena parte del disco con cierto agrado. Un disco que no podría recomendarse pero que tampoco se debe obviar.

HOT RATS

Año de publicación: 1969

Puntuación:

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1) Peaches En Regalia; 2) Willie The Pimp; 3) Son Of Mr. Green Genes; 4) Little Umbrellas; 5) The Gumbo Variations; 6) It Must Be A Camel.

Dentro de la vertiente de fusión o jazz-rock que también desarrolló Frank Zappa, nos encontramos ante el que quizá sea el mejor disco de todos los que grabaría en ese estilo. Se trata de un nuevo disco repleto de música instrumental salvo ‘Willie The Pimp’, que en su primera mitad demuestra entusiasmo y poderío a partes iguales, como si fuera la ocasión ideal para demostrar al mundo que se encontraba ante un músico sin parangón dentro de la música popular de la segunda mitad del siglo XX.

 

Y nada mejor para comenzar que ‘Peaches En Regalia’, uno de los mejores instrumentales que compuso Zappa en toda su carrera, repleto de melodías memorables y con una alternancia y variedad de instrumentos que la convierten en toda una experiencia muy recomendable. Además, sirve de referencia para otros instrumentales que Frank irá componiendo a lo largo de su vasta discografía, pues presenta todas las características de este sorprendente compositor: virtuosismo, cambios de ritmo inesperados, estructura compleja y, cómo no, buenas melodías excepto en los casos más extremos y complejos. También se recupera de forma magnífica una canción del disco anterior, aquí re-grabada, extendida, mejorada y re-titulada como ‘Son Of Mr. Green Genes’, que si no fuera por este precedente podría parecer como el primo-hermano de ‘Peaches En Regalia’.

 

En ‘Willie The Pimp’, el único tema con voz, la parte vocal la canta su amigo Don Van Vliet, alias Captain Beefheart, pues su rasposa voz queda genial para interpretar al chulo protagonista de la canción. También es destacable la prominente guitarra que empieza soltando un reconocible riff (¿o es primero el violín de Sugarcane Harris?), los aullidos de Captain Beefheart que ponen los pelos de punta y la extensa parte instrumental.

 

Cuando llega ‘Little Umbrellas’ ya baja un poco el frenético ritmo que se lleva durante la primera mitad del disco. De aires algo orientales debido a la melodía de saxofón y con una vocación más jazz, es un tema calmado y relajante que sirve de merecido descanso. Lo que nos queda después son dos temas más entroncados en lo que podríamos considerar como jazz-rock más puro, uno extenso de más de diez minutos (‘The Gumbo Variations’) y otro que finaliza el disco y que se titula ‘It Must Be a Camel’. Ambos presentan como único problema y como diferencia respecto a los temas anteriores que no ofrecen melodías discernibles, pues son más vehículos para la improvisación estructurada de los músicos, pero al menos pueden escucharse con agrado aunque uno no sea un aficionado a este tipo de música. También destacar que en este último tema se cuenta con la participación del reputado violinista francés de jazz Jean-Luc Ponty, toda una garantía de que nos encontramos ante un disco serio y recomendable.

1) WPLJ; 2) Igor's Boogie, Phase One; 2) Overture To A Holiday In Berlin;

3) Theme From Burnt Weeny Sandwich; 4) Igor's Boogie, Phase Two;

5) Holiday In Berlin, Full-Blown; 6) Aybe Sea; 7) The Little House We Used To Live In;

8) Valerie.

Puntuación:

Año de publicación: 1970

BURNT WEENIE SANDWICH

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Recogiendo de alguna manera el testigo del álbum anterior pero dirigiendo la música jazz no hacia el rock sino hacia la música clásica, parece dirigirnos Zappa a nosotros en esta ocasión. Lo curioso es que se trata de grabaciones de 1967 a 1969 con sus antiguos compañeros de The Mothers Of Invention que habían quedado archivadas, probablemente por presentar un sonido bastante diferente al de los primeros discos míticos que publicaron. De manera análoga, recopilando grabaciones archivadas de The Mothers Of Invention, se editaría el siguiente Weasels Ripped My Flesh.

 

El disco se inicia de igual manera y de forma muy diferente a cómo son el resto de temas contenidos en medio. De ahí provendrá la idea de sandwich del título. Para empezar, ‘WPLJ’ es una nueva recreación paródica de la música popular mayormente vocal de los años cincuenta, de hecho es una versión, donde en su parte final podemos escuchar al bajista Roy Estrada soltar una perorata en español mexicano en la que no escasean las palabras ofensivas. La canción que cierra el disco es otra versión (‘Valerie’) pero del género doo-wop que ya había homenajeado/parodiado en el álbum Cruising With Ruben & The Jets. No es gran cosa, pero nos logra sacar una sonrisa por el intento.

 

Las dos fases de ‘Igor's Boogie’ que podemos encontrar son sendos pasajes breves y ligeramente atonales que sirven de descansos entre el resto de temas. Conociendo los gustos musicales de Frank, probablemente sean una referencia a Igor Stravinsky, a quien se aproxima en espíritu a la hora de componer sus piezas más complicadas y estridentes. En cambio, ‘Theme From Burnt Weeny Sandwich’ es una brillante demostración de virtuosismo con la guitarra de las que encumbran a cualquier intérprete, que aparece y desaparece en forma de fade in/fade out para dejarnos con la sensación de que podríamos haberla disfrutado aún más.

 

Para que nadie se cree demasiadas expectativas leyendo los nombres de las composiciones, no es gran cosa lo que esconde el pretencioso título de ‘Overture To A Holiday In Berlin’, que al menos sirve de preludio para el más interesante ‘Holiday In Berlin, Full-Blown’, el cual no obstante no acaba de arrancar hasta que no escuchamos la percusión militar a partir de los 2:20, ya que es a partir de entonces cuando aparecen las guitarras eléctricas en esta especie de fusión de música clásica y jazz. Se enlaza después con la magnífica melodía de teclado del siguiente tema (‘Aybe Sea’), que suena casi como si fuera un clavecín. Desconcierta un poco el último minuto, donde resulta casi inaudible un único piano como instrumento, interpretando un divertimento libre, que contrasta con el inicio también de piano de la extensa pieza que llega a continuación, ‘The Little House We Used To Live In’. La gran estrella de este tema es el violinista Sugarcane Harris, pues dispone de una sección bastante extensa del tema, donde a veces parece que se vayan a romper las cuerdas del violín, de tanto frenesí. Hacia el final vuelve a aparecer nuevamente el clavecín, que crea un ambiente especial y solemne antes del desenfreno final con el que se resuelve una pieza compleja y difícil de digerir en primer término, pero que presenta diferentes secciones y ritmos para mantener el interés y deleitarnos con la técnica de los músicos. Los aplausos finales denotan que se trata de una interpretación en directo, o al menos una parte del tema, pues sabemos que Zappa era aficionado al corta-pega para enlazar los mejores momentos de diferentes temas que podían acoplarse perfectamente.

 

Dentro de los discos complejos de Franz Zappa, éste quizá sea el mejor y el primero que debería escuchar quien desee conocer la faceta más complicada de su música. Quien no tolere este material, no debería seguir escuchando los discos de este tipo y dirigirse únicamente a los de corte más pop-rock, que no son ni mejores ni peores. Tenemos muchos Zappas diferentes y éste es simplemente uno más, pero muy inspirado para la ocasión.

WEASELS RIPPED MY FLESH

Año de publicación: 1970

Puntuación:

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1) Didja Get Any Onya?; 2) Directly From My Heart To You; 3) Prelude To The Afternoon Of A Sexually Aroused Gas Mask; 4) Toads Of The Short Forest; 5) Get A Little;

6) The Eric Dolphy Memorial Barbecue; 7) Dwarf Nebula Processional March & Dwarf Nebula; 8) My Guitar Wants To Kill Your Mama; 9) Oh No;

10) The Orange County Lumber Truck; 11) Weasels Ripped My Flesh.

Como compañero del disco anterior, se publicó esta recopilación de nuevo material inédito de The Mothers Of Invention entre 1967 y 1969, con la diferencia principal de que aquí se incluyen bastantes improvisaciones y experimentos sonoros de dudoso gusto.  Para empezar y darnos una buena en la frente, ‘Didja Get Any Onya?’ es todo un collage sonoro de instrumentación caótica que cualquiera con buena intención catalogaría de free-jazz. La única sección con algo de sentido es la ubicada entre los 3:40 y los 5:00 minutos, el resto probablemente pondrá de los nervios a más de uno entre las disonancias y los chillidos que se escuchan de vez en cuando. Quien ni siquiera haya podido soportar ese fragmento, que no se atreva a escuchar collages más radicales como ‘Prelude To The Afternoon Of A Sexually Aroused Gas Mask’ y la cacofonía extrema ‘Weasels Ripped My Flesh’, o improvisaciones de jazz más descabelladas como ‘The Eric Dolphy Memorial Barbecue’. Incluso ‘Dwarf Nebula Processional March & Dwarf Nebula’ parece que va a ser algo digerible dentro de un aparente infantilismo melódico (aunque la cantidad de notas tocadas lo desmienten), hasta que se transforma en otro collage sonoro para olvidar.

 

Con tanta atrocidad sonora, solo apta para enamorados del vanguardismo musical más extremo, temas más convencionales como el blues ‘Directly From My Heart To You’ (una composición de Little Richard) suenan a gloria. Eso sí, seguro que pocos habrán escuchado un blues donde el instrumento principal es el violín. Quien lo toca, Sugarcane Harris, consigue la loable proeza de suplir la guitarra eléctrica a la perfección, con maníacos solos que sorprenden por lo novedoso del tratamiento. Al menos todo lo que nos queda después (incluyendo el citado blues) sí que podemos escucharlo repetidas veces y con agrado, aun teniendo esa veta experimental que a veces se hace difícil de asimilar. ‘Toad Of The Short Forest’ contiene tres partes bien diferenciadas. La mejor de ellas es la primera, una épica sección instrumental al mejor nivel de Zappa, aunque las otras dos partes son más complicadas, en forma de rock experimental disonante y nuevamente un jazz improvisado que deja más bien desconcertado. Unos tosidos anuncian ‘Get A Little’ de tal manera que temblamos ante lo que podemos encontrar, pero por suerte se trata de un instrumental interpretado con gusto con un buen solo de guitarra improvisado.

 

El mejor tema de todos es sin duda ‘The Orange County Lumber Truck’, el cual comienza desarrollando una memorable melodía de corte orquestal que se alterna con brillantes partes de guitarra, para luego dejar paso directamente a la guitarra en un enérgico solo que acaba abruptamente. No obstante, el tema más recordado quizá sea ‘My Guitar Wants To Kill Your Mama’, probablemente por ser el más guitarrero de todos y tener una letra muy graciosa sobre un enamorado rechazado por sus hipotéticos suegros, aunque melódicamente no llegue a tan excelso nivel como en otras ocasiones.

 

Se hace imposible poder evaluar positivamente un álbum de aires experimentales tan marcados y que pasa de un extremo a otro sin inmutarse. Pero reconociendo lo positivo como bastante bueno y de nivel por encima de la media, su valoración global quedaría situada en la tierra de la mediocridad, toda vez que se han ponderado y compensado los dos extremos musicales opuestos que conviven en el disco.

CHUNGA'S REVENGE

Año de publicación: 1970

Puntuación:

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1) Transylvania Boogie; 2) Road Ladies; 3) Twenty Small Cigars;

4) The Nancy & Mary Music; 5) Tell Me You Love Me; 6) Would You Go All The Way?;

7) Chunga's Revenge; 8) The Clap; 9) Rudy Wants To Buy Yez A Drink; 10) Sharleena.

Para los rockeros que se sientan desconcertados ante qué álbum de Zappa elegir para escuchar, éste es la mejor elección, sobre todo para iniciarse en la versátil carrera de este impredecible músico. El sonido es muy accesible y reconocible, más enfocado al rock que a la fusión de Hot Rats o al posterior acercamiento al jazz que veremos en los próximos años. En cualquier caso, este disco es una muestra de muchos aspectos musicales dentro de la obra de Frank, por lo que descubrimos una variedad de estilos casi imposible de encontrar en otros artistas.

 

Aunque podemos encontrar diferentes facetas musicales de Zappa en el álbum, el inicio es en clave de blues-rock con las dos primeras canciones. La más evidente es ‘Road Ladies’, poseedora de una letra irónica sobre la vida del músico en la carretera durante las giras. En cambio, el instrumental ‘Transylvania Boogie’ suena más oriental que rumano, aunque por medio sigue unos parámetros de blues-rock con guitarra algo distorsionada.

 

Más cercano al rock duro está ‘Tell Me You Love Me’, tanto en el tratamiento vocal como en la portentosa guitarra. De lo más heavy que haya compuesto Zappa en toda su carrera. También posee un comienzo arrollador ‘Chunga's Revenge’, aunque luego es algo más calmada y más contemplativa, para que Frank demuestre su precisa técnica y la enorme calidad de sus improvisaciones no tan improvisadas. En un estilo más desenfadado y comercial encontramos ‘Would You Go All The Way?’, aunque ello no es óbice para que encontremos algunos cambios de ritmo súbitos y una fiera guitarra de acompañamiento. ‘Rudy Wants To Buy Yez A Drink’ sigue en la misma línea, en este caso como base para una letra sardónica contra la unión sindical estadounidense de músicos (la misma que prohibió tocar a The Kinks en Estados Unidos durante cuatro años), que parecía haberse convertido en una máquina de ingresar dinero para mantener a mangoneadores, tal como podemos inferir del suceso que relata Frank en sus memorias de 1988 tituladas The Real Frank Zappa Book (por fin traducida y publicada en España en 2014 como La verdadera historia de Frank Zappa), en las que, tras repetidas preguntas de Frank sobre el motivo de tener que pagar unas tasas a un representante sindical que se ha presentado antes de un concierto, éste le acaba diciendo, al quedarse sin argumentos, que es lo que el Sindicato dice: o paga o pararán la actuación.

 

La predilección de Zappa por el doo-wop vuelve aparecer aquí pero de una manera más actualizada en la final ‘Sharleena’, donde tienen bastante protagonismo los fichajes de Howard Kaylan y Mark Volman, ex-Turtles y futuros colaboradores también de T. Rex. Además de las excepcionales melodías vocales, también hay cabida para distorsión en la guitarra. Por otro lado, ‘Twenty Small Cigars’ es otra de esas brillantes mezclas de música clásica, jazz y rock que encontramos de vez en cuando en los discos de Zappa; un estilo casi indefinible donde no falta algún destello que otro de guitarra eléctrica y donde podemos disfrutar de una excepcional melodía llevada por el clavecín.

 

No podía faltar la vertiente más experimental de nuestro héroe, aquí ejemplificada en dos temas. Por un lado, ‘The Nancy & Mary Music’ es una improvisación instrumental recogida de una actuación en directo, lo más complejo y complicado de escuchar de todo el álbum. Algo más agradable resulta ‘The Clap’ que, casi como su nombre indica, es un experimento con la percusión que puede decirse que sale airoso.

 

En definitiva, estamos ante otro gran disco de Zappa, de los que sabían mezclar diferentes estilos, letras hilarantes y una ejecución instrumental impecable. Uno de los más recomendables para los oyentes casuales que no quieran asustarse ante lo que deben escuchar.

1) Little House I Used To Live In; 2) The Mud Shark;

3) What Kind Of Girl Do You Think We Are?; 4) Bwana Dik; 5) Latex Solar Beef;

6) Willie The Pimp, Part One; 7) Do You Like My New Car?; 8) Happy Together;

9) Lonesome Electric Turkey; 10) Peaches En Regalia; 11) Tears Began To Fall.

Puntuación:

Año de publicación: 1971

FILLMORE EAST - JUNE 1971

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A partir de un doble concierto en el Fillmore East de Nueva York acaecido en el mes indicado en el título, se confeccionó este álbum casi conceptual con los músicos de The Mothers (ya sin restricciones para denominarse así, pues alargar el nombre a The Mothers Of Invention fue una imposición de los ejecutivos discográficos), que volvieron a demostrar una vez más la sinergia especial que surgía cuando se juntaban, donde aunaban brillantes interpretaciones con momentos de distensión con el público en forma de humor sardónico, mordaz y procaz, sin censura de ningún tipo. El conceptualismo del álbum se deriva de una especia de mini-ópera desarrollada a lo largo de varios temas.

 

Lo que personalmente se me antoja difícil de soportar son los temas que están enfocados a desarrollar una historia más que una composición musical. Sin embargo, en esta ocasión está justificado el procedimiento, lo cual tampoco es una redención, y es que desde ‘The Mud Shark’ hasta ‘Do You Like My New Car?’ (o incluso hasta ‘Happy Together’) se crea un hilo argumental en el que se relata una historia con groupies, por lo que sobra decir que trata sobre sexo humorísticamente narrado, en la que el tiburón de barro sirve de leitmotiv. No se escatima en nombrar personajes reales, pues la intención final es pasarlo bien y hacer reír al público, aunque el humor no sea indicado para todos los gustos. En ‘The Mud Shark’ meten a los Vanilla Fudge en la historia para hablar de lo que parece una práctica sexual poco ortodoxa, mientras que en ‘Do You Like My New Car?’ se citan a Roger Daltrey, Elton John y un tal Robert Planet entre otros. ‘What Kind Of Girl Do You Think We Are?’ habla de dos chicas calentorras que buscan liarse con un músico, pero solamente con alguien que tenga un éxito en las listas de venta. Aquí se nombra a Alice Cooper, quienes en 1971 comenzaban su despegue con los grandes discos Love It To Death y Killer, y que curiosamente habían publicado sus discos anteriores en el sello discográfico de Zappa. Este tema enlaza con el siguiente, ‘Bwana Dik’, que mejora notablemente porque, aun teniendo partes recitadas narrando la historia, las magníficas partes musicales la convierten en uno de los mejores momentos junto a ‘Latex Solar Beef’, mediante la cual se pasean por el rock duro creando un contraste paródico con el contenido de la letra. A continuación se recuperará la gran ‘Willie The Pimp’ de Hot Rats para desarrollarla instrumentalmente con un ritmo más lento, momento en el que se recoge una gran improvisación de guitarra con las que nos deleitaba Zappa de vez en cuando.

 

La gentil interpretación de ‘Happy Together’ de The Turtles (la banda que fundaron los cantantes Kaylan y Volman) parece querer finiquitar la historia con final feliz aunque poco acorde a todo lo que nos han contado, si bien presenta un gran juego de voces que se agradece poder escuchar.

 

El resto del disco es de un gran nivel, salvo ‘Lonesome Electric Turkey’ que parece simplemente la excusa para colocarnos un solo de Don Preston con el mini-moog, instrumento que puede llegar a poner de los nervios. En cambio, la versión en directo de ‘Little House I Used To Live In’ suena mucho mejor que la de estudio, más auténtica, además de demostrar el virtuosismo de sus intérpretes. De la interpretación de ‘Peaches En Regalia’ poco cabe añadir puesto que, aunque es casi clavada a la versión de estudio, sus melodías son tan memorables e inolvidables que es imposible no caer rendido ante ella. Y la final ‘Tears Began To Fall’ es quizá lo que más recuerda a los Mothers Of Invention del Freak Out!, puesto que aúna un estilo doo-wop movido y una letra amorosa/paródica interpretada por una magnífica parte vocal. Con que el estribillo hubiera estado un poco más elaborado, estaríamos ante otra canción imprescindible de Frank. Pero bueno, no se puede ser genial todo el tiempo, aunque aquí la genialidad aparece las suficientes ocasiones como para recomendar este magnífico álbum a cualquiera.

CD I: 1) Semi-Fraudulent/Direct-From-Hollywood Overture; 2) Mystery Roach;

3) Dance Of The Rock & Roll Interviewers; 4) This Town Is A Sealed Tuna Sandwich;

5) Tuna Fish Promenade; 6) Dance Of The Just Plain Folks;

7) This Town Is A Sealed Tuna Sandwich; 8) The Sealed Tuna Bolero;

9) Lonesome Cowboy Burt; 10) Touring Can Make You Crazy; 11) Would You Like a Snack?; 12) Redneck Eats; 13) Centerville; 14) She Painted Up Her Face;

15) Janet's Big Dance Number; 16) Half A Dozen Provocative Squats; 17) Mysterioso;

18) Shove It Right In; 19) Lucy's Seduction Of A Bored Violinist & Postlude.

 

CD II: 1) I'm Stealing The Towels; 2) Dental Hygiene Dilemma; 3) Does This Kind Of Life Look Interesting To You?; 4) Daddy, Daddy, Daddy; 5) Penis Dimension; 6) What Will This Evening Bring Me This Morning; 7) A Nun Suit Painted On Some Old Boxes;

8) Magic Fingers; 9) Motorhead's Midnight Ranch; 10) Dew On The Newts We Got;

11) The Lad Searches The Night For His Newts;

12) The Girl Wants To Fix Him Some Broth; 13) The Girl's Dream; 14) Little Green Scratchy Sweaters & Courduroy Ponce; 15) Strictly Genteel (The Finale);

[BONUS TRACKS:] 16) Coming Soon! (Cut 1); 17) The Wide Screen (Cut 2); 18) Coming Soon! (Cut 3); 19) Frank Zappa's 200 Motels (Cut 4); 20) Magic Fingers (Single Edit).

Puntuación:

Año de publicación: 1971

200 MOTELS

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Publicado como la banda sonora de la película de mismo título sobre las imaginadas andanzas de Frank Zappa y sus acólitos (entre los que encontramos las apariciones estelares de Keith Moon y Ringo Starr), este doble álbum recoge un poco de diversas facetas musicales de esta primera etapa de The Mothers Of Invention. Para los pasajes orquestales pudo contar nada menos que con la Royal Philharmonic Orchestra de Londres, todo un lujo aunque parezcan meros interludios incidentales en su mayoría. El resto del disco transita entre el rock, el country, el soul (¿!?) y las narraciones absurdas, por llamarlas de alguna manera. Lo que no encontraremos es ningún rastro del tan adorado doo-wop que tanto había servido de inspiración en obras anteriores.

 

En el inicio del álbum parece invocar al fantasma de Stravinsky con la pieza orquestal que oscila entre las disonancias y la pomposidad. Este estilo tan impactante aunque nada relacionado con el rock se irá repitiendo durante varias fases del disco (como por ejemplo ‘Dance Of The Just Plain Folks’ o ‘Touring Can Make You Crazy’). La mejor de todas las piezas orquestales, aun teniendo sus disonancias que hay que poder asumir, es la que cierra el primer volumen: ‘Lucy's Seduction Of A Bored Violinist & Postlude’. Para el final de lo que era el álbum original encontramos también una extensa suite multiparte titulada ‘Strictly Genteel’, que alterna partes orquestales con una sección final de instrumentos de rock.

 

La vertiente más rockera de los Mothers Of Invention está en buena forma y aquí la encontramos en algunos –no muchos– momentos del álbum, tales como ‘Mystery Roach’ y ‘Magic Fingers’. En ‘Magic Fingers’ con un gran solo de guitarra además. Eso sí, si nadie había escuchado antes a Zappa tocar una pieza de soul, aquí encontramos lo más parecido en ‘Daddy, Daddy, Daddy’ y con muy bien resultado, pues las melodías vocales tienen su gancho, aunque el enfoque es básicamente humorístico.

 

También encontramos la típicas historias de humor absurdo desarrollada a lo largo de varios temas, en primer lugar con un sandwich de atún como elemento unificador (sustituyendo al anterior tiburón de barro), historia que acaba con la parodia de un bolero (‘The Sealed Tuna Bolero’). Más adelante encontramos otra nueva y mordaz narración sobre una buscona a partir del tema ‘She Painted Up Her Face’, donde se repite más o menos un mismo esquema a lo largo de tres canciones separadas por breves pasajes orquestales, mejorando cada canción a la anterior, pues incluso en lo que sería el final de esta historia (‘Shove It Right In’) encontramos grandes destellos instrumentales que engrandecen el resultado final. El segundo volumen se inicia con otra nueva mas inescrutable historieta sin propósito musical, que únicamente presenta como curiosidad que de uno de sus cortes (‘Does This Kind Of Life Look Interesting To You?’) sale el título de este álbum/película, además de nombrar al que será el personaje principal de una de sus futuras piezas narrativas, Billy the Mountain.

 

El humor más corrosivo de Zappa llega en la crítica al americano sureño cerrado de mollera mediante ‘Lonesome Cowboy Burt’, donde este desecho de persona amante del alcohol y las peleas (especialmente contra los comunistas) viaja a California para hacer valer sus atributos masculinos cual esperpéntico Don Juan. Todo ello envuelto en un armatoste musical tipo country, para proporcionar mayor veracidad al personaje. También llega ese humor chocarrero no apto para todos los gustos en que la tragedia derivada de cierto trauma físico (‘Penis Dimension’, con el título no hace falta añadir más) es engrandecido en forma de coro clásico, acentuando el carácter paródico de todo el conjunto. Este problema enlaza a continuación con otro no menos existencial para un joven, ‘What Will This Evening Bring Me This Morning’, en el que se palpa la inquietud por lo que le tocará: “A succulent fat one / A mod little flat one / Maybe a hot one (to give me the clap!)”.

 

Como bonus tracks, se añaden diferentes anuncios de promoción de la película, que al ser cortos se pueden tolerar, además de la versión editada para single de ‘Magic Fingers’. En conjunto, lo que tenemos es un álbum irregular más indicado para los amantes del Zappa irreverente, el resto nos tendremos que conformar con escuchar los temas destacados entre tanta historieta.

Como era habitual en Zappa para ahorrar costes de grabación en un estudio, algunas de sus actuaciones en directo eran aprovechadas para grabar nuevo material (una demostración más de que tanto él como sus músicos tenían una gran capacidad) y publicarlo posteriormente. Este disco pertenece a un concierto celebrado en 1971 en la universidad de California UCLA, emplazada en Los Ángeles, del que se recoge una selección de interpretaciones. Entre los músicos que le acompañan están los habituales cantantes Volman y Kaylan, así como los grandes Ian Underwood, Don Preston en el teclado y Aynsley Dunbar en la batería.

 

Para comenzar, la mitad del disco la abarca ‘Billy The Mountain’, una de las piezas más extensas que haya compuesto Zappa en su carrera, si bien en su mayor parte no deja de ser un simple vehículo para narrar una de sus historias extravagantes en la que no escatiman en lanzar bromas sobre personajes conocidos por el público. Incluso se lanzan a parodiar ‘Suite Judy Blue Eyes’ de Crosby, Stills & Nash, incluyendo burlas explícitas a las costumbres poco sanas de uno de sus miembros: “Where Crosby flushed away all his stash”. La historia narra las andanzas vacacionales de una montaña llamada Billy y su pareja, un árbol llamado Ethel, tras cobrar el primero unos royalties que le debían por aparecer fotografiado en postales. Cómo la historia desvaría para dar rienda suelta al humor de los músicos es ya plato aparte y no para todos los gustos. Musicalmente hablando, parece reciclar melodías y estructuras ya escuchadas anteriormente, por lo que se volverá tremendamente larga para quien no disfrute específicamente del tipo de humor paródico y chocarrero de Zappa. Y es que, a veces, las bromas no se entienden bien por la barrera cultural que nos separa, como ocurre también en el caso de ‘Eddie, Are You Kidding?’, referida a un anuncio comercial de la época.

 

Luego llegan otros temas de menor duración en comparación, pero que tampoco son cortos precisamente. La interpretación de ‘Call Any Vegetable’ (el alocado tema de Absolutely Free) sirve aquí para improvisar algunas partes vocales e instrumentales, algunas con gran acierto. A continuación, ‘Eddie, Are You Kidding?’ es más floja al tratarse simplemente de una broma sobre un anunciante comercial estadounidense de la época. Cuando la broma prima sobre la música, es obvio que ésta se resiente.

 

Por otro lado, ‘Magdalena’ oscila entre el rock y la teatralidad para narrarnos la truculenta historia de la protagonista que tiene que sufrir el acoso sexual de su padre. La letra está más centrada en la execrable obsesión del padre, donde se puede palpar la locura que le va asaltando en la parte final, donde todo se va acelerando hasta llegar a una velocidad desbordante. El protagonismo de Kaylan y Volman es evidente en este tipo de historias, así como en la final ‘Dog Breath’, de la cual rehúso interpretar su letra, en la que se deja ver un extenso solo de guitarra no demasiado inspirado en esta ocasión.

 

Este disco está dirigido para aquell@s que disfrutan de la vertiente humorística y narrativa de Zappa, puesto que el 65% del tiempo está dedicado a esas historias con el humor particular de su autor, que para los no estadounidenses a veces pueden resultar un tanto crípticas. Lo que hay musical no está mal, pero salvo ‘Call Any Vegetable’ y ‘Magdalena’, tampoco hay mucho que destacar.

1) Billy The Mountain; 2) Call Any Vegetable; 3) Eddie, Are You Kidding?; 4) Magdalena;

5) Dog Breath.

Puntuación:

Año de publicación: 1972

JUST ANOTHER BAND FROM L.A.

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Inauguramos aquí una nueva etapa en la carrera de Zappa: la de músico de jazz-fusión de tintes vanguardistas o, cuando menos, progresivos. Siempre abierto a nuevos estilos y nuevas vías para explorar, aquí se mete de lleno en un terreno que ya estaban desarrollando grupos como The Soft Machine, si bien estos últimos ya estaban desvariando un poco para 1972 con sus indigestos Fourth y Fifth, cada vez más cerca del jazz que del rock. Hubo un grave incidente que quizá fuera la motivación para adentrarse en este nuevo campo: en diciembre de 1971, durante un concierto en Londres, un miserable empujó a Zappa fuera del escenario y éste sufrió graves heridas que se tradujeron en una recuperación de más de medio año que incluyó silla de ruedas y que le dejó una pierna más corta que la otra, además de perder algunos registros tonales a los que llegaba por lesionarse el cuello. Por lo demás, afortunadamente pudo recuperarse y seguir con su carrera musical, donde quizá este tipo de discos le sirviera de tratamiento psicológico. Así pues, aquí encontramos únicamente cuatro temas, el primero y el último de extensa duración para intentar desarrollar apropiadamente el nuevo estilo. Que en la portada se pueda leer Hot Rats no significa que haya alguna conexión concreta con ese disco de Frank.

 

Siendo el jazz o el jazz-rock un estilo muy peculiar que no puede enjuiciarse con los mismos parámetros que el rock, cabe soslayar un poco las improvisaciones (o aparentes improvisaciones) y entretenerse un poco descubriendo algunas melodías sueltas o algunos pasajes interesantes. En la primera pieza larga, ‘Big Swifty’, el prestigioso músico de jazz George Duke participa tocando el piano eléctrico. Es bastante accesible con propósitos musicales suficientemente discernibles para ser en esencia un estilo libre. El mejor pasaje llega a partir de los 9:30, cuando la guitarra realiza un buen solo acompañada de unas prominentes líneas de bajo, mientras la percusión sostiene la tensión musical en cotas altas. También destacan los vientos a partir de los 13 minutos, que aportan una frescura necesaria en esos momentos. La otra pieza larga, que da título al álbum, en comparación suena más lineal y discreta, además de decantarse por una vertiente algo más atonal y, por ende, menos vistosa y atrayente. Ciertamente se olvida tan pronto se ha acabado.

 

Aunque ‘It Just Might Be A One-Shot Deal’ sea uno de los temas de corta duración, presenta una estructura multiparte en la que pueden contarse hasta cuatro partes bien diferenciadas. La primera y última parte son casi equivalentes, en un estilo blues que suena en principio bastante discreto pero donde los finales de estrofa realizan un brillante giro (“And it's confusin' to your mind”). Luego llega una sección algo caótica pero con una gran melodía vocal, hasta que se llega a la mejor parte que es un fenomenal solo de guitarra apoyado en un dinámico ritmo, uno de tantos momentos mágicos que consigue Zappa en su música. Lo que sería la última parte diferenciada de este tema es simplemente la transición hasta el retorno de la primera. En cualquier caso, esta composición es una demostración de genialidad que no se podía prever dado el carácter jazzístico del disco. Por otro lado, la discreta ‘Your Mouth’ parece simplemente la excusa para soltarnos otra de sus letras corrosivas en plan big band. Pero no corrosivas en sentido humorístico, sino para contarnos un episodio de violencia doméstica en la que nos adentramos en el cerebro (o el escaso cerebro) de un machista agresivo.

 

Una vez acabado el álbum, esta nueva vertiente de Zappa nos deja con razonables dudas sobre si ha elegido el camino correcto. Aunque si recordamos que esta decisión había sido en gran medida forzada por las circunstancias, se puede ser permisivo ante ello. En todo caso, se le puede dar una valoración de aceptable y recomendar el brillante pasaje instrumental de ‘It Just Might Be A One-Shot Deal’.

1) Big Swifty; 2) Your Mouth; 3) It Just Might Be A One-Shot Deal; 4) Waka/Jawaka.

Puntuación:

Año de publicación: 1972

WAKA/JAWAKA

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Siguiendo en el mismo camino de jazz-fusión que había iniciado en el disco anterior, en esta ocasión se envuelve todo dentro de una pretendida unidad conceptual. Este conceptualismo está más bien concentrado en la absurda historia que encontramos en el libreto, donde se relatan los preliminares que dan lugar a la batalla musical que podemos observar en la vistosa portada. Volvemos a encontrar una profusa participación de músicos en la grabación, puesto que Frank no escatimaba a la hora de disponer de los elementos que considerara necesarios para el adecuado registro de sus composiciones.

 

Lo primero que encontramos es una extensa pieza de jazz que también da título al disco. El inicio no está nada mal, pues transcurrido el primer minuto podemos escuchar una reconocible melodía muy al estilo del mejor Zappa, aunque es aproximadamente pasado el minuto y medio que aparece una segunda melodía que puede resaltarse como la mejor de todas. Ambas se repetirán más adelante, no sin antes adentrarnos en un extenso y excesivo pasaje puramente jazzístico. El problema es que todo este desarrollo central es mucho menos vistoso. De no ser conocedores de la organización y cálculo milimétrico con los que Zappa abordaba su trabajo, se podría catalogar la pieza como insulsa improvisación. Hasta pasados los diez minutos no se recupera de nuevo la parte inicial, única manera de remediar la sensación de tedio que rodea esta pieza. Lo que llega a continuación no mejora el panorama, puesto que ‘For Calvin (And His Next Two Hitch-Hikers)’ es como si hubieran separado un fragmento de la parte central de ‘The Grand Wazoo’, lo hubieran decelerado un poco y le hubieran añadido algo de letra.

 

Lo mejor de todo el álbum es sin duda ‘Cletus Awreetus-Awrightus’, no solo por sus memorables melodías y su energía, sino también por su compleja estructura, donde quedamos sorprendid@s a cada momento con todos los cambios de ritmo que aparecen. Cuando en la parte final entran las diferentes voces cada una en su tono, además de aportar un carácter de cierto humor, lo que demuestran es lo complicado de transcribir con la voz la serie de notas de la melodía principal, aquí resuelto con brillantez.

 

En ‘Eat That Question’ asistimos a la génesis de una melodía, pues ante una improvisación de teclado en su introducción que no sabemos hacia dónde se dirigirá, finalmente se acaba formando una épica melodía que enseguida irá acompasada por el resto de instrumentos. Por tratarse de un disco enfocado al jazz, el desarrollo posterior es más acorde a este estilo, pero al menos se mantiene la fuerza. Y bueno, en el retorno de la parte principal (como mandan los cánones del estilo) es la guitarra la que marca dicho retorno y luego los vientos comandan el poderoso final bajo una percusión militar.

 

Finalmente, con ‘Blessed Relief’ tenemos una apacible manera de acabar gracias a la relajada cadencia que transmiten sus sutiles melodías y los diferentes solos que se marcan alternativamente los vientos, el teclado y el resto de instrumentos. Así da gusto escuchar jazz. Como suele ocurrir en la obra de Zappa, que unos discos gusten más o menos que otros dependerá del gusto y preferencias musicales que cada un@ tenga. Para los aficionados al jazz-rock elaborado y bien ejecutado, este álbum es todo un acierto. Para el resto, hay demasiados momentos de desconcertante monotonía sonora para poder convertirlo en uno de los preferidos o destacados.

1) The Grand Wazoo; 2) For Calvin (And His Next Two Hitch-Hikers);

3) Cletus Awreetus-Awrightus; 4) Eat That Question; 5) Blessed Relief.

Puntuación:

Año de publicación: 1972

THE GRAND WAZOO

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1) Camarillo Brillo; 2) I'm The Slime; 3) Dirty Love; 4) 50/50; 5) Zomby Woof;

6) Dinah-Moe-Hum; 7) Montana.

Puntuación:

Año de publicación: 1973

OVERNITE SENSATION

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Volviendo a la senda del rock y alejándose definitivamente del estilo de fusión de los anteriores álbumes, Overnite Sensation marca de alguna manera lo que será el estilo más habitual de Frank Zappa en los siguientes años: unas letras que oscilarán entre un discutible humor para adultos y la lúcida crítica irónica; un tratamiento rock de carácter abierto a otras influencias y un aprovechamiento oportuno de la calidad técnica de sus acompañantes o del propio Frank en las interpretaciones. Sigue ayudándose de instrumentos de viento y coros femeninos para potenciar el sonido, puesto que la visión musical amplia se mantiene. Parece ser que los coros fueron interpretados nada menos que por Tina Turner & The Ikettes, aunque luego no aparecerían nombradas en los créditos.

 

Como no podía ser de otra manera, las ejecuciones instrumentales son impecables y dejan libertad a los músicos para poder explayarse en sus respectivos solos. El mejor ejemplo es ‘50/50’, pues en su parte central se alternan el teclado, la guitarra eléctrica y el violín eléctrico del virtuoso Jean-Luc Ponty para ofrecernos sendos pasajes de brillante factura. El resto del tema únicamente falla por la irritante voz del cantante, que efectivamente lo hace muy bien interpretando al repelente protagonista de la historia y por tanto su cometido es irritar al personal, pero no por ello se le pueden hacer palmas.

 

‘Camarillo Brillo’ narra una sórdida historia de aventuras sexuales con una vidente del tarot, empleando para ello unas pegadizas melodías y una parte de guitarra que va complementando cada uno de los versos. Una lástima que la coda instrumental sea tan breve porque el piano brilla con luz propia. Haber calificado este tema como sórdido obliga a encontrar otra calificación que describa una mayor sordidez para ‘Dirty Love’, puesto que con ese título y el caniche de su letra, cualquiera puede pensar ya en aquella desagradable película de Bigas Luna de finales de los setenta. Musicalmente pertenece al estilo funk y presenta una desquiciada guitarra de Frank. Y para quien el cuerpo le pida más, ‘Dinah-Moe-Hum’ es sexualmente muy explícita (sin perder el humor) pero queda como lo más flojo del disco con diferencia, pues ni siquiera presenta ningún pasaje instrumental que la redima.

 

Para la inquietante ‘I'm The Slime’, Zappa utiliza una voz susurrante para denunciar irónicamente la utilidad de las televisiones por parte de los gobernantes como elemento aturdidor de la capacidad crítica de los ciudadanos. Aquello de “pan y circo” no ha cambiado mucho desde la época de los romanos. El último minuto está dedicado a un excepcional y rapidísimo solo de guitarra. La que ganaría el premio de más cambios de ritmo en menos tiempo sería aquí ‘Zomby Woof’, otra buena excusa para que Zappa demuestre su virtuosismo con la guitarra en un magnífico y extenso solo. Lo mejor de ‘Montana’ es también el potente solo distorsionado que aparece en su primera mitad.

 

Vista la cantidad de veces que se nombra la guitarra, sobra decir lo recomendable que resulta este disco para quienes admiren la técnica de Zappa, aquí en una de sus vertientes más salvajes. Es realmente la parte instrumental de los temas lo más excepcional, puesto que la parte vocal tiene en general un propósito más narrativo que melódico, un medio para ir soltando las truculentas historias provenientes de la mente convulsa de Frank. Personalmente, me quedo antes con sus críticas sociológicas agudas.

1) Don't Eat The Yellow Snow; 2) Nanook Rubs It; 3) St Alphonzo's Pancake Breakfast;

4) Father O'Blivion; 5) Cosmik Debris; 6) Excentrifugal Forz; 7) Apostrophe';

8) Uncle Remus; 9) Stink Foot.

Puntuación:

Año de publicación: 1974

APOSTROPHE (')

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En este disco se estrena el Zappa devoto de los discos conceptuales-narrativos. El problema que suele presentar este tipo de álbumes es que los esfuerzos se centran más en escribir unas letras coherentes y enlazadas, respecto a lo que se pretende narrar, que en idear una música original que las englobe. Sin embargo, en esta ocasión ninguna de las dos vertientes acaba de cuajar, puesto que la historia es demasiado incoherente y la música en primera instancia parece un reciclaje de ideas anteriores.

 

Las dos primeras canciones parecen el inicio de un musical antropológico sobre esquimales, al estar ambientadas en el Ártico y pertenecer los personajes iniciales a este pueblo indígena. Como no podía ser de otra manera, en ‘Don't Eat The Yellow Snow’ prima más la letra que la música, puesto que musicalmente suena demasiado simplón y atascado para lo que esperamos de Zappa, aunque resulta encomiable el trabajo de la batería. Con la siguiente canción está relacionada por el misterio de la nieve amarilla, que pronto se resuelve su significado. Pero ‘Nanook Rubs It’ está envuelto en una especie de blues-rock donde destacan los pasajes instrumentales y por suerte los instrumentos también intervienen en la narración acentuando los momentos de mayor tensión. A partir de aquí la historia ya se vuelve difusa y cuesta encontrar algo en común que le dé un sentido, pues únicamente se citan referencias de canciones anteriores sin relevancia alguna.

 

El citado reciclaje estilístico (aparente, por supuesto) hace que ‘Cosmik Debris’ recuerde un poco el estilo big-band de Waka/Jawaka, como si fuera la primera mitad de ‘It Just Might Be A One-Shot Deal’ pero con menos gracia. Encontramos también una referencia a The Grand Wazoo, como si todo valiera a la hora de escribir la letra. No es la única referencia a conceptos anteriores que encontraremos, pues al final de ‘Stink Foot’ vuelve a aparecer el sórdido caniche de ‘Dirty Love’ (del disco Overnite Sensation). Otros temas como ‘St Alphonzo's Pancake Breakfast’ o ‘Father O'Blivion’ dejan más bien indiferente, incluso el dinamismo de ‘Excentrifugal Forz’ suena a más de lo mismo, como si hubiera querido rellenar un minuto y medio con algo fácil de componer, que no de interpretar.

 

En cambio, el tema que da título al disco es un incisivo instrumental que cuenta con la participación del batería Jim Gordon y el gran bajista Jack Bruce (Cream), coautores también junto a Zappa al tratarse de una improvisación desarrollada, que supone una buena inyección de adrenalina pero que tampoco se encuentra entre los mejores instrumentales que haya hecho Frank, pues su parte de guitarra no resulta tan brillante como en otras ocasiones. Mucho mejor todavía son los pasajes instrumentales que podemos escuchar en ‘Stink Foot’ cuando no nos están contando la supuesta broma de la letra, donde la guitarra suena en todo su esplendor con unos extraños efectos técnicos de distorsión en la sección central y de manera más acelerada y brillante en la recta final. Es lo que salva este tema de caer en el saco del olvido más absoluto.

 

La mejor canción es ‘Uncle Remus’, pues ya desde la gran introducción de teclado nos engancha irremisiblemente, además de poseer ese giro melódico vocal tan temprano (“Have you seen us / Uncle Remus”) y una épica parte de guitarra que aparece en los momentos más oportunos. Una lástima que se haga tan breve.

 

Este álbum suele ser uno de los destacados dentro de la discografía de Zappa, incluso llegó a un meritorio décimo puesto en las listas estadounidenses, pero si lo comparamos con el resto de su obra no deja de ser uno de los menos relevantes. Quizá ese humor tan particular conectó con el público masivo del momento, pero en una obra musical lo primero que un@ debe valorar es precisamente la música. Y como decíamos, las letras no es que sean tampoco de lo mejor que haya salido de la pluma de Frank, aunque para los admiradores de su creación lírica, probablemente les agrade más.

1) Penguin In Bondage; 2) Pygmy Twylyte; 3) Dummy Up; 4) Village Of The Sun; 5) Echidna's Arf (Of You); 6) Don't You Ever Wash That Thing?; 7) Cheepnis;

8) Son Of Orange County; 9) More Trouble Every Day;

10) Be-Bop Tango (Of The Old Jazzmen's Church).

Puntuación:

Año de publicación: 1974

ROXY & ELSEWHERE

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Recogiendo principalmente temas interpretados en una serie de conciertos en el Roxy Theatre de Hollywood, más algunas otras grabaciones en directo adicionales, Zappa volvía a juntar en el escenario a un gran número de excepcionales músicos que fueran capaces de aunar profesionalidad, concentración e improvisación, como ha sido siempre la tónica habitual. Afortunadamente, en esta ocasión obtenemos el deseado despliegue instrumental que eleva las actuaciones de Zappa por encima de los demás.

 

Como suele ocurrir con los álbumes en directo de Frank, hay muchos momentos dedicados a las historias e improvisaciones humorísticas que tanto gustaba de teatralizar durante las actuaciones. Cuando ese humor no llega a conectar, puede resultar un tanto pesado como en ‘Dummy Up’, que empieza bien pero luego se engancha en las bromas difíciles de apreciar a veces sin ver imágenes. En ‘Penguin In Bondage’ lo mejor es el impresionante y extenso solo distorsionado de guitarra que podemos disfrutar hacia la mitad. Que la historia pueda gustar más o menos, ya dependerá del gusto de cada un@. A quien le gusten las películas de terror de serie B (es decir, que se divierta viendo esas aberraciones del buen gusto) podrá resultarle entretenido el homenaje paródico de ‘Cheepnis’, el cual es por otro lado uno de los mejores ejemplos de cambios de ritmo inusitados pero perfectamente ensamblados de las composiciones de Frank. En él vuelve a aparecer nuestro amigo el caniche, animal tan socorrido para las bromas.

 

De lo poco normal que encontraremos aquí es el tema ‘Village Of The Sun’, que queda por tanto entre lo menos destacado. Ya podrían haberse esmerado un poco más como en ‘Pygmy Twylyte’, pues presenta un poderoso armazón instrumental repleto de riffs para delicia de los fans del Zappa guitarrista. Lo único que resulta pesado de este álbum es la final ‘Be-Bop Tango (Of The Old Jazzmen's Church)’, que tal como reza su título se trata de una pieza de jazz libre que pronto se detiene para que nos vayan explicando el proceso de deconstrucción que sufrirá el tango en forma de be-bop humorístico mientras se conmina a gente del público a que suban al escenario a bailar. Pero ya apenas escucharemos nada más musicalmente serio después, porque se trata de un momento de interacción con los asistentes al concierto que no encaja bien dentro de un disco, sino más bien en una filmación.

 

Cuando la banda se pone las pilas y se deja de bromas, se lanza a grandes ejecuciones como la instrumental ‘Echidna's Arf (Of You)’, de innumerables cambios de ritmo y melodías que hay que escuchar varias veces para asimilar. Pero significa una gran recompensa puesto que demuestra la grandeza de los músicos que acompañaban a Frank, incluido él mismo. La extensa duración de ‘Don't You Ever Wash That Thing?’, casi diez minutos, ya nos hace presagiar que contendrá algunos momentos más contemplativos, como es el caso del solo de batería, pero el resto del tema es otra muestra de saber hacer y además en su parte final vuelve a brillar Zappa con su guitarra. El título de ‘Son Of Orange County’ hace referencia a un tema anterior (‘The Orange County Lumber Truck’ era la mejor canción del disco Weasels Ripped My Flesh), pero aquí es simplemente una buena excusa para aportar otro extenso pasaje instrumental con brillantes momentos de guitarra. No es hasta el final que se recupera la melodía original que le otorga el honor de ser “hijo de”. Más hacia atrás en el tiempo se dirige al realizar una variación de la magnífica ‘Trouble Every Day’ de Freak Out!, aquí titulada ‘More Trouble Every Day’ y transformada en un blues más pausado, pero que incluye otro gran solo de guitarra de inmejorable técnica.

 

Y es que parece que queda claro cuál es el instrumento estrella de este álbum y qué tipología de seguidor de Zappa es el que no debe perdérselo bajo ningún concepto. Aquí se consigue por fin ese equilibrio entre narración, humor y lo que más nos interesa y preocupa: la singular música que nos ofrecía este genio. Una lástima que el tema final no esté a la altura por ser más indicado para un formato audiovisual, en vez de un disco.

ONE SIZE FITS ALL

Año de publicación: 1975

Puntuación:

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1) Inca Roads; 2) Can't Afford No Shoes; 3) Sofa No. 1; 4) Po-Jama People;

5) Florentine Pogen; 6) Evelyn, A Modified Dog; 7) San Ber'dino; 8) Andy; 9) Sofa No. 2.

Manteniendo la misma filosofía de los últimos discos, Zappa ofrecía una nueva entrega de rock en diferentes vertientes donde equilibraba bien el contenido instrumental con sus extrañas historias, para que todos los oyentes salieran relativamente contentos. Las historietas que nos narra cada vez se vuelven más crípticas aunque el tono humorístico se capta a la perfección. Pero la música es lo principal y aquí volvemos a tener buenos ejemplos del buen hacer de la banda de Frank y su propio dominio de la guitarra, con la que deja grandes momentos para la posteridad.

 

Precisamente el solo de guitarra de la extensa sección instrumental central de ‘Inca Roads’, muy bien acompañado por un fenomenal bajo que no se limita a marcar el ritmo sino que también introduce sus propias melodías, es lo que eleva este tema por encima de la media. Y es que Zappa vuelve a demostrar en este álbum que su técnica de guitarra es prodigiosa, sea bajo un entramado funky como en ‘Po-Jama People’ o en cualquier estilo que se ponga por delante. Zappa siempre decía que no podía cantar y tocarla al mismo tiempo, y escuchando los impresionantes solos suyos podemos entender el razonamiento, puesto que se necesita estar bien concentrado para conseguir algo así.

 

‘Can't Afford No Shoes’ es un entretenido rock que comienza como si fuera de hard-rock aunque luego parece acercarse un poco a un estilo más clásico, cercano al boogie. Más completo todavía, ‘Florentine Pogen’ sí que es una mezcla de estilos típica del más genuino Zappa, los cuales se van sucediendo en cuestión de segundos que dejan un tanto desconcertado por momentos. La letra humorística es un tanto difícil de descifrar, pero lo mejor son algunos detalles instrumentales que van cayendo a velocidad de vértigo, como pudiera ser la melodía de los 4:40, llegando al final. Lo que es una broma sin mayor pretensión es ‘Evelyn, A Modified Dog’. Por otro lado, ‘San Ber'dino’ no está mal pero en ella pesa demasiado su propósito narrativo para contarnos otra historia relativa a la felicidad que siente un tipo por irse a la cárcel de San Bernardino. En cambio, el problema del funky de ‘Andy’ es más bien la falta de alguna melodía con gancho, puesto que su riff principal es muy simplón y se repite demasiado. La letra es bastante graciosa, en el estilo irónico de ‘What's The Ugliest Part Of Your Body?’, lanzando aquí preguntas retóricas al personaje sobre si hay algo bueno dentro de él (“Something, anything / Show me a sign / If you don't mind”).

 

La composición ‘Sofa’ se divide en dos partes, la primera es instrumental y la mejor, puesto que la parte vocal que añaden en la segunda lo único que hace es dejar en un segundo plano la solemnidad que transmite la instrumentación y el ritmo pausado, aunque es gracioso escuchar a Zappa cantar en alemán algunas frases. ‘Sofa No. 1’ no puede igualarse a la grandeza de otras piezas instrumentales anteriores, pero se queda muy cerca. En cualquier caso, lo que sí vale la pena es el solo de guitarra de la citada ‘Po-Jama People’, una buena excusa para escuchar alguna vez que otra este One Size Fits All.

BONGO FURY

Año de publicación: 1975

Puntuación:

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1) Debra Kadabra; 2) Carolina Hard-Core Ecstasy;

3) Sam With The Showing Scalp Flat Top; 4) Poofter's Froth Wyoming; 5) 200 Years Old; 6) Cucamonga; 7) Advance Romance; 8) Man With The Woman Head; 9) Muffin Man.

En primer lugar, fijémonos en la portada de este álbum. Se puede ver a Zappa acompañado de otro señor con bigote y un sombrero que le tapa casi todo el rostro. Sí, ese hombre es su viejo amigo de la infancia Don Van Vliet, conocido en el mundo de la música como Captain Beefheart. Para 1975, éste ya había abandonado momentáneamente su carrera en solitario, ya que desde su magnífico disco de debut no había logrado hacer despegar su carrera, ni siquiera mejorar ese debut (puesto que el famoso Trout Mask Replica no deja de ser un experimento musical brillante como tal pero sin propósito melódico), aunque unos años después retornaría con el mejor álbum de su carrera, el Shiny Beast de 1978. Pero sigamos con Bongo Fury, donde se mezclan actuaciones en directo, de dos conciertos en Austin, con otras dos canciones grabadas en el estudio, a las que cabe añadir la introducción recitada de ‘Muffin Man’, también realizada en el estudio.

 

A Captain Beefheart se le acreditan dos supuestos temas (‘Sam With The Showing Scalp Flat Top’ y ‘Man With The Woman Head’), que en realidad son sendos ejemplos de su peculiar manera de recitar, todavía más particular que la de Frank, acompañadas de instrumentación casual e improvisada. En el primero de ellos se cita lo que sería el título del disco, una condescendencia entre amigos. Y es que una canción como ‘Debra Kadabra’ gustará más o menos en función de la tolerancia que nuestro cerebro demuestre ante la voz irritante de Beefheart. Ciertamente se nota en los temas cuando éste no participa o se muestra más constreñido. ‘Carolina Hard-Core Ecstasy’ es el mejor de todos, no solo por una gran parte vocal melódica y bien construida, sino también por su brillante coda instrumental donde podemos disfrutar de un gran solo de guitarra de Zappa.

 

El tema más largo, superando los once minutos, es la inclasificable ‘Advance Romance’. Mezcla de blues (principalmente), rock y teatralización, está repleta de cambios de ritmo y asombrosos solos de guitarra, mucho mejores que la singular armónica de Captain Beefheart. La parte vocal presenta un comienzo estructurado y con detalles melódicos loables, aunque luego ya se pierde un poco por el sentido narrativo que toma. En cambio, lo mejor de ‘Poofter's Froth Wyoming’ es la explicación que da Zappa para presentarla al público, al anunciar que pronto se cumplirían 200 años del nacimiento de los Estados Unidos como país y que comenzarían a venderles cosas que no iban a necesitar. La canción en sí es una chorrada country que ridiculiza el equivalente a nuestro macho ibérico (que allí es el cowboy) en forma de vaquero homosexual, adelantándose así en tres décadas a la película Brokeback Mountain. El inicio de ‘Muffin Man’ nos hace pensar en una composición narrativa para presentar otra nueva historia surrealista, pero pasado el primer minuto se transforma en un fiero rock de ominosa parte vocal y excepcionales pasajes instrumentales donde nuevamente aflora la técnica guitarrística de Frank.

 

Los temas de estudio llegan juntos y ambos son destacables, como buena parte de este álbum. En primer lugar, ‘200 Years Old’ es un blues-rock de los que Beefheart también era un enamorado, por lo que tanto Frank como él se alternan para cantar esta especie de parodia de corte serio, aunque lo mejor es la brillante guitarra, precisa y afilada cual magnificente Clapton. A continuación, los cambios de ritmo marca de la casa y que tanto deben de agradar a cualquier seguidor de Zappa, aquí afloran en un buen ejemplo como es ‘Cucamonga’, donde además se cuela por medio uno de esos personajes recurrentes del imaginario de este artista: Nanook, aquél que debía llevar cuidado con la nieve amarilla.

 

Este álbum queda como una curiosa colaboración en la que tampoco se hubiera notado demasiado la no participación de Captain Beefheart. De hecho, eliminando las dos aportaciones de éste nos quedaría un disco más presentable. Por lo demás, estamos ante un álbum característico del estilo de Zappa de mediados de los setenta, en este caso acertando más si cabe en el balance de teatralidad y musicalidad en el que iba oscilando. Todo un acierto para los fans del Zappa guitarrero. Como curiosidad, este disco (o sea, su portada) puede verse en una escena de Pauline en la playa (Pauline à la plage, 1983), una de las diversas películas de diálogos inteligentes e interesantes que existen en la filmografía del insigne director Éric Rohmer.

1) Wind Up Workin' In A Gas Station; 2) Black Napkins; 3) The Torture Never Stops;

4) Ms. Pinky; 5) Find Her Finer; 6) Friendly Little Finger; 7) Wonderful Wino;

8) Zoot Allures; 9) Disco Boy.

Puntuación:

Año de publicación: 1976

ZOOT ALLURES

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Como retorno a la normalidad (bueno, lo que se pueda catalogar como normal en la década de los setenta para Zappa), se vuelve a publicar un disco compuesto a base de canciones humorísticas, temas instrumentales y algunos extractos de directos. Ya no tenemos a Captain Beefheart dando gruñidos, aunque aparece acreditado en la armónica para los temas ‘Ms. Pinky’ y ‘Find Her Finer’. Si bien no encontraremos momentos tan bajos como en Bongo Fury, tampoco hay temas fenomenales como los del anterior disco. El sonido sigue siendo la misma mezcla heterogénea de rock, blues, jazz y cualquier estilo que pueda ser desarrollado por unos músicos virtuosos, así que tampoco puede fallar nada si las composiciones se mantienen a un buen nivel general, como es el caso.

 

El disco comienza con el Zappa más imprevisible, pues ‘Wind Up Workin' In A Gas Station’ suena entretenida pero es muy caótica, demasiado para que pueda agradar del todo. En cambio, ‘The Torture Never Stops’ es un blues-rock serio en el que se denuncian las condiciones carcelarias, muy bien ambientado (lamentos adicionales incluidos) que quizá se alargue demasiado ya que se repiten las mismas buenas ideas. El instrumental ‘Black Napkins’ está recogido de una actuación en directo y es una buena demostración del virtuosismo de Zappa con la guitarra. Más contemplativo resulta el que le da título al álbum, aunque con algunos cambios de ritmo súbitos que nos recuerdan a quien estamos escuchando, aunque en general es mucho más lento de lo que estamos acostumbrados. El título de ‘Friendly Little Finger’ podría tener connotaciones sexuales, pero no podremos saberlo porque se trata de otro instrumental, algo caótico por cierto, que solo parece animarse hacia el final cuando ya se está acabando.

 

Por otro lado, ‘Find Her Finer’ habla irónicamente sobre el mundo del flirteo, en el cual para triunfar hay que dominar el mundo de la falsedad e ir directamente a la parte emocional (directos al corazón, como dice la letra). Una nueva muestra de anticanción de amor para desengañar a quienes piensen que lo que cuentan las canciones amorosas tiene alguna base. Musicalmente, lo mejor son esos breves acordes entre estrofas, que se hacen demasiado breves. Esa temática tiene su continuación en ‘Disco Boy’, que presenta las melodías más pegadizas de todo el disco aunque sin esconder algunas extravagancias que resaltan su carácter paródico, pues habla de ese mundo paralelo del disco que tan bien quedaría reflejado (sin contar las escenas de baile y coreografías) en la película Fiebre del sábado noche un par de años después. Siguiendo con las referencias cinéfilas, destaca el ritmo ominoso de ‘Ms. Pinky’, aderezado con una voz de ultratumba de Frank que asusta. Contrasta bastante que la temática de la canción trate sobre las bondades de una muñeca hinchable, como si hubiera conocido la existencia de la película Tamaño natural (1973) de Berlanga y hubiera querido hacer su propia broma sobre el asunto. Esa manera de cantar entre rasposa y susurrante de Zappa la volvemos a encontrar en el blues-rock de ‘Wonderful Wino’, de estridentes guitarras pero que suena demasiado convencional, aunque la letra sobre un borracho es bastante graciosa.

 

Así pues, estamos ante un álbum que agradará a todo el mundo que haya llegado hasta aquí leyendo los análisis de su discografía. Otro disco recomendable de Frank Zappa aunque no tenga momentos tan brillantes como en otras ocasiones anteriores.

ZAPPA IN NEW YORK

Año de publicación: 1978

Puntuación:

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CD I: 1) Titties & Beer; 2) Cruisin' For Burgers; 3) I Promise Not To Come In Your Mouth;

4) Punky's Whips; 5) Honey, Don't You Want A Man Like Me?;

6) The Illinois Enema Bandit.

 

CD II: 1) I'm The Slime; 2) Pound For A Brown; 3) Manx Needs Women; 4) The Black Page Drum Solo/Black Page #1; 5) Big Leg Emma; 6) Sofa; 7) Black Page #2;

8) The Torture Never Stops; 9) The Purple Lagoon/Approximate.

Que nadie piense que me he saltado algún disco de Zappa siguiendo el orden cronológico, puesto que sorprende que alguien tan prolífico dejara pasar un año entero sin publicar nada. Pero el caso es que de 1976 pasamos a 1978, pero sin cambiar de año en realidad puesto que este doble álbum recoge una selección de temas interpretados en varios conciertos en el Palladium de Nueva York, en diciembre de 1976, lo cual significa que el año natural de publicación hubiera sido 1977. Pero dejando aparte el insustancial debate de los años, en este álbum vemos lo que ocurre siempre con Zappa, es decir, que las actuaciones en directo no están dirigidas simplemente a ejecutar temas de discos previos, sino también a interpretar composiciones nuevas. Como siempre, al acompañamiento de grandes músicos asegura una excelencia técnica al alcance de muy pocas bandas.

 

Para quienes gusten de los temas teatralizados de temática de cachondeo total, con menor componente musical, en este álbum disfrutarán porque posee muchos ejemplos. El más flojo es ‘Titties & Beer’ por no poseer suficientes elementos musicales para hacerla entretenida, salvo que ya te entretenga la letra por sí misma. No es mi caso, por lo que me quedo con otros temas similares como ‘Punky's Whips’, pues mejoran porque al menos presentan más pasajes musicales que hacen más llevadera la historia. Más gracia tiene cuando hace una burla del machismo como en ‘Honey, Don't You Want A Man Like Me?’, que en clave de jazz bailable narra una historia de flirteo en un bar para gente soltera, que luego deriva en un intento de abuso sexual rematado al final de una manera demasiado grotesca. Justo a continuación, se cambia el registro y ‘The Illinois Enema Bandit’ nos deleita algo más en su estilo de blues-rock. Todos estos temas poseen ese humor particular de Zappa, sin complejos y no apto para mentes pacatas, donde cuesta mucho entender muchas de las bromas, algunas de ellas sobre Jeff Beck y el fluido que yo no acabo de captar.

 

Por otro lado, ‘Cruisin' For Burgers’ es un instrumental que podíamos escuchar originalmente en Uncle Meat (1969) y que está entre lo mejor de este álbum, aunque la improvisación en que se transforma llega a desconcertar por momentos. Pero la gran batería de Terry Bozzio y la siempre efectiva guitarra de Zappa, entre el resto de músicos siempre competentes, consiguen mantener el interés en la pieza. Más tranquilo es el siguiente instrumental, ‘I Promise Not To Come In Your Mouth’ (título que no puede evitar más de una risa), y donde podemos escuchar el moog interpretado por Eddie Jobson, quien entonces ya había estado en notables bandas como Curved Air y Roxy Music, tocando el violín y el teclado.

 

El segundo disco es más musical y menos teatral, con muchos temas instrumentales que en algunos casos están destinados a los amantes del virtuosismo puro y duro, como sería el caso de ‘The Purple Lagoon/Approximate’, ‘Manx Needs Women’ o ‘Black Page’. Esta última está dividida en dos partes: la primera, básicamente un solo de batería y percusión seguido de otro solo de marimbas; en la segunda parte ya se encarga Frank de explicarnos el porqué de interpretarla, y es más melódica pero algo difícil de digerir todavía.

 

Solo se recupera un tema de sus míticos primeros álbumes y ojalá hubiera sido otro el elegido, porque ‘Big Leg Emma’ es de lo más discreto de esos inicios, aunque de todas formas suena entretenida y agradable gracias al empleo de trompetas y clarinetes. La interpretación de ‘The Torture Never Stops’, del reciente Zoot Allures, es la excusa para otro extenso solo de guitarra de Zappa, técnicamente impecable aunque más estéril de lo habitual en él. Lo mejor de este segundo disco es la interpretación del instrumental ‘Sofa’, perteneciente a One Size Fits All, pues presenta memorables melodías que van apareciendo al unísono o en contrapunto por diferentes instrumentos, creando uno de esos momentos insuperables que vale la pena descubrir y paladear.

 

Así pues, tenemos un álbum conformado en su mayor parte por composiciones humorístico-teatrales y por virtuosismo instrumental, lo cual le confiere un carácter exclusivista porque se dirige a un público más concreto. Aun así, también hay suficientes momentos de esplendor musical como para poder escuchar este concierto alguna vez en tu vida. La interpretación de ‘Sofa’ bien lo merece.

1) The Adventures Of Greggery Peccary;

2) Revised Music For Guitar And Low-Budget Orchestra;

3) Lemme Take You To The Beach; 4) RDNZL.

Puntuación:

Año de publicación: 1978

STUDIO TAN

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Este álbum, junto a los futuros Sleep Dirt y Orchestral Favorites así como el anterior Zappa In New York, fueron originalmente pensados como partes de una misma obra cuádruple que se iba a titular Läther. El proyecto fue rechazado por la nueva discográfica (Warner) debido a problemas jurídicos con el que había sido manager de Zappa, por lo que todo se quedó archivado excepto Zappa In New York. Así, la discográfica que gestionaba la publicación de los álbumes y que había sido fundada precisamente por Frank y su exmanager (Discreet), se quedó con los derechos de estos álbumes archivados y los iría publicando sin el consentimiento de su autor. Todo eso llevaría también a la fundación de una nueva discográfica propia, Zappa Records, que tampoco sería la última en su carrera. Por tanto, no estamos en realidad ante grabaciones nuevas, sino que tenían cuando menos dos años de antigüedad.

 

No estamos ante un disco nada convencional en su estructura, puesto que ‘The Adventures Of Greggery Peccary’ es una extensa pieza de veinte minutos en la vertiente narrativa-teatral de Zappa, con el único aliciente de que los músicos parecen dirigidos como si se tratara de una obra de música clásica contemporánea. Es por tanto una especie de fusión entre el jazz, el rock y la música clásica, aunque con mayor predominancia de lo último. La historia narrada es una nueva entrega de humor absurdo, ininteligible en primer término porque no hay ningún argumento lineal definido. El protagonista es un cerdo salvaje (peccary, en inglés) del que no se sabe bien si el nombre completo de Greggery Peccary es por hacerlo más aliterado o por hacer un juego de palabras con el del actor Gregory Peck. Esto último no parece probable, puesto que Peck fue un actor de ideas liberales (o sea, lo que se ha definido siempre como ser liberal, no la deformación aberrante actual en la que liberal solo significa que quieres que el sistema bancario sea libre de hacer lo que le plazca, porque este adjetivo es agradable al oído) y próximo al Partido Demócrata, no como el derechista extremista John Wayne, objeto de más de una burla de Zappa. En cualquier caso, ‘The Adventures Of Greggery Peccary’ no es una pieza para todos los gustos y se vuelve indigesta en varios momentos porque es más bien una demostración de complejidad y técnica. Solo apta para enamorados del humor absurdo de Frank o de la música atonal.

 

El resto de composiciones son dos instrumentales y la broma de ‘Lemme Take You To The Beach’. ‘Revised Music For Guitar And Low-Budget Orchestra’ está muy bien ejecutada, pero ¿dónde están las melodías? Es como si hubiera querido aprovechar de alguna manera esa mezcla musical de ‘The Adventures Of Greggery Peccary’ y grabar algo medianamente consistente. Mucha mejor impresión deja ‘RDNZL’ si le quitamos el comienzo, puesto que Zappa toma por fin el liderazgo con su guitarra y ofrece otro de sus descomunales solos. También presenta una genial sección a los seis minutos donde el teclado se lanza a marcar un acelerado y pegadizo ritmo.

 

En definitiva, lo que tenemos en este álbum es: un último tema a la altura del mejor Zappa accesible, una pequeña píldora inofensiva de humor (‘Lemme Take You To The Beach’) y dos piezas complejas y más bien atonales. Esto hace un total de 9 minutos recomendables sobre 39 del total. Muy poco recompensa para que este álbum pueda quedar como uno de los destacados de su carrera. Como ocurre con cualquier disco de Zappa, toda evaluación quedará polarizada en función de los gustos propios de cada uno de sus seguidores, pero en cualquier caso no está ni mucho menos entre lo mejor que haya hecho y tampoco es ninguna sorpresa respecto a lo ya conocido.

SLEEP DIRT

Año de publicación: 1979

Puntuación:

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1) Filthy Habits; 2) Flambay; 3) Spider Of Destiny; 4) Regyptian Strut; 5) Time Is Money;

6) Sleep Dirt; 7) The Ocean Is The Ultimate Solution.

Otro de los álbumes que quedó archivado por el proyecto fallido de Läther y publicado sin permiso de Frank, en este se proyecta su vertiente jazz y su vertiente Broadway. Lo de Broadway es porque los tres temas cantados de este álbum pertenecían originalmente a un proyectado musical (Hunchentoot) que no acabó de cobrar forma. Lo más curioso es que el LP original, el publicado en 1979, era totalmente instrumental. A partir de la reedición en CD, ya en 1991, se regrabó la batería de la mayoría de temas y Zappa se llevó a la desconocida y vulgar cantante Thana Harris para poner la voz en esos tres temas actualmente cantados, al estilo de los musicales.

 

Por cierto, lo mejor de este disco son los temas instrumentales (cuatro de los siete), pero tampoco vamos a encontrar ninguna joya oculta entre ellos. En primer lugar, ‘Filthy Habits’ mantiene esa vertiente del jazz-rock entre caótica y atonal donde da la impresión de que cada músico va por su cuenta, aunque se intuye la sensación de conjunto que denota lo estudiadas que son en realidad las composiciones del genio de Zappa. Aunque obviamente no es plato para todos los gustos. De aires solemnes, ‘Regyptian Strut’ es mucho más centrada y melódica y las notas largas de las trompetas nos hacen pensar en la entrada de un rey o emperador de la antigüedad.

 

La guitarra acústica no es nada habitual en los discos de Zappa, pero en ‘Sleep Dirt’ encontramos un dúo de estas guitarras en otra muestra de virtuosismo que no deja muy claro su propósito y solo en su parte final se atisba algo de orden. Eso sí, Frank gana la partida porque al final puede escucharse al otro guitarrista diciendo que se le han atascado los dedos. Por último, ‘The Ocean Is The Ultimate Solution’ no está mal porque suena diversa durante su extensa duración de casi quince minutos, pero salvo los primeros minutos el resto no transmite nada, como si Zappa se dedicara a mostrar su técnica de guitarra sin transmitir ninguna emoción con ella, justo lo contrario a lo que solía conseguir en esos menesteres.

 

Lo más flojo del álbum son, por consiguiente, los temas cantados, todos ellos con la voz de Thana Harris. En primer lugar, ‘Flambay’ no tiene más historia que mezclar una composición de jazz tranquilo y pausado (aunque luego entrará una prominente percusión) con una letra grotesca sobre una araña hembra que tiene toda su pasión desbocada por el recuerdo de una araña macho, aunque en realidad se podría trasladar la historia a seres humanos y de la aparente broma se pasaría a la tristeza por ser un ejemplo de dependencia psicológica intolerable. Las historias de arañas continúan en ‘Spiders Of Destiny’, donde lo mejor es la afilada guitarra de Zappa, aunque queda tapada por la prominente y ordinaria voz de la cantante. Peor todavía resulta ‘Time Is Money’, puesto que su estructura es realmente caótica con tanto cambio de ritmo y la voz de Thana se vuelve insoportable por momentos.

 

Así pues, de haberlo dejado todo instrumental como fue planeado originalmente (o haber conseguido una mejor cantante para la ocasión), este álbum tendría una valoración ligeramente superior. En cualquier caso, no deja de ser una obra menor en la discografía de Zappa porque no aporta nada novedoso ni hay nada que pueda situarse entre lo destacada de su carrera.

SHEIK YERBOUTI

Año de publicación: 1979

Puntuación:

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1) I Have Been In You; 2) Flakes; 3) Broken Hearts Are For Assholes; 4) I'm So Cute;

5) Jones Crusher; 6) What Ever Happened To All The Fun In The World; 7) Rat Tomago;

8) Wait A Minute; 9) Bobby Brown Goes Down; 10) Rubber Shirt;

11) The Sheik Yerbouti Tango; 12) Baby Snakes; 13) Tryin' To Grow A Chin;

14) City Of Tiny Lites; 15) Dancin' Fool; 16) Jewish Princess; 17) Wild Love; 18) Yo' Mama.

De orfebrería musical podría catalogarse este álbum, ya que el material proviene principalmente de actuaciones en directo (la mayoría de conciertos en el Hammersmith Odeon de Londres) a las que después se les ha añadido más cosas en el estudio, incluso se llegan a entremezclar partes de diferentes canciones para conseguir una nueva composición. La privilegiada mente de Zappa es capaz de realizar este tipo de trabajos y conseguir una buena obra sin que se note la manipulación. El título del disco ya nos adelanta que estamos ante otra gran broma de este irreverente artista, puesto que es una deformación de la expresión “Shake your booty”, que por otra parte es el título también de la famosa canción disco de KC And The Sunshine Band. El grueso del álbum es ciertamente poco vistoso, probablemente porque tenga predominancia su carácter humorístico muy centrado en el humor de contenido sexual no apto para menores de edad. De hecho, hay canciones como ‘Wild Love’ que no tendrían mucho interés si no fuera por su letra cachonda, aunque las ejecuciones instrumentales y vocales son impecables como en todo el álbum. Frank siempre estuvo rodeado de grandes músicos y aquí no iba a ser menos, destacando el batería Terry Bozzio y el genio de la guitarra Adrian Belew.

 

El mejor ejemplo del torbellino estructural de las composiciones de Zappa lo encontramos en ‘Baby Snakes’ (título también de una de sus películas), de potente ritmo rock y unos coros algo irritantes repitiendo el título, pero que va mejorando conforme avanza y la cantidad de cambios de ritmo que contiene en menos de dos minutos debería aparecer en un libro de los récords. Todavía mejor resulta la siguiente ‘Tryin' To Grow A Chin’, pues presenta variadas melodías instrumentales que se van insertando eventualmente y una gran parte final con los coros cantando “I wanna be dead”. Esos detalles son los que elevan un tema por encima del resto. La guitarra de Belew toma el mando para lanzar esquizoides y alargados punteos en ‘Jones Crusher’, poseedora de dos partes bien diferenciadas de las cuales la mejor es la segunda (cuando empiezan cantando “Here she comes / With her red dress on”), donde curiosamente acaban cantando “Jones crusher, Jones crusher” con la misma entonación con que Queen cantaban “bicycle, bicycle” en ‘Bicycle Race’ un año antes. Por otro lado, en ‘Flakes’ se concentra buena parte de las mejores características que tiene el Zappa más rockero, pues la estructura cambiante y repleta de cambios de ritmo y giros melódicos está sazonada con humor corrosivo (la imitación de Dylan como personaje estafado en la historia es hilarante) y grandes detalles instrumentales acordes a los grandes músicos que acompañan a Frank, así como una memorable coda bien adornada también por los coros.

 

El humor más negro de Zappa aparece en temas como ‘I Have Been In You’, pues la música tipo balada amorosa contiene una letra de machismo delictivo (“And while / I was inside / I migh have been / Undignified / And that is maybe / Why you cried”). De peor gusto resulta ‘Jewish Princess’ porque las bromas sexuales se exageran demasiado, aunque no sea más que eso, cuestión de gustos. Dentro de lo cambiante que es ‘Broken Hearts Are For Assholes’ (título bien definitorio de la opinión de Frank sobre el amor), su parte principal es de un rock metalero premonitorio de los excesos de los ochenta cuando comenzaron a surgir bandas de metal por todos los lados, la mayoría muy similares pero generando decenas de nombres diferentes para denominar lo que tocaban. Así hasta nuestros días.

 

Uno de los temas que más se recuerdan de este álbum es ‘Dancin' Fool’, que es totalmente autobiográfica porque se refiere al accidente que tuvo cuando un espectador lo lanzó fuera del escenario y tras una operación se le quedó una pierna más larga que la otra. Aunque se introduce mediante un potente riff de guitarra, musicalmente es una especie de disco-rock con prominente xilófono en algunos momentos. ‘Bobby Brown Goes Down’ es otra de las canciones más conocidas de Zappa, pero no por su parte musical que no deja de ser una actualización del ya socorrido doo-wap, sino por su letra corrosiva sobre un vividor narcisista que se equipara socarronamente con el sueño americano.

 

Para los aficionados a los creativos solos de guitarra de Zappa, aquí tienen ‘The Sheik Yerbouti Tango’ y ‘Rat Tomago’, dos improvisaciones en directo que tampoco se encontrarían entre las mejores que ha tocado. Mucho mejor es el solo que encontramos en el intermedio instrumental de ‘City Of Tiny Lites’, tema en el que tendrían que haberse comedido un poco con los sintetizadores. Más insólito resulta el solo de bajo del que se compone ‘Rubber Shirt’. La final y extensa ‘Yo' Mama’ está compuesta de una primera parte en forma de gracioso jazz-rock suave, al estilo de Steely Dan, que a los dos minutos se enlaza con otra larga improvisación de guitarra, esta vez muy interesante, hasta el retorno vocal en los dos últimos minutos.

 

Originalmente, este álbum fue concebido como doble LP que en la era digital tiene cabida en un solo CD. No está entre las mejores obras de Zappa, pero es uno de sus discos más accesibles y recomendables como introducción al sonido de su vertiente más rock y a su particular humor. No siempre se puede ser brillante con las melodías, pero en el aspecto técnico las interpretaciones son de primer nivel y se hace bastante entretenido de escuchar.

2018

1) Strictly Genteel; 2) Pedro's Dowry; 3) Naval Aviation In Art;

4) Duke Of Prunes; 5) Bogus Pomp.

Puntuación:

Año de publicación: 1979

ORCHESTRAL FAVORITES

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2018

Orchestral Favorites es el último de los cuatro álbumes que fueron publicados sin permiso de Frank por la discográfica anterior, después de rechazar lo que hubiera sido entonces el cuádruple Läther. A diferencia de los anteriores, este álbum se basa en piezas instrumentales de variada extensión, aunque no son todas exclusivamente orquestales porque también pueden llegar a escucharse instrumentos de rock en el caso de ‘Duke Of Prunes’.

 

En primer lugar tenemos a ‘Strictly Genteel’, que ya la conocíamos por haber aparecido en una versión alternativa en la película 200 Motels y en la correspondiente banda sonora, aquí reducida casi a la mitad con buen criterio, ya que elimina partes disonantes y se centra casi exclusivamente en su condición melódica. Queda pues como una de las mejores composiciones clásicas de la carrera de Zappa. Precisamente en el polo opuesto se sitúa ‘Pedro's Dowry’, una conjunción de disonancias continuas y alguna que otra melodía intrascendente que cae por azar, pero que no transmite interés alguno durante sus casi ocho minutos. Al menos en ‘Naval Aviation In Art’, aun manteniendo similar dirección, se puede apreciar una estructura musical y es muy breve, lo suficiente para que no nos dé tiempo a pensar en darle a la tecla de pasar canción.

 

La sorpresa más agradable es encontrar la versión orquestada de ‘The Duke Of Prunes’, tema original de Absolutely Free (1967) y aquí retitulado sin el artículo, en el que se añaden además instrumentos de rock para que en su parte central podamos deleitarnos con un buen solo de guitarra de Frank, en el cual por momentos parece incluso competir con los vientos.

 

Tras todo lo escuchado hasta ese momento, la impresión que nos llevemos a nivel global de este álbum está en relación directa con el grado de tolerancia o asimilación que tengamos con la composición final: ‘Bogus Pomp’. Puede decirse que aúna las dos vertientes ya vistas, la disonante con la melódica, pero si eso lo prolongamos durante casi quince minutos, ciertamente se vuelve algo pesada porque es mucho más compleja que ‘Strictly Genteel’ y ‘Duke Of Prunes’. Quién sabe, igual después de muchas escuchas mejora, pero en principio no parece compensar el esfuerzo y no agradará más que a quienes adoren a ídolos de Zappa como Stockhausen o Varèse.

 

Si hacemos el recuento en conjunto, obtenemos que solo vale la pena escuchar dos quintas partes del repertorio, que en duración representa solamente una tercera parte (parece esto una lección sobre fracciones), un botín escaso para que pueda sobresalir de una baja posición dentro de la discografía de Frank. En cualquier caso, para cualquier persona interesada en la música de Zappa, se recomienda encarecidamente escuchar tanto ‘Strictly Genteel’ como ‘Duke Of Prunes’.

JOE'S GARAGE

Año de publicación: 1979

Puntuación:

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CD I: 1) The Central Scrutinizer; 2) Joe's Garage; 3) Catholic Girls; 4) Crew Slut;

5) Fembot In A Wet T-Shirt; 6) On The Bus; 7) Why Does It Hurt When I Pee?;

8) Lucille Has Messed My Mind Up; 9) Scrutinizer Postlude;

10) A Token Of My Extreme; 11) Stick It Out; 12) Sy Borg.

 

CD II: 1) Dong Work For Yuda; 2) Keep It Greasey; 3) Outside Now; 4) He Used To Cut The Grass; 5) Packard Goose; 6) Watermelon In Easter Hay; 7) A Little Green Rosetta.

Conociendo el gusto de Zappa por la narración, había tardado mucho en grabar una ópera-rock como la presente, originalmente repartida en tres LP's (uno por cada acto en que se dividía la historia) y que en la era del CD se redujo a un doble disco. La historia recrea una distopía en la que, bajo la idea demagógica de igualar a todos los seres humanos, se han creado leyes prohibitivas de todo tipo para que todos sean delincuentes de alguna manera y así poseer un control de todo el mundo. Así, la música ha sido prohibida y eso afecta al personaje principal de la historia, el aficionado a tocar música Joe. En el libreto leemos un ácido razonamiento de Zappa sobre la ineptitud de muchos legisladores prohibicionistas, pues mediante esas leyes consiguen crearse una falsa aura de santidad de cara a los votantes y así favorecer su eternización en los puestos de poder y, por tanto, su enriquecimiento a costa del erario público. Porque no lo olvidemos nunca, un inepto solo se mete en política para enriquecerse. Y de los más capacitados ya hemos visto que tampoco nos debemos de fiar. En cualquier caso, esta obra de Frank no es política porque lo que más abunda es su humor negro y en esta ocasión de temática sexual sin tapujos.

 

Bajo un ritmo funk, ‘The Central Scrutinizer’ sirve para introducir el ambiente opresivo y orwelliano de la historia a través de las palabras de ese vigilante central que habla por un altavoz. Le sigue una placentera presentación del personaje principal mediante el pop-rock apacible de ‘Joe's Garage’, que quizá se alargue un poco de más en lo musical, pero necesariamente para poder narrar la acción. A lo largo de la obra encontraremos bastantes instrumentales, sean parte o no de una pieza no instrumental, donde sale a relucir la técnica depurada de Frank, esa que no le permitía tocar y cantar el mismo tiempo. ‘On The Bus’ es una de ellas y desconcierta un poco porque hasta que no ha transcurrido la mitad aproximadamente, no se eleva el tono y comienza a desplegar una exuberante energía.

 

El humor más irreverente y pasado de rosca de Zappa aparece en temas como ‘Catholic Girls’, la cual bajo una estructura musical muy cambiante y repleta de pegadizas melodías, realiza una burla de la aberrante educación sexual a la que son sometidas las chicas de educación católica, que luego en algunos casos repercute en un comportamiento más desinhibido como respuesta a la mezcla explosiva de represión sufrida y el despertar sexual fisiológico. Bueno, Zappa todavía va más allá con su guasa, pero ya es decisión de cada un@ indagar en la letra. Igual de corrosiva es la rockera ‘Why Does It Hurt When I Pee?’, que tal como su título indica, nos habla de las enfermedades venéreas mediante una pegadiza parte vocal que incluye una parte operística al más puro estilo de los Queen de los setenta. La verdad es que escuchar el canto desesperado del personaje hacia lo que está sintiendo en sus partes nobles es para partirse de risa. Por otro lado, aunque el nombre de Lucille nos haga pensar en Little Richard, lo cierto es que ‘Lucille Has Messed My Mind Up’ es un reggae que quizá se excede un poco en su duración.

 

Lo que viene establecido como segundo acto de la ópera-rock (cortes del número diez al número tres del segundo CD) es lo más aburrido de toda la obra. Los primeros temas tienen como personaje recurrente al robot Sy Borg, representado por una voz robótica que se acaba volviendo demasiado pesada salvo que estés muy interesad@ en el humor erótico y te centres en la historia. En cualquier caso, temas como ‘A Token Of My Extreme’, ‘Dong Work For Yuda’ o ‘Sy Borg’ se acaban volviendo tediosos por extensos y repetitivos, en el último retomando además el mismo reggae cansino de ‘Lucille Has Messed My Mind Up’. ‘Stick It Out’ es más animada, pero presenta un lenguaje tan procaz (por decirlo de una manera fina), que puede echar para atrás a más de un@. El único tema salvable del segundo acto es la conocida ‘Keep It Greasey’, que presenta un complejo ritmo funky de gran dinamismo donde la segunda mitad está dedicada a un extenso solo de guitarra de los más virtuosos que haya tocado Frank.

 

Cuando comienza el tercer acto mediante ‘He Used To Cut The Grass’, la sensación de que estamos escuchando más de lo mismo es inevitable puesto que los ritmos más lentos, aunque sean complejos, pueden provocar que el oyente divague más de la cuenta. Pero a continuación llega ‘Packard Goose’, uno de los más destacados temas que encontraremos aquí, puesto que contiene todo lo mejor que podía dar Zappa: pegadizas melodías vocales, diferentes secciones (incluso hay lugar al final para algo de doo-wop) y cambios de ritmo, emoción a raudales, y virtuosismo instrumental que incluye un descomunal solo de guitarra en la primera mitad que estará entre los mejores que se hayan escuchado en un álbum suyo. Además, en la letra encontramos uno de esos pasajes que se recuerdan para siempre y que aquí transcribimos ya traducido y en su primera parte, que es la más razonada: “La información no es conocimiento, el conocimiento no es sabiduría, la sabiduría no es verdad, la verdad no es belleza”. El instrumental que sigue después, ‘Watermelon In Easter Hay’, es como un respiro (casi) final en el que descubrimos a un Zappa más sentimental pero igualmente expresivo y deleitante.

 

Si hemos de realizar una evaluación global de la obra, se hace complicada porque el segundo acto es bastante más flojo que el resto. Pero bueno, vista la valentía con la que está enfocada y que en un día bueno podemos apreciar mejor las extraordinarias composiciones que posee por ahí dispersas, se le puede dar una valoración de ocho estrellas. Para quien no soporte el humor muchas veces de mal gusto que aflora en demasiados momentos, que no se sienta culpable y que le reste una estrella sin dudarlo. En todo caso, siendo una obra narrativa, el resultado es muy bueno y merece su reconocimiento.

1) Fine Girl; 2) Easy Meat; 3) For The Young Sophisticate; 4) Love Of My Life;

5) I Ain't Got No Heart; 6) Panty Rap; 7) Tell Me You Love Me;

8) Now You See It – Now You Don't; 9) Dance Contest; 10) The Blue Light;

11) Tinsel Town Rebellion; 12) Pick Me, I'm Clean; 13) Bamboozled By Love;

14) Brown Shoes Don't Make It; 15) Peaches III.

Puntuación:

Año de publicación: 1981

TINSEL TOWN REBELLION

De las cenizas de otros proyectos fallidos se conformó este nuevo álbum en directo que, como en otras ocasiones, entremezcla composiciones nuevas con recreaciones de las antiguas. Viene dedicado por Frank a la gente que ha asistido a sus conciertos, por lo que el propósito de este disco es recrear esa atmósfera improvisada, interactiva y desenfadada en que se convertían los conciertos de Zappa. De ahí que haya demasiados momentos en los que Frank se dirige al público para hacerles partícipe de sus bromas. La de que salgan a bailar es más esperable, pero cuando comienza a pedir prendas de ropa interior femenina para poder hacer un edredón con ellas, ya nos damos cuenta que estos espectáculos no eran aptos para menores de edad. Así, estar escuchando a Frank dirigiéndose al público en ‘Panty Rap’ para pedirles ropa interior y presentar a los músicos que le acompañan, bajo un ritmo reggae de fondo, no parece la más divertida de las opciones. Lo mismo podemos decir del concurso de baile (‘Dance Contest’) al tratarse de simples momentos humorísticos para interactuar con la gente. De entre los músicos que acompañan a Zappa en esta ocasión hay que destacar la incorporación de un joven Steve Vai en la guitarra eléctrica, quien se convertiría en los años siguientes en toda una referencia de ese instrumento aunque aquí no se nota especialmente que haya dos guitarristas virtuosos.

 

Hay una excepción en el contenido de este álbum y es la primera canción, ‘Fine Girl’, ya que fue grabada en el estudio para tener algún single de lanzamiento de cara a la presentación del disco. En cualquier caso, no es sino un pop comercial que esconde otra letra que parodia el machismo que eterniza los estereotipos en la sociedad. En la misma temática se mantiene la siguiente ‘Easy Meat’, con la diferencia de que en esta última se embarcan en una prolongada improvisación instrumental donde el solo de guitarra deja un poco indiferente, motivo por el que se hace demasiado larga. Siguiendo la misma temática, el blues-rock de ‘Bamboozled By Love’ esconde una letra sobre la venganza violenta por amor. O quizá habría que decir por despecho si nos fijamos en lo que ocurrió (“I came home the other day and she was / Suckin' off some other man”), lo cual no deja de ser otra cruda viñeta sobre la violencia de género que Frank destapaba de esta manera cuando todavía no se hablaba mucho sobre el tema. Al menos en España. En la citada ‘Easy Meat’ ya se nos avisa de que se han añadido teclados en el estudio y además se le ha acoplado otro segmento de otra actuación diferente; esos experimentos que hacía Frank cual alquimista musical. El solo de guitarra no es de los más apasionantes que haya tocado, aunque pronto se publicarían los álbumes de Zappa conformados a base de extractos de solos. Aquí tenemos adelantos como el graciosamente titulado ‘Now You See It – Now You Don't’ o el incluido en ‘Pick Me, I'm Clean’, los cuales tampoco llaman la atención especialmente.

 

La parodia de las canciones de amor llega de maneras variadas, no solo en la forma tradicional del doo-wop a la que tanto recurría Zappa. En algunos casos de una manera poco acertada como en ‘For The Young Sophisticate’, donde se queda en un punto intermedio entre este estilo y el pop que no le da trascendencia alguna. Eso ya no ocurre en el siguiente tema, ‘Love Of My Life’, rescatado directamente del álbum de doo-wop de Frank Cruising With Ruben & The Jets, aunque era de los más flojos que contenía y aquí no ayuda mucho el músico que chilla de fondo, por mucho que esté haciendo una burla de las canciones de amor en realidad. Más sorprendente es ver la parodia amorosa enfundada en el potente rock moderno de ‘Tell Me You Love Me’, que es además uno de los mejores temas del álbum. Precisamente en la canción que le da título es donde aúnan ambas tendencias, una más rockera y acorde al sonido de principios de los ochenta junto a unos intermedios de doo-wop, además de unas estrofas apoyadas en un estilo más pop. En conjunto, musicalmente tiene un resultado fallido y eso oculta la sátira mordaz que hace de la New Wave y principalmente del punk, donde existían grupos sin visión artística ni conocimientos musicales pero que eran conscientes de que iban a ser más venerados por su imagen que por su música.

 

Como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones, los temas que se hacen más tediosos son aquellos que se dejan llevar por la historia contada en detrimento del componente musical. ‘The Blue Light’ es un buen ejemplo y solo podrá agradar a quienes gusten del humor más absurdo de Frank. En cualquier caso, lo mejor lo encontraremos cuando echan la vista hacia atrás, síntoma también de que la inspiración escaseaba en esta ocasión. Del álbum de debut encontramos una versión acelerada y algo estandarizada de ‘I Ain't Got No Heart’ que le hace perder buena parte de su gracia original, aunque lo que más destaca es ese pomposo teclado que va apareciendo y que parece más propio de una actuación de Emerson, Lake & Palmer. También recuperan de Absolutely Free la camaleónica ‘Brown Shoes Don't Make It’, aquí ejecutada a la perfección y en toda su gloria, toda una demostración de versatilidad por parte de los músicos. Y para finiquitar el disco, nada mejor que una interpretación más guitarrera de ‘Peaches En Regalia’ retitulada como ‘Peaches III’, que no llega a la excelencia de la original pero que mantiene sus memorables melodías y eso ya es garantía suficiente para asegurarnos un tiempo placentero.

 

Esta recta final del álbum mejora mucho la percepción final de este álbum, pero eso no evita que al final nos quede un regusto agridulce debido a demasiados pasajes instrumentales estériles y a demasiados momentos de interacción con el público. Las composiciones nuevas no están al mejor nivel que esperamos todavía en Zappa, por lo que es básicamente el repertorio antiguo el que salva este álbum de haber tenido una valoración peor.

SHUT UP 'N' PLAY YER GUITAR

CD I: 1) Five-Five-Five; 2) Hog Heaven; 3) Shut Up 'N' Play Yer Guitar;

4) While You Were Out; 5) Treacherous Cretins; 6) Heavy Duty Judy;

7) Soup 'N' Old Clothes.

 

CD II: 1) Variations On The Carlos Santana Secret Chord Progression;

2) Gee, I Like Your Pants; 3) Canarsie; 4) Ship Ahoy; 5) The Deathless Horsie;

6) Shut Up 'N' Play Yer Guitar Some More; 7) Pink Napkins.

 

CD III: 1) Beat It With Your Fist; 2) Return Of The Son Of Shut Up 'N' Play Yer Guitar;

3) Pinocchio's Furniture; 4) Why Johnny Can't Read; 5) Stucco Homes; 6) Canard Du Jour.

Puntuación:

Año de publicación: 1981

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Durante la década anterior, habíamos comprobado cómo Frank aprovechaba grabaciones en directo para discos de estudio, así como su habilidad e intuición musicales para crear temas a base de recortar y ensamblar extractos o instrumentos concretos de diferentes actuaciones e incluso de diferentes temas en origen. Toda una demostración de ingeniería musical. O mejor lo dejamos en orfebrería musical, ya que la ingeniería (en su acepción más genérica) no suele ser proclive a los sentimientos; de hecho, la ingeniería financiera es totalmente ajena a la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pues bien, en este triple álbum lo que encontraremos es una selección de solos de guitarra extraídos de múltiples actuaciones en directo a lo largo de la década de los setenta, así como de 1980, todo ello documentado en el libreto. Es decir, no escucharemos ni una sola canción, simplemente el fragmento –bastante extenso en la mayoría de casos– donde Zappa se luce realizando su improvisado (aunque no tanto como parece) solo. Originalmente los tres discos se publicaron por separado, el primero de ellos con el mismo título que leemos aquí y los otros dos bautizados como Shut Up 'N' Play Yer Guitar Some More y Return Of The Son Of Shut Up 'N' Play Yer Guitar; otra muestra más del humor de Frank. Como actualmente se pueden adquirir juntos y el contenido en los tres es análogo, se puede realizar un análisis conjunto a todo.

 

Tal como su título anticipa, lo que vamos a escuchar son temas instrumentales en su gran mayoría liderados y monopolizados por la guitarra eléctrica de Zappa. Solo en casos muy concretos no ocurre así, tal como sucede en la experimental ‘Canard Du Jour’, donde los únicos participantes son Jean-Luc Ponty con su violín y Frank con un bouzouki, repartiéndose la responsabilidad de esta original e intrigante pieza. Esto no quiere decir que el resto de músicos que aparecen en los diferentes temas se limiten a acompañar los solos de Zappa, ya que también despliegan una larga lista de estilos y detalles instrumentales que permitan escuchar con agrado un disco de estas características. Por ejemplo, tanto la batería de Vinnie Colaiuta como el bajo de Arthur Barrow en ‘Variations On The Carlos Santana Secret Chord Progression’ son en sí mismos todo un espectáculo a la altura del correspondiente solo. Por cierto, que los títulos escogidos para los temas siguen demostrando lo que le iba el cachondeo a su autor.

 

Resulta complicado describir el contenido del álbum, pero se encuentran momentos más inspirados y con más sentido que otros, además de existir una cierta variedad para estar todo enfocado hacia la guitarra y el mismo músico. Cuando escuchamos temas como ‘Pinocchio's Furniture’ o ‘Gee, I Like Your Pants’, dos de los más destacados, es para preguntarse cómo es posible que se trate del mismo guitarrista. La manera de sonar en ‘Pinocchio's Furniture’, entre distorsionada y desquiciada, es muy diferente al resto, si bien puede parecer todo muy similar cuando se escucha esta obra por primera vez. Se vuelve muy subjetiva la decisión de elegir unos temas sobre otros. Habrá quien prefiera la mayor energía de piezas como ‘Heavy Duty Judy’ o ‘Shut Up 'N' Play Yer Guitar’ frente a otras más pausadas como la algo atonal ‘Canarsie’ o ‘Pink Napkins’, pero al fin y al cabo no son sino una muestra del abanico de estilos desarrollados.

 

Salvo algún desvarío excesivo, como ocurre en ‘Why Johnny Can't Read’, no hay nada que objetar a esta mastodóntica idea al alcance de pocos guitarristas. No habrá mucha gente que se quede con ganas de reescuchar este álbum, pero es todo un acierto para cualquier amante de la guitarra de Zappa y para el resto una experiencia singular e interesante que vale la pena conocer. Justifica sobradamente la consideración que tiene como uno de los grandes guitarristas de la historia del rock. Su autor quedó tan contento que repitió en 1988 con la publicación de Guitar.

1) Teen-Age Wind; 2) Harder Than Your Husband; 3) Doreen; 4) Goblin Girl;

5) Theme From The 3rd Movement Of Sinister Footwear; 6) Society Pages;

7) I'm A Beautiful Guy; 8) Beauty Knows No Pain; 9) Charlie's Enormous Mouth;

10) Any Downers?; 11) Conehead; 12) You Are What You Is; 13) Mudd Club;

14) The Meek Shall Inherit Nothing; 15) Dumb All Over; 16) Heavenly Bank Account;

17) Suicide Chump; 18) Jumbo Go Away; 19) If Only She Woulda; 20) Drafted Again.

Puntuación:

Año de publicación: 1981

YOU ARE WHAT YOU IS

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La historia de Zappa desde finales de los setenta era el de un artista que veía cómo sus proyectos no acababan de cuajar en su idea original, por lo que al final debía sacar partido de alguna forma del material compuesto y así iban apareciendo el chorro de álbumes que saturaban los últimos años. De manera análoga, este You Are What You Is es el resultado de un proyecto abortado de ópera-rock al estilo de Joe's Garage, originalmente enfocado hacia un triple LP que al final quedó en doble, si bien en la era del CD ha quedado todo confinado en uno porque su duración total no llega a los setenta minutos. Los músicos que acompañan a Frank son los mismos de los últimos tiempos, con alguna pequeña sorpresa añadida, como la participación de sus hijos poniendo las voces infantiles.

 

Lo más evidente en este álbum es que los ochenta han llegado al sonido de Zappa y ya desde el principio, pues conforme escuchamos la entrada de los instrumentos en ‘Teen-Age Wind’ (si descontamos ese breve fragmento de estilo reggae) observamos que ese estilo de rock chocarrero repleto de cambios de ritmo y giros melódicos desarrollado en Joe's Garage o en Sheik Yerbouti llega aquí a su apogeo creativo, pero con un sonido más modernizado. La mayoría de las canciones pueden enlazarse argumentalmente, pues incluso al final (o antes) de ellas se hace mención a lo que narrará la que sigue a continuación, dándole una suerte de continuidad al álbum que en realidad no lo es tanto, ya que no hay ninguna línea narrativa concreta salvo la exposición de las temáticas habituales de sociedad, sexo, religión, política, etc. Esta falta de línea narrativa es quizá lo que favorece que el nivel compositivo sea mejor, puesto que la historia es lo de menos o más bien cabría decir que no hay historia, por lo que Zappa puede centrar sus esfuerzos en extraer lo mejor de cada tema con solo enlazar algún concepto concreto entre ellas. Eso no quita que haya temas más discretos o con aire a reciclaje de temas anteriores como ‘I'm A Beautiful Guy’. En otros casos, es la excepcional guitarra lo que salva temas que suenan a relleno como ‘Conehead’. Por lo demás, a lo largo del álbum no falta la brillante lucidez de Frank reflejada en letras de todo tipo: ácidas críticas de la sociedad (‘Society Pages’); sobre la preocupación por la imagen corporal (‘Beauty Knows No Pain’); de la religión como negocio que funciona igual que una empresa privada (‘The Meek Shall Inherit Nothing’, ‘Heavenly Bank Account’); de la religión como método genial para aniquilar todo espíritu crítico/analítico (‘Dumb All Over’, que se vuelve muy monótona); antibelicismo delirante (‘Drafted Again’); o simples bromas para desternillarse sin más (‘Charlie's Enormous Mouth’).

 

Musicalmente, la diversidad no es nada menor, conformándose todo como una pequeña enciclopedia del Zappa rockero. Entre los géneros más previsibles, podemos escuchar desde un fiero blues-rock en ‘Suicide Chump’ hasta canciones tipo Broadway basadas en la melodía vocal y la conjunción de voces como ‘Heavenly Bank Account’, pasando por un moderno country-rock en la desternillante parodia de la infidelidad ‘Harder Than Your Husband’, con un gran empleo de la pedal steel guitar y también una armónica bien apañada. El reggae monótono como simple ritmo de acompañamiento a la historieta en cuestión lo encontramos en ‘Mudd Club’, mientras que el reggae bien entendido aparece en ‘Goblin Girl’, donde vuelven a sonar los kazoos que nos retrotraen a los inicios de The Mothers Of Invention. De hecho, algo de nostalgia hay en global cuando en este álbum participan simbólicamente dos de los miembros de The Mothers Of Invention: Jimmy Carl Black y Motorhead Sherwood.

 

Aunque sea una parodia del doo-wop, la destacada construcción de ‘Jumbo Go Away’ y las memorables melodías vocales que van cayendo, así como su entramado instrumental, la convierten en toda una sensación que deja anticuadas a la mayoría de canciones similares que Frank ha ido grabando a lo largo de su carrera. La parodia de canción de amor de ‘Doreen’ es también un perfecto motivo para que escuchemos un descomunal solo de guitarra que no podemos saber si es de Zappa o de Vai, pero que es de los mejores que puedan encontrarse en la discografía de Frank. Siguiendo con las parodias, el pegadizo teclado de ‘If Only She Woulda’ lo podría hacer pasar por una falsa parodia de The Doors, pero es mucho más que eso porque engancha desde el inicio y mantiene el interés todo el tiempo, sin que falte un colosal y afilado solo de guitarra para engrandecerla todavía más.

 

El ritmo frenético que sigue ‘You Are What You Is’ casa muy bien con su letra irónica sobre aquellas personas que, en base a estereotipos asumidos, pretenden cambiar su imagen sin que en realidad su esencia como gente sin personalidad haya cambiado. Cuando consigue tomar con mesura las bromas y crear una estructura más accesible pero sin perder por ello nada de energía, consigue piezas de memorable rock duro como ‘Any Downers?’, una breve píldora de poderío rockero donde se aprovecha bien la presencia de dos espléndidos guitarristas. Por otro lado, el largo título de ‘Theme From The 3rd Movement Of Sinister Footwear’ ya nos indica de alguna manera que se trata de un instrumental, en este caso con la guitarra en primer término y el resto fluctuando entre el ritmo y la atonalidad. Podría pasar perfectamente por un descarte de Shut Up 'N' Play Yer Guitar, ya que tampoco hubiera estado entre lo mejor de aquel tríptico y sería coherente con el aprovechamiento que hace Frank de todo o casi todo lo que graba.

 

En definitiva, estamos ante uno de los álbumes más accesibles y al mismo tiempo más completos de Zappa en su vertiente rock, pues posee un poco de casi todo lo que ha tocado en ese género, además de desplegar toda su verborrea lírica más característica. Pero lo mejor de todo es que las melodías en las que envuelve todo son en general de las más acertadas en los últimos doce años, desplegando al mismo tiempo una compacta, cohesionada y emocionante ejecución instrumental. Es la última obra maestra que nos dejará cuando ya nadie podía esperar que consiguiera algo de este calibre.

1) No Not Now; 2) Valley Girl; 3) I Come From Nowhere; 4) Drowning Witch;

5) Envelopes; 6) Teen-Age Prostitute.

Puntuación:

Año de publicación: 1982

SHIP ARRIVING TOO LATE TO SAVE A DROWNING WITCH

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Manteniendo la metodología más habitual dentro de su prolífico trabajo, Zappa volvió a realizar una amalgama de grabaciones en directo y otras en el estudio para conformar un nuevo álbum donde sigue estando rodeado de sus músicos habituales en esa época, incluido el guitarrista Steve Vai. Así, volvemos a encontrar piezas más breves y comerciales con otros desarrollos instrumentales extensos y complejos, de tal manera que no puede acabar de convencer a nadie por completo, pero sigue siendo Zappa y por ello el resultado global es bien recomendable.

 

El pegadizo ritmo de ‘No Not Now’ y su memorable parte vocal, que no pierde el tono paródico, sirven para mostrar nuevamente ese humor mordaz, en este caso para la temática de las relaciones amorosas. Pero que ese humor tampoco desvíe la atención del preciso y elaborado acompañamiento instrumental, que es como una especie de funk tétrico. En cambio, el vistoso y exaltado ritmo funk de ‘I Come From Nowhere’ solo queda empañado por una manera de cantar deliberadamente desafinada, que ciertamente resulta molesta. Por lo demás, la improvisación de guitarra tampoco está entre las mejores que haya logrado Frank y su letra sobre la gente falsa que siempre está sonriendo tiene un interesante punto ácido, cantada además por Roy Estrada, el bajista original de The Mothers Of Invention.

 

La marchosa ‘Valley Girl’ fue un pequeño éxito cuando se publicó como single. Todo un logro para un tema que, aun teniendo una apariencia superficial de misoginia, en el fondo está tratando el mundo de la hipocresía y las falsas apariencias, así como el del machismo en su peor acepción. Esto es, líneas como “Like, barf out / Gag me with a spoon! / Gross! / I am sure! / Totally!” han de entenderse como la aberrante idea que un machista extremo pretendería materializar ante su ideal de mujer atractiva y de poco cerebro. Curiosamente, el ritmo llevado por el bajo recuerda en algunos momentos al éxito ‘My Sharona’ de los one-hit wonder The Knack. Y la intérprete de esa chica del valle no es otra que la hija de Frank, Moon, que es la misma que aparece con él en la contraportada del disco. Dispuesta como si fuera un micro-musical de menos de tres minutos, ‘Teen-Age Prostitute’ cuenta con una cantante (que ya no es Moon, obviamente) haciendo casi de soprano y fascina por esa mezcla de rock duro, musical, vanguardia y quién sabe qué más, todo mezclado en una breve e inclasificable pieza que al mismo tiempo deja un sabor agridulce por su cruda letra.

 

El extenso tema de doce minutos ‘Drowning Witch’ vuelve a aunar una parte narrativa de Zappa (los primeros dos minutos) con una improvisación instrumental muy larga donde se mezclan ritmos varios, atonalidades y virtuosismo a raudales, pero todo bastante complicado de digerir. Aparece unido a ‘Envelopes’, el único tema íntegramente instrumental y que mantiene el mismo tono imprevisible y complejo de su predecesor, si bien al menos no llega a los tres minutos de duración.

 

En definitiva, estamos ante un álbum casi puede decirse que típico del Zappa de finales de los setenta y principios de los ochenta. Dista de ser perfecto y, salvo que seas afín a la música compleja y vanguardista, no te entusiasmará más allá de las dos canciones que abren el disco. Pero hurgando un poco más, hay suficiente para quedar satisfech@ y por ello se puede recomendar este álbum con algunas reservas.

THE MAN FROM UTOPIA

Año de publicación: 1983

Puntuación:

1) Cocaine Decisions; 2) SEX; 3) Tink Walks Amok; 4) The Radio Is Broken;

5) We Are Not Alone; 6) The Dangerous Kitchen;

7) The Man From Utopia Meets Mary Lou; 8) Stick Together;

9) The Jazz Discharge Party Hats; 10) Luigi & The Wise Guys; 11) Mōggio.

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Los años transcurrían y en algún momento debía pasarle factura a Frank lo prolífico que era; no siempre se puede ser brillante u original. Seguía disponiendo de sus competentes músicos habituales, pero en el caso de Steve Vai no está bien aprovechado porque aquí apenas se nota su presencia. Podría decirse que lo mejor del álbum es su portada basada en un hecho real, ya que durante un concierto en Italia hubieron de lidiar con una plaga de mosquitos y luego acabó todo con un tumulto del público asistente. En cuanto a las composiciones, queda bien claro que vuelve a primar la letra sobre el componente musical, muy devoto de estructuras y recursos ya empleados con anterioridad.

 

‘Cocaine Decisions’ está claramente dirigida a denunciar de manera mordaz la vida de esa gente que gana mucho dinero y que acaba tomando cocaína como otro divertimento más en el que gastar todo el dinero que tienen, de tal manera que el destino de terceras personas está en manos de gente que solo puede tomar decisiones en base a ganar todavía más dinero para sus vicios y lujos. Musicalmente no es nada vistosa al centrarse más en la letra que en la música, sonando por ello familiar al recordar vagamente a canciones ya conocidas. Es lo que ocurre con otros temas como ‘The Man From Utopia Meets Mary Lou’ o ‘Stick Together’, que son entretenidos pero en parte parecen reescrituras de composiciones previas. No hace falta decir de qué trata ‘SEX’, aunque entretiene un poco más gracias a un ritmo de reggae-rock con algunas variaciones. Se enlaza con el instrumental ‘Tink Walks Amok’, que está entre lo mejor del álbum porque parece que, a estas alturas, cuando Zappa se olvida de las letras le salen mejor las composiciones. En ese sentido, ‘Mōggio’ también estaría entre lo destacado aunque adolece de falta de melodías dentro del complejo entramado instrumental que se montan.

 

Únicamente en el instrumental ‘We Are Not Alone’ encontraremos al Zappa genial, ya que contiene memorables melodías engarzadas mediante un ágil ritmo que invita a escucharla repetidas veces. Cuando ya se lanzan al cachondeo total, la verdad es que las canciones pierden mucho. En ‘The Radio Is Broken’ se les puede escuchar hasta riéndose de lo que están diciendo. Algunas tienen su gracia, como el aviso de los peligros que tiene una cocina sucia en ‘The Dangerous Kitchen’ bajo un ritmo disonante poco atractivo. Repiten la misma jugada en ‘The Jazz Discharge Party Hats’, pero esta vez todavía de manera más caótica y con una historia enfocada al humor más excesivo de su autor. Y bueno, la parodia de doo-wop de ‘Luigi & The Wise Guys’ se alarga demasiado salvo que te haga mucha gracia, que también pudiera ser. Esa vuelve a ser la clave nuevamente: para este tipo de álbumes prima más la satisfacción que le produzca a cada un@ el humor particular de Zappa, puesto que por lo demás suena todo a más de lo mismo, que en este caso al menos nos asegura una alta profesionalidad en las interpretaciones, que ya es algo.

Volvía el Zappa orquestal, devoto de la música clásica contemporánea y algo experimental, pero sin llegar todavía a las cotas de complejidad de The Perfect Stranger o The Yellow Shark. Como ya nos indica el título, tuvo el placer de contar con una orquesta sinfónica importante, dirigida por Kent Nagano, y no lo desaprovechó para seguir desplegando su estilo propio en este campo. A la orquesta se añaden dos de los percusionistas que solían tocar con Zappa, como son Chad Wackerman y Ed Mann, quienes añaden un toque necesario para alejar un poco esta música de la música clásica orquestal tradicional. De hecho, en el segundo movimiento de ‘Sad Jane’ se nota la adición de percusión en contraposición al primer movimiento, mucho más típico en su concepción respecto a lo que es la música clásica contemporánea.

 

Volvemos a escuchar aquí una nueva versión de una composición conocida porque ya había sido incluida en Orchestral Favorites. Así pues, en ‘Pedro's Dowry’ asistimos nuevamente a un juego de disonancias bien implementadas que se mantienen en el límite de lo admisible, aunque es música que queda mejor acompañando las imágenes de una película que escuchándola en el sofá de casa. Al menos presenta suficiente diversidad para no perder el interés y mejora así la primera versión perteneciente al citado álbum. Es más o menos el mismo terreno donde se mete en el segundo movimiento de ‘Mo 'N Herb's Vacation’ y con la misma duración, así que ya no hay factor sorpresa. Precisamente, para quien se espere que el tercer movimiento de esta pieza sea ya la apoteosis final que cierre de manera brillante el álbum, se llevarán una decepción, ya que se vuelve todo incluso más caótico y disonante. Siendo además el corte de mayor duración de todo el álbum, no deja una sensación final demasiado buena, sino más bien de haberle hecho un favor al bueno de Frank por escucharlo.

 

En cualquier caso, se trata de la primera obra íntegra de Zappa verdaderamente seria en el campo de la música clásica, lo cual puede ser un punto a favor o en contra en función de la perspectiva desde la que se enfoque. También agradará más a quienes tengan predilección por este tipo de obras clásicas más modernas, pero no deja de ser una obra más bien discreta dentro de su discografía. La interpretación es impecable, como cabe esperar de una orquesta de nivel, y eso se nota en el resultado final, engrandeciendo este álbum respecto a lo que había hecho previamente en esta vertiente.

1) Sad Jane: First Movement; 2) Sad Jane: Second Movement; 3) Pedro's Dowry;

4) Envelopes; 5) Mo 'N Herb's Vacation: First Movement; 6) Mo 'N Herb's Vacation: Second Movement; 7) Mo 'N Herb's Vacation: Third Movement.

Puntuación:

Año de publicación: 1983

LONDON SYMPHONY ORCHESTRA, VOL. I

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THE PERFECT STRANGER

Año de publicación: 1984

Puntuación:

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1) The Perfect Stranger; 2) Naval Aviation In Art?; 3) The Girl In The Magnesium Dress;

4) Dupree's Paradise; 5) Love Story; 6) Outside Now Again; 7) Jonestown.

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Vuelve el Zappa orquestal, pero esta vez con dos novedades bien relevantes. Una es la dirección de la orquesta por parte del gran Pierre Boulez en tres de las composiciones (‘The Perfect Stranger’, ‘Naval Aviation in Art?’ y ‘Dupree's Paradise’); la otra novedad es el empleo por primera vez –que no será la última– del Synclavier por parte de Frank. También conocemos por primera vez a ese perro molón de la portada, que volverá a aparecer en posteriores álbumes. Cuando nos enteramos de que se trata de un disco orquestal, ya sabemos a qué atenernos. En el libreto se acompaña una descripción de cada pieza por parte de Zappa, pero no está claro hasta qué punto esa información es útil para entender mejor la música. De hecho, la descripción general que hace del contenido del álbum es la de “siete piezas de baile”. Muy cachondo el señor Frank.

 

La pieza que da título al álbum mantiene los mismos parámetros de la música clásica contemporánea que adopta Zappa siempre que tiene a mano una orquesta, que es exactamente lo mismo que escucharemos en el resto de composiciones. Es una música desconcertante aunque no excesivamente compleja, pero más apta para visualizar imágenes que para acompañar la lectura de un libro, salvo que casualmente la acción del libro se adapte bien a tanto cambio de ritmo, estridencias y breves melodías casuales. En cualquier caso, tanto ‘Dupree's Paradise’ como ‘Jonestown’ son más flojas que ‘The Perfect Stranger’ y todas requerirían de una descripción más completa del sentido de lo que se está escuchando, puesto que en la música de Zappa todo tiene un propósito, nada es casual. No obstante, peor resulta ser ‘The Girl In The Magnesium Dress’, puesto que son directamente atonalidades con las marimbas.

 

El título de ‘Outside Now Again’ hace referencia a una transcripción al Synclavier del tema ‘Outside Now’ del Joe's Garage, originalmente de guitarra, que es además lo más melódico que escucharemos aquí. Precisamente el descubrimiento del Synclavier fue para Zappa abrir un mundo nuevo de posibilidades, ya que comenzaría a dejarse la guitarra en pro de explorar las virtudes de ese instrumento digital de sabor clásico. Que repetir un tema antiguo sea lo más agradable de este álbum nos da una idea de lo que cabe esperar en otra obra orquestal de Zappa. No tiene nada que envidiar a los compositores clásicos contemporáneos, pero otra cosa diferente es que estas obras sean atractivas para el oyente no ducho en esta música provocativa, imprevisible y sin complejos.

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