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THE CLASH

THE CLASH

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Janie Jones; 2) Remote Control; 3) I'm So Bored With The USA; 4) White Riot;

5) Hate And War; 6) What's My Name; 7) Deny; 8) London's Burning;

9) Career Opportunities; 10) Cheat; 11) Protex Blue; 12) Police And Thieves;

13) 48 Hours; 14) Garageland.

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The Clash suelen ser nombrados relacionándolos con el movimiento punk, lo cual también es correcto, pero dado que su único disco genuinamente punk es este primero y que posteriormente irían evolucionando rápidamente y absorbiendo gran cantidad de otros estilos, decir que The Clash era simplemente una banda de música punk es un total error, un error nuclear, que diría Joe Strummer. Por otro lado, este disco tiene, como solía pasar con asiduidad en la primera mitad de los sesenta, una versión británica y otra americana donde sustituyen algunas canciones por los singles que habían publicado en ese momento. La que voy a comentar yo es la versión británica, aunque esos singles no caerán en el olvido porque se comentarán también en su momento cuando lleguemos a las diversas recopilaciones que publicaron.

 

Sin embargo, precisamente este álbum es un buen ejemplo para definir lo que fue la música punk: canciones sencillas derivadas del rock'n'roll de los años 50 pero con un sonido mucho más fuerte, una forma de cantar rozando el berreo y unas letras críticas con todo lo existente. Y también es el ejemplo de por qué el movimiento punk murió tan pronto, pues apenas hay variedad en el sonido y los grupos que no evolucionaron llegaron pronto a un punto en el que no podían hacer nada más que repetirse (o más bien repetirse en sus propias repeticiones).

 

Así pues, lo que tenemos aquí es un sonido muy uniforme debido a las limitaciones que supone tener que tocar con los mismos instrumentos y de una determinada manera. No hay ninguna canción a la que se pueda denominar como mala o incluso floja, pero tampoco hay apenas momentos que se puedan destacar, aunque por suerte más o menos todas tienen algo que las hace entretenidas de escuchar.

 

Hay algunas como ‘White Riot’ o ‘Deny’ que ya enganchan desde un principio, en la segunda además tiene una buena parte con los coros cantando “I'm a liar, what a liar” mientras se van escuchando varias líneas de guitarra de Jones. ‘I'm So Bored With The USA’ destaca por su letra antiamericana, detalle valiente de un grupo que no se calla ante nada, sin importarle si eso puede afectar a sus ventas (de hecho, en la versión americana del disco la dejaron ahí tal cual). Y con el tema ‘Career Opportunities’ tendremos que quedarnos porque la repetirán en un sorprendente arreglo nuevo en Sandinista!. ¡Y en ‘Cheat’ meten un efecto de desfase en la guitarra!

 

Lo único que se sale del punk en este LP es la canción reggae (género al que tendrían mucho apego) ‘Police And Thieves’, que aquí incluso se excede en duración respecto al resto pues dura seis minutos, lo que la vuelve demasiado repetitiva. Y también encontramos algo de pop en ‘Remote Control’, que es de lo mejor que podemos encontrar en este disco y donde dan una explicación de por qué se forma un punk, así como también escuchamos pop en la final ‘Garageland’.

 

Por consiguiente, con los detalles que se han ido comentando ya podemos hacernos una idea de que no nos encontramos ante un simple grupo punk, sino ante una gente abierta a nuevos sonidos y estilos, algo que desarrollarán a lo largo de su breve trayectoria y por ello el siguiente disco poca relación tendrá con éste.

1) Safe European Home; 2) English Civil War; 3) Tommy Gun;

4) Julie's In The Drug Squad; 5) Last Gang In Town; 6) Guns On The Roof;

7) Drug-Stabbing Time; 8) Stay Free; 9) Cheapskates;

10) All The Young Punks (New Boots And Contracts).

GIVE 'EM ENOUGH ROPE

Año de publicación: 1978 

Puntuación:

Relacionado con lo que decíamos anteriormente, ya escuchamos aquí un cambio de rumbo en el sonido del grupo, con el paso del punk a un sonido más rock. Volver a hacer lo mismo que en el debut no parecía una opción motivadora ante las abiertas inquietudes de Strummer y compañía, pues además iban mejorando en su destreza instrumental.

 

En el inicio del álbum ya observamos este cambio, con ‘Safe European Home’ y su sonido que debe mucho al rock'n'roll de los años 50, con una gran instrumentación y una gran fuerza global muy bien adornada con los coros de Jones. La siguiente canción, ‘English Civil War’ es otro gran ejemplo, toda una descarga de energía con una buena letra en la que se avisa del auge de los movimientos de extrema derecha, además de una estructura más compleja en la que parece que no hay estribillo, pero las grandes y enérgicas melodías que aparecen lo hacen innecesario. Hacia el final del disco, con ‘Cheapskates’ tenemos un último ejemplo de ello, pero de forma más discreta.

 

Por supuesto, todavía tenemos momentos que recuerdan al disco de debut, como es el caso de la más punk ‘Tommy Gun’; ‘Guns On The Roof’, que también tiene algo de la fiereza punk, sobre todo en la forma de cantar como berreando de Strummer, y es un claro precedente de ‘Four Horsemen’ del London Calling; ‘Drug-Stabbing Time’ es la peor del lote, pues no tiene melodía y es la típica canción de relleno de cualquier grupo punk (asumiendo que un disco punk de por sí ya contiene temas de relleno).

 

Y si antes hablábamos de sonido descendiente del rock de los 50, también tenemos el mismo caso pero en una vertiente pop con ‘Julie's In The Drug Squad’, que incluso incluye un solo de piano, algo impensable un año antes. Todavía mejor es ‘Stay Free’, cantada por Mick Jones, con una buena melodía y buenos adornos guitarreros y corales.

 

A ‘Last Gang In Town’ me costaría clasificarla, pues es un tema rock pero que suena diferente al resto del disco, con unas líneas de bajo de Simonon que por momentos recuerdan a ‘C'mon Everybody’ de Eddie Cochran y con una estructura elaborada.

 

La final ‘All The Young Punks’ es un buen broche al disco, con una magnífica introducción iniciada por unos golpeos de batería y unos sonidos de guitarra que dan paso al gran inicio vocal a tres voces que se van sucediendo (seguro que dobladas, no me imagino a nadie que no sea Jones haciendo ese “Aaaaahhhhh” tan alargado). Después llegan unas estrofas algo convencionales, pero al menos el estribillo vuelve a estar muy bien.

 

Así que este disco será una gran decepción para los que busquen otra nueva descarga de fiereza anti-sistema, pues estamos ante un grupo que busca nuevas formas de expresión y no repetirse, de no ser así no hubiéramos tenido su obra maestra que llegaría a continuación.

LONDON CALLING

Año de publicación: 1979 

Puntuación:

CD I: 1) London Calling; 2) Brand New Cadillac; 3) Jimmy Jazz; 4) Hateful;

5) Rudie Can't Fail; 6) Spanish Bombs; 7) The Right Profile; 8) Lost In The Supermarket; 9) Clampdown; 10) The Guns Of Brixton; 11) Wrong 'Em Boyo; 12) Death Or Glory;

13) Koka Kola; 14) The Card Cheat; 15) Lover's Rock; 16) Four Horsemen;

17) I'm Not Down; 18) Revolution Rock; 19) Train In Vain.

 

CD II [THE VANILLA TAPES]: 1) Hateful; 2) Rudie Can't Fail; 3) Paul's Tune;

4) I'm Not Down; 5) 4 Horsemen; 6) Koka Kola, Advertising & Cocaine; 7) Death Or Glory; 8) Lover's Rock; 9) Lonesome Me; 10) The Police Walked In 4 Jazz;

11) Lost In The Supermarket; 12) Up-Toon (Inst.); 13) Walking The Slidewalk;

14) Where You Gonna Go (Soweto); 15) The Man In Me; 16) Remote Control;

17) Working And Waiting; 18) Heart & Mind; 19) Brand New Cadillac;

20) London Calling; 21) Revolution Rock.

La edición que voy a comentar es la del 25 Aniversario, que consta del disco original (que en su momento era doble LP), otro CD de demos y tomas alternativas de la grabación, realizadas entre junio y julio, llamado The Vanilla Tapes, y un DVD.

 

Si en el disco anterior decíamos que sería una decepción para los que esperaran escuchar otra diatriba punk, el London Calling les hará huir para siempre del grupo. Aquí se inclinan abiertamente por incorporar elementos y sonidos nuevos a su música, sea reggae, ska, algo de ritmo disco, instrumentos orquestales, etc.

 

Y bueno, el símbolo de este álbum es la canción que le da título, de potente ritmo y una línea de bajo inicial tomada prestada de la melodía que suena al principio de ‘Dead End Street’ de los Kinks. La memorable interpretación vocal de Strummer de la negra letra apocalíptica (“the war is declared”) nos transmite esa sensación de alarma crítica, además de que ponen los pelos de punta sus alaridos que van apareciendo a lo largo del tema. Un clásico imperecedero y universal que conoce todo aficionado al rock. A continuación tenemos la versión del tema de Vince Taylor ‘Brand New Cadillac’, con otro buen trabajo del bajista Simonon para un tema de rock'n'roll pasado por un tamiz punk, por la fuerza de la interpretación de Strummer y la enérgica instrumentación del grupo. Y es que precisamente ésa es una de las características de los Clash, añadirle a otros estilos una agresividad y un estilo amenazante del que originariamente carecían.

 

Esa fuerza y agresividad, para alegría de los que sean más rockeros, también la encontraremos en muchos otros momentos, como ‘Clampdown’ (una efectiva diatriba contra la explotación laboral, ayudada por una memorable melodía), ‘Death Or Glory’, que tiene un sabor a rock más clásico, o ‘Four Horsemen’, de ritmo rápido que añade todavía más energía a la poderosa parte vocal de Strummer, además de un gran middle eight en la parte del “You're not searching are you now?”.

 

‘Jimmy Jazz’, como denota su título, está inspirada en un ritmo jazz, aunque tampoco es que tenga mucho gancho que digamos, por mucho que le añadan efectos sonoros más bien humorísticos. Menos mal que luego llega el ritmo animoso de ‘Hateful’ para volver a levantar la moral al personal.

 

Los ritmos caribeños aparecerán en este disco en más de una ocasión. En primer lugar con ‘Rudie Can't Fail’, canción que tiene un buen comienzo instrumental gracias al bajo de Simonon pero un inicio de estrofa vocal un tanto desesperanzador porque da la sensación de que nos quedaremos en las trompetas y poco más, pero por suerte su elaborado y memorable estribillo la sitúa en una posición muy alta. Este tema fue incluso seleccionado como sintonía del programa de divulgación científica Tres Catorce, de la 2. Hacia el final del disco tenemos otro momento caribeño con ‘Revolution Rock’, en este caso con un resultado más discreto pero aceptable, pero no se puede decir lo mismo de ‘Wrong 'Em Boyo’, un ska mediocre que solo puede gustar a un entusiasta de ese género. En ‘The Right Profile’ consiguen un híbrido entre esos estilos y el rock, con un buen resultado por el marcado contraste entre la instrumentación de tinte optimista (incluido trompetas) y el arrastrado canto de Strummer.

 

Y por cierto, que a Strummer parecía que le atraía la lengua castellana y lo español queda claro en ‘Spanish Bombs’, una atribulada viñeta sobre la Guerra Civil Española donde se mezclan los bombardeos que sufrió la población a manos de la aviación fascista con el asesinato de Lorca. No deja de ser una canción pop-rock pegadiza, pero la verdad que Strummer debería haber dejado de intentar cantar el estribillo en su castellano macarrónico y haber escrito algo mejor en su lugar. Precisamente el estilo más o menos pop-rock es el predominante en este álbum, con más ejemplos como la irregular ‘Koka Kola’ o ‘Lover's Rock’, que tiene una buena melodía de guitarra al inicio. También tenemos las magníficas canciones cantadas por Jones ‘I'm Not Down’ (con un inicio que recuerda vagamente al de ‘Waterloo Sunset’ de The Kinks) y ‘Train In Vain’, que es el perfecto broche final con su destacado ritmo y una de las mejores interpretaciones de Jones como cantante.

 

Por otro lado, tenemos una composición de Simonon, el amenazante e inquietante reggae ‘Guns Of Brixton’, con una inolvidable melodía de bajo que se ve acompañada de una sobria percusión y una guitarra que suena todavía más amenazante en cada uno de sus punteos.

 

Y tampoco hay que olvidar otras canciones donde buscan nuevos sonidos, como la inclusión de elementos disco en ‘Lost In The Supermarket’, además de una gran letra sobre el mundo consumista que induce a la soledad debido a la transmutación del entusiasmo en relacionarse con el mundo por el entusiasmo de adquirir los productos que nos han dejado fascinados en la tele. Por otro lado, en ‘The Card Cheat’ buscan un sonido más artístico, de ahí el uso predominante de piano con una buena melodía que destaca en su estribillo instrumental, además de las trompetas que le aportan un cierto sonido barroco.

 

Sobre el segundo CD de demos, qué se puede decir sobre las diferentes tomas de canciones, algunas con pobre calidad de sonido, que en su versión final son evidentemente mucho mejor. Hay varios casos donde los títulos también están cambiados, seguramente porque todavía no tenían la denominación definitiva, como son los siguientes casos: ‘Paul's Song’ está referida a Paul Simonon y es obviamente una toma –floja, por cierto– de ‘Guns Of Brixton’; ‘The Police Walked In 4 Jazz’ es ‘Jimmy Jazz’; ‘Up-Toon’ es la sección instrumental de ‘The Right Profile’, sin trompetas; y ‘Working And Waiting’ es la potente parte instrumental de ‘Clampdown’. Lo único que se puede destacar como curiosidad o como diferencia es escuchar ‘Lost In The Supermarket’ sin atisbos de disco, ‘Remote Control’ (la mejor canción de su disco de debut, aquí en un sonido más directo y tosco pero sin perder un ápice de su fuerza), y ‘London Calling’, que sale perdiendo por la desaceleración de su ritmo y una letra diferente y cantada sin muchas ganas parece aquí que por Jones, aunque hay unos breves pero deliciosos solos de guitarra que no existen en la versión final. También es agradable escuchar la versión instrumental de ‘Revolution Rock’, pues al menos tiene un buen sonido.

 

Los únicos temas inéditos son: ‘Lonesome Me’, una mediocre recreación del rock'n'roll de finales de los 50, con un pésimo sonido; ‘Walking The Sidewalk’, otro mediocre instrumental de estilo similar, aunque con un solo de guitarra que lo vuelve más incisivo; ‘Where You Gonna Go (Soweto)’, un pasable reggae, donde quizá se repita demasiado la línea de bajo principal; sorprendentemente encontramos una versión de ‘The Man In Me’ de Bob Dylan, perteneciente al disco New Morning (hasta The Clash versionaron al genio de Minnesota), aunque aquí toman como referencia otra versión diferente y no la de Dylan; ‘Heart & Mind’ es la más enérgica de todas y quizá fue descartada por recordar algo a ‘Death Or Glory’.

 

En el DVD viene un documental demasiado corto sobre la realización del disco, y digo demasiado corto porque apenas se habla de las canciones en sí, de las ideas que las inspiraron y de cómo las grabaron, más bien hablan de comentarios generales sobre el ambiente de grabación y las excentricidades del productor Guy Stevens, lanzando escaleras y sillas por los aires. Pero es curioso saber que el estilo de la portada inspirándose en la del primer LP de Elvis Presley era porque querían titular el disco como The Last Testament, es decir, como simbolizar de alguna manera el inicio del rock con Elvis y al mismo tiempo su último coletazo aquí. Y un momento gracioso es cuando se comenta que fue nombrado mejor álbum de los 80 por la revista Rolling Stone, a lo que Strummer responde con la pregunta obvia: “¿Pero nuestro disco no es del año 79?”. También aparecen unas grabaciones caseras realizadas dentro de la sala de grabación, de bajas calidad e interés, además de vídeos promocionales de ‘London Calling’, ‘Train In Vain’ y ‘Clampdown’, estas dos últimas extraídas de actuaciones en directo.

SANDINISTA!

Año de publicación: 1980 

Puntuación:

CD I: 1) The Magnificent Seven; 2) Hitsville UK; 3) Junco Partner; 4) Ivan Meets G. I. Joe; 5) The Leader; 6) Something About England; 7) Rebel Waltz; 8) Look Here;

9) The Crooked Beat; 10) Somebody Got Murdered; 11) One More Time;

12) One More Dub; 13) Lightning Strikes (Not Once But Twice);

14) Up In Heaven (Not Only Here); 15) Corner Soul; 16) Let's Go Crazy;

17) If Music Could Talk; 18) The Sound Of Sinners.

 

CDII: 1) Police On My Back; 2) Midnight Log; 3) The Equaliser; 4) The Call Up;

5) Washington Bullets; 6) Broadway; 7) Lose This Skin; 8) Charlie Don't Surf;

9) Mensforth Hill; 10) Junkie Slip; 11) Kingston Advice; 12) The Street Parade;

13) Version City; 14) Living In Fame; 15) Silicone On Sapphire; 16) Version Pardner;

17) Career Opportunities; 18) Shepherds Delight.

Si London Calling era originalmente un doble LP, tan solo un año después The Clash publicarían este triple LP, lo cual nos hace sospechar que para tamaña pretensión lo que hicieron fue por un lado meter todo lo que tenían a mano y por otro culminar así un mayúsculo despropósito. Pero por suerte solo ocurrió lo primero, y el despropósito podemos decir que se queda en minúsculo por las obvias y a veces hirientes canciones de relleno, relleno denotado descaradamente por las diferentes versiones instrumentales adicionales de algunos temas e incluso la recuperación de una canción del primer álbum homónimo. Lo que convierte esta magna obra en una gran obra también es que estamos en el apogeo del grupo en cuanto a composición e ideas originales, por lo cual vale la pena sumergirse en él hasta encontrar las joyas dispersadas entre tantos temas.

 

Musicalmente lo que tenemos aquí es de nuevo una mezcla de muchos y variados estilos, algunos novedosos y otros muy novedosos, como es el caso de la especie de pre-hip-hop que encontramos en la canción inicial, ‘The Magnificent Seven’, aportando ya de entrada una agresividad de la que carecerá este estilo hasta finales de los noventa. Volverán a repetir la jugada con menor interés en ‘Ivan Meets G. I. Joe’, donde por primera y única vez toma el rol de cantante principal el batería Headon y cuyo ritmo encontraremos nuevamente en la floja y repetitiva ‘Lightning Strikes (Not Once But Twice)’. También encontramos un ritmo de vals en, por supuesto, ‘Rebel Waltz’, que está cantada sorprendentemente por Strummer (ya que los temas más delicados parecen ser cosa de Jones) y tiene un gran sonido de guitarra como de eco, además de un acompañamiento musical en general muy emotivo. Y algo que recuerda al vals pero de forma diferente, algo más caribeño, es lo que encontraremos en ‘Corner Soul’. En una obra tan extensa también hay cabida para experimentos sonoros vanguardistas, como es el caso de ‘Mensforth Hill’, que ciertamente no es un tema para escuchar repetidamente pero que tampoco parece un collage musical sin más como era el caso, por ejemplo, de ‘Revolution 9’ de The Beatles.

 

A continuación, ‘Hitsville UK’ es toda una sorpresa, no porque musicalmente presente nada novedoso, ni porque sea una canción de estilo retro, devota del sonido de principios de los 60, sino que sorprende porque está cantada por Jones y la que era su pareja en esa época, destacando más la voz femenina. Así que tampoco nos quedamos sorprendidos más adelante cuando escuchamos otra voz invitada en la flojísima ‘Lose This Skin’, que parece una canción más propia de grupo vulgar de bar irlandés, de hecho está compuesta por el mismo que la canta. No menos sorpresivo es encontrar el tema gospel ‘The Sound Of Sinners’, en este caso para glosar la religión desde un punto de vista irónico, pues al menos la letra hace más entretenido escuchar un estilo que tampoco puede aportar nada novedoso.

 

Encontramos también varios ejemplos de sonido tipo rockabilly pero actualizado según los parámetros del grupo. El primer y gran ejemplo es ‘The Leader’, con su dinámico ritmo y su letra morbosa rematada con la repetida línea “the people must have something good to read on a Sunday”. ‘Midnight Log’, también cantada por Jones igual que la citada anteriormente, no se queda nada atrás, con otro ritmo ágil y una letra aguerrida sobre la mentalidad de los poderes económicos. En cambio, ‘Charlie Don't Surf’ es más calmada pero con el mismo gran nivel melódico y la inevitable pulla antiamericana: “Charlie's gonna be a napalm star”.

 

Los temas más introspectivos en algunos casos suenan más discretos, como ‘Something About England’, que al menos presenta una interesante pero dura y crítica letra sobre aquéllos que opinan que Inglaterra sería más fuerte libre de extranjeros, recordando duras etapas anteriores y clarificando que los más graves problemas actuales que nos amenazan como sociedad civilizada nada tienen que ver con la inmigración. ‘Broadway’ también tiene un desarrollo bastante lento, que cambia cuando entra su maravilloso estribillo instrumental (muy próximo a lo que podría llamarse art-rock) que también se acaba repitiendo en un final un tanto repetitivo, aunque éste será realmente un falso final, pues encontramos tras el fade-out una pequeña y graciosa sorpresa, justo cuando empezamos a escuchar unas notas simples de piano que acompañan a una niña cantando a su manera ‘The Guns Of Brixton’ del London Calling. Aunque lo que más sorprende es que un tema tan introspectivo y calmado lo cante Strummer.

 

‘Look Here’, una versión de un tema de Mose Allison, es la incursión de The Clash en el sonido jazz más rítmico, incluidas las correspondientes líneas continuadas de piano. Algo así como jazz experimental es lo que parece ‘Junkie Slip’, un experimento fallido por otro lado porque la única impresión que deja es la de unos parámetros repetidos hasta la extenuación sin que apenas se pueda entender lo que canta Strummer.

 

También hay hueco para los temas pop-rock más directos. Por ejemplo, ‘Somebody Got Murdered’ lidia con la cotidianidad de los asesinatos, en un tono agridulce y unas cautivadoras melodías. Puede tomarse como una versión mejorada de 'Spanish Bombs'. Más adelante encontramos ‘Up In Heaven’, una de las glorias de este álbum, justo desde su inicio abrumador que da paso a un memorable riff de guitarra y a una épica parte vocal para hablarnos de la decadencia de los barrios obreros y donde Jones nos repite en su parte final unas letras del mítico cantautor Phil Ochs. En ‘The Street Parade’ lo que encontramos es un gran estribillo aunque al final The Clash se vayan un poco por las ramas con la coda instrumental.

 

‘Corner Soul’ tiene un sonido pop con un ritmo algo reminiscente del reggae, lo que podríamos decir también de la melódica ‘If Music Could Talk’, donde aparece un saxofón para ir adornando el agradable ritmo llevado por Headon y la doble parte vocal que se puede escuchar independientemente por cada altavoz. Pero el mejor tema dentro de este estilo devoto del reggae es sin duda ‘The Call Up’, un llamamiento a no atender la llamada a filas (militares, por supuesto), de la época en que el servicio militar era obligatorio para todo ciudadano, vestido en un agresivo ritmo reggae y una pegadiza melodía de teclado que en los intermedios instrumentales se coloca en primer término. ‘Kingston Advice’ tiene un comienzo poco esperanzador aunque conforme avanza va ganando puntos hasta el memorable final de estribillo “Oh please, don't beg for your life”.

 

También encontramos un interés por los sonidos caribeños más allá del reggae, como en la horribles ‘Junco Partner’ (no compuesta por ellos) y ‘The Crooked Beat’ (que si asocias el sonido caribeño al ritmo y el movimiento, aquí te quedarás dormido sin remedio), o la más agradable –aunque con un inicio poco esperanzador– ‘Let's Go Crazy’. Uno de los mejores temas rock adornados con ese toque caribeño es ‘One More Time’, en el que consiguen nuevamente emplear elementos musicales ajenos para imprimir su sello agresivo y conseguir otro gran tema, aunque tampoco era necesario colocar justo a continuación una versión instrumental, ‘One More Dub’, que no aporta mucho más a lo acabado de escuchar, como si fuera una innecesaria coda instrumental. ‘The Equaliser’ es otro de los buenos ejemplos que encontramos, en este caso incluso con algo de violín, con una utópica letra clamando por la desaparición de esos dirigentes en los que la gente cree ciegamente pero que en realidad solo están velando por sus propios intereses. Más adelante encontramos lo que parece una versión algo más rápida pero menos interesante de ‘The Equaliser’ llamada ‘Living In Fame’, que aparte se hace demasiado repetitiva, algo que no podemos decir de la final ‘Shepperds Delight’, que es su versión instrumental en un tono más relajado y calmado, con muy buen resultado aun teniendo un final bastante abrupto.

 

El sonido del riff de guitarra inicial de ‘Police On My Back’ bien pudo haber servido de inspiración a Slash para su inicio en ‘Sweet Child O' Mine’ de los Guns N' Roses. No es una composición original pero es una canción de mucha frescura y muy pegadiza. Tampoco podía faltar algún ritmo disco como el que encontramos en ‘Version City’, un extraño tema donde se mezclan las armónicas y las voces dobladas con el citado ritmo, creando un efecto envolvente e hipnótico.

 

En la letra de ‘Washington Bullets’ (una diatriba contra la política exterior intervencionista, aunque no en apariencia, de los Estados Unidos) podemos escuchar el adjetivo que da nombre al disco, algo que tal como Bono comentó en un documental sobre Joe Strummer, sirvió para que mucha gente conociera la problemática de la guerra en Nicaragua y el sandinismo. De hecho, en la letra se mencionan muchos otros conflictos armados empeorados por la intervención anterior o posterior de potencias mundiales como Cuba, Afganistán o el golpe de estado en Chile. No obstante, la parte musical no se corresponde con la altura de miras de la letra y presenta un sonido pop más convencional.

 

Los últimos temas de este triple álbum denotan el intento desbocado de grabar lo suficiente para completar la duración total necesaria. Así, encontramos ‘Silicone On Sapphire’, una innecesaria versión instrumental algo diferente de ‘Washington Bullets’, que no aporta nada interesante a lo que ya habíamos escuchado. Análogamente, ‘Version Pardner’ es la versión instrumental de la ya comentada con horror ‘Junco Partner’; y ‘Career Opportunities’ es una nueva grabación de la canción contenida en su disco de debut, con la diferencia de que en este caso está cantada por un coro de niños, algo que le da un toque de humor debido a su letra sobre la precariedad laboral.

 

En resumen, es un gran disco muy recomendable donde existe el daño colateral de tener que escuchar algunas canciones lamentables, pero que contiene un buen montón de las mejores que compusieron en su carrera. Y destacar también la hoja de las letras de canciones que viene en el CD, todas escritas a mano y con una letra diferente, algunos dibujos ilustrativos y la curiosa ausencia de los últimos temas. No tengo ni idea de si me habré dejado alguna canción sin comentar, pero no es necesario comprobarlo porque ha quedado claro por qué es una de las mejores obras de The Clash.

1) Capital Radio One; 2) The Prisoner; 3) Pressure Drop; 4) Cheat;

5) The City Of The Dead; 6) Time Is Tight; 7) Bankrobber/Robber Dub;

8) Armagideon Time; 9) Justice Tonight/Kick It Over.

Año de publicación: 1980 

BLACK MARKET CLASH

Puntuación:

Siguiendo la misma avalancha mediante la que publicaban canciones sin parar en ese fructífero período del grupo, se recopilaron varias caras B y rarezas excepto ‘Cheat’, la cual pertenece al LP de debut pero de la edición inglesa, por lo que se incluyó para compensar que no estuviera en su edición estadounidense (en la cual por cierto sí mantuvieron ‘I'm So Bored With The USA’, con dos coxxxxx). Como era de esperar debido a sus orígenes punk y a la sencillez que supone a priori la composición de una pieza musical en ese estilo, en primer lugar encontramos ‘Capital Radio One’, que se mueve con acierto en ese territorio.

 

También encontramos rastro del incipiente interés del grupo en músicas caribeñas como el ska en su versión del tema ‘Pressure Drop’, de 1978, donde todavía suenan demasiado convencionales en ese estilo; o en la interminable pieza de reggae llamada ‘Bankrobber/Robber Dub’, que parece preludiar los peores momentos del venidero Sandinista! y que todavía empeora con la pésima coletilla de aires futuristas en ‘Robber Dub’. Al menos para cuando grabaron la cara B del lanzamiento de ‘London Calling’ como single (la versión del tema reggae ‘Armagideon Time’), demostraron haber absorbido mucho mejor esa definitiva influencia, aunque de los mismos autores de la anterior se quedan un tanto rezagados con la discreta versión de ‘Justice Tonight/Kick It Over’, donde solo puede destacarse el original uso de la percusión. Bueno, original en el mundo del rock.

 

Las dos joyas de este recopilatorio son dos canciones que conjugan la explosión punk con el rock’n’roll clásico y las melodías pop: ‘The Prisoner’, gracias a ese magnífico estribillo (“And I look to my left / And I look to my right”) que levanta el ánimo a cualquiera; y ‘City Of The Dead’, que asombra desde su inicio con su deslumbrante melodía de saxofón –quien lo diría– y no menos con sus coros de sabor años sesenta. Ese gusto por la música de los cincuenta y principios de los sesenta se deja traslucir por la versión del instrumental de Booker T. & the M.G.'s ‘The Time Is Tight’ (aunque realmente este tema sea de 1969, pero no deja de tener ese estilo retro peculiar de aquel grupo), que aquí no deja de ser un relleno sin más sustancia.

 

En 1993 publicarían una versión ampliada de este recopilatorio, o más bien semi-ampliada porque se dejan alguna canción de aquí en el tintero. Pero eso ya se verá más adelante. Aquí, por lo menos está todo más concentrado y el resultado global deja mejor sensación.

COMBAT ROCK

Año de publicación: 1982 

Puntuación:

1) Know Your Rights; 2) Car Jamming; 3) Should I Stay Or Should I Go;

4) Rock The Casbah; 5) Red Angel Dragnet; 6) Straight To Hell; 7) Overpowered By Funk; 8) Atom Tan; 9) Sean Flynn; 10) Ghetto Defendant; 11) Inoculated City;

12) Death Is A Star.

El final de The Clash tal como lo conocemos llegó con este disco que sería como el hermano menor, o más bien el hermano bastardo, de Sandinista!. Para esta ocasión, es como si hubieran desarrollado la vertiente más rítmica e incluso funk que ofrecían en algunos momentos del disco anterior, pero habiendo perdido buena parte de la inspiración por el camino.

 

Aún así, en este álbum encontramos dos de los temas más conocidos del grupo. Uno es ‘Should I Stay Or Should I Go’, cantado por Mick Jones, que en su inicio recuerda mucho al estilo de AC/DC por su riff asesino puesto en primer término, para luego irse en el estribillo por un camino más próximo al rockabilly, aunque con esa fiereza característica de The Clash. También se puede destacar que Strummer canta de fondo en castellano con su nivel B1 raspado de nuestro idioma. El otro tema conocido (incluso aparecía en un capítulo de las primeras buenas temporadas de la serie animada The Simpsons) es ‘Rock The Casbah’, con un potente e incluso bailable ritmo que es lo mejor que tiene, ya que la forma de cantar de Strummer podría resultar irritante para alguna gente, pero queda perdonado por lo pegadizo de su ritmo y el jovial estribillo que invita a cantar.

 

En cambio, el inicio del álbum no augura nada bueno, puesto que en ‘Know Your Rights’ se rebajan un poco al nivel de grupos punk de menor cualificación, pues en definitiva se trata de una diatriba reivindicativa con un fondo musical simplón y repetitivo. Al menos en ‘Car Jamming’ vuelven los Clash que estábamos esperando, con un reconocible riff y un pegadizo ritmo, que tampoco es para tirar cohetes pero que está al nivel de lo mínimo que podríamos esperar de ellos. Incluso podemos escuchar algo de guitarra distorsionada. Más rítmica y pegadiza todavía es ‘Red Angel Dragnet’, cantada por el bajista Simonon en ese estilo arrastrado del que no sabe cantar, pero con gran resultado, con la curiosidad de que otro músico invitado va recitando frases del personaje principal de la película Taxi Driver de Martin Scorsese.

 

Las malas noticias llegan a partir de aquí, pues la inspiración se queda ya por el camino y la segunda parte del disco resulta cuando menos tediosa. Es casi imposible acordarse de algo una vez se ha escuchado, ni siquiera vale la pena comentar las canciones. Cuando intentan mezclar pop y reivindicación como en ‘Straight To Hell’ es cuando se estrellan invariablemente, pues la voz de Strummer no acaba de cuajar, además de no poseer nada que llame la atención salvo su repetitivo ritmo de percusión, que se explaya durante más de cinco minutos. En la misma línea, ‘Overpowered By Funk’ tiene un ritmo funk que irrita, es como si aquí hubieran entendido mal lo que es ese estilo, pues no se trata tanto de intentar crear una base rítmica y repetirla, sino de ir introduciendo variaciones o detalles con mayor o menor originalidad. Y ya cuando quieren volverse atmosféricos con sonidos aleatorios de saxofón como en ‘Sean Flynn’, más fuerza de aguante no queda. Para el final también intentan un acercamiento al sonido Broadway con ‘Death Is A Star’, quedando en una delgada línea entre lo pasable y lo desastroso.

 

Como curiosidad está la letra que recita el gran poeta del movimiento beatnick Allen Ginsberg en ‘Ghetto Defendant’, canción que por otro lado parece un descarte de Sandinista!, lo cual es todavía más hiriente de decir cuando sabemos todas las canciones de relleno que había en aquel disco. Por suerte, Mick Jones vuelve hacia el final para salvar un poco la cara con la agradable ‘Inoculated City’, que al menos entretiene lo suficiente para obviar sus limitaciones, pero tampoco logra salvar el desastre general.

 

Tras este disco irregular y mediocre se sucedieron las salidas del batería Topper Headon (no demasiado relevante) y la de Mick Jones (que equivale a “RIP The Clash”), por lo que Strummer y Simonon a solas no podrán mantener el barco a flote y nos dejarán un lamentable último disco de estudio para justificar la disolución definitiva del grupo.

CUT THE CRAP

Año de publicación: 1985 

Puntuación:

1) Dictator; 2) Dirty Punk; 3) We Are The Clash; 4) Are You Red..Y; 5) Cool Under Heat;

6) Movers And Shakers; 7) This Is England; 8) Three Card Trick; 9) Play To Win;

10) Fingerpoppin'; 11) North And South; 12) Life Is Wild; 

[BONUS TRACKS:] 13) Do It Now.

Si en el disco anterior quedaba patente el bajón creativo del grupo, la salida de Jones del grupo para formar Big Audio Dynamite demostró de igual manera que la mesura instrumental y melódica le correspondía a él, el convertir las canciones del grupo en accesibles al gran público sin perder las características esenciales del estilo que hubieran absorbido durante el desarrollo de la grabación de cada tema. Si hasta ahora se habían caracterizado por aportar ideas nuevas en casi cada estilo que tocaban (donde tampoco podía evitarse el relleno), ahora simplemente intentan parecer modernos y guays, lo cual a mediados de los ochenta significaba abusar de sintetizadores y sonidos programados sin importar si había alguna melodía original por medio.

 

El horrendo inicio de ‘Dictator’ ya sirve a cualquiera para hacerse una idea de lo que trata este disco. Si uno se fija en el estribillo (“You know there once was freedom”) hasta puede decir que incluso hay al menos algo que rascar bajo la superficie de sintetizadores, efectos pasados de moda y percusión programada. Pero el conjunto global es el de un despropósito total de intentar mantenerse combativos y modernos al mismo tiempo.

 

Lo único que podría salvarse de la quema total serían tres canciones: ‘Dirty Punk’, ‘We Are The Clash’ y ‘This Is England’. En ellas vuelve la feliz idea de que se necesita en primer lugar tener una melodía o un ritmo pegadizo para conseguir algo aceptable, además de que el liderazgo de Strummer no se apoya básicamente en sintetizadores sino en algo más de instrumentación y estribillos ayudados acertadamente por los coros. En otros discos del grupo ni siquiera serían destacadas, pero con el pésimo nivel demostrado aquí, hasta parecen más buenas de lo que son realmente.

 

El resto del disco varía en un rango que va de lo malo a lo horrible, incluso hay una canción adicional que fue descartada en su momento y que podría haber seguido en ese mismo estado, por lo que ni siquiera vale la pena comentar nada más de este álbum, sino más bien olvidarlo lo antes posible y recordar a The Clash como el mejor grupo surgido del movimiento punk. Strummer y Simonon iniciarían así sus correspondientes carreras en solitario, alejadas del éxito que un día tuvieran como banda.

SUPER BLACK MARKET CLASH

Año de publicación: 1993 

Puntuación:

1) 1977; 2) Listen; 3) Jail Guitar Doors; 4) The City Of The Dead; 5) The Prisoner;

6) Pressure Drop; 7) 1-2 Crush On You; 8) Groovy Times; 9) Gates Of The West;

10) Capital Radio Two; 11) Time Is Tight; 12) Justice Tonight/Kick It Over;

13) Robber Dub; 14) The Cool Out; 15) Stop The World; 16) The Magnificent Dance;

17) Radio Clash; 18) First Night Back In London; 19) Long Time Jerk; 20) Cool Confusion; 21) Mustapha Dance.

Como una ampliación del anterior Black Market Clash pero con bastantes diferencias que se quedan en el camino, algunas poco justificadas, aquí volvemos a tener una recopilación de caras B y rarezas al menos ubicadas en orden cronológico para volver a verificar la evolución que tuvieron desde el punk más simple hasta las veleidades estilísticas que tuvieron hasta la época del Combat Rock. No se entiende por qué ‘Justice Tonight/Kick It Over’ presenta una coda mucho más alargada cuando ninguna falta hacía, o por qué se incluye también en forma alargada ‘Robber Dub’, que era precisamente lo peor de la dupla ‘Bankrobber/Robber Dub’ del Black Market Clash.

 

Hay bastantes instrumentales, no solo las versiones correspondientes de temas conocidos, como es el caso de ‘The Cool Out’ (de ‘The Call Up’ de Sandinista!), ‘The Magnificent Dance’ (de ‘The Magnificent Seven’) o de ‘Mustapha Dance’ (nuevo mix instrumental de ‘Rock The Casbah’ del Combat Rock), sino también otros como la punk ‘Listen’ o la ya conocida versión de Booker T. & the M.G.'s ‘The Time Is Tight’. También encontramos otra canción (‘Jail Guitar Doors’) que pertenece a la edición estadounidense de su disco de debut y que ciertamente tiene un nivel inferior a la media de aquél.

 

Por otro lado, ‘Radio Clash’ no deja de ser una nueva reescritura de ‘The Magnificent Seven’, emulando su estilo proto-rap pero sin nada de la frescura que tenía aquél. Pero lo peor del lote es –como no podía ser de otra manera– lo correspondiente al último año aquí incluido, el de Combat Rock (gracias a Dios no incluyeron nada de la época del Cut The Crap). Así, tanto ‘First Night Back In London’, ‘Long Time Jerk’ como ‘Cool Confusion’ son hondas meteduras de pata rellenas de efectos pasados de moda y que resulta mejor obviar. Mejor sabor de boca dejan composiciones más pop como ‘1-2 Crush On You’, ‘Gates Of The West’ y ‘Groovy Times’, sin llegar a asombrar tampoco. Mejor es la regrabación de ‘Capital Radio One’ (aquí denominada consecuentemente ‘Capital Radio Two’), donde la mayor diferencia estriba en la nueva introducción acústica y en el diferente final con mayor prominencia de la guitarra eléctrica.

 

Si contamos que las ya conocidas ‘The Prisoner’ y ‘City Of The Dead’ es lo mejor y lo único remarcable de este recopilatorio, podemos darle la puntuación indicada. Porque lo que se ha conseguido aquí respecto a la recopilación precedente es diluir lo mejor de las rarezas de The Clash entre demasiada mediocridad y malas canciones, lo que devalúa el resultado final.

FROM HERE TO ETERNITY

Año de publicación: 1999 

Puntuación:

1) Complete Control; 2) London's Burning; 3) What's My Name; 4) Clash City Rockers;

5) Career Opportunities; 6) (White Man) In Hammersmith Palais; 7) Capital Radio;

8) The City Of The Dead; 9) I Fought The Law; 10) London Calling; 11) Armagideon Time; 12) Train In Vain; 13) The Guns of Brixton; 14) The Magnificent Seven;

15) Know Your Rights; 16) Should I Stay or Should I Go; 17) Straight To Hell.

Para recordar el poderío del grupo en directo, se editó este disco que comprende una selección de actuaciones desde 1978 a 1982, correspondientes a su época gloriosa y con canciones de todos sus grandes discos de ese período, sobre todo de sus primeros años aunque no todas éstas sean de 1978, sino que hasta sus últimos conciertos siguieron recuperando esas píldoras de adrenalina de raíces punk que tan buen resultado producían en vivo. Incluso ‘Guns Of Brixton’ parece pasada por un tamiz más rockero que sin embargo le hace perder algo de encanto por no enfatizar lo suficiente su original e inquietante ritmo llevado por el bajo de Simonon.

 

Podemos comprobar cómo The Clash echaba mano habitualmente de canciones editadas únicamente como singles, como es el caso del ska de ‘(White Man) In Hammersmith Palais’. La más destacada quizá sea ‘City Of The Dead’, donde la memorable melodía principal tocada originalmente por un saxofón es suplida con la guitarra eléctrica de magnífica manera. También podemos comprobar cómo ‘I Fought The Law’ (famosa en los sesenta por la versión de Bobby Fuller, quien recordemos fue encontrado asesinado cuando llevaba poco tiempo flirteando con la hija de Frank Sinatra) les encajaba a la perfección en su repertorio por su mensaje reivindicativo aunque algo pesimista porque “la ley ganó”.

 

Mick Jones deja caer suficientes líneas de guitarra adicionales para que ‘London Calling’ se convierta en toda una experiencia nueva en directo. Y en ‘The Magnificent Seven’, que resulta curiosa por ver la traslación del proto-rap cantado de Strummer, consiguen darle un sonido más directo al prescindir de efectos de estudio y basar el sonido en las líneas funky de Jones, aunque quizá Strummer llegue a resultar algo molesto cuando empieza a tararear como si fuera la “crazy frog”.

 

Lo más flojo del disco es la canción final ‘Straight To Hell’, demasiado extensa (siete minutos) y monótona como en la versión de estudio, y aquí únicamente pasable por –otra vez– la guitarra de Jones. Viendo la importancia de Mick Jones, es obvio adivinar por qué Cut The Crap fue el inmerecido final de The Clash. Aunque al menos un disco en directo como éste nos hace recordar la trayectoria del grupo con mayor agrado.

RECOPILATORIOS

THE SINGLES

Año de publicación: 1991

Recopilatorio de los singles que The Clash publicaron durante su carrera, excepto lo correspondiente (por suerte) al horroroso Cut The Crap. Así, podemos disfrutar de algunas canciones que no fueron incluidas en los discos de estudio: la versión de ‘White Riot’ incluida en la versión estadounidense del disco de debut The Clash, algo más desenfadada; el magnífico tema ‘Complete Control’, una de sus primeras mezclas entre el punk, el rock y el pop, y con un inconmensurable final donde se alternan Strummer y Jones en la parte vocal en uno de los mejores momentos de la carrera del grupo; ‘Clash City Rockers’, que posee un riff devoto del ‘I Can't Explain’ de The Who; una de las primeras incursiones del grupo en los sonidos caribeños llamada ‘(White Man) In Hammersmith Palais’, donde lo mejor es su arrollador inicio; la inolvidable versión de ‘I Fought The Law’, que bien podría tomarse como la definitiva; y una olvidable reescritura menor de ‘The Magnificent Seven’ llamada ‘This Is Radio Clash’. Una colección de canciones recomendable para todo el mundo, no solo los completistas.

VÍDEOS

RUDE BOY

Año de publicación: 1980

Esta inclasificable película fusiona ficción y documental en una mezcla bastante desconcertante a veces. La historia que guía la película es la de un joven desilusionado que deja su trabajo para entrar como roadie de The Clash. De esta manera podemos ver diversas actuaciones en directo de la banda, interpretando canciones de la primera época e incluso con alguna imagen en el estudio porque entonces estaban grabando el Give ‘Em Enough Rope. La película muestra la situación social de la época, con un Frente Nacional que parecía calar entre la población con sus mensajes xenófobos, aunque Margaret Thatcher supo captar a ese sector de la población. De ahí que años después el partido conservador haya sido el abanderado del Brexit, liderando siempre las posturas xenófobas de su país. Lo mejor de la película es que no muestra una visión maniquea, sino que confronta opiniones sin que las personas de mentalidad izquierdista se muestren convincentes a la hora de refutar los argumentos de la visión opuesta. En cualquier caso, algunas imágenes reales son bastante categóricas y, por ejemplo, las manifestaciones con mensajes racistas de la ultraderecha hablan por sí solas. Para cuando se estrenó esta película, The Clash ya habían grabado London Calling, pero tan solo escucharemos ‘Rudie Can't Fail’ de ese álbum, aunque en diversas ocasiones.

WESTWAY TO THE WORLD

Año de publicación: 2000

Documental que sirve de aproximación a la vida y obra de The Clash, a partir de entrevistas a los miembros de la banda e imágenes de sus diferentes épocas, incluyendo una gran cantidad de extractos de conciertos, algunos un tanto chirriantes. Además de descubrir cómo llegaron a conocerse, resulta curioso conocer la génesis de sus discos y algunas canciones, así como las complicadas tensiones personales en el seno de la banda (Mick y Paul no se hablaban, hasta que Joe Strummer acabó también harto de Mick). Es significativo que, atendiendo al documental, parece que la historia de The Clash acabó con Combat Rock –lo cual es verdad en cierta manera– y sin hacer ninguna mención al lamentable Cut The Crap, donde ya no estaba Mick Jones por decisión de los otros dos miembros (al batería original ya se lo habían ventilado antes).

THE ESSENTIAL CLASH

Año de publicación: 2003

Este recomendable DVD recoge un buen puñado de interpretaciones en directo así como algunos vídeos musicales de su carrera, una temprana entrevista al grupo que data de 1976 y una película amateur (Hell W10, de 1983) dirigida y grabada por el propio Strummer, muda y en blanco y negro, que únicamente se acompaña de la música del grupo, en muchos casos versiones instrumentales. Dicho sea de paso, se trata de una película para olvidar, caótica, estomagante y que nadie querrá volver a ver una segunda vez (eso si consigue acabar la primera). En las actuaciones en directo se puede ver el gran poderío que transmitía Strummer a la audiencia, con sus movimientos rápidos y firmes, sin menoscabar por ello al resto de compañeros y al componente musical que es de primer nivel. Y también pueden verse los vídeos musicales donde destacan los cambios de look de Jones, a quien desde sus inicios punk puede verse apareciendo vestido desde militar hasta trajeado. Pero lo que es imperdonable es la pinta infame que luce en el vídeo de ‘The Call Up’, o verle durante casi todo el vídeo de ‘Rock The Casbah’ con la cara tapada. En el fondo parece que era un poco nota y que gustaba de hacer el ridículo alguna que otra vez. Pero bueno, en el fondo lo más importante son las actuaciones en directo y están muy bien.

JOE STRUMMER: VIDA Y MUERTE DE UN CANTANTE

Año de publicación: 2007

Como puede colegirse del título, este documental repasa la trayectoria vital de Joe Strummer durante dos horas, donde la etapa más importante es obviamente la seguida con The Clash, musicalmente hablando. Así, podemos constatar la personalidad implicada de Strummer en las causas sociales, en los problemas que asolaban el mundo o su gusto por Federico García Lorca. Aparece una gran cantidad de amigos y conocidos hablando sobre él alrededor de una hoguera nocturna, donde no podía faltar el omnipresente Bono. La traducción del título original parece haber sido obra de alguien con mentalidad ultraconservadora, pues despersonaliza la figura de Strummer (como si fuera un cantante más) y elimina el mensaje de invitación a la implicación social y a estar alerta con la política mundial, idea que puede captarse tras ver el documental y que subyace en el título original The future is unwritten (“El futuro no está escrito”).

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