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10cc

1) Johnny, Don't Do It; 2) Sand In My Face; 3) Donna; 4) The Dean And I;

5) Headline Hustler; 6) Speed Kills; 7) Rubber Bullets; 8) The Hospital Song;

9) Ships Don't Disappear In The Night (Do They?); 10) Fresh Air For My Mama;

[BONUS TRACKS:] 11) Hot Sun Rock; 12) 4% Of Something;

13) Rubber Bullets (Single Version); 14) Waterfall; 15) Bee In My Bonnet.

10cc

Año de publicación: 1973 

Puntuación:

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Este cuarteto (o doble dúo, o doble pareja) comenzó su andadura cuando sus miembros ya iban camino de los treinta años. Uno de ellos, Graham Gouldman, ya había saboreado las mieles del éxito en los sesenta como compositor tras proporcionarles a los Yardbirds y los Hollies algunos de sus más memorables éxitos pop, incluso también a los más comerciales y olvidables Herman's Hermits (no hay que perderse la gran ‘No Milk Today’). El secreto de 10cc es que complementaba el sentido melódico y comercial de Gouldman y su compañero Stewart con la experimentación de la otra pareja, Godley y Creme. Esta mezcla explosiva se complementaba con una técnica vocal a la altura de los mejores, unas estructuras musicales sorprendentes y unas letras de un humor inteligente y/o sociológico que formaba parte indisoluble en el sentido e implementación del tema en cuestión. En estos inicios, también demuestran un gusto destacado por la música de su adolescencia, esto es, de la primera década abarcada desde el considerado nacimiento del rock'n'roll en 1954.

 

Cuando empezamos a escuchar ‘Johnny, Don't Do It’ parece que nos encontramos ante unos seguidores de Frank Zappa, pues se trata de una parodia del estilo doo-wop que tanto gustaba a éste. Que nombre “Joe's garage” en la letra no significa una nueva referencia, puesto que el disco de Zappa de mismo nombre no saldría hasta 1979. En cualquier caso, aquí se salen de las normas habituales del género no solo por la letra de final trágico, sino también por ese pasaje central de prominente guitarra. Este gusto por la música de finales de los cincuenta y principios de los sesenta no acaba ahí, puesto que encontramos muchos más ejemplos. La parodia de la típica balada de finales de los cincuenta llega con grandes melodías en ‘Donna’, donde la temática amorosa es llevada intencionadamente hasta los extremos más burlescos: “You made me stand up / You made me sit down, Donna”; además, el sonido no se limita a acompañar a la letra e interactúa con ella, como podemos comprobar en el momento que el teléfono llega a sonar (mis disculpas por el spoiler). También emulan brillantemente el rock'n'roll clásico de esos años en ‘Rubber Bullets’ para narrarnos la historia de una fiesta carcelaria que acaba con la intervención de la policía disparando las balas de goma del título (“Load up, load up, load up with rubber bullets”).

 

El humor de 10cc aparece en multitud de ocasiones, sea con el protagonista acomplejado y deseoso de coger musculatura para ligar de ‘Sand In My Face’, o todavía de manera más gamberra en la historia del paciente abandonado en el hospital por sus conocidos (‘The Hospital Song’) que tomará venganza expulsando líquidos de su cuerpo, todo envuelto en entretenidas melodías que crean un contraste extraños debido al carácter de la canción: “When I come to I'll wet my bed”. También hay hueco para la crítica inteligente y ácida, como la recreación del ideal rastrero de un periodista sensacionalista en ‘Headline Hustler’, más interesado en impactar con la finalidad de subir su cuenta corriente que en valorar el interés o conveniencia de sus noticias.

 

Uno de los temas más rítmicos y pegadizos es ‘Speed Kills’, poseedor de una melodía rítmica cíclica y una memorable parte vocal coral que hubieran encajado a la perfección en álbumes coloridos como el Magical Mystery Tour de The Beatles. Si mantenemos esa relación con los grandes grupos de la historia del rock, cabe indicar que ‘Ships Don't Disappear In The Night (Do They?)’ es similar a lo que estaban haciendo en algunas ocasiones The Kinks por esa época, un estilo muy devoto del rock bailable de inicios de los sesenta.

 

Por otro lado, ‘The Dean And I’ demuestra que el gusto por las estructuras complejas e imprevisibles era ya una característica primigenia de la banda. Aquí se emplean también efectos operísticos en forma de los graves coros iniciales o las armonías y contrapuntos que escuchamos a lo largo del tema, que se encuentran entrelazados entre otras secciones más pop que crean una mezcla singular. En el polo opuesto, una de las pocas canciones que podrían etiquetarse como normales, si no la única, es la calmada ‘Fresh Air For My Mama’, muy bien llevada en su progresión melódica, elevando gradualmente el tono conforme avanza, además de poseer una delicada melodía en el estribillo muy agradable de escuchar: “Next to me you look bad / 'Cos there ain't no fresh air for my momma, my momma” . Una buena pieza de nostalgia maternal.

 

Los bonus tracks no traen ninguna sorpresa, pero pueden escucharse con agrado. ‘Hot Sun Rock’ es un instrumental que queda como una gran composición en potencia, en caso de que se hubiera añadido la parte vocal, si atendemos al excelso nivel demostrado en este disco en cuanto a coros y armonías. ‘4% Of Something’ y ‘Bee In My Bonnet’ siguen unos parámetros de rock más clásico y quedan más discretas. En cambio, ‘Waterfall’ podría pasar por una sentida balada del Neil Young de los primeros setenta, aunque para que se note la marca de 10cc encontramos en ella una guitarra eléctrica de esas que se reproducen en sentido inverso, aportando así el toque artístico necesario propio de la banda.

 

Así pues, estamos ante un magnífico debut que auguraba buenas sensaciones. Ello quedaría refrendado durante buena parte de la década, convirtiendo a 10cc en uno de los grupos intelectuales de referencia. Es habitual que un artista o grupo destaque en general o por su letra o por su música, pero cuando ambas habilidades se conjuntan de manera brillante, aquí con cuatro músicos talentosos detrás, el resultado es altamente recomendable. Un álbum para gente de mente abierta y con gusto por descubrir cosas nuevas o, más apropiado en este caso, diferentes.

1) The Wall Street Shuffle; 2) The Worst Band In The World; 3) Hotel;

4) Old Wild Men; 5) Clockwork Creep; 6) Silly Love; 7) Somewhere In Hollywood;

8) Baron Samedi; 9) The Sacro-iliac; 10) Oh Effendi;

[BONUS TRACK:] 11) 18 Carat Man Of Means; 12) Gismo My Way.

SHEET MUSIC

Año de publicación: 1974 

Puntuación:

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En esta segunda entrega, los 10cc nos demuestran su vertiente más experimental y humorística. Salvo en algún disco de Frank Zappa, será difícil encontrar estructuras musicales más diversificadas que las de éste, pero sin perder la orientación melódica que convierte este álbum en accesible, si bien al principio no puede sino dejar algo desconcertado al oyente. Pero estamos ante cuatro músicos experimentados/experimentales que además actúan como productores para crear una obra propia, singular y muy interesante, en la que se dirigen a un extremo opuesto al primer álbum. Ya no sienten la necesidad de recrear homenajes musicales y aquí simplemente dejan volar su inventiva de manera diferente en cada canción, o casi.

 

El único tema que podría asimilarse como “normal” es el final ‘Oh Effendi’, que tampoco llega a ser lineal del todo. Es por tanto el más discreto también de todos los del disco original. El mejor es sin duda el que inicia el álbum, ‘The Wall Street Shuffle’, una crítica algo superficial pero efectiva de la codicia de los hombres de negocios, para quienes el dinero se convierte en una meta interminable por su codicia imparable pero que después les lleva a una vida consecuentemente material y vacía (“Oh, Howard Hughes / Did your money make you better?”). Si ya de por sí es un tema pegadizo, a partir del 1:50 se convierte en una gloriosa pieza de pop progresivo gracias a esa memorable melodía de teclado que podemos escuchar.

 

Para quienes gusten de los cambios de ritmo y las estructuras imprevisibles, uno de los ejemplos más extremos que encontrarán es la irónica ‘The Worst Band In The World’, en la que se describe las ideas de un grupo musical que es consciente de lo malo que es pero que está conforme con las ventajas de su inesperado éxito, con detalles melódicos como ese “But we're working on it”. También son destacables los puntazos de humor, aquí con ese final “Fade me, fade me...” tras describirnos lo malos que son tocando. O ese “Yankee go home” de ‘Hotel’, una especie de calypso-pop que musicalmente no encaja muy bien. Pero si seguimos destacando los cambios de ritmo, ‘Baron Samedi’ también es otro de los puntos fuertes, pues presenta en primer término un ritmo frenético de bongos con unos grandes punteos de guitarra hasta que llega lo que parece el estribillo, que empieza como un estrepitoso rock duro (“Hold 'em / You've got to crease 'em and fold 'em”) y en el siguiente verso se transforma inmediatamente en un pop coral (“Well he can take a little moonlight”). ¿Quién da más?

 

En algunas canciones encontramos extensas introducciones, como ocurre en ‘Somewhere In Hollywood’, donde la introducción ambiental da paso a un music-hall con diferentes cambios de ritmo. ‘Old Wild Men’ es una balada ambiental de etéreos teclados que va subiendo el tono de manera muy sutil y gradual hasta llegar a un gran pasaje instrumental. Las voces suenan más angelicales que nunca para aumentar el efecto placentero que produce. ‘Sacro-iliac’ es igualmente otra buena excusa para poner en práctica sus buenas dotes vocales.

 

Cuando leemos el título de ‘Silly Love’ lo último que esperamos es escuchar un potente riff de corte duro, su manera de comenzar esta canción que narra la falsedad del cortejo amoroso estándar. De manera análoga, ‘Clockwork Creep’ es uno de esos temas que un@ empieza a escuchar y piensa “¿qué cojxxxx es esto?” (bueno, en 10cc eso ocurre muchas veces), hasta que nos fijamos en su letra y vemos que se trata de un music-hall narrativo en el que los protagonistas son una bomba y un avión, cada uno cantándonos su punto de vista existencial.

 

Los bonus tracks no aportan nada relevante, pues se trata de un pop más o menos lineal (‘18 Carat Man Of Means’) y un instrumental titulado ‘Gismo My Way’ que podría haber sido una buena balada de haberle puesto letra y haberlo trabajado un poco más. Muy buenas sensaciones dejaba la banda y con dos discos de propósito tan diferente solo quedaba comprobar si podrían seguir avanzando mediante la asunción y conjunción de lo mejor de ambos y crear así una verdadera obra maestra. ¿Lo conseguirán? Enseguida lo veremos.

1) Une Nuit A Paris; 2) I'm Not In Love; 3) Blackmail;

4) The Second Sitting For The Last Supper; 5) Brand New Day; 6) Flying Junk;

7) Life Is A Minestrone; 8) The Film Of My Love;

[BONUS TRACKS:] 9) Channel Swimmer; 10) Good News.

Año de publicación: 1975 

Puntuación:

THE ORIGINAL SOUNDTRACK

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En el tercer intento 10cc consiguió su obra maestra. No estuvo exenta de dificultades su producción, puesto que hubieron de buscar previamente una nueva compañía discográfica que acogiera sus creativas ideas, ya que parecían abocados en ese momento a alguna compañía menor. La enorme creatividad desplegada no repara en el empleo de cualquier instrumento que pueda aportar algo a la elaboración y ejecución de las nuevas composiciones, incluido ese dispositivo llamado Gizmo que idearon los investigadores Godley y Creme. Así pues, en los mismos cuatro miembros recae todo, incluso la producción, no hay músicos adicionales salvo la voz femenina que escuchamos en ‘I'm Not In Love’.

 

Compuesta por los más experimentales Godley y Creme, ‘Une Nuit A Paris’ es una extensa pieza narrativa-teatral que podría haber estado destinada a algún musical exitoso de Broadway y se compone por tres partes continuadas tituladas de forma irónica: 1) One night in Paris; 2) The same night in Paris; 3) Later the same night in Paris; puede tomarse por tanto como una mini-opereta de tres actos sobre una vergonzosa noche en la capital francesa. Lo que une a todas las partes es el memorable estribillo (o lo que puede entenderse como tal) “One night in Paris is like a year in any other place”, donde “Paris” es pronunciado tal cual lo haría un francés (es decir, cantan “Paggis”). Tras cada uno de estos estribillos es cuando se salta a una nueva parte del tema. Durante sus casi nueve minutos va transitando entre diferentes cambios de ritmo y extractos estilísticos que incluyen una brillante parte de teclado de corte progresivo sobre los 3:30 o el tono jazzístico inquietante que inicia la tercera parte. La parte instrumental no se limita a rellenar el vacío, sino que actúa e interviene en la acción narrativa, convirtiendo esta pieza en toda una experiencia musical.

 

Lo que podría denominarse como la anti-canción de amor por excelencia es sin lugar a dudas ‘I'm Not In Love’. La genialidad de este tema está en el contraste entre su estilo amoroso (una voz cálida y unos coros celestiales) y el mensaje transmitido que se sitúa en el polo opuesto, con versos de humor inteligente como “I keep your picture upon the wall / It hides a nasty stain that's lying there” o de crudeza sentimental de claridad meridiana: “I like to see you, but then again / That doesn't mean you mean that much to me”. El tema está basado en los sintetizadores, pero empleados con creatividad y lucidez, sin nada de excesos, y donde se alterna la parte principal con otra igualmente brillante coda en la que cantan a coro “Ooh you'll wait a long time for me”. Más sencilla y discreta es la balada ‘Brand New Day’, donde lo mejor es el inicio donde se entrelazan una buena parte de piano y una melodía descendente de bajo.

 

En ‘Blackmail’ se acercan al funky para contar una entretenida historia en que un chantajista envía unas fotos a una mujer casada que demuestran una infidelidad y le sale el tiro por la culata, pues se las enseña al marido y luego las manda al Playboy, convirtiéndose en una estrella. El potente y desquiciado inicio de ‘The Second Sitting For The Last Supper’ se vuelve luego algo más relajado cuando entra su memorable parte vocal, por lo que sirve de nuevo para crear esos contrastes magistrales tan característicos en los mejores 10cc. A continuación, ‘Flying Junk’ posee uno de los mejores riffs de toda la discografía de la banda, además de un gran trabajo de guitarra que va dejando sus destellos y un magnífico puente (“He's never got the stuff if you ever go to him without money”) en el que se destaca la insensibilidad e inhumanidad de un vendedor de droga y por ende la realidad de cualquier persona que entre en ese mundo de forma activa o pasiva.

 

Tras escuchar un álbum que hasta ese momento resulta prácticamente perfecto, choca encontrar las dos chapuzas finales en lo que era el LP original. En primer lugar, ‘Life Is A Minestrone’ está interpretada en ese estilo humorístico y multiparte que tan bien dominaban, pero por desgracia está rematada por un penoso estribillo y un cargante empleo de metáforas culinarias, que en conjunto llega a resultar molesto. Y ‘The Film Of My Love’ es como una empalagosa canción del festival de San Remo, una mala serenata durante un amoroso paseo en góndola por las aguas lixiviadas e inmundas de los canales de Venecia. Probablemente sea una parodia, pero es demasiado larga y lineal para aceptarla en ese sentido. Hablando de canales, la primera canción que encontramos en los bonus tracks se titula ‘Channel Swimmer’ y posee justo todo lo que le falta a ‘The Film Of My Love’: melodías originales y una impecable parte vocal donde demuestran su técnica. Todavía mejor es ‘Good News’, que en su inicio no parece que vaya a sorprendernos mucho, pero luego llega su elaborado estribillo repleto de bellas armonías para dejarnos hechizados hasta el final.

 

No queda ya más que destacar lo excepcional de esta obra, todo un hito de lo que podría llamarse pop vanguardista, el resultado deseado de la unión permanente de cuatro talentos musicales con inquietudes. Independientemente de los gustos de cada un@, que es un terreno que no vale la pena pisar porque es parte de la libertad individual de todo ser humano, este disco es de los que hacen descubrir un mundo nuevo a quien no conozca la obra de 10cc.

HOW DARE YOU!

Año de publicación: 1976 

Puntuación:

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1) How Dare You; 2) Lazy Days; 3) I Wanna Rule The World; 4) I'm Mandy Fly Me;

5) Iceberg; 6) Art For Art's Sake; 7) Rock'n'Roll Lullaby; 8) Head Room;

9) Don't Hang Up; [BONUS TRACK:] 10) Get It While You Can.

El final de 10cc tal como lo conocíamos llega aquí mediante un disco que ya no explora mucho más de lo previamente visto pero que todavía deja varios grandes temas por el camino. Lo primero que llama la atención es la portada de Hipgnosis: ¿las dos personas que bajan del coche son las mismas de la fotografía del despacho?. Respecto a la música, los cuatro miembros del grupo se siguen repartiendo toda la instrumentación, tan variada y original como siempre. Sin embargo, algo ha ocurrido cuando la manera de comenzar el álbum es una pieza instrumental. Es variada y queda hasta graciosa con el sonido de los bongos, pero es una manera muy discreta de empezar. Justo al final llega lo mejor, pues podemos escuchar una buena melodía de teclado que se queda ahí sin avanzar más.

 

A continuación, en ‘Lazy Days’ escuchamos un estilo que nos recuerda a los Wings, pues son melodías angelicales apoyadas en un sonido denso. Llegando a los dos minutos podemos incluso escuchar las mismas cuatro notas que sonaban en ‘Une Nuit A Paris’, cuando cantaban aquello de “Or is he gonna fall in love the all American way?”. Del mismo estilo pero con todavía mejor resultado es ‘I'm Mandy Fly Me’, donde los versos principales son de una dulzura extrema y se apoyan en una gran melodía de guitarra. La sección central comienza más contemplativa, aunque pronto entra una animada guitarra acústica y se encauza todo de nuevo.

 

Cuando llega ‘I Wanna Rule The World’ ya podemos reconocer su estilo como 100% 10cc (parece esto una fórmula), con esa manera hilarante de comenzar (“I wanna be a boss / I wanna be a big boss”), los cambios de ritmo y los diferentes estilos que se cruzan. Uno de los mejores momentos es cuando introducen la dinámica melodía vocal “What you gonna do / How you gonna do it”. Nuevamente, un pequeño musical concentrado en cuatro minutos. No obstante, el tema que más podría catalogarse como un musical en sí mismo es ‘Iceberg’, donde la historia es bastante difícil de comprender. Tampoco contiene demasiados elementos instrumentales notables, sino más bien la música está al servicio de los vaivenes narrativos.

 

Una de las mejores canciones es sin duda ‘Art For Art's Sake’, que comienza de forma tranquila y envolvente hasta que aparece su potente y pegadizo riff. Pero tanto las potentes estrofas como el pegadizo estribillo contienen memorables melodías, además de realizar una sutil crítica del sistema capitalista. Y eso que todavía no había llegado Ronald Reagan para desregularizar los mercados financieros y que todo se convirtiera en un “pilla el dinero u otro más sinvergüenza lo hará por ti”, pero de manera legal.

 

En la recta final del disco el nivel baja un poco respecto al resto de temas, algo que no esperábamos todavía pero que probablemente servía de indicio para entender la grave escisión que sufriría la banda. El título de ‘Rock'n'Roll Lullaby’ ya es en sí mismo una humorística contradicción, porque la música rock y las nanas no casan muy bien, salvo que te llames Robert Smith y la nana sea más bien una pesadilla. Pero en este caso es un tema tranquilo sin mayor trascendencia, donde lo único destacable es el elaborado estribillo, que tampoco queda claro dónde empieza y dónde acaba. ‘Head Room’ retoma el estilo narrativo aunque está mal rematado por un simplón estribillo que se vuelve extremadamente repetitivo en la parte final. Por último, ‘Don't Hang Up’ es una especie de conversación íntima, en la que primero escuchamos la plegaria de una parte (la masculina) y sobre los tres minutos la contestación que justifica la inevitable separación, todo en clave de humor, con un consejo final: “You got a lot to learn about women”. Lo más gracioso es el final, puesto que estamos escuchando al protagonista decirle (cantando) que no cuelgue, de forma repetida, hasta que escuchamos el sonido que indica que efectivamente le han colgado.

 

La canción adicional ‘Get It While You Can’ no aporta nada interesante aunque al menos tiene un buen estribillo y un buen empleo de la guitarra. Así pues, estamos ante un disco que oscila entre la genialidad y la discreción, que muestra lo mejor que podían conseguir junto a otros temas que adolecen de poco brillo y que quizá podrían haberse pulido un poco más. Quizá la marcha de Godley y Creme aceleró la finalización de este álbum y no permitió un mayor trabajo conjunto. Pero bueno, quedémonos con lo mejor y recomendemos este disco a cualquier persona que guste de la originalidad y la imprevisibilidad.

1) Good Morning Judge; 2) The Things We Do For Love;

3) Marriage Bureau Rendezvous; 4) People In Love; 5) Modern Man Blues; 6) Honeymoon With B Troup; 7) I Bought A Flat Guitar Tutor;

8) You've Got A Cold; 9) Feel The Benefit;

[BONUS TRACKS:] 10) Hot To Trot; 11) Don't Squeeze Me Like Toothpaste;

12) I'm So Laid Back, I'm Laid Out.

Puntuación:

Año de publicación: 1977

DECEPTIVE BENDS

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5cc llamó la prensa musical con sorna a lo que quedaba del grupo tras la deserción de Godley y Creme para formar su propia pareja creativa. Esta escisión salomónica suponía un duro golpe a las aspiraciones e hipotética evolución de la banda, si bien los dos miembros restantes, Stewart y Gouldman, prosiguieron en la misma línea artística iniciada, como si no hicieran falta los otros dos. Pero era inevitable que se notara la ausencia de Godley y Creme, puesto que representaban la amputación de dos miembros irremplazables. Así, se puede decir que estilísticamente se mantiene la misma filosofía pero por el camino se pierde parte de la capacidad de asombrar mediante giros melódicos inesperados o la introducción de instrumentos o sonidos menos habituales.

 

Como si nada hubiera ocurrido, ‘Good Morning Judge’ es la típica pieza funky de 10cc, aunque presenta una buena parte de guitarra y queda graciosa al tratarse de la confesión de un ladrón que se siente feliz por pensar que no ha hecho nada y también por la idea de acabar en alguna prisión de renombre. Y es que parece que el funky es el único estilo mediante el cual pueden mostrar algo de fuerza y alegría, como demuestran nuevamente en ‘You've Got A Cold’, poseedora de buenos coros (que finalizan en ese pegadizo “You've got a… cold”) y una afilada guitarra. Los 10cc más melódicos y agradables aparecen en ‘The Things We Do For Love’, donde demuestran que volviéndose una banda normal consiguen composiciones destacadas, aunque no puede situarse al mismo nivel de grandeza que otros temas anteriores. Peor es cuando se rebajan al tipo de pop adulto aburrido en ‘People In Love’ que justo ese año era dinamitado por la explosión popular del punk.

 

Al menos el humor aparece también, aunque sea en menor proporción, y parece enfocado a mostrarnos varias viñetas de las relaciones amorosas. Además de presentar una gran guitarra slide, ‘Marriage Bureau Rendezvous’ habla de un tipo que acude a una agencia de citas para buscar a una mujer número uno, pero a la hora de rellenar el impreso con sus gustos se da cuenta de que su ideal de mujer es su madre. ‘Modern Man Blues’ habla de la felicidad de otro tipo que es abandonado por su mujer, habilitándole para el tipo de vida que estaba deseando, pero el acompañamiento musical es más convencional en forma de blues algo simplón. Musicalmente ‘Honeymoon With B Troup’ suena mejor, mientras nos hablan de una luna de miel en Francia en la que el novio primero se siente resignado por estar acompañado y no poder flirtear por su cuenta, hasta que se da cuenta de que su extrovertida mujer llama tanto la atención que es él quien no debe perderla de vista.

 

Donde más se echa en falta la ausencia de Godley y Creme es en la suite final ‘Feel The Benefit’, puesto que en su mayor parte suena más bien discreta y falta de chispa. Se divide en tres partes de la que la primera es totalmente olvidable y la segunda casi también, pues no es hasta que llega la parte que cantan “You can walk on the water / You can dabble in the mumbo jumbo” que podemos escuchar por fin algo lo suficientemente memorable. La tercera parte de la suite es la mejor, introducida por una guitarra a lo ‘Dear Prudence’ (los Beatles son la mejor inspiración que se puede tener) y finalizada por una coda instrumental donde la guitarra brilla como no lo ha hecho en todo el álbum y como probablemente no lo haya hecho nunca en un disco de 10cc.

 

Sorprendentemente, lo mejor del disco llega en los bonus tracks de la reedición en CD. No así en ‘Don't Squeeze Me Like Toothpaste’, que mantiene un tono demasiado convencional aunque se agradece el toque humorístico. En cambio ‘Hot To Trot’ recoge la maestría de lo que había sido 10cc, conjuntando un dinámico ritmo de corte disco (incluido un gran sonido de guitarra) y una pegadiza parte vocal en la que nos hablan de una historia divertidamente absurda en que el acercamiento a una chica que está bailando conlleva una respuesta en forma de proposición para hablar de filosofía. La parte final instrumental quizá debería haberse recortado un poco, pero en cualquier caso es un magnífico tema. ‘I'm So Laid Back, I'm Laid Out’ es igualmente genial gracias en parte a un inquietante ritmo y unos graciosos coros que aparecen sobre todo antes del estribillo.

 

Un misterio que estos magníficos temas quedaran fuera del LP original, puesto que habría dejado una mejor impresión de un álbum que conseguía mantener algo del espíritu innovador y multiestilístico que promovió la formación de la banda, pero que indefectiblemente les encaminaba a un convencionalismo en el que irían sumergiéndose sin posibilidad de evitarlo.

CD I: 1) The Second Sitting For The Last Supper; 2) You've Got A Cold;

3) Honeymoon With B Troop; 4) Art For Art's Sake; 5) People In Love;

6) The Wall Street Shuffle; 7) Ships Don't Disappear In The Night (Do They?);

8) I'm Mandy Fly Me; 9) Marriage Bureau Rendezvous.

 

CD II: 1) Good Morning Judge; 2) Feel The Benefit; 3) The Things We Do For Love;

4) Waterfall; 5) I'm Not In Love; 6) Modern Man Blues.

Puntuación:

Año de publicación: 1977

LIVE AND LET LIVE

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Este doble disco en directo recoge una selección de canciones interpretadas en unos conciertos de junio y julio en Inglaterra, solo unos meses después de la publicación de Deceptive Bends. Sorprende que con tan poca diferencia de tiempo respecto a este doble álbum, que vería la luz en octubre, se incluyan todos los temas de aquél excepto uno, si no contamos los bonus tracks. Si nos fijamos en que todo el repertorio está compuesto por Gouldman y Stewart (y únicamente dos temas con Godley o Creme de coautores), nos podemos hacer una idea de por dónde van los tiros. Más innecesaria si cabe es la repetición del álbum previo cuando las diferencias respecto a las versiones de estudio son muy escasas. También podría ser una demostración de los miembros que quedaban de que no necesitaban a los desertores Godley y Creme, pues hasta en directo podrían suplirlos con otros músicos. En cualquier caso, quedaba claro de antemano que nada podía ser lo mismo que antes.

 

Esa decisión de basarse en el material más reciente comporta que del disco de debut únicamente interpreten ‘Ships Don't Disappear In The Night (Do They?)’; ya podrían haber escogida otra más vistosa entre tantas o cuando menos no doblar la duración de ésta porque parece más bien un entretenimiento para los músicos, que no para el público. Más sentido tiene alargar ‘Waterfall’, puesto que si en esa canción se trataba de emular a Neil Young, lo más adecuado era seguir haciéndolo en directo y marcarse un extenso solo de guitarra. Al menos tocan dos de las mejores canciones de How Dare You!: ‘Art For Art's Sake’ y ‘I'm Mandy Fly Me’, aunque la única que puede destacarse realmente es la primera de ellas, puesto que es de las interpretaciones mejor conseguidas de todas las incluidas y además incluye el mejor solo de guitarra, aunque el resto tampoco sean para echar cohetes en general. Está la curiosidad de comprobar cómo suena ‘I'm Not In Love’ en directo, si sabrán al menos mantener la magia del original, y ciertamente lo consiguen pues clavan la interpretación. Eso nos lleva a la siguiente cuestión sobre la necesidad de escuchar un tema en directo cuando es igual que en el estudio. O sea, a escucharlo desde casa, porque asistir en persona a un concierto es algo siempre recomendable y mentalmente saludable.

 

Si recordamos bien, el solo de guitarra final de ‘Feel The Benefit’ era lo mejor de esta composición multiparte, pero aquí no consigue llegar al mismo grado de excelencia respecto a como lo hacía en el estudio y nos quedamos antes con el solo de bajo que le precede, que por cierto es bastante entretenido. Mayor decepción es no encontrar por ningún lado la guitarra slide que le proporcionaba el toque especial a ‘Marriage Bureau Rendezvous’. Lo que no se llega a entender es por qué finalizan el disco con un tema tan vulgar como ‘Modern Man Blues’, como si lo hicieran adrede por estar cansados y no tener ganas de tocar nada complicado. En definitiva, los músicos ya realizan suficiente esfuerzo para poder interpretar los temas más complejos, pero la escasez de éstos y de tocar más éxitos no permite darle a este doble álbum más que una valoración de aceptable para los cánones de 10cc.

2018

1) Dreadlock Holiday; 2) For You And I; 3) Take These Chains;

4) Shock On The Tube (Don't Want Love); 5) Last Night; 6) Anonymous Alcoholic;

7) Reds In My Bed; 8) Lifeline; 9) Tokyo; 10) Old Mister Time;

11) From Rochdale To Ocho Rios; 12) Everything You Wanted To Know About!!!; [BONUS TRACK:] 13) Nothing Can Move Me.

Puntuación:

Año de publicación: 1977

BLOODY TOURISTS

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2018

Como en dirección ascendente ya no podían ir, la mejor opción para no ir cuesta abajo era mantener al menos el mismo nivel, que es lo que consiguen aquí con no poco esfuerzo. O quizá debido a que no se esforzaron todo lo que debían. En este álbum, por primera vez, participan en la composición algunos de los músicos que acompañaban a Stewart y Gouldman, aunque solo se trate de tres temas y sea como coautores junto a alguno de los dos líderes supremos. Tampoco es que sea un hecho relevante, pero quizá es indicativo de que no estaban pasando por un momento creativo demasiado bueno. Aun así, consiguen salvar el álbum y además consiguieron unas ventas bastante buenas, quizá porque el título representa también alguna que otra idea de las que tendrán los habitantes de cualquier ciudad turística en los meses de verano.

 

En las canciones más relajadas, que no son necesariamente baladas de principio a fin, es donde parecen moverse con mayor seguridad. Ser monocordes no sería propio de 10cc y además son, por ejemplo, los suaves cambios de ritmo de ‘Lifeline’ son los que le dan un necesario dinamismo que hacen fluir el tema con placidez. En cambio, la lentitud de ‘For You And I’ juega en su contra aunque presente delicadas melodías vocales, pero lo mejor llega en la sección instrumental pasados los tres minutos, de impecable regusto progresivo. Otros temas como ‘Shock On The Tube (Don't Want Love)’ o ‘Reds In My Bed’ son del tipo de pop-rock animado también característico de la banda, con suficientes detalles para escucharlos con interés, aunque lejos de sus mejores logros. El inicio góspel de ‘Shock On The Tube (Don't Want Love)’ quizá le diera alguna que otra idea a David Byrne para su ‘Road To Nowhere’. Que un disco de 10cc pueda resultar aburrido es un indicio de que algo no va bien, porque hay temas que no hacen sino rellenar espacio sin nada del gancho que solían demostrar con asiduidad anteriormente, como son ‘Last Night’, ‘From Rochdale To Ocho Rios’, que no pasa de ser una nueva recreación de ‘Hotel’ del disco de debut, sin gracia a estas alturas, o la tediosa y zalamera ‘Tokyo’, donde no sirve de nada que intenten imitar motivos japoneses con los instrumentos.

 

El último éxito de 10cc y de los pocos que aún pueden escucharse hoy en día es ‘Dreadlock Holiday’, una ácida visión del turismo en Jamaica. Su estribillo es demasiado repetitivo y simplón, pero los juegos de voces en los finales de estrofa nos devuelven la grandeza de la banda/dúo, así como el pegadizo segmento (que bien podría ser un segundo estribillo) donde cantan “Don't you walk through my words / You got to show some respect”. Les debió gustar tanto la melodía vocal de las estrofas que en la parte central más rápida de ‘Anonymous Alcoholic’ la repiten, puesto que ambas canciones son también autoría de Stewart y Gouldman de manera conjunta. Y precisamente el poco acierto en los estribillos es la tónica general del álbum, donde temas muy melódicos y agradables como ‘Take These Chains’ no pueden rematarse adecuadamente por no poseer un estribillo a la altura del resto de la canción. ‘Old Mister Time’ recoge la vertiente operística y teatral de la banda, aunque la historia en este caso deja más bien indiferente y tampoco ayuda que las estrofas adolezcan de una mejor melodía vocal. La suerte es que los juegos de voces están ahí y los músicos dejan buenos destellos instrumentales por el camino, incluido un aguerrido solo de guitarra. También teatralizada, en el aspecto lírico ‘Everything You Wanted To Know About!!!’ le gana por su graciosa letra sobre un hombre cohibido cuando se le presenta la oportunidad de hacer realidad su fantasía sexual, aunque 10cc han conseguido letras mejores.

 

El bonus track no añade nada relevante y solo destaca el buen trabajo de guitarra que surge tras los estribillos. De haber sido mejor, tampoco hubiera cambiado la percepción que transmite este álbum, que es la falta de consistencia y la repetición de ideas para intentar lograr un resultado que esté a la altura del prestigio que todavía atesoraban, algo que consiguen de manera muy ajustada. Desgraciadamente, a partir de aquí sí que asistiremos a la verdadera caída en desgracia del grupo, principalmente debido a que al dúo Gouldman/Stewart se les irán acabando las ideas poco a poco.

LOOK HEAR?

Año de publicación: 1977

Puntuación:

stars 6.png

1) One-Two-Five; 2) Welcome To The World; 3) How'm I Ever Gonna Say Goodbye; 4) Don't Send We Back; 5) I Took You Home; 6) It Doesn't Matter At All;

7) Dressed To Kill; 8) Lovers Anonymous; 9) I Hate To Eat Alone; 10) Stranger Lover; 11) L.A. Inflatable.

Aunque parezca lo contrario, la portada no es un error, solo debemos fijarnos en la parte superior donde viene escrito el título real del álbum. En Estados Unidos cambiaron ese gigante “Are you normal” por una oveja en la playa, que aquí puede verse en pequeñito en el centro de la imagen. Es casi la única muestra de humor que encontraremos en el disco, puesto que el humor inteligente ya casi ha desaparecido de las letras, o más bien el humor en sí. Tampoco es eso lo más preocupante, sino la falta de ideas que deja traslucir el contenido. Algo tuvo que ver el grave accidente de Stewart que le obligó a mantenerse alejado de la música durante medio año, pero Gouldman tampoco estaba fino y además esto no era más que el principio de la cuesta debajo definitiva de la que nunca lograrían recuperarse.

 

La mayor sorpresa en la composición es que Rick Fenn se consolida tímidamente al aparecer como autor o coautor de tres de los temas. En esa época es también cuando se juntó con Mike Oldfield, así que era un momento espléndido para él. Todavía faltaban unos años para la grabación del desastroso Profiles con el batería de Pink Floyd, Nick Mason. ¡Vaya dos se juntaron a componer! Pero aquí sale airoso y además su única composición en solitario, ‘Don't Send We Back’, es lo mejor del álbum. Es este un tema de ritmo frenético, pegadizo estribillo y soberbia estructura donde brilla sobre todo la percusión, aprovechando por fin la presencia de dos percusionistas en la formación de 10cc. Los otros dos temas con autoría de Fenn son justo los dos anteriores, pero tanto ‘Welcome To The World’ como ‘How'm I Ever Gonna Say Goodbye’ se limitan a seguir el patrón del estilo característico de la banda, que a estas alturas significa que se trata de canciones de afable parte vocal e instrumentación adornada, pero se olvidan rápidamente. Y no son los “nuevos” quienes aportan el peor tema del álbum, puesto que ese dudoso mérito recae en Stewart y su aburrida balada ‘I Took You Home’, que no tiene ningún aliciente, ni siquiera el toque de humor de antaño. Si nos fijamos en ‘It Doesn't Matter At All’, no es realmente mejor, pero pasados los dos minutos ofrece un interesante pasaje instrumental de guitarra recargada que ya representa un punto a favor por encima de la anterior.

 

Temas como ‘One-Two-Five’, el funk de ‘Dress To Kill’ o el honky-tonk de ‘L.A. Inflatable’ pasan sin pena ni gloria como canciones de pop coral agradables pero convencionales. Todavía tenemos suerte y en algunos pocos momentos son capaces de añadir alguna sorpresa por medio, como por ejemplo el fragmento de reggae en ‘One-Two-Five’. Y es que, aparte de la citada composición de Fenn, solo tres temas más podrían destacarse por encima de la media vulgar del disco: el sencillo y jovial riff de guitarra que enaltece ‘Lovers Anonymous’; la bella parte de teclado que envuelve ‘I Hate To Eat Alone’; y el pegadizo ‘Stranger Lover’, que entretiene por sus cambios de ritmo y además posee grandes detalles como el órgano que se escucha hacia la mitad y una introducción de guitarra potente que podría parecer de The Who. Solo le hubiera faltado una parte vocal más memorable y estaríamos ante la última gran composición de Gouldman y Stewart. Pero bueno, esto es lo que hay. Hasta nos podemos sentir satisfechos de que no haya nada ofensivo y que, dentro de la vulgaridad general del álbum, todavía se puedan disfrutar algunos momentos.

TEN OUT OF 10

Año de publicación: 1981

Puntuación:

stars 3.png

1) Don't Ask; 2) Overdraft In Overdrive; 3) Don't Turn Me Away; 4) Memories;

5) Notell Hotel; 6) Les Nouveaux Riches; 7) Action Man In Motown Suit;

8) Listen With Your Eyes; 9) Lying Here With You; 10) Survivor.

Como si Gouldman y Stewart hubieran pensado que el problema del bajón cualitativo de los álbumes de la banda era haber permitido la colaboración en la composición de sus músicos acompañantes, aquí vuelven a basar su repertorio en canciones exclusivamente compuestas por ellos dos. Bueno, esto no es tampoco correcto del todo si nos atenemos a que la versión aquí analizada del álbum es la británica, ya que en Estados Unidos publicaron otra diferente que incluía hasta tres temas diferentes compuestos junto al músico estadounidense Andrew Gold, a costa de dejar fuera otros tres temas más. En cualquier caso, Rick Fenn y compañía ahora han de limitarse a tocar y callar, aunque tampoco parece que hubieran podido hacer mucho más para salvar este desaguisado total.

 

Lo único que en este álbum se acerca tímidamente a la gloria de los mejores 10cc es justo el primer tema, ‘Don't Ask’, una acertada mezcla de pop y reggae que, a diferencia de la anterior ‘Dreadlock Holiday’, posee un gran solo de guitarra y retoma el formato de pregunta-respuesta entre los coros y la voz principal. Lo que no posee es nada de humor al tratarse de un lamento apagado sobre la soledad. En cualquier caso, es la única canción que permite ser escuchada con agrado repetidamente.

 

Por desgracia, humor es lo único que encontraremos después, porque la originalidad y la creatividad se pierden por el camino, lo cual a su vez no permite reír mucho con las letras y aprovechar el humor desplegado. Hemos de asistir a un vulgar tema pop tras otro sin nada que pueda destacarse y que se olvidan rápidamente, que en realidad es lo mejor que puede suceder. Peor todavía es cuando nos toca soportar vergonzosas baladas con un penoso estribillo reggae como ocurre en ‘Memories’, o sin él, simplemente un bodrio total de piano en ‘Lying Here With You’. Aparte del citado primer tema, únicamente podrían salvarse, en un nivel cualitativo todavía menor, ‘Notell Hotel’, ‘Action Man In Motown Suit’ y ‘Survivor’, por poseer al menos unas agradables partes vocales y unos ritmos entretenidos con algunos cambios por medio. Pero destacan en comparación con el desastroso contenido restante, pues aisladamente no son gran cosa y podría haberlo grabado cualquier banda vulgar con acceso a una producción profesional.

 

Es una total pérdida de tiempo pararse a desglosar cada una de las canciones del disco, el grueso del contenido convierte en tarea imposible poder escribir algo aparte de la letra, que es lo de menos. Un insulso álbum impropio de llevar el nombre de 10cc, que en cierta manera ya era impropio desde la deserción de Godley y Creme, pero más todavía cuando se trata de una basura comercial como esta.

stars 2.png

1) 24 Hours; 2) Feel The Love (Oomachasaooma); 3) Yes I Am!; 4) Americana Panorama; 5) City Lights; 6) Food For Thought; 7) Working Girls; 8) Taxi! Taxi!; [BONUS TRACKS:] 9) 24 Hours (radio edit); 10) Dreadlock Holiday (live);

11) I'm Not In Love (live); 12) Feel The Love (radio edit); 13) She Gives Me Pain;

14) Food For Thought (radio edit); 15) The Secret Life Of Henry.

Puntuación:

Año de publicación: 1983

WINDOWS IN THE JUNGLE

Si alguien pensaba que lo peor ya había pasado y que más bajo no se podía caer, desafortunadamente no puede estar más equivocad@. En vez de aprender de los errores anteriores, el dúo Stewart/Gouldman incide en ellos, rodeados de sus fieles músicos que no se molestan en hacerles ver la inutilidad y pérdida de tiempo que supone este álbum, que tampoco es cuestión de criticar abiertamente a quien te paga. Vemos como novedad la participación del saxofonista Mel Collins, quien ha formado parte de grandes bandas como King Crimson pero aquí toca de la manera más vulgar posible, seguramente por la falta de motivación que supondría ver caer tan bajo a lo que años antes había sido uno de las bandas más prestigiosas por su originalidad. Tan solo ocho temas contenía el LP original, algunos alargados demasiado en un ejercicio de masoquismo musical o de no saber cómo conseguir completar el tiempo requerido.

 

El caso es que volver a encontrar piezas largas con diferentes secciones debería ser toda una alegría al retrotraernos a la idea de que ha vuelto la mejor versión (media versión) de 10cc. Pero de nada sirve porque las secciones que conforman cada una de estas composiciones no tienen ni una pizca de inspiración. De hecho, en los bonus tracks encontramos versiones de single editadas que dejan claro que el problema no es la duración. Durante ocho minutos se extiende ‘24 Hours’ y lo único decente que tiene es el ritmo que se repite al inicio y al final, que hace hasta gracia si un@ se acuerda de ‘La fuerza del destino’ de Mecano. Pero la gracia se acaba rápido y lo que nos queda es una insulsa composición que no transmite nada de emoción. Otro tema multiparte es ‘Taxi! Taxi!’, que también resulta extremadamente aburrida sin apenas nada que valga la pena destacar, ni tampoco merece el esfuerzo encontrarlo.

 

De ‘Feel The Love (Oomachasaooma)’ no se sabe si lo peor es que se trate de una canción vulgar de amor o el ritmo reggae tan cutre mediante el que la ejecutan. Pero es que cuando la canción de amor tiene forma de balada, como en ‘Yes I Am!’, el resultado ya sobrepasa los límites de la vulgaridad total, donde no faltan ni el consabido saxofón ordinario ni los catetos coros haciendo “Wow, wow, wow”. De nada sirve que al final aceleren un poco el ritmo. Lo único decente que encontraremos en lo que era el LP original es ‘Americana Panorama’, que en cualquier álbum de los buenos de 10cc no pasaría de ser simple relleno porque además vuelve a aparecer el vulgar saxofón para delimitar su alcance. Fuera de este tema, lo único que puede escucharse con agrado son las canciones en directo de los bonus tracks, es decir, las antiguas (‘I'm Not In Love’ y ‘Dreadlock Holiday’), único motivo de que la valoración no sea aún peor. Aunque para un disco tan malo es indiferente estar un punto por encima o por debajo.

 

Por lo demás, lo único que encontraremos aquí es un descarado reciclaje de ideas sin originalidad ni gracia alguna. Y cuando se atisba algún fragmento o detalle de interés, resulta ser tan poco en comparación con lo demás que no consiguen sino inspirar lástima por esta trayectoria tan descendente del grupo. Ante tal falta de ideas, no podía faltar por ejemplo el previsible funk comercial de ‘City Lights’, con un buen solo de guitarra desaprovechado entre tanta mediocridad, o algo de reggae en la forma del lamentable ‘Food For Thought’, poseedor de un buen puente (“Starve without your love”) que acaba desaprovechado entre tanta mediocridad.

 

No merece la pena extenderse más en señalar defectos, los mismos Gouldman y Stewart probablemente se dieran cuenta de que estaban en un callejón sin salida y por ello 10cc se disolvió, ambos necesitaban dedicarse a otros proyectos y liberarse de la presión de hacer honor al prestigio de la banda, prestigio que habían liquidado en pocos años. En los noventa les volverían las ganas de seguir, pero volviéndose a estancar muy pronto, como veremos. Y bueno, el título del disco no es ninguna broma sobre Bill Gates porque en 1983 todavía no había ideado su invento multimillonario.

1) Woman In Love; 2) Wonderland; 3) Fill Her Up; 4) Something Special;

5) Welcome To Paradise; 6) The Stars Didn't Show; 7) Green Eyed Monster;

8) Charity Begins At Home; 9) Shine A Light In The Dark;

10) Don't Break The Promises; [BONUS TRACKS:] 11) Woman In Love (radio edit);

12) Man With A Mission; 13) Welcome To Paradise (7'' edit); 14) Don't;

15) Lost In Love; 16) Woman In Love (dj edit).

Puntuación:

Año de publicación: 1992

MEANWHILE

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10cc era un proyecto ya muerto. Casualidades de la vida, la publicación y éxito de ventas de una recopilación que recogía lo mejor de 10cc y del dúo Godley & Creme por separado, provocó que les llegara una jugosa oferta económica para que se volviera a reunir el cuarteto original. Y ellos respondieron tomando el dinero y elaborando este álbum que físicamente reunía a los cuatro pero espiritualmente seguía siendo obra de Gouldman y Stewart, autores de todas las composiciones; Godley y Creme no hacen sino poner las voces en los coros, una manera de dejar a todos contentos pero distando mucho de ser una reunión propiamente dicha. Bueno, Godley es el cantante principal en ‘The Stars Didn't Show’, pero la canción es una balada tan vulgar, tan típica de los ochenta además, que resulta irrelevante quien la cantara.

 

Después de casi una década desde la primera disolución de la banda, se podría pensar que había transcurrido tiempo suficiente para retomar este proyecto con frescura e ideas nuevas, pero nada más lejos de la realidad. Los encargos, encargos son y a ellos les habían contratado para rememorar la era gloriosa del grupo aunque, dadas las circunstancias, esta música conecta en realidad con los años ochenta de su trayectoria. De hecho, mediante ‘Woman In Love’ demuestran que se habían quedado en el mediocre estilo de rock AOR de la década anterior, aunque como mínimo suena amable y sin excesos de sintetizadores ni nada por el estilo. Lo único excesivo son sus injustificables seis minutos de duración que se completan con estériles pasajes instrumentales.

 

El grueso del álbum lo conforman canciones de relleno que al menos suenan agradables en general, como ‘Shine A Light In The Dark’, ‘Something Special’ o el rock de pub de ‘Fill Her Up’ (más propio de Status Quo). Bueno, si se hubiera de comentar todo el relleno, habríamos de escribir la mitad de los títulos de este álbum, ya que la insignificancia general es muy notable. ¿Y qué puede decirse de canciones así? Pues la verdad que muy poco, por no decir nada que resulte de interés. Ni siquiera las letras, sin la originalidad ni el humor de antaño. Pero bueno, al menos han intentado que suene todo agradable dentro de la mediocridad. En el caso de las baladas, peor que en ‘Don't Break The Promises’ no podrían haberlo hecho, al tratarse de una vulgar canción que habría encajado muy bien en cualquier disco de Michael Bolton. Está coescrita junto a Paul McCartney, lo cual solo puede entenderse en clave de venganza de este por el flaco favor que Stewart le hizo en las composiciones de Press To Play, el peor álbum de toda la carrera de McCartney. ¿Eric, te acuerdas de ‘Pretty Little Head’ o ‘Angry’? pues ahí las tienes devueltas.

 

Solo se podrían salvar tres canciones de la mediocridad general de este disco, al sonar más a lo que podríamos esperar de un nombre otrora prestigioso como el de 10cc. El tono inquietante y el estribillo donde las melodías y armonías vocales van por separado en ‘Wonderland’ le dan ese toque diferente y necesario. En cuanto a ‘Welcome To Paradise’, en él retoman los aires reggae con gusto de ‘Dreadlock Holiday’ y consiguen un tema pegadizo, sobre todo en la parte donde cantan “There's a coup coming on”. También puede escucharse con agrado ‘Charity Begins At Home’ aunque se parezcan más a Supertramp que al sonido más impredecible de 10cc.

 

En cuanto a los bonus tracks, son más de lo mismo o incluso peor, ya que ‘Don't’ es demasiado simplona, que ya es decir en este disco, y ‘Lost In Love’ se sumerge en todos los clichés de lo que debe ser una vulgar canción de rock adulto, lo cual es un insulto a la inteligencia de cualquier seguidor/a de esta banda. En definitiva, fue el dinero lo que motivó este retorno e igual que el dinero no puede comprar amor, tampoco puede comprar inspiración ni originalidad.

MIRROR MIRROR

Año de publicación: 1995

Puntuación:

stars 4.png

1) Yvonne's The One; 2) Code Of Silence; 3) Blue Bird; 4) Age Of Consent;

5) Take This Woman; 6) The Monkey And The Onion; 7) Everything Is Not Enough;

8) Ready To Go Home; 9) Grow Old With Me; 10) Margo Wants The Mustard;

11) Peace In Our Time; 12) Why Did I Break Your Heart; 13) Now You're Gone;

14) I'm Not In Love.

Si tras una década de separación y con la motivación adicional que debía suponer participar como cuarteto de nuevo, aunque en la práctica seguían siendo un dúo, lo mejor que habían podido ofrecer era Meanwhile, era previsible que su continuación decayera irremisiblemente. De nuevo sin Creme ni Godley, lo que marcó el bajón artístico y la disolución final y definitiva de 10cc fue que Gouldman y Stewart también rompieron su asociación, dedicándose a grabar cada uno por su cuenta las canciones que le correspondían sin apenas coincidir simultáneamente en el estudio de grabación. Esta falta de implicación, unida a la ya consabida falta de inspiración, es la explicación rápida y sencilla de por qué este álbum es tan malo.

 

Cuando hay pocas ganas y poca inspiración, es habitual echar mano de géneros conocidos o poco arriesgados y ya probados con anterioridad. El tan socorrido reggae es una opción evidente. En el caso de ‘Yvonne's The One’, escrita por Stewart junto a Paul McCartney, se trata en realidad de una canción descartada de cuando se grabó Press To Play, con lo cual ya está todo dicho y de nada sirve que el propio McCartney participe en la grabación. Más insultante resulta ‘Margo Wants The Mustard’, ya que pretenden que el oyente se lo pase bien al mismo tiempo que ellos, pero con esta propuesta tan bochornosa no es posible. ‘Take This Woman’ al menos posee un estribillo algo elaborado y con un buen juego de voces, además de un imprevisible inciso de tono celestial que rememora las capas de sintetizadores de ‘I'm Not In Love’. Precisamente de su canción más exitosa y recordada incluyen aquí una regrabación en plan acústico, sin percusión, que se antoja innecesaria porque además está reducida a las estrofas principales. Ha de destacarse también el precioso estribillo de ‘Grow Old With Me’, malogrado porque el resto del tema es mucho más convencional y olvidable.

 

También es un recurso fácil y habitual cuando escasea la inspiración el lanzarse a por las baladas edulcoradas. En ese sentido, ‘Ready To Go Home’ puede tomarse como el paradigma de balada vulgar de las que pueblan las ondas hertzianas desde siempre, aquí actualizada a los noventa. Desafortunadamente, no será el único caso de balada vulgar y encontramos más ejemplos como ‘Code Of Silence’, que aun siendo floja al menos tiene algún detalle de gracia, como cuando cantan la parte de “It's a deadly game (speak to me now)”. La acústica ‘The Monkey And The Onion’ es lo que podría escribir Paul McCartney en cinco minutos con poco esfuerzo. Al menos ‘Now You're Gone’ tiene una melodía algo más inspirada. Eso sí, la que suena a McCartney total incluso en el título es ‘Blue Bird’, en forma de balada acústica de medio tempo y con agradables melodías vocales. En los mejores álbumes de 10cc no hubiera pasado del calificativo de relleno, pero aquí destaca en contraste con el penoso nivel general.

 

Cuando un tema presenta elementos de los más característicos de 10cc (ritmo ameno, armonías vocales, coros, destellos de guitarra) como es el caso de ‘Everything Is Not Enough’, el resultado final es aceptable y poco más, demostración de que la magia de antaño se había perdido sin remedio. Peor todavía es cuando tocan un blues-rock con la tecnología más moderna de los noventa, ya que da lugar a la creación de un horror mayúsculo como ‘Age Of Consent’, que más estéril no puede sonar. Vuelve Rick Fenn para participar tocando la guitarra en la lamentable ‘Peace In Our Time’, por lo que está muy mal desaprovechada la ayuda, aunque es la guitarra lo único que se salva del ridículo más espantoso.

 

La única canción que valdría la pena recordar de este álbum es ‘Why Did I Break Your Heart’, puesto que emplea con mesura y gusto los sintetizadores para acompañar la parte vocal mejor cantada y más expresiva del disco. La aparición del saxofón es un pequeño detalle vulgarizador, pero por lo demás posee ese sentimiento convincente que se había perdido en la banda. Acababa así, de la peor manera posible, la historia de 10cc. En realidad, puede decirse que su historia había acabado cuando se fueron Godley y Creme, pero de todas maneras no tenía sentido haber vuelto en los noventa cuando no había nada que ofrecer. Así que es mejor detenerse en la producción de los años setenta y pretender que nunca hubo una continuación, única forma de que no se desvanezca la magia especial que tuvieron en su época gloriosa.

IN CONCERT

Año de publicación: 1995

Puntuación:

stars 8.png

1) Intro; 2) Silly Love; 3) Baron Samedi; 4) Old Wild Man; 5) The Sacro-iliac; 6) Somewhere In Hollywood; 7) Donna;

8) Ships Don't Disappear In The Night (Do They?); 9) The Worst Band In The World; 10) The Wall Street Shuffle; 11) Rubber Bullets.

El impagable programa musical King Biscuit Flower Hour que comenzó en los años setenta, dedicado a radiar conciertos de un gran número de grupos y artistas que pasaron por su escenario, nos ha ofrecido muchas sorpresas y entre ellas está el poder recuperar un concierto de 10cc de noviembre de 1975. Estamos, por tanto, ante el cuarteto original sin más acompañamiento, ellos solos se bastan para ejecutar su compleja música. Sorprendentemente, no se incluye ni un solo tema del que era entonces su álbum recién salido del horno, The Original Soundtrack, dedicándose a desgranar un repertorio seleccionado de sus dos primeras obras.

 

Vaya por adelantado que nadie va a encontrar aquí nada novedoso o revelador salvo la inclusión de algunos irrelevantes pasajes instrumentales para completar tiempo. Por ejemplo, la duración de ‘Baron Samedi’ es tan extensa porque, aparte de la consiguiente sección instrumental, se dedican a interactuar con el público, pero no está nada mal la recta final donde la guitarra suena más fiera y aguda que nunca, como si hubieran invitado a Carlos Santana al escenario. Todavía más alargada es la entusiasta interpretación de ‘Rubber Bullets’, un total de doce minutos sin que su amplia improvisación instrumental llame la atención salvo en la recta final en la que aceleran vertiginosamente el ritmo hasta acabar con el público entregado.

 

En cuanto al concierto en sí, algunos detalles concretos son los que pueden suscitar el interés en este valioso documento de la primera etapa de 10cc, como por ejemplo el espectacular solo de guitarra de ‘Somewhere In Hollywood’, que es de antología. La voz en falsete de ‘Donna’, que ellos mismos se toman a broma, no puede mantenerse al mismo nivel que en el estudio pero salen bien airosos. Recordemos que en Live And Let Live ni siquiera se atrevieron a incluirla, si es que llegaron a tocarla en directo tras la deserción de Godley y Creme. Para que el público moviera el esqueleto no podía faltar uno de sus temas más bailables, ‘Ships Don't Disappear In The Night (Do They?)’, aunque al mismo tiempo sea de los menos interesantes y quede incluso superfluo al lado de ‘Rubber Bullets’.

 

En cualquier caso, el interés histórico de este concierto supera con creces el apartado musical, muy enfocado a trasladar al directo lo mismo que ya conocemos del estudio, lo cual por otro lado también tiene su evidente mérito y por ello se recomienda conocer este álbum. Satisfacer la curiosidad de saber cómo pueden sonar en directo unas piezas tan variadas y que requieren tanta precisión en algunos casos, ya es motivo suficiente para no dejar pasar la oportunidad de escucharlo.

STRAWBERRY BUBBLEGUM

Año de publicación: 2003

Puntuación:

stars 6.png

1) Sausalito (Is The Place To Go); 2) Come On Plane; 3) Tampa, Florida;

4) Have You Ever Been To Georgia?; 5) Travellin' Man; 6) Crickets; 7) Susan's Tuba;

8) Today; 9) Umbopo; 10) Safari; 11) Da Doo Ron Ron; 12) The Joker; 13) Funky City; 14) Man With The Golden Gun; 15) When He Comes; 16) Roll On; 17) Wicked Melinda; 18) Willie Morgan; 19) Pig Bin An' Gone; 20) Warm Me; 21) Oh Solomon;

22) Boys In Blue; 23) There Ain't No Umbopo.

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Strawberry Studios era el nombre de unos estudios de grabación cercanos a Manchester y fundados por los miembros de 10cc en 1968, es decir, unos años antes de que se formara la banda bajo ese nombre, ya que previamente emplearon estos estudios como banco de pruebas, aprovechando los encargos que recibían para ir adquiriendo más experiencia y para probar nuevas ideas. Con el subtítulo de A Collection of Pre-10CC Strawberry Studio Recordings 1969–1972, este álbum ofrece una panorámica de esos años, obviando sorprendentemente algunos éxitos como ‘Neanderthal Man’. En cualquier caso, podemos ver a Godley, Creme, Stewart y Gouldman muy activos, participando en tareas de producción, así como adoptando el rol de músicos o cantantes, según la canción de que se trate, pero todo enfocado a una música comercial sin aparente relevancia, si bien pueden encontrarse trazas de experimentación sonora y vocal que serviría para la carrera futura de 10cc.

 

Los nombres de grupos y artistas que aparecen como titulares de las canciones son irreconocibles, probablemente adscritos tan solo al circuito musical británico, aunque algunos de ellos eran invenciones de los propios 10cc. Entre los nombres de bandas que podemos leer está el de Manchester City FC, algo que hoy resultaría impensable por el tema de derechos de imagen. Pero a finales de los sesenta ese club había ganado la liga de fútbol y un título europeo, por lo que sus fans debían estar eufóricos (no como ahora, que la mayoría de clubes ganadores lo son a base de talonario y no se entiende dónde está la gracia). Así que queda claro de qué equipo eran los 10cc, puesto que ‘Boys In Blue’ es un himno futbolístico y es lo único realmente flojo que encontraremos aquí, sobre todo porque obviamente no tiene un propósito artístico. También vemos a un tal Peter Cowap, músico de Manchester, como asiduo de los estudios Strawberry, aunque sus canciones son de las más discretas, la mayoría compuestas sin ayuda de ninguno de los 10cc. En ‘Safari’ sí se nota la mano de Gouldman en esos pegadizos coros que aparecen tras el estribillo.

 

Hay que fijarse un poco, porque pueden observarse ligeros detalles musicales que luego se retomarían más adelante por 10cc con mejorado propósito. Por ejemplo, las notas que inician ‘Have You Ever Been To Georgia?’ se aprovecharían unos pocos años después para la sección central de ‘Une Nuit A Paris’; de igual manera, la versión pop más rápida de ‘Da Doo Ron Ron’ parece el germen de la futura ‘Rubber Bullets’. Sutiles detalles son los que denotan la mano de unos originales músicos detrás, como por ejemplo algunos cambios de ritmos en ‘Travellin' Man’, aunque las composiciones sean demasiado ligeras para considerarlas con seriedad. También aprovechan algún que otro préstamo, algo inevitable para una música de propósito descaradamente comercial, por lo que en ‘Tampa, Florida’ toman como referencia, de forma muy clara, ‘All Along The Watchtower’ de Bob Dylan para realizar una variación en su riff inicial.

 

Respecto a la diversidad, en esta recopilación no nos podemos quejar para nada, otro asunto diferente es que tal diversidad devengue en algo realmente productivo. Así, podemos encontrar música funky (‘Funky City’), calypso (‘Wicked Melinda’), pop que haría honor al calificativo de bubblegum (‘Willie Morgan’, ‘Sausalito (Is The Place To Go)’), gospel (‘Come On Plane’), blues (‘Roll On’) o incluso simple rock (el instrumental ‘Pig Bin An' Gone’). Pero nada que nos invite a escuchar repetidamente estas canciones. De ‘Umbopo’ encontramos dos versiones, la segunda de ellas titulada ‘There Ain't No Umbopo’ y grabada por un grupo llamado Crazy Elephant, pero contando también con Godley como cantante. En la primera de ellas se trata de Stewart, Godley y Creme bajo el nombre de Doctor Father, recreando con mayor propiedad los juegos de voces que anteceden aquí de manera más profesional los histrionismos del futuro. El problema es que se exceden demasiado repitiendo “There ain't no Umbopo”, sobrepasando en total los cinco minutos, lo cual se antoja excesivo para una canción de pop coral. La segunda parece que va a ser más de lo mismo, pero a los tres minutos se ha acabado y luego da paso a una sorpresa en forma de tonada acústica cantada en un tono como de canción infantil.

 

Al final, la sensación que nos deja esta recopilación es que el calificativo de pre-10cc que se anuncia en la portada se queda un poco grande, ya que se trata de música comercial ligera con solo algunos atisbos de la grandeza del cuarteto. Solo algunas canciones como las indicadas pueden recordar que están implicados los miembros de 10cc, que son además de lo poco realmente destacado en esta recopilación, a las que podrían sumarse ‘Today’, ‘When He Comes’ y ‘The Joker’. Muy disperso queda todo para poder distinguir los momentos interesantes de los más convencionales, por lo que la experiencia de escuchar este álbum no es tan satisfactoria como cabría desear. En definitiva, no sobrepasa el calificativo de curiosidad sin más.

VÍDEOS

I'M NOT IN LOVE: THE STORY OF 10cc

Año de publicación: 2015

Tan solo una hora dura este estupendo documental que repasa la carrera de 10cc desde los inicios en la música de cada uno de los miembros originales (destacando, por supuesto, las sensacionales canciones que compuso Gouldman) hasta básicamente la separación a finales de los setenta, ya que después solo se dan algunas pinceladas de la dedicación particular de cada uno de ellos. Descubrimos, pues, la fábrica de ideas en que se convirtieron los estudios de grabación que fundaron a finales de 1968, Strawberry Studios, puesto que grabaron una gran cantidad de singles bajo nombres de bandas inventados e incluso algunos llegaron a alcanzar cierto éxito, como por ejemplo el hipnótico ‘Neanderthal Man’, fruto de unas pruebas en el estudio que no estaban destinadas a darle forma a ninguna canción. En una hora de duración no da tiempo para mucho, pero se habla de la carrera posterior de Godley y Creme, con extractos de canciones incluidas, así como su faceta de creadores y directores de vídeos musicales muy conocidos. También asistimos a una explicación de Creme sobre el Gizmo, el dispositivo que inventó para acoplar a la guitarra eléctrica y obtener nuevos sonidos. En definitiva, un documental muy entretenido y que se hace muy corto, sobre todo porque un@ se queda con ganas de conocer más sobre tan interesante e ingente producción.

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