top of page

SLY & THE FAMILY STONE

2022

A WHOLE NEW THING

Año de publicación: 1967 

Puntuación:

1) Underdog; 2) If This Room Could Talk; 3) Run, Run, Run; 4) Turn Me Loose;

5) Let Me Hear It From You; 6) Advice; 7) I Cannot Make It; 8) Trip To Your Heart;

9) I Hate To Love Her; 10) Bad Risk; 11) That Kind Of Person; 12) Dog;

[BONUS TRACK:] 13) What Would I Do.

Sly whole new thing.jpg

2022

Nacido Sylvester Stewart y cambiado su nombre artístico a Sly Stone, este multiinstrumentista fundó en San Francisco junto a su hermano guitarrista Freddie Stone (su hermana Rose Stone, teclista, se uniría para el segundo álbum, aparte de más familiares involucrados) y otros músicos la banda Sly & The Family Stone. La propuesta del grupo fue muy original desde el principio, pues aunaron muchos géneros con el funk como base principal, pero con un sonido que se alejaba de cualquier otro grupo de funk del momento. Así pues, su fusión con el rock, el soul, el góspel y la psicodelia fue una propuesta musical singular y que, aun no aportándoles un éxito inmediato, sentó las bases para que se convirtieran en uno de los grupos más importantes de la historia del funk.

 

Comenzar el álbum con una tonada infantil como la que tocan las trompetas en ‘Underdog’ deja una mala primera impresión, pero pronto nos fijamos en cuáles son las virtudes de este grupo porque la canción nada tiene que ver con algo infantil, sino que se desarrolla como un vibrante tema de baile al estilo que será marca de la casa, donde además los intermedios instrumentales nos regalan una épica melodía de las trompetas. Así que mejor presentación para el disco no pudo haber. Con apenas dos minutos ya demuestran en ‘Turn Me Loose’ su capacidad para hacer mover el esqueleto al personal, si bien demasiado forzados suenan en ‘Run, Run, Run’ o ‘Advice’, pero eso es algo que irán puliendo con el transcurso de los años. Mediante ‘If This Room Could Talk’ casi que dejan sin sentido la aparición en los setenta de esas big-bands de fusión que tanto se parecían entre ellas y que hubieran mejorado considerablemente si hubieran tomado como referencia el ritmo de estos chicos y su habilidad para emplear arreglos inteligentes.

 

En cambio, cuando llega ‘Let Me Hear It From You’ queda meridianamente claro que lo suyo no son las baladas, aunque en ‘That Kind Of Person’ consiguen que no sea tan bochornosa al adoptar un estilo más soul, pero es la canción más larga del álbum (cuatro minutos y medio) y eso no es precisamente un punto a favor, de tal manera que cuando llevamos la mitad ya estamos aburridos de tanta emoción falsa y trompetazos estridentes. Viene perfecto que a continuación llegue ‘Dog’ porque se inicia con esas mismas trompetas molestas, pero el atractivo ritmo con el que se desarrolla hace cambiar pronto el panorama, aunándolo a una parte vocal con gancho mientras que el tema va creciendo por sí solo. La segunda mitad del álbum es más consistente y tan solo con mantener un elaborado ritmo, como en ‘I Cannot Make It’, consiguen también mantener el interés del oyente/danzante.

 

El original empleo de las voces en ‘Trip To Your Heart’ y la inteligente psicodelia que aplican a la música marcan un precedente para la banda, aparte de sus originales melodías. Esta fusión de estilos no tenía precedentes y definía de esta manera a un nuevo grupo con ideas singulares que ofrecer. Más contenida se muestra en principio ‘I Hate To Love Her’, perfectamente adornada por los coros mientras se van añadiendo cambios de ritmo y toques inteligentes de voces e instrumentos, conformando un extraño pero atrayente tema al que únicamente le faltaría alguna melodía más definida. Como un emotivo soul al estilo de Motown se desarrolla ‘What Would I Do’, de tal manera que no desentonaría en cualquier disco de los importantes de ese estilo. ‘Bad Risk’ también bebe directamente del soul de la época, pero en este caso lo hace con el encanto de un ritmo dinámico que lo interioriza más en lo que es el estilo de la banda.

 

En resumen, nos encontramos ante un buen comienzo de carrera. Se apreciaban muchas virtudes en este grupo, tanto en la diversidad del sonido como en la capacidad de Sly como compositor. Bien podía torcerse todo y derivar hacia un funk bailable con una orientación comercial, que es hacia donde pudieron dirigirse en su segundo álbum, pero afortunadamente este grupo mostrará una vocación artística que lo elevará al primer nivel del movimiento funk.

1) Dance To The Music; 2) Higher; 3) I Ain't Got Nobody (For Real);

4) Dance To The Medley; 5) Ride The Rhythm; 6) Color Me True; 7) Are You Ready;

8) Don't Burn Baby; 9) I'll Never Fall In Love Again;

[BONUS TRACK:] 10) Soul Clappin'.

DANCE TO THE MUSIC

Año de publicación: 1968 

Puntuación:

Sly dance.jpg

La continuación del debut de Sly and The Family Stone (donde ha entrado la hermana Rose como teclista) nos los muestra más precavidos con la experimentación pero también que han tomado nota de los errores cometidos. Aquí volvían con un sonido todavía más consistente, si bien lo enfocan hacia la música de baile, tal como nos anuncian con el nombre del álbum. Solo hay que echar otro vistazo a los títulos de las canciones para corroborarlo: ‘Higher’, ‘Dance To The Medley’, ‘Ride The Rhythm’, ‘Are You Ready’, etc. Casi el único título que desentona es el de ‘I'll Never Fall In Love Again’, el cual esconde una balada interpretada también de manera bailable y evitando así los errores de su disco de debut, donde las baladas daban vergüenza ajena. Aquí, la citada canción va cobrando fuerza conforme avanza, en la mejor tradición del soul. En cualquier caso, el álbum deja la impresión como si todo su contenido se tratara de una misma canción con algunas variaciones. Aparte, no hay estribillos que destaquen, todo está basado en los ritmos y las melodías vocales de las estrofas, lo cual supone el mayor problema que presenta esta obra.

 

La canción que da título al álbum nos muestra al grupo con todo su potencial enfocado a la música de baile aunque con un apartado vocal devoto del soul, pero no una música convencional sin alicientes, sino con todos los ingredientes particulares de la banda y su excelente ejecución. Todo ello era una sensación en esa época, no existía mucha oferta de música de baile por parte de grupos serios (por llamarlos de alguna manera). Pero claro, aquí nos sirven varias tazas de lo mismo y eso hay que ir con ganas de tomarlo. Por ejemplo, se ha de estar muy familiarizado con este tema para encontrar diferencias entre ‘Dance To The Music’ y ‘Ride The Rhythm’. Así que para los menos entusiasmados que escuchen esta música desde el sofá de su casa, prestará más bien atención a la guitarra distorsionada de ‘Are You Ready’ o a ‘Soul Clappin'’ y sus “Ooohhh” al estilo de los primeros Beatles (o sea, de su debut en LP, no de los Beatles de Hamburgo).

 

La pieza central del álbum, por sus doce minutos de duración, es ‘Dance To The Medley’, si bien no se diferencia de lo propuesto en el resto de temas. El comienzo calmado, aunque sea breve, de ‘I Ain't Got Nobody (For Real)’ sirve de pequeño descanso ante tanto baile circundante, pero no tardan nada en volver a la fiesta musical que nos ofrecen. En cualquier caso, todo el álbum es de un buen nivel salvo la más vulgar ‘Don't Burn Baby’, cuyo estribillo queda excesivamente simplón y las estrofas parecen inspirarse en ‘(I Can't Get No) Satisfaction’ de los Rolling Stones pero de manera acelerada, es decir más parecido a como la cantaba en directo Otis Redding. Al menos la guitarra de Freddie consigue elevar un poco el nivel por encima del mero relleno. Así pues, este álbum está destinado a los/las amantes de la música funk pionera y destinada a las pistas de baile. Para el resto de los mortales, es un interesante álbum pero demasiado monocorde en su propuesta.

LIFE

Año de publicación: 1968 

Puntuación:

1) Dynamite!; 2) Chicken; 3) Plastic Jim; 4) Fun; 5) Into My Own Thing; 6) Harmony;

7) Life; 8) Love City; 9) I'm An Animal; 10) M'Lady; 11) Jane Is A Groupee;

[BONUS TRACK:] 12) Only One Way Out Of This Mess.

Sly life.jpg

El tercer álbum de Sly & The Family Stone suele pasar desapercibido por no tener ya el impacto de sus inicios (ya no hay factor sorpresa) y por el gran prestigio posterior adquirido por los álbumes que le suceden (Stand! y There's a Riot Goin' On), pero no es precisamente una obra menor aunque sus ventas fueran discretas. Se mantiene la formación estable del álbum previo y prosiguen con su estilo bailable impregnado de psicodelia que ya conocemos, si bien esto tampoco significa que su música vaya a ser predecible.

 

Una inesperada guitarra muy afilada y en estilo de blues es lo que abre ‘Dynamite!’, aunque muy pronto nos adentramos en el peculiar estilo bailable del grupo y conforme avanza va aumentando paulatinamente la intensidad sin que nos demos cuenta. Lo que resulta más esperable es escuchar la imitación del sonido de un pollo en ‘Chicken’, una canción donde se alternan diferentes vocalistas con la voz principal. Pero demuestran que son los reyes de las pistas de baile con canciones instantáneamente pegadizas como ‘Fun’ o ‘Harmony’, esta última incluyendo varios cambios de ritmo para que resulte todavía más entretenida. Para que nos hagamos una idea de lo que es este álbum, la canción de mayor duración es el bonus track ‘Only One Way Out Of This Mess’ y no llega a los cuatro minutos, pero es que si la hubieran recortado habría quedado mejor porque en la mitad de tiempo lo ha dicho todo y muy bien, por cierto.

 

Bajo un ritmo mucho más pausado de lo habitual, ‘Into My Own Thing’ se desarrolla como un mantra donde la guitarra destaca con especial brillo. El solemne inicio de ‘Plastic Jim’ los introduce en terreno de Frank Zappa, sobre todo al aludir en la letra a la “plastic people” (recordemos que la canción de Zappa con ese título es justo de un año antes), por lo que podemos hacernos una idea de la sutil brillantez de la composición si pensamos en un Zappa que hubiera buscado algo más bailable y con menos cambios de ritmo. Se ha de destacar también el impresionante trabajo en el bajo de Larry Graham. Poca seriedad transmite el comienzo de ‘M'Lady’ y la jocosa melodía aguda de saxofón que suena, así como los devaneos vocales, pero la canción va tornándose más seria y sofisticada conforme avanza, logrando asombrosamente que las melodías que hemos escuchado previamente alcancen una gloria impensable al inicio.

 

Más discreta suena ‘Love City’ a pesar del esfuerzo del baterista y ‘Life’ podría pasar perfectamente por una canción soul de Motown para todos los públicos. También es una lástima que ‘I'm An Animal’ quede demasiado robótica en las estrofas principales, debido a la repetición tan fría del título, porque por medio insertan unos primorosos y apacibles pasajes psicodélicos que quedan así algo desaprovechados. Una de las canciones más pegadizas es ‘Jane Is A Groupee’, pero en este caso debido al gancho de su apartado vocal, a lo que se ha de sumar su imprevisible estructura donde las voces aparecen y desaparecen con más ganchos. Mientras, los instrumentos desgranan atrayentes melodías bajo una impensable producción donde se nos muestran reverberaciones y una organización en la cual cada instrumento releva a otro para dejar su impronta. Una pequeña joya del funk psicodélico que permite, junto a otras canciones destacadas, ensalzar Life como uno de los álbumes verdaderamente recomendables de este grupo.

2023

STAND!

Año de publicación: 1969

Puntuación:

1) Stand!; 2) Don't Call Me Nigger, Whitey; 3) I Want To Take You Higher; 4) Somebody's Watching You; 5) Sing A Simple Song; 6) Everyday People;

7) Sex Machine; 8) You Can Make It If You Try.

Sly Stand.jpg

2023

Llegamos aquí al verdadero hito en la carrera de Sly & The Family Stone, pues la evolución seguía en sentido ascendente pero el salto cualitativo registrado en Stand! es ya muy significativo. Su estilo ya está dominado y tan solo cabía estar más inspirado con las melodías para que esas estructuras imprevisibles y cambiantes de sus canciones, aparte de la técnica instrumental para mantener un ritmo sin caer en la monotonía, les permitiera alcanzar uno de los puntos álgidos de su carrera. Lo más loable de todo no es lo estrictamente musical, que lo es y bastante, sino la valentía de abordar conflictos graves en las letras, sobre todo porque lo que uno espera por último de la música bailable es que sea reflexiva. Se trata de aprovechar el éxito para reivindicar la necesidad de afrontar problemas sociales, pero no solamente en declaraciones a la prensa, sino en la música, que es lo que finalmente llega. Porque vemos a muchas estrellas musicales cuya producción no aborda ningún tema trascendente pero que luego se muestran reivindicativos en entrevistas, lo cual tampoco sirve de mucho si esa reivindicación se suaviza en función del medio que les entrevista, que para eso están también los responsables de marketing e imagen. Pero Sly y sus acólitos consiguen encajar las reivindicaciones en su música pegadiza y bailable, lo cual amplifica su mensaje de manera exponencial.

 

Hasta ahora habíamos visto cómo fusionar el funk, el rock y la psicodelia en una amalgama original e inigualable. Cuando escuchamos la canción ‘Stand!’ iniciando el disco, observamos también que se puede amalgamar todo lo anterior con el sentido épico, consiguiendo un magnífico tema que también sirve en su letra para reflejar una época en la que los ciudadanos ya protestaban por los abusos de autoridad en Estados Unidos: obligatoriedad de ir a Vietnam, asesinatos de políticos izquierdistas, discriminación racial, etc. Y bueno, aparte de las memorables melodías que contiene ‘Stand!’, su original estructura permite que en tres minutos haya un poco de todo, incluso un vibrante último minuto con una coda que invita a saltar del asiento. Aunque para canciones reivindicativas no puede haber nada más explícito que ‘Don't Call Me Nigger, Whitey’, aunque pierde fuelle por sus paradas rítmicas. Curiosamente, en el libreto aparece escrito el verso “they were talkin' angry to each other”, aunque en la canción no parece que diga “angry” sino “softly” o algo similar, que en realidad suavizaría un poco el mensaje de que las partes enfrentadas no lograban entenderse por representar polos muy opuestos.

 

El riff de entrada de ‘I Want To Take You Higher’ parece estar inspirado en ‘Purple Haze’ de Jimi Hendrix, para luego lanzarse a otra brillante demostración de música de baile de calidad suprema. Pero estos chicos también fueron a su vez inspiración para otros músicos y, así, las estrofas del soul-pop de ‘Everyday People’ probablemente sirvieran de inspiración para que John Fogerty escribiera las de ‘Proud Mary’ de la Creedence Clearwater Revival. La canción nos muestra la vertiente más pegadiza y el encanto especial de Sly y sus acólitos. El extenso instrumental ‘Sex Machine’ de casi quince minutos nos muestra cómo suena un blues en manos de un grupo de funk. En él encontramos a una banda en plena demostración de facultades (todos a un gran nivel), elevando el tono progresivamente conforme avanzan y con Sly mostrando en algunos momentos ese efecto especial que conseguía introduciendo el micrófono en su boca, de tal manera que escuchamos un sonido entre pedal wah-wah y pato mareado. Y bueno, el solo de batería está justo al final, así que siempre podemos darle cómodamente a la tecla de avanzar canción si no tenemos ganas de escucharlo, porque queda un poco simplona la idea de ir ralentizando el golpeo hasta finalizar.

 

Todos se van alternando para cantar en ‘Sing A Simple Song’ y ahí transmiten de manera consecuente el compañerismo y el entusiasmo de todos los miembros del grupo, pues algunos lo dan todo con la voz mediante unos gritos desgarradores, mientras que ‘Somebody's Watching You’ es otra brillante demostración de soul que se desarrolla en un tono suave a través de cálidas melodías vocales en otro magistral empleo de las voces. La jovial ‘You Can Make It If You Try’ sirve para acabar con una sonrisa, pues el mensaje positivo y los jugueteos melódicos envuelven al oyente, mientras los juegos vocales vuelven a ser una delicia y el gancho melódico del estribillo tarareado es irresistible. A finales de los sesenta era muy importante transmitir a la gente mensajes de ese tipo, pues la unión hace la fuerza y se ha de aprovechar toda la grandeza de una democracia para lograr mejoras sociales.

 

El salto cualitativo del grupo fue enorme en el que es uno de los álbumes de Sly & The Family Stone que ha quedado para los anales de la historia de la música. El otro será There's a Riot Goin' On, aunque lo que ganará este último en experiencia acumulada, lo pierde en favor de la pasión y el entusiasmo que derrochan en Stand!, quizá el mejor álbum de funk (aunque todo no sea en este estilo) de la historia. De esas obras que gustan incluso a quienes no profesan una predilección especial por este género.

THERE'S A RIOT GOIN' ON

Año de publicación: 1971 

Puntuación:

1) Luv N' Haight; 2) Just Like A Baby; 3) Poet; 4) Family Affair;

5) Africa Talks To You “The Asphalt Jungle”; 6) There's A Riot Goin' On;

7) Brave & Strong; 8) (You Caught Me) Smilin'; 9) Time; 10) Spaced Cowboy;

11) Runnin' Away; 12) Thank You For Talkin' To Me Africa.

Sly riot.jpg

Dos años de diferencia entre dos álbumes consecutivos en los años sesenta y principios de los setenta equivalía a un retiro musical, a diferencia de lo que será costumbre sobre todo a partir de los ochenta. El motivo principal fue el modo de vida de Sly Stone, compositor y líder absoluto de la banda, quien estaba saboreando las mieles del éxito pero había entrado en la espiral del consumo de drogas. Para que no se notara el lapso de tiempo, en 1970 publicaron una recopilación que recogía también los singles que no habían entrado en los LP, lo cual sirvió para ganar tiempo y que Sly se recompusiera un poco. Por si fuera poco, la egolatría también le estaba ganando y eso provocaba fricciones en la banda. Sin embargo, a pesar del panorama desolador que se presentaba, There's a Riot Goin' On supone la culminación de la evolución del grupo y la experiencia acumulada, alcanzando una sofisticación en el sonido que pocos grupos podían alcanzar. Nunca el funk había sonado tan denso y consistente. Aparte, este álbum es el paraíso del slapping, una técnica inventada (o al menos popularizada) por el bajista de la banda, Larry Graham.

Así pues, el secreto de canciones como ‘Poet’ o ‘Just Like A Baby’ (esta última una fusión de blues y funk) es que abruman por su ritmo consistente repleto de sutilezas y detalles instrumentales, toda una delicia que nos debe permitir obviar algunas extravagancias vocales de Sly. Nos daremos cuenta también de que las letras se han vuelto muy sombrías y casi abstractas, incluso alejadas del activismo social que habían mostrado en el álbum previo. Sly Stone está cansado de la lucha social, desilusionado con asociaciones como los Panteras Negras y, lo más grave, harto de sí mismo y de su vida ilusoria dependiente de las drogas. Quizá sea ese estado de incongruencia mental lo que le lleva a tomar decisiones desconcertantes como cantar al estilo tirolés en ‘Spaced Cowboy’, un canto que acaba resultando irritante y arruina el interesante entramado instrumental de la canción.

Thank You For Talkin' To Me Africa’ es una versión alternativa y más lenta del exitoso single de 1969 ‘Thank You (Falettinme Be Mice Elf Agin)’, una lentitud que no juega precisamente a su favor y menos cuando se extiende hasta los siete minutos de duración, pero que sí le dio una buena idea a David Bowie y John Lennon (o más bien a Carlos Alomar) para ‘Fame’, esa canción que surgió del encuentro casual de estos dos artistas. Lo primero que escuchamos del álbum es ‘Luv N' Haight’ y la ya conocida (y muy utilizada) guitarra distorsionada que a veces suena como un pato mareado, pero luego la canción se muestra como un funk moderadamente reposado (tanto que incluso al principio nos cantan “Feel so good inside myself, don't want to move”) y con un tono épico que se consigue gracias a los memorables coros y juegos de voces que se desenvuelven bajo el adictivo ritmo. El álbum en general está tan enfocado en la ambientación funk que cuando llegan memorables melodías vocales como las de ‘Family Affair’, destacan todavía más porque es como salir de súbito de una atmósfera que nos ha envuelto hasta ese momento. Y eso sin olvidar su delicioso solo de guitarra con la distorsión habitual, pero una distorsión suave que no estorba su delicadeza.

 

Pop y vientos impregnan ‘(You Caught Me) Smilin'’, aunque quienes busquen la genialidad de la banda en el pop debe dirigirse a la maravillosa ‘Runnin' Away’, cuyo apartado instrumental es irresistible, tanto por los punteos de guitarra que suceden a cada estrofa como por la memorable melodía que interpreta la trompeta en ese momento, aparte de que los fragmentos instrumentales son de una brillantez sólo al alcance de los más grandes. En cambio, su letra trata sobre los efectos de las drogas y eso Sly lo estaba sintiendo en primera persona, pues es por esa época que cae en una fuerte drogadicción, como ya se ha dicho. Por otra parte, ‘Time’ es un notable blues que recoge la idiosincrasia del grupo salvo por los coros, que brillan por su ausencia, mientras que ‘Brave & Strong’ supone el momento de mayor lucimiento del descomunal bajista Graham, que es quien levanta y dirige este tema cuya letra parece un mensaje demasiado ambiguo hacia el agitado movimiento de esos años por los derechos sociales: los valientes y los fuertes sobreviven.

 

Como vemos, muy poco vamos a bailar con este álbum y más bien podemos caer en un estado de melancolía sobre todo si contrastamos esta música con la luminosidad de Stand!. El presente álbum es toda una delicia técnica que adolece de falta de melodías con gancho, pero que permite descubrir detalles y sutilezas nuevas conforme se va uno familiarizando con las canciones. Representa también la evolución pesimista de los ideales ya caducados de los sesenta y es un hito en la historia de la música funk.

bottom of page