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ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA

2021

THE ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA

Año de publicación: 1971

Puntuación:

1) 10538 Overture; 2) Look At Me Now; 3) Nellie Takes Her Bow;

4) Battle Of Marston Moor (July 2nd 1644); 5) First Movement  (Jumping Biz);

6) Mr. Radio; 7) Manhattan Rumble (49th Street Massacre); 8) Queen Of The Hours;

9) Whisper In The Night;

[BONUS TRACKS:] 10) Battle Of Marston Moor; 11) 10538 Overture.

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2021

Todavía no se había disuelto The Move (aunque por motivos contractuales), cuando Roy Wood y Jeff Lynne ya habían pergeñado lo que iba a ser su nuevo proyecto musical conjunto: Electric Light Orchestra (o ELO para los amigos). De hecho, la grabación de Message From The Country, el último álbum de The Move, fue simultánea con este debut y por ello los músicos participantes son en parte los mismos, con la salvedad de que la ELO contará con músicos de viento y cuerdas, a pesar de que Wood era un avezado multiinstrumentista que podía tocar lo que quisiera. Pero la ELO comenzaba con fuerza y ambición, mostrando su apuesta por la fusión entre el rock y la música clásica. En el grupo, procedente de The Move, también continuaba el baterista Bev Bevan, quien se convertirá en otro miembro fijo en la formación junto a Lynne.

 

El comienzo mediante ‘10538 Overture’ no puede ser mejor carta de presentación para este grupo. Su densa y épica introducción donde pronto se colocan los violines y violoncelos en primer plano es uno de los grandes momentos en la discografía de la ELO. Luego entra el apartado vocal que es pura gloria de Roy Wood, transmitiendo toda la emoción posible mientras nos van dejando por medio sutiles melodías y cambios de ritmo. Una joya de composición que justificaba el nuevo proyecto musical. La coda instrumental transmite una sensación de continuidad con las piezas más orquestales y floridas de los Beatles de 1967-68, por lo cual podía más o menos acertarse por una vez con la etiqueta de “nuevos Beatles” que la prensa musical se afanaba siempre en colocar a muchos grupos nuevos que comenzasen a destacar. Resulta sorprendente escuchar en los bonus tracks una toma de grabación donde una voz anuncia que se trata de la primera toma y que suene tan deslumbrante. Y debe ser la que originalmente se grabó cuando todavía existía The Move. La vertiente orquestal aparece de manera mucho más directa a continuación en la hechizante ‘Look At Me Now’, cuyo tempo inquietante al estilo de Bernard Herrmann demuestra una maestría en la música clásica de Wood que explica por qué estaba capacitado para llevar adelante un proyecto de tal envergadura. Para cuando llega ‘Whisper In The Night’ en lo que era el final del LP original, pues ya no llama mucho la atención porque es más de lo mismo que habremos escuchado a lo largo del álbum, aunque es una balada con una hermosa parte vocal.

 

En el comienzo de ‘Battle Of Marston Moor  (July 2nd 1644)’ parece que estemos escuchando al grupo de folk valenciano Al Tall, aunque en vez de irnos a la funesta batalla de Almansa aquí nos trasladamos a la primera de las guerras civiles que hubo en Inglaterra durante el siglo XVII, concretamente a su batalla más famosa. Al final resulta decepcionante, pues es una pieza casi instrumental sin melodías (escucharemos alguna que otra perdida, pero parecen préstamos de otros temas) y sin estructura apreciable, tan solo el mismo tono rechinante y pomposo que tendría una pieza de banda sonora que quisiera acompañar imágenes caóticas de batalla. Pero desde casa, sin imágenes y sentado en un sofá, mucha imaginación se ha de tener para disfrutar tanto fragor y disonancia, por mucho que nos ayude algún sonido suelto de cañón. ‘Manhattan Rumble (49th Street Massacre)’ viene a ser lo mismo pero adaptado a la guerra moderna, que es lo que representa simbólicamente Manhattan: esa guerra que mantiene una persona con corbata desde una oficina para desplumar a todos sus adversarios, esos pequeños inversores que quizá solo pretendían mantener seguro el dinero ahorrado con verdadero esfuerzo. Porque mantener sueldos millonarios requiere esa batalla diaria (o trimestral, semestral, anual… en función de la periodicidad con que se emitan las cuentas de resultados). El instrumental que no debemos perdernos es ‘First Movement  (Jumping Biz)’, pues contiene pegadizas melodías y una diversidad tímbrica que permite disfrutar de ellas sin perder el interés en ningún momento.

 

En cierta manera, ‘Nellie Takes Her Bow’ nos muestra lo que significaba conjuntar la mente artística e imprevisible de Wood con la más centrada y estructurada de Lynne, aunque en realidad se trate de una composición de este último. Su primer tercio es bastante convencional, una balada de piano con algunos toques de cuerdas que no llama la atención. Pero luego se transforma en una especie de pesadilla orquestal donde todo se desborda durante un minuto hasta que se llega a un último tercio más épico y que es lo mejor de esta composición. ‘Mr. Radio’ se acerca más al vodevil y por eso parecen en ella unos Kinks más orquestales, pero unos Kinks de 1966-67, por lo que suena algo anticuada. En su último minuto parece que nos hayamos trasladado a los años treinta del siglo XX. Otra canción que recuerda a los Beatles de colorida orquestación es ‘Queen Of The Hours’, en cuya parte vocal nos mete Lynne ese delicioso gancho melódico cuando no lo esperamos (por ejemplo, en “Along the path of time, of time”). En algunos momentos parece que estemos escuchando de nuevo las estridencias de ‘Battle Of Marston Moor  (July 2nd 1644)’, pero eso no revierte su carácter más pop.

 

Valorando este álbum en conjunto, resulta algo inferior en comparación con Message From The Country de The Move, pero tampoco se les podía pedir que crearan dos álbumes igual de excepcionales en el mismo lapso de tiempo. Si uniéramos ambos álbumes, ciertamente nos quedaría toda una obra maestra que mostraba a unos creadores en pleno apogeo de inspiración. Sin embargo, poco tiempo después de la publicación de este debut y durante las primeras grabaciones de lo que será ELO 2, Roy Wood dejaría el grupo para formar Wizzard, quedando Jeff Lynne como líder y dueño absoluto de la ELO. Como última curiosidad, en Estados Unidos se tituló este debut como No Answer debido a un error de comunicación, un suceso que seguro que entusiasmó a Wood (todo un bromista) pero quizá no tanto a Lynne.

ELO 2

Año de publicación: 1973 

Puntuación:

1) In England Town (Boogie No. 2); 2) Momma…; 3) Roll Over Beethoven;

4) From The Sun To The World (Boogie No. 1); 5) Kuiama;

[BONUS TRACKS:] 6) Showdown; 7) In Old England Town (Instrumental);

8) Baby I Apologise; 9) Auntie; 10) Auntie; 11) Mambo; 12) Everyone's Born To Die; 13) Roll Over Beethoven (take 1).

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Muy pronto se truncó el proyecto conjunto de Jeff Lynne y Roy Wood por la partida de este último, quien todavía llegó a participar en dos de los únicos cinco temas que conforman esta segunda entrega. Wood representaba la imprevisibilidad y la versatilidad, mientras que Lynne lo podemos relacionar con el orden y la organización, así que la conjunción de ambos era lo que singularizaba este proyecto musical. No obstante, la idea de este álbum naufraga nada más comenzar, pues los desarrollos instrumentales no parecían el punto fuerte de estos músicos y colocarnos unas composiciones de como mínimo siete minutos suponía dirigirse hacia donde solo podían osar llegar los grandes instrumentistas del rock. La entrada en la formación del teclista Richard Tandy, quien ya tocó ocasionalmente con The Move y ahora formará parte de la ELO durante muchos años, será crucial en adelante pero no en este álbum transicional.

 

Conforme comenzamos a escuchar el incisivo violoncelo en ‘In England Town (Boogie No. 2)’ parece que estemos ante la segunda parte de ‘Battle Of Marston Moor’, pero en su desarrollo ya no tiene nada que ver. Suena totalmente a lo que hubiera hecho Roy Wood de haberse quedado en el grupo, pues de hecho todavía participó en la grabación de este tema aunque luego no apareciera en los créditos. El apartado instrumental es técnicamente perfecto, con una guitarra que va dejando diversos punteos de alta energía, mientras que la atmósfera general recuerda el desasosiego de ‘I Want You’ de los Beatles. Eso sí, la parte vocal es horrorosa, exactamente lo contrario que esperamos encontrar en una composición de Lynne, siempre tan devoto de la melodía. Justo a continuación llega ‘Momma…’ (‘Mama’ en algunas ediciones), que sí representa a Jeff Lynne con propiedad, pues aparte de su cuidada estructura instrumental, en el apartado vocal las melodías son cálidas y cercanas, con una voz que transmite emoción y placer al oído. El intermedio instrumental es exquisito. Sin embargo, la parte vocal de ‘From The Sun To The World (Boogie No. 1)’ vuelve a dejar mucho que desear y tan solo las melodías instrumentales le confieren algo de interés al estar influenciadas directamente por la música clásica, si bien la introducción de sintetizadores queda ahora algo anticuada. Vuelve a contar con la participación de Wood en ella. Por medio introducen un solo de piano algo soso que al final se acaba animando cuando se acerca más al boogie que anuncia el título.

 

Cuando hablamos de la fusión de música clásica y rock que representaba el proyecto musical de la ELO, tenemos ejemplos tanto de cómo se debe hacer (muchos), pero también de lo que no se debe hacer. Y lo que no se debe hacer nunca es olvidar lo que significa el concepto de fusión, puesto que en la versión de ‘Roll Over Beethoven’ de Chuck Berry lo único que hacen es meter al principio la famosa introducción de la quinta sinfonía de Beethoven (vaya originalidad…) para luego pasar a una versión pomposa y empalagosa de esta famosa canción, donde hasta los violines se desgañitan pero sin quitar esa sensación de que los músicos se lo estarán pasando muy bien en detrimento del oyente. En los bonus tracks podemos escuchar la primera toma, donde el resultado es más calamitoso todavía al incluir carcajadas y otras tonterías durante la introducción. La pieza más larga del álbum es la final ‘Kuiama’, donde buscan sonar más agradables con las voces, pero acaban incluso desafinando un poco y el acompañamiento instrumental queda bastante tosco cuando se ponen en plan estruendoso. Tan solo en el intermedio instrumental recuperan la compostura, con un Bevan que se muestra con ganas de demostrar su valía con la batería y en segundo plano logra incluso mayor protagonismo que el violinista con su extenso solo.

 

Curiosamente, en los bonus tracks de la reedición en CD encontramos varias grabaciones primerizas de algunos temas que formarán parte del siguiente álbum, aparte de tomas alternativas del contenido de ELO 2 y un par de rarezas novedosas. Una de estas últimas es la sencilla ‘Baby I Apologise’ suena poco elaborada, aunque tampoco parece que pudieran haber conseguido mucho más. Mejor sensación deja esa imitación de Bob Dylan titulada ‘Everyone's Born To Die’ donde participa Marc Bolan tocando la guitarra, todo un lujo poco aprovechado porque T. Rex estaban entonces en su momento de apogeo. De todas maneras, la humanidad no se perdió nada cuando esta canción quedó archivada en su momento. Entre las grabaciones de temas que formarán parte de On The Third Day está la sensacional ‘Showdown’ y otras dos cuyo título cambiará posteriormente: ‘Auntie’ será la futura ‘Ma-Ma-Ma Belle’ y ‘Mambo’ la futura ‘Dreaming Of 4000’, contando ambas nuevamente con la participación de Bolan. En el libreto podemos ver incluso una foto de Bolan y Lynne en el escenario, cada uno con su guitarra, así que habría una buena amistad entre ambos.

 

Al final, este segundo disco no deja de ser más que una obra de transición donde todavía les falta despegarse de la sombra de Roy Wood y la pretenciosidad de conseguir algo muy pomposo e impactante. El verdadero nacimiento de la Electric Light Orchestra (o incluso renacimiento podríamos decir) llegará a partir del tercer álbum, aunque aquí ya encontramos las bases desde donde se dirigirán mucho más hacia el componente melódico y se irán alejando de estridencias y simplismos excesivos. Demasiada experimentación para una etapa muy convulsa.

ON THE THIRD DAY

Año de publicación: 1973 

Puntuación:

1) Ocean Breakup/King Of The Universe; 2) Bluebird Is Dead; 3) Oh No Not Susan;

4) New World Rising/Ocean Breakup (Reprise); 5) Showdown; 6) Daybreaker;

7) Ma-Ma-Ma-Belle; 8) Dreaming Of 4000; 9) In The Hall Of The Mountain King.

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Llegamos al álbum de transición que marca la evolución de la Electric Light Orchestra hacia unas composiciones menos extensas que incluyan algún gancho melódico, dirigiéndose de esta manera a una vertiente más pop. Esto no quiere decir que vayamos a volver a escuchar a The Move, pues estamos en los setenta y ya no quedan trazas del power-pop y la psicodelia de entonces, pero sí que se recoge el gusto por la melodía de los Beatles dentro de una base de tendencias progresivas. El nuevo sonido podría pasar más bien por unos Beatles orquestales de la etapa del Sgt. Pepper's que han absorbido algo del espíritu progresivo de los primeros años setenta. Los violines y violoncelos aportan consistencia y seriedad al sonido, un empaque que amplifica el efecto de las cuidadas melodías ideadas por Jeff Lynne, dueño y señor absoluto/absolutista de la música del grupo, lo cual incluye las tareas de producción. La grandeza de Lynne estriba en su capacidad para sobresalir en una diversidad de tareas como la de compositor, vocalista, guitarrista y productor. Ahí es nada.

 

Como si nada hubiera cambiado desde los comienzos de la ELO, el álbum se inicia mediante una impactante introducción con los vientos en primer plano, estruendos incluidos, que transmite la idea de que algo del espíritu de Roy Wood se mantenía todavía en el grupo, aunque es tan solo una apreciación circunstancial. Esa primera parte instrumental de ‘Ocean Breakup/King Of The Universe’ es lo que da paso a la segunda parte cantada (‘King Of The Universe’), donde ya se busca esa pomposidad bien entendida que les proporcionará algunos de sus mejores logros en los próximos años. También encontraremos un gran ejemplo del instinto melódico de Lynne para conseguir melodías pegadizas, que en su mejor expresión se traduce en composiciones como ‘Showdown’, una hipnótica canción más pop que se finiquita en un memorable estribillo y aparte nos regala un solo de guitarra al estilo de George Harrison.

 

‘Bluebird Is Dead’ es como si hubieran hecho una reescritura de las estrofas de ‘Isolation’ de John Lennon o de ‘Dear Prudence’ de los Beatles (compuesta también por Lennon) y la hubieran enriquecido con los exquisitos arreglos propios de la ELO, cuya sonido orquestal rememora ese Clasicismo contemporizador de los Beatles del Magical Mystery Tour. Parece que forme una tripleta con los dos siguientes temas, pues ‘Oh No Not Susan’ presenta un tono similar y también algunos cambios de ritmo que consiguen que no decaiga el interés, mientras que de manera súbita y seguida aparece ‘New World Rising’ para introducirnos más de lleno en la vertiente progresiva por los detalles instrumentales y el desarrollo más aventurado que nos ofrecen, donde quizá se exceden un poco con los sintetizadores, sin olvidarnos de la atractiva parte vocal.

 

En ‘Ma-Ma-Ma-Belle’ se dirigen a un rock más clásico pero también más convencional, aparte de que ha desaparecido la guitarra de Marc Bolan que encontrábamos en las primeras tomas incluidas como material adicional de la reedición de ELO 2. De ‘Dreaming Of 4000’ también habíamos escuchado una primera toma con Bolan, pero aquí se llevan el tema al terreno del rock progresivo y consiguen un impacto considerable con ese cambio de ritmo que nos sumerge en una emocionante melodía vocal sustentada en unos exquisitos arreglos. A destacar la soberbia melodía de teclado (algo ostentosa, eso sí) que suena tras el verso “Take care of your woman or you'll never ever see the light”.

 

La pieza clásica ‘In The Hall Of The Mountain King’, perteneciente al Peer Gynt de Edvard Grieg, ya había atraído a muchos grupos previamente, entre ellos The Who, pero la ELO se limita cumplir el trámite de reproducir con sus medios la famosa melodía y añadir por medio un frenético solo de violín, pero tampoco deslumbran al acelerar el tempo, que es lo que de verdad debería encumbrar la interpretación. Como curiosidad, lo primero que escuchamos es otra famosa melodía de la misma obra de Grieg, la denominada como La mañana. También de corte clásico es claramente el instrumental ‘Daybreaker’, donde su riff cíclico de teclado remite directamente al Barroco, un refugio siempre ideal para los teclistas de rock progresivo (que se lo digan a Keith Emerson). Pero estos dos instrumentales quedan entre lo más discreto del álbum.

 

A este disco se le va tomando el gusto con sucesivas escuchas que permiten distinguir mejor las melodías más originales de las que menos llaman la atención. Pero la exquisitez que estaban alcanzando con el empleo de instrumentos orquestales y la producción que permite degustar un sonido tan cohesionado, auguraba un futuro optimista si Lynne seguía por ese acertado camino de aunar pop, rock, música clásica y progresiva. Las bases ya estaban conformadas.

THE NIGHT THE LIGHT WENT ON IN LONG BEACH

Año de publicación: 1974 

Puntuación:

1) Daybreaker; 2) Showdown; 3) Day Tripper; 4) 10538 Overture;

5) Mik's Solo/Orange Blossom Special;

6) In The Hall Of The Mountain King/Great Balls Of Fire; 7) Roll Over Beethoven.

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El 12 de mayo de 1974 se grabó el contenido de este álbum proveniente de un concierto del grupo en Long Beach, California. Era la oportunidad de mostrar al mundo cómo sonaba un grupo de rock con violinistas y violoncelistas más allá de géneros que ya utilizaban el violín con otro propósito, como el country o el folk. Sin embargo, para tratarse de un grupo con tres álbumes a sus espaldas, sorprende que la mitad del repertorio sean composiciones ajenas.

 

Interpretar ‘Day Tripper’ de los Beatles nunca puede fallar, pero tampoco es que le hagan justicia al sonar algo más lento y la parte vocal no muy compenetrada. Para compensar, por medio nos cuelan algo de Mozart, concretamente un fragmento de la Sonata para piano nº 16 en do mayor, K. 545, como también escuchamos algo del oratorio Salomón de Händel o algunos acordes rítmicos de ‘Satisfaction’ de los Rolling Stones. Está pensada como un entretenimiento y eso sí lo consigue. Al violinista Mik Kaminski le permiten lanzarse a tocar un solo que él mismo y a solas enlaza con un tema de Johnny Cash titulado ‘Orange Blossom Special’. También observamos que al final de ‘In The Hall Of The Mountain King’ se lanzan a tocar seguidamente ‘Great Balls Of Fire’ de Jerry Lee Lewis, donde Lynne canta con la misma entonación como si fuera el mismo Lewis.

 

Comenzar con ‘Daybreaker’ no parece la opción ideal para romper el hielo, sobre todo con el irritante sintetizador que colocan justo al principio, pero seguramente lo eligieron por su ritmo rápido. Porque en principio el candidato ideal para iniciar un concierto debería ser ‘10538 Overture’, que aquí aparece más adelante y no defrauda, aunque tampoco mejora el equivalente de estudio sino que lo calca. ‘Showdown’ aparece extendida hasta los siete minutos, pero a costa de añadir pasajes instrumentales superfluos. Y bueno, de ‘Roll Over Beethoven’ diremos simplemente que en directo es tolerable, pero sigue siendo una versión inútil e innecesaria, simplemente otra excusa más para que los músicos lo pasen muy bien. Pero claro, es que se lo están pasando bien y sin problemas durante la mitad del repertorio y así no puede haber mucho interés en este álbum.

 

La sensación que deja este álbum es el de ser una oportunidad desaprovechada, tanto por el repertorio seleccionado como por el tono distendido de una parte de las interpretaciones. En principio, aquí cabría esperar esa seriedad del rock progresivo, pero estos chicos se tomaban la música como un espectáculo de entretenimiento. Si hubieran interpretado algunas de las piezas más complejas de los tres álbumes de estudio publicados hasta ese momento, le hubiera aportado un mayor interés a este disco que, de esta manera, queda como una mera curiosidad destinada a l@s fans.

ELDORADO

Año de publicación: 1974 

Puntuación:

1) Eldorado Overture; 2) Can't Get It Out Of My Head; 3) Boy Blue;

4) Laredo Tornado; 5) Poor Boy (The Greenwood); 6) Mister Kingdom;

7) Nobody's Child; 8) Illusions In G Major; 9) Eldorado; 10) Eldorado Finale;

[BONUS TRACKS:] 11) Eldorado Instrumental Medley; 12) Dark City.

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Llegamos aquí al verdadero inicio de la leyenda de la ELO como grupo original y ubicado en un punto intermedio entre la comercialidad y la experimentación, aunando el rock con la música clásica. Aquí se muestran más pretenciosos que nunca con un álbum conceptual que juega con la idea de un mundo imaginario aunque la letra no presente una linealidad narrativa, sino que el concepto envuelve vagamente la obra. Mucha gente acertaría al ver la portada que se trata de una imagen de la película El mago de Oz, la de 1939, con los famosos zapatos rojos de Dorothy y las manos de la Bruja Mala del Oeste. Esta imagen probablemente fue elegida para enfatizar el mundo imaginario en que Jeff Lynne pretende introducirnos, aunque Eldorado no presente ninguna historia y ni siquiera el tornado de Laredo de una de las canciones se pueda relacionar, porque Dorothy vivía en Kansas. En cualquier caso, lo importante es que Lynne mantuvo a los músicos que habían participado en el salto cualitativo de On The Third Day y aquí prosigue en una línea cualitativa ascendente, obteniendo un sonido pulcro e impecable para un álbum con arreglos orquestales y corales que ocupan un lugar importante.

 

El inicio con música de orquesta y la voz grave de un personaje invitado que nos aparece en ‘Eldorado Overture’ (que es básicamente lo mismo que escucharemos en ‘Eldorado Finale’) nos hace pensar inmediatamente en los Moody Blues, aunque pronto los violines se colocan en primer término para contar con un comienzo trepidante que pronto da paso a la exquisita balada sinfónica ‘Can't Get It Out Of My Head’, de celestiales y memorables melodías vocales, más unos impecables arreglos instrumentales que aúnan los instrumentos de rock y clásicos en una simbiosis perfecta. Si mezclamos power-pop con arreglos orquestales nos sale otra gran canción, ‘Poor Boy (The Greenwood)’, que es donde más se acercarían en realidad a los Moody Blues. Lo peor de este álbum es cuando vuelven a caer en un rock'n'roll vulgar en ‘Illusions In G Major’, donde los arreglos orquestales y las trompetas tampoco pueden enmascarar el hecho de que se trata de un tema menor, muy menor.

 

‘Boy Blue’ viene antecedido por una fabulosa introducción orquestal de influencia barroca, como si se hubieran inspirado en las mejores piezas de Händel, que más adelante (justo antes de ‘Nobody's Child’) repetirán con alguna pequeña variación. Luego la canción poco tiene que ver con esa introducción, pero vuelve a ser otra sensacional amalgama de rock con algunos detalles orquestales como los deliciosos pizzicatos de violín que se escuchan en el inciso instrumental que hay tras el estribillo. Las melodías vocales vuelven a ser memorables, sobre todo en las estrofas, aunque Lynne se acaba emocionando tanto que en la parte final parece que esté gritando de más, lo cual desentona un poco con el encantador entramado instrumental que le acompaña. Un sensacional riff nos introduce a la adictiva ‘Laredo Tornado’, cuyo mayor defecto es un estribillo muy mejorable que acaba lastrando lo que podría haber sido uno de los grandes temas de la ELO. Esto mismo podríamos decir de ‘Eldorado’, pues las estrofas están llevadas de una manera solemne pero épica, mostrando una deslumbrante maestría a nivel compositivo y de ejecución, pero luego llega el estribillo donde parece que a Lynne le falte técnica para llegar al registro necesario, dejando una impresión de imperfección que rompe todo el encanto.

 

Llegamos a un momento de relajación en ‘Mister Kingdom’, de estrofas cantadas como si Lynne estuviera interpretando a John Lennon y luego un estribillo muy Beatle también, precedido por unos majestuosos acordes que engrandecen esta canción más contemplativa. De manera similar, transitan por un calmado jazz de inquietante ritmo en ‘Nobody's Child’, una canción que vuelven a engrandecer con la exquisitez en los arreglos y las voces ya demostrada. A los bonus tracks vale la pena echarles un vistazo al menos por curiosidad, pues nadie diría que ‘Dark City’ es una versión primeriza de ‘Laredo Tornado’, pero en cualquier caso suena interesante por sí misma. Como su título indica, ‘Eldorado Instrumental Medley’ es un medley instrumental que recoge diversas melodías que aparecen a lo largo de la obra, muchas de ellas sensacionales.

 

Una vez escuchado todo el álbum se entiende la etiqueta que posee de A Symphony by the Electric Light Orchestra desde un punto de vista conceptual, pues estructuralmente no tiene mucho que ver. En cuanto a originalidad e implementación de esas ideas originales, estamos ante la mejor obra del grupo, pero se le podría objetar que todavía faltarían más momentos de esplendor melódico para que pudiera considerarse en conjunto como el mejor álbum de la ELO, título que iría hacia un álbum más mundano en ese sentido (A New World Record) pero más heterogéneo en su grandeza pop-rock condimentada con excelentes arreglos. En cualquier caso, que nada nos impida disfrutar de esta demostración de excelencia musical que aunaba a la perfección dos mundos separados como son la música clásica y el rock.

2022

FACE THE MUSIC

Año de publicación: 1975 

Puntuación:

1) Fire On High; 2) Waterfall; 3) Evil Woman; 4) Nightrider; 5) Poker;

6) Strange Magic; 7) Down Home Town; 8) One Summer Dream;

[BONUS TRACKS:] 9) Fire On High Intro (early alternative mix);

10) Evil Woman (stripped down mix); 11) Strange Magic (U.S. single edit);

12) Waterfall (instrumental mix).

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2022

El carácter de obra sinfónica con el que había sido concebida Eldorado aquí se desestimó en favor de un sonido más directo, encaminado a potenciar el carácter melódico de la banda. Hasta cambiaron de aires y se fueron a grabar a unos estudios de Munich, tras la recomendación que les habían hecho los Deep Purple después de una gira que realizaron con ellos por Estados Unidos, un país que les había acogido mucho mejor que el Reino Unido, de donde provenían. Continuaba la misma formación que en el álbum anterior con la salvedad de un nuevo bajista (Kelly Groucutt) que había entrado para la gira correspondiente, de tal manera que ya estaba integrado en la banda cuando entraron a grabar Face The Music.

 

Una extensa introducción de efectos varios y algunas atonalidades nos hacen pensar que todavía estamos ante la megalomanía sinfónica de Eldorado, aunque el instrumental ‘Fire On High’ se desarrolla luego de manera melódica, alternando pasajes solemnes con otros más pop como el que nos anuncia la melodía de guitarra acústica que nos cuelan llegando a los tres minutos, todo ello en una estructura que podría asociarse perfectamente con el rock progresivo, cuyo mejor momento es sobre los cuatro minutos cuando llega el solo de guitarra y luego unos oníricos coros. En cambio, ‘Evil Woman’ preludia las futuras incursiones de la ELO en la música disco, en esta ocasión quedándose en un pegadizo pop bailable que únicamente adolece de un estribillo demasiado sencillo. El intrigante comienzo de ‘Nightrider’ pronto deja paso a unas pegadizas estrofas que acaban en un estribillo algo caótico. Por medio incluyen un pasaje de tono orquestal más propio de una banda sonora.

 

Cuando empezamos a escuchar la parte vocal de la preciosa balada ‘Waterfall’, nos imaginamos cuánto les gustaría a los del grupo Chicago porque su famosa canción ‘Hard To Say I'm Sorry’ de 1982 es casi un calco. Como corresponde a las grandes composiciones, nos encontramos como si hubiera una nueva canción por medio, llegando a los dos minutos, gracias al fascinante pasaje instrumental en el que se colocan los vientos en primer lugar. Igualmente podemos descansar un poco de tanto ritmo rápido que supura este disco cuando llega la balada más contemplativa ‘Strange Magic’, de cuidada estructura y elaborados arreglos. Casi como una pieza de folk se inicia ‘Down Home Town’, aunque luego se desliza hacia un estilo similar al rock sureño más apacible, como si se hubieran inspirado en The Band. Por otra parte, un pop más desenfadado aparece en ‘Poker’, en esta ocasión cantada por el bajista Groucutt.

 

Igual que ocurría en el álbum anterior, se busca una manera solemne de finalizar el álbum, esta vez mediante la evocadora ‘One Summer Dream’, que en cierta manera recuerda a ‘Mister Kingdom’ de Eldorado. Como es habitual, en los bonus tracks encontramos versiones alternativas de algunos temas que tampoco aportan mucho a lo ya conocido, aunque una mezcla instrumental de ‘Waterfall’ sigue siendo una delicia. De hecho, ‘Fire On High’ se queda en la introducción de atonalidades nada más. De ‘Evil Woman’ podemos escuchar una versión de menor influencia disco y por ello algo más interesante en su entramado instrumental, aunque no es muy diferente a la toma final. Si nos atenemos a la evolución de la Electric Light Orchestra, Face The Music representa la modelación de la banda respecto al futuro inmediato. A partir de aquí queda definido como un grupo enfilado a las ondas comerciales y al gran público, de momento sin perder la exquisitez instrumental y la inspiración a la hora de componer piezas atractivas y cualitativamente notables. Esto lo llevarán a su máxima expresión en su siguiente entrega.

A NEW WORLD RECORD

Año de publicación: 1976

Puntuación:

1) Tightrope; 2) Telephone Line; 3) Rockaria!; 4) Mission (A World Record); 5) So Fine; 6) Livin' Thing; 7) Above The Clouds; 8) Do Ya; 9) Shangri-La;

[BONUS TRACKS:] 10) Telephone Line (different vocal); 11) Surrender; 12) Tightrope (instrumental early rough mix); 13) Above The Clouds (instrumental rough mix);

14) So Fine (instrumental early rough mix); 15) Telephone Line  (instrumental).

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El excelente estado de forma creativo y productivo de Jeff Lynne llega aquí a su apogeo y eso permite desplegar en todo su esplendor el estilo particular de pop-rock con toques clásicos que impregnaba la música de la Electric Light Orchestra. Un grato recuerdo les quedó de Munich porque volvieron a los mismos estudios de grabación, donde Lynne y su fiel escudero Richard Tandy consiguieron dar la forma adecuada a tan esplendorosas melodías que podremos escuchar a lo largo y ancho del álbum. Contiene una buena cantidad de canciones ideales para las emisoras de radio por su gancho comercial y el impecable sonido que consiguen en ellas. Esto vino acompañado de unas giras de concierto absolutamente exitosas que colocaron definitivamente a la banda en el olimpo de las más famosas de la época.

 

La imprevisible ‘Tightrope’ mantiene la tradición de comenzar de manera intrigante el álbum, regalándonos después sensacionales melodías vocales y un estribillo con mucho gancho sin olvidar por ello de mantener con maestría el tono de intriga mediante esos brillantes incisos instrumentales donde los violines se trasfunden con los enigmáticos coros. Sonidos electrónicos y una sencilla melodía que presagia el futuro electrónico de la música son lo que sirven de introducción a ‘Telephone Line’. También la voz de Lynne suena robótica al principio, aunque pronto nos dejaremos llevar por su placentero desarrollo y sus hermosas y variadas melodías vocales, todo un paraíso para la/el amante del pop exquisito. En cambio, el tono introspectivo de las estrofas de ‘Mission (A World Record)’ y su delicada parte vocal sirven de relajación momentánea para el suave cambio de ritmo que llega en el memorable puente, antes de que el ritmo se acelere un poco más hasta la llegada del solemne estribillo. Es otra de esas composiciones rebosantes de ideas y que para cualquier artista sin talento de los ochenta serviría para crear un álbum completo a partir de ella.

 

La idea detrás de ‘Rockaria!’, la canción más novedosa en principio, no puede ser más ingenua. Como su título indica, es la unión de un rock (un vulgar rock'n'roll clásico de estilo boogie) con una aria operística, pero conjuntado todo sin sentido y sin unión real ni lógica entre los fragmentos. Se podría coger una pieza de cámara de Mozart e insertar por medio pasajes instrumentales de ‘For Whom The Bell Tolls’ de Metallica para obtener un efecto similar y entender el sinsentido de la propuesta. El llamativo rock de ‘Do Ya’ es en realidad la regrabación de una canción compuesta por Lynne cuando estaba en The Move y que por entonces (1972, cuando ya prácticamente ni existía aquel grupo) fue publicada como cara B del último single de los de Birmingham, de tal manera que había pasado desapercibida y aquí se la rescata del olvido. Por otra parte, es muy difícil no caer rendido ante el bailable ritmo y las pegadizas melodías de ‘So Fine’, nuevamente con una construcción perfecta.

 

Respecto a ‘Above The Clouds’, cabe decir que suena discreta, lo cual representa un contraste muy marcado respecto a tanta ostentación melódica e instrumental que existe en el álbum. Una de las canciones más conocidas es ‘Livin' Thing’, si bien su estribillo es más convencional respecto a lo que escuchamos por aquí y los adictivos pizzicatos de violín son una idea repetida, y de manera más sencilla, proveniente de ‘Boy Blue’, el glorioso tema de Eldorado. Pero que nadie se engañe, pues sigue siendo otro pegadizo tema de los que invitan a ser escuchados repetidamente. Ya que hemos citado ese otro gran álbum de la ELO, cabe señalar que aquí ‘Shangri-La’ sirve también de solemne, placentero y exquisito final para A New World Record, con la diferencia de que aquí las melodías no se pasan de exceso de épica y el apartado instrumental es más comedido, aparte de contener una excelsa coda que podría parecer una adaptación de cualquier gran compositor clásico del último Barroco o del Clasicismo.

 

En los bonus tracks encontramos versiones alternativas, muchas de ellas instrumentales, de varios temas del disco, pero no aportan nada realmente relevante y simplemente sirven para fijarnos algo más en los detalles. Afortunadamente, se incluye una canción inédita que sí resulta ser toda una revelación. Las melodías vocales de ‘Surrender’ son ultrapegadizas, lo cual unido al saltarín ritmo llevado en parte por lo que parecen trombones, aparte del sencillo pero efectivo bajo, hacen de este tema una verdadera joya perdida. Quizá quedó aparcada porque no se adapta a los arreglos suntuosos que aplicaba el grupo en esa época a sus composiciones. De esta manera, engrandece más a partir de ahora la que ya era la mejor obra de la Electric Light Orchestra, la más equilibrada e inspirada (salvo el caso concreto de ‘Rockaria!’), que sirve como ejemplo de pop-rock refinado y de influencia clásica y contemporánea.

2023

OUT OF THE BLUE

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Turn To Stone; 2) It's Over; 3) Sweet Talkin' Woman; 4) Across The Border;

5) Night In The City; 6) Starlight; 7) Jungle; 8) Believe Me Now; 9) Steppin' Out;

10) Standin' In The Rain; 11) Big Wheels; 12) Summer And Lightning;

13) Mr. Blue Sky; 14) The Whale; 15) Birmingham Blues; 16) Sweet Is The Night;

17) Wild West Hero.

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2023

Exhausto creativamente debió quedarse Mr. Jeff Lynne tras la creación de su mejor obra, A New World Record, porque en esta continuación la musa de la originalidad no se le apareció y echó mano de las ideas que había ido implementando a lo largo de los años. Por supuesto, todavía siguen siendo uno de los grandes grupos del momento y ahí está su saber hacer, añadiendo ganchos melódicos en cualquier canción, pero se quedan anclados en el estilo más comercial de todo lo que venían desarrollando hasta ahora. No era necesario esforzarse en buscar nuevas vías de expresión musical, pero estos chicos eran muy trabajadores y así el aprovechamiento de ideas previas les dio para publicar este doble LP que fue un éxito de ventas en todo el mundo.

 

En el año que estaban en ese momento, era previsible encontrar canciones que se desenvuelven en el estilo disco de la ELO de finales de los setenta, que es por lo que más se les recuerda (desafortunadamente), como ‘Turn To Stone’, ‘Night In The City’. Aunque aquí lo hacen con gracia y frescura porque era la época donde se alcanzó el auge de la música disco y los Bee Gees triunfaban con ‘Stayin' Alive’. En un contenido con propósito comercial tampoco van a faltar precisas baladas de medio tempo con dominio de los coros como ‘It's Over’ o ‘Summer Lightning’ (cuyo estribillo recuerda a ‘Like A Rolling Stone’ de Bob Dylan), pero es tal el dinamismo del álbum que baladas lentas como ‘Starlight’ o ‘Big Wheels’ pueden hasta resultar aburridas. Tampoco es una buena idea pretender hacer una balada disco como ‘The Whale’, que parece más apropiada para los Bee Gees de la época (aunque puede que esa fuera la idea), pero a la ELO le sale más marciano el resultado y por ello puede salvarse.

 

Es una lástima que el cuasi instrumental ‘Believe Me Now’ dure tan poco, pues recrea una sensacional ambientación apocalíptica al estilo de lo que gustaba de conseguir a Vangelis en su etapa en Aphrodite's Child, con voces terroríficas y un tono decadente. Sirve de preludio para una canción de tono muy diferente, ‘Steppin' Out’, que podría pasar por una continuación de ‘Telephone Line’, del álbum anterior. Porque hay muchos momentos que nos recuerdan otros temas anteriores de la discografía de la ELO. Por ejemplo, ‘Sweet Talkin' Woman’ puede tomarse como la heredera de ‘Livin' Thing’, pegadiza y entretenida pero sin que enganche debido a que suena algo frívola. Esa frivolidad es lo que convierte a canciones de este tipo (otro ejemplo sería ‘Jungle’) en composiciones que uno prefiere escuchar muy de vez en cuando. El coro ostentoso y melódico de ‘Sweet Is The Night’ es del estilo de ‘Telephone Line’, mientras que lo extraño de ‘Wild West Hero’ es que mezcla la épica pomposa de temas como ‘Eldorado’ con incisos de música western o rock'n'roll clásico.

 

A pesar de que al principio recuerda a ‘Do You Remember Walter’ de The Kinks, ‘Mr. Blue Sky’ es una de las sensacionales composiciones de Lynne, cuya genialidad aflora en el magistral estribillo repleto de melodías memorables que se van sucediendo cuando uno piensa que ya no puede haber más. En la primera ocasión se acaba en ese maravilloso verso “Where did we go wrong?”, pero cuando llega ese estribillo por segunda vez se añade luego como un nuevo estribillo igualmente deslumbrante. Y bueno, volverá a ser potenciado con imponentes coros y una inesperada coda donde el ritmo se acelera y volvemos a reencontrarnos con la influencia clásica de esta banda. Precisamente ‘Standin' In The Rain’ es de los pocos temas donde retoman ese gusto por la música clásica para dejarnos estupendos detalles como el órgano barroco que se escucha ya por el principio. De hecho, lo que conformaba la primera cara del segundo disco del doble LP original (las cuatro canciones ‘Standin' In The Rain’, ‘Big Wheels’, ‘Summer And Lightning’ y ‘Mr. Blue Sky’) está reunido bajo el subtítulo de Concerto For A Rainy Day.

 

El genio de Lynne se refleja también cuando canciones de relleno como ‘Across The Border’ o ‘Birmingham Blues’ presentan también algún pequeño gancho con el que captar la atención del oyente. Eso seguro que lo aprendió de los Beatles, esto es, que siempre se ha de intentar ofrecer algo, no rellenar por rellenar. Eso es quizá lo que entusiasmó al público de la época, que se lanzó masivamente a comprar un doble álbum que asegura setenta minutos de agradable música que deja una impresión buenísima cuando no se conoce la trayectoria previa de la ELO. En cualquier caso, es un álbum recomendable que se mantiene en un lugar destacado dentro de la obra del grupo.

DISCOVERY

Año de publicación: 1979

Puntuación:

1) Shine A Little Light; 2) Confusion; 3) Need Her Love; 4) The Diary Of Horace Wimp; 5) Last Train To London; 6) Midnight Blue; 7) On The Run; 8) Wishing;

9) Don't Bring Me Down;

[BONUS TRACKS:] 10) On The Run; 11) Second Time Around; 12) Little Town Flirt.

La senda marcada en Out Of The Blue es continuada aquí sin mayor objeción por parte de Jeff Lynne, cómodo ya en su condición de líder de una banda con impacto comercial y gusto por las melodías vistosas. Si en el álbum previo los avances ya eran mínimos, en Discovery no encontraremos nada que suponga una novedad en la trayectoria artística de la ELO, salvo que contemos como novedad el empleo de los sintetizadores más molones que hubiera en ese momento por el estudio de grabación. Pero bueno, a diferencia de la debacle de los ochenta, aquí todavía podemos encontrar memorables melodías a la altura de lo que se espera o se debería esperar de esta banda (o más concretamente, de Jeff Lynne).

 

La ELO ya es un grupo con su caché, que necesita impactar al oyente desde el inicio y por ello no dudan en colocar sonidos espaciales y música disco de frenético ritmo mediante ‘Shine A Little Light’ como comienzo del disco. Una receta que nunca falla a pesar de que muy poco tenía eso que ver con los valores musicales que propiciaron el proyecto inicial. El primer minuto de ‘The Diary Of Horace Wimp’ es como si reunieran en una sola canción todas las versiones de la ELO hasta ese momento, pero luego llega el decepcionante estribillo que suena a los Bee Gees de esa época, de mucho éxito pero también mucha mediocridad. Pero Lynne y los suyos demuestran también que saben inmiscuirse en la música disco con personalidad propia en la estupenda ‘Last Train To London’, de irresistible ritmo y estrofas, si bien el estribillo queda algo más convencional a pesar de ser bastante elaborado y extendido. Pero es todo un acierto porque muestra a una banda que sabe conseguir algo relevante con ingredientes ya conocidos, de igual manera que cuando retoman el rock clásico en ‘Don't Bring Me Down’ bajo los nuevos parámetros musicales de la banda y con un estribillo insuperable en poderío y gancho.

 

No puede faltar contenido de relleno en estos ELO comerciales, pero al menos consiguen resultados decentes como en ‘Wishing’. Sin embargo, se pasan un poco con los sonidos tipo rayo láser en ‘On The Run’, pero eso no quita que sea un tema pegadizo de ritmo movido donde curiosamente lo mejor es su afable coda de un minuto y gloriosos coros. Respecto a ‘Need Her Love’ y ‘Midnight Blue’, son agradables baladas que se limitan a replicar detalles y elementos ya sobradamente conocidos en el grupo. De hecho, ‘Midnight Blue’ podría pasar por una reescritura menor de ‘Telephone Line’. Por otra parte, la melodía de inicio de ‘Confusion’ es lo único reconocible y valorable de una composición más vulgar y con unas aborrecibles voces robóticas.

 

Entre los bonus tracks de la reedición en CD nos encontramos dos demos tan breves que ni se notan, una de ellas de ‘On The Run’ y la otra de una delicada canción titulada ‘Second Time Around’, la cual apunta maneras pero nos quedamos sin saber si podría haber llegado a más. También encontraremos una versión de un tema de Del Shannon, ‘Little Town Flirt’, que suena a producto de su época (principios de los sesenta) y que vuelve a dejar a Del Shannon como un one-hit wonder por la inolvidable ‘Runaway’. Este contenido adicional no mejora lo que queda como un álbum aceptable pero que muestra a una banda estancada, sin visos de poder mejorar a menos que se olvidara de la música disco. Pero apartarse de la fama y el éxito es muy difícil y Jeff Lynne todavía querrá exprimir más su momento de gloria.

XANADÚ

Año de publicación: 1980

Puntuación:

1) Magic; 2) Suddenly; 3) Dancin'; 4) Suspended In Time;

5) Whenever You're Away From Me; 6) I'm Alive; 7) The Fall;

8) Don't Walk Away; 9) All Over The World; 10) Xanadu.

ELO Xanadu.jpg

Una banda sonora olvidada de una película también olvidada fue el siguiente paso en falso de Jeff Lynne. Bueno, en 1980 la combinación de película protagonizada por Olivia Newton-John (una actriz de moda y para toda la familia) con banda sonora de la ELO (un grupo de moda y ya adaptado para toda la familia) parecía una apuesta ganadora. Finalmente, la película no lo sería, pero sí la banda sonora porque como artista musical Olivia Newton-John estaba en sus años dorados de éxito y aquí canta una buena parte del contenido. Justo la primera mitad del álbum son canciones para ella y sus invitados ilustres, mientras que la segunda mitad son canciones originales compuestas por Lynne e interpretadas por la ELO, la última de ellas con la australiana como vocalista invitada. Obviamente, esta no era la ocasión de hacer experimentos y Lynne simplemente escribe/reescribe lo que había estado haciendo en los últimos años, dándole ese toque comercial acorde a la película a la que estaba destinado.

 

De esa primera mitad ajena a la ELO y escrita además por un compositor habitual de la Newton-John, lo único que podría tener un pase es el ritmo intrigante de ‘Magic’, que unido a la voz de Olivia podría pasar por un tema en solitario de alguna de las integrantes de ABBA. Por lo demás, encontraremos lo previsible: baladas edulcoradas (‘Suddenly’, cantada junto a Cliff Richard, y ‘Suspended In Time’), canciones de baile de medio siglo antes mezcladas sin reparo con vulgaridades modernas (‘Dancin'’) y Gene Kelly invitado para que haga de crooner junto a ella en la vulgar ‘Whenever You're Away From Me’, en la cual añaden un solo a base de silbidos. Ahí es nada.

 

Quien busque algo de la magia de la ELO es mejor que se dirija directamente a ‘I'm Alive’, pues mantiene las buenas vibraciones de la versión más comercial de la banda, es decir, no pierden el gusto por las melodías y armonías vocales a pesar de la producción ostentosa típica de esta época. En realidad están replicando la estructura rítmica de ‘Don't Bring Me Down’, aunque lo mejor es su estribillo. Tan contentos estarían ellos mismos con la canción que la reescriben bajo el título de ‘The Fall’, de tal manera que en el estribillo “It's a lie” parece que estén cantando “He's alive” porque la copia es descarada, aunque vale más que se repitan que hacernos padecer una balada empalagosa como ‘Don't Walk Away’, que para eso ya estaba la Newton-John. A ‘All Over The World’ le salva el gancho de su estribillo, cantado con pasión, pues de otra manera sería un relleno olvidable, que es de lo que no se puede salvar ‘Xanadu’, la colaboración mercadotécnica de la ELO con Olivia Newton-John como vocalista, una unión imposible que acaba sonando a imitación poco inspirada de ABBA.

 

No es ningún secreto que se trata de un álbum que vale la pena obviar y casi olvidar. En todo caso, quedarse uno con ‘I'm Alive’ ubicado en algún lugar recordable, pero nada más. Esta es la fiesta de Olivia Newton-John, pero no la de Jeff Lynne, cegado aquí por los dólares y limitándose a ofrecer más de lo mismo que había estado haciendo en Discovery, pero con menor frescura e inspiración.

TIME

Año de publicación: 1981

Puntuación:

1) Prologue; 2) Twilight; 3) Yours Truly, 2095; 4) Ticket To The Moon;

5) The Way Life's Meant To Be; 6) Another Heart Breaks; 7) Rain Is Falling;

8) From The End Of The World; 9) The Lights Go Down; 10) Here Is The News;

11) 21st Century Man; 12) Hold On Tight; 13) Epilogue;

[BONUS TRACKS:] 14) The Bouncer ; 15) When Time Stood Still;

16) Julie Don't Live Here.

Malos tiempos parecían avecinarse sobre la Electric Light Orchestra cuando, tras el fiasco de la banda sonora anterior, el grupo abrazaba con determinación el pop de sintetizadores y percusión bombástica, incluso olvidándose de los violines porque lo que aquí parecen violines son igualmente sintetizadores. Afortunadamente (e incluso sorprendentemente) la inspiración vuelve a Jeff Lynne y nos regala una buena remesa de soberbias melodías en la línea de sus mejores creaciones, lo que compensa el envoltorio de sintetizadores en el cual viene todo envuelto. Como puede observarse en el listado de canciones, el repertorio contiene un prólogo y un epílogo y eso significa que estamos ante un álbum conceptual. Todas las canciones tienen una intención narrativa, de temática futurista, aunque no puede seguirse un hilo narrativo únicamente con las letras.

 

El comienzo mediante la dupla de ‘Prologue’ y ‘Twilight’ nos hace recordar el fiasco de Xanadú y que esto no sea más que una continuación de la decadencia de la banda. No parece que vaya a cambiar el panorama mucho, si acaso empeorar, cuando empezamos a escuchar los pueriles sintetizadores y voces codificadas del inicio de ‘Yours Truly, 2095’, pero la voz robótica que comienza a cantar la estrofa tiene un atractivo gancho melódico hasta que llega al estribillo, algo más discreto pero cálido y agradable. Todo ello aderezado con algunos arreglos de aires clásicos que se diluyen demasiado entre el entramado sintético/sintetizado. Pero Lynne también sabe emplear los sintetizadores con solemnidad y seriedad, como demuestra en ‘Here Is The News’ y las deliciosas melodías instrumentales y vocales que contiene, una canción que sigue sonando futurista con el paso del tiempo y que, más importante aún, no suena anticuada por la inteligencia en el empleo de las tecnologías del estudio y porque los arreglos vocales y corales son excepcionales.

 

Si alguien se pregunta por el legado Beatle que recoge Jeff Lyne, sólo ha de fijarse cómo en la potente balada-rock ‘Ticket To The Moon’ recicla la melodía principal del instrumental pueril de los Beatles ‘Flying’ (del Magical Mystery Tour) y la reconvierte en un estribillo coral de asombrosa magnificencia. Esto es también una muestra de la genialidad de Lynne. Por supuesto, la herencia de los Beatles no se aprecia sólo en los préstamos, sino también en el sonido en general y la manera de abordar la producción, los juegos de voces y, por supuesto, unas melodías adictivas y originales. Esto lo podemos apreciar, por ejemplo, en ‘Rain Is Falling’. Bueno, salvo en el estribillo que queda soso en comparación con la solemnidad que transmite el resto del tiempo. Otro magnífico ejemplo es la deslumbrante ‘21st Century Man’, de ostentoso pero memorable estribillo y con un inesperado puente coral que eleva esta canción a una categoría superior respecto a cualquier tema de synth-pop que podamos imaginar. Vuelve a repetir su estribillo en el ‘Epilogue’ que cerraba el LP original, pero de manera más lenta y eso disminuye su impacto.

 

Crean un ritmo inquietante en la dinámica y algo opresiva ‘From The End Of The World’, en la cual la mayor inquietud llegan en la insuflación de sintetizadores del final. El instrumental ‘Another Heart Breaks’ (cuando ya nadie podría esperar un instrumental de la ELO) es de una exquisitez y emoción intensas gracias a unas memorables melodías que van desarrollándose con variaciones y diferentes timbres. Por el contrario, la serenata ‘The Way Life's Meant To Be’ no es propia de un genio como Lynne y sería más apropiada para que fuera interpretada por una tuna. Su puente sí podría salvarse, pero lo demás queda muy cursi en esta banda y quizá debería haberse guardado esta composición para regalarla a su amigo Roy Orbison, con quien coincidirá a finales de los ochenta en los Traveling Wilburys y que hubiera dado un trato más digno a una canción de estas características. Al menos el calipso de ‘The Lights Go Down’ no resulta tan bochornoso y sirve para rellenar espacio. No puede faltar la aparición de rock'n'roll clásico en un álbum de la ELO y aquí llega mediante ‘Hold On Tight’, cuyo estribillo se desarrolla en la línea de la ELO más pop y luego se añade una estrofa en francés, no se sabe bien por qué. Es curioso que la melodía de las estrofas recuerde a la de ‘Wagon Wheel’ de Lou Reed.

 

En los bonus tracks no hay sorpresas y lo primero que encontramos es más rock'n'roll clásico mediante ‘The Bouncer’, aunque algo más aburrido también. El florido y barroco sintetizador de ‘When Time Stood Still’ deja paso a una balada de medio tempo donde sólo le faltaría un estribillo más notable para aprovechar mejor su ambientación sombría bien conseguida. En cambio, ‘Julie Don't Live Here’ parece al mismo tiempo una reescritura de ‘Twilight’ y una imitación de los ABBA más convencionales, pero puede escucharse con agrado y el estribillo es lo suficientemente largo para no caer en la mediocridad. Como vemos, en este álbum, el último verdaderamente recomendable de la banda, se concentra lo mejor y lo peor de la ELO. Mucho más de lo primero que de lo segundo, que es lo deseable. Pero como disco de pop de sintetizadores, es sin duda uno de los mejores que salieron en la década de los ochenta.

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